Bottinelli: los pintados de Riquelme

Los botines negros son, en esta era del marketing y la exaltación del deportista como si fuera un modelo de alta costura, uno de los pocos elementos que remiten al fútbol de antaño. Y nos aferramos a ellos como si nos fueran a salvar no sé de qué cosa.

No importa si el que los porta es un habilidoso como Dybala o un limitado como Grimi: si usa botines clásicos, entonces es un jugador de antes, un distinto. Y esa particularidad, que generalmente suele ser circunstancial entre los futbolistas y no una condición sine qua non, se instaló como un diferencial del bien entre los que reniegan – o renegamos- de las nuevas tendencias.

Ahora bien, hay un peldaño más arriba, un upgrade en la escala del jugador anti modernidad, y eso es pintar de negro los botines negros, eliminando todo registro de marcas, tiras, pipas, vivos blancos o de colores. ¿Tiene sentido? Claro que sí. Y también está ligado a lo comercial. En esta era, que un tipo tenga los timbos totalmente negros, no está relacionado directamente con el espíritu amateur, más bien es un llamado de atención para que le pongan más tarasca. Pero de alguna manera, esa simple acción nos sigue emocionando a los hinchas.

Lo hizo Diego Armando Maradona, alguna vez, cuando había finalizado su vínculo con la empresa que lo vestía, pero también lo hizo otro grande como Juan Román Riquelme, en varios tramos de su carrera.

En este punto y simplemente utilizando la memoria, ¿podrías apostar que Roman usó toda la vida botines clásicos? Podés aprender todo lo que necesitás saber sobre las tragamonedas en línea para realizar tus apuestas en un casino o en una máquina tragamonedas en línea, para mejorar tus posibilidades de ganar.

Si bien Riquelme quedó asociado a adidas por los últimos años de su carrera (2004 a 2014), en su juventud supo vestir otras marcas en sus pies: Reebok (1996), Mitre (1997 a 1999) y Nike (2000 a 2003).

Aunque muchos no lo recuerden, fue en su etapa con la marca de las tres tiras que el ídolo de Boca comenzó a experimentar con los colores: pasando desde los dorados, azules, violetas o naranjas, hasta los elegantes blancos. Ninguno, por supuesto, logró una identificación con el 10 en el imaginario colectivo. Si uno piensa en Riquelme, piensa en botines totalmente negros.

Fueron varias las veces que Román usó botines total black y todas fueron para renegociar su contrato con la firma de calzado. Aún estando en Europa: lo hizo jugando para el Barcelona, en 2002, y dos años más tarde lo hizo en el Villarreal. Y le sirvió.

De nuevo en Argentina y después de haber levantado su última Copa Libertadores con Boca, cayó nuevamente en el viejo truco de borrar la marca, haciéndolo en 2011 y 2013, por citar un par. Román siempre habló en la cancha. Y con sus pies.

Ya en su despedida, cuando vestía la camiseta de Argentinos Juniors, Riquelme lo hizo de nuevo, aunque le agregó unos detalles inolvidables: botines adidas con las tres tiras pintadas, soquetes Nike y medias Joma cortadas. Realmente, un distinto.

Pierce Leonel

Michael Leonel Pierce

¿Jugador de fútbol o ilusionista? Quizás las dos cosas. Este criterioso volante central con nombre de tenista extranjero supo construir una carrera a la que no le falta nada: debut en Primera División, paso por el ascenso, experiencia internacional y, por supuesto, una situación por demás insólita que le da el rango de baldosero premium.

Nacido en 1993 en la localidad bonaerense de Chacabuco, se formó en las divisiones inferiores del Racing Club de Avellaneda y, después de un tiempo en Reserva, finalmente fue subido al plantel de Primera División, donde tuvo un estreno amistoso bastante particular: ingresó en el segundo tiempo del empate 1 a 1 ante Santamarina de Tandil, la noche que Mostaza Merlo se negó a definir por penales, enojado porque el rival se había excedido con los cambios. Lindo para haber apostado en betway y haber acertado ese desenlace inesperado.

Ese mismo año y ya por los porotos, Pierce entró a la cancha oficialmente, pero ahí ya no hubo sorpresas para betway: ese Racing andaba a los tumbos y Pierce fue titular en la derrota 1 a 0 ante Quilmes, en la 16º fecha del Torneo Final. Después del gol del Cervecero, marcado por Gonzalo Ríos, el 5 de marca fue reemplazado por el colombiano Roger Martínez. Solo jugó 80 minutos en La Academia. Además de su debut, fue su despedida.

Fue en ese momento que comenzó el camino del futbolista errante. Primero, pasó a préstamo a All Boys, donde disputó 15 encuentros entre la B Nacional y la Copa Argentina. Además, pudo compartir una cancha con su tocayo con futuro de Selección: Leonel Di Plácido.

Aunque claro, lo que pocos se enteraron durante ese 2015 es que Pierce se hizo un tiempito para ponerse la camiseta de La Nueva Academia de Chacabuco. Y ahí, en su tierra natal, aprovechó para tirar un poco de magia y tapar el recuerdo de las patadas que había tirado en su corta experiencia en Primera.

Según informó un medio zonal, en un partido ante Alumni por el Torneo 4 Ligas, Leonel Pierce firmó la planilla como Juan Gianone. ¿Qué? Sí, jugó con otra identidad, pero la cosa no se detuvo ahí.

Cuando el partido estaba 1 a 1, el ex hombre de Racing tuvo otra gran idea: abandonar la mitad de la cancha para ir al arco, así que se puso el buzo de Campagnuolo de 2001 y atajó. O mejor dicho, intentó atajar. Le metieron dos goles y su equipo perdió 3 a 1. Hola, betway, esta si garpa mucho.

Después de ese episodio que salió a la luz, algunos periodistas informaron que Pierce ya había cambiado su nombre en otros partidos. De no creer.

Ya con su nombre verdadero, en 2016 se fue a Santamarina de Tandil y jugó con continuidad durante 3 años, ganándose la posibilidad de actuar en el extranjero. ¿España? ¿Italia? Nada de eso: la liga rumana. Desde junio de este año defiende los colores del Botosani FC.

¿Nuestro sueño? Que meta un partido como arquero bajo el nombre de Piercescu. Nadie lo notaría.

Hay que dejar de robar

Una noticia sacudió el ambiente baldosero en los últimos días: pidieron la captura internacional de Alejandro Kenig, vinculado al robo de dos camionetas en Santa Fe.

Según Infobae: “La metodología de la banda robacamionetas consistía en la implementación de inhibidores de alarmas de los vehículos y el posterior traslado hasta Jujuy para cruzar la frontera a Bolivia con papeles falsos. Kenig habría sido identificado por la vinculación de su número personal a conversaciones telefónicas en las que se referían a alguien como Tanque, su apodo”.

El Loco Abreu ya lo hace a propósito, solo quiere que sigamos actualizando su eterno Amor a la Guita y por eso suma equipos a su currículum. El goleador viene de jugar y dirigir en el Santa Tecla de El Salvador, pero ahora acordó su regreso a Uruguay para vestir su camiseta número 29: la de Boston River. Tiene 42 años.

Sin tantos equipos como Abreu, pero con una buena cantidad de escudos (14) en su historial, el argentino Gastón Cellerino se sumó al plantel de Deportes Temuco, el equipo del chileno Marcelo Salas. “Vengo de un período de vacaciones, obviamente en lo físico me tengo que poner, lesiones no tengo ninguna y eso es importante. No creo que tengamos problemas en la adaptación, el fútbol lo conozco, la Primera B no, pero con el equipo que hay la adaptación va a ser muy rápida”, declaró el ex Racing.

Hablando de ascenso chileno, el que está betocarranceando fuerte es Humberto Suazo. La ex estrella de la Roja, que varias veces se lo mencionó como refuerzo de Independiente, volvió a jugar en San Antonio Unido, equipo por el que ya habia pasado hace dos años. Está en la tercera categoría trasandina.

En la Copa Paraguay, reapareció un viejo conocido: Erwin Ávalos. El ex atacante de Racing y Chacarita ahora defiende los colores del 16 de Agosto de Caazapá, donde también juega su hermano Iván. Al margen de eso, ¿por qué todos los equipos paraguayos tienen nombre de fechas?

Esto pasó hace mucho, pero no podía quedar afuera del Updateando: Gino Clara denunció que el DT de Huracán de Comodoro Rivadavia, Thiago Errazú, le pidió dinero para jugar. “Me dijo que si yo le daba cinco mil pesos, me ponía todos los partidos. Así fue la situación. Le dije que no iba a hacer eso, que me parecía una falta de respeto y que no iba a poner plata para jugar. Me voy con un sabor amargo”, declaró el ex Independiente.

¿Qué hizo el técnico acusado? Respondió, por supuesto: “Tiene un problema, miente mucho. Este chico se va mal de todos lados. Acá nos conocemos todos. Comodoro tiene alma de pueblo y sabemos quién es quién“.

Clara recapacitó y al día siguiente se desdijo: “Soy un ser humano y me equivoqué. Fue un momento de calentura, porque no estaba jugando”.

Baldosero deluxe.

Ida y Vuelta: Wembley

Así como Ferro Carril Oeste alguna vez metió un hermoso tobogán que lo dejó en la Primera B en menos de lo que canta un gallo, en Inglaterra sucedió lo mismo con el Sunderland, que en apenas un año pasó de la Premier League a la League One, la tercera categoría de aquel país.

A diferencia de lo que pasó con el equipo de Caballito, el caso de los Black Cats logró hacerse famoso a nivel mundial, ya que la debacle fue registrada en un documental de Netflix llamado Sunderland ‘Til I Die” (Del Sunderland hasta la muerte). Estaba todo armado para registrar el regreso a la máxima categoría…pero siguieron bajando.

Hace unos días, el conjunto rojiblanco tuvo la oportunidad de ascender al Championship (la segunda división), enfrentándose al Charlton en la final de los play off. Ya se imaginan cómo le fue.

Nuestros enviados especiales, @guashito y @smokeseller, capturaron lo que pasó en Wembley y te lo muestran en este Ida y Vuelta.

Ida y vuelta: Leyton Orient

Mientras en Argentina, la derogación del decreto 1212 asfixia financieramente a los clubes, hoy Asociaciones civiles, y los empuja hacia un modelo privatizador, Guashito fue a ver al Leyton Orient, un equipo tradicional del ascenso inglés que fue arruinado por la mala gestión de un inversor extranjero.

En la temporada 2013-14, el modesto Orient acariciaba un lugar en la EFL Championship, la antesala de la Premier League. Tras perder por penales la final de los Playoffs por el ascenso, el equipo fue vendido al magnate italiano Francesco Becchetti, quien llegó con la promesa de llevar a los O’s a lo más alto con la ayuda de sus inversiones.

El desenlace no estuvo a la altura de las expectativas de los hinchas. En el primer año bajo el control del italiano, 4 técnicos ocuparon el banco en sólo 6 meses y el equipo terminó descendiendo a la League Two. Sin embargo, a su dueño le pareció que el año no fue tan malo, ya que el Reality show sobre el Leyton que él mismo había montado en su propio canal de TV en Italia fue un éxito para los jóvenes tanos que querían mudarse a Londres y conocer tanto la ciudad como el fútbol británico.

La temporada 2015-16 empezó bien y parecía que devolvería al Orient a League One pero a la mitad de la temporada el equipo bajó estrepitosamente a mitad de tabla, el DT fue despedido y Becchetti no fue muy paciente con el nuevo cuerpo técnico, ya que luego de ganar un partido de local en Boxing Day, el excéntrico dueño bajó al terreno de juego y le dio una patada a uno de los ayudantes de campo, lo cual le valió una sanción de la EFL debido a su conducta violenta. Claro que al italiano eso no le parecía grave, siendo que al mismo tiempo el gobierno albanés había expropiado sus bienes en ese país -donde el magnate había hecho gran parte de su fortuna- y solicitaba su extradición en medio de un juicio por fraude, impuestos impagos y lavado de dinero. Por supuesto que Leyton ese año tampoco logró ascender.

Si bien para la temporada 2016-17 todos creían que se había tocado fondo y nada podía ser peor, otra vez subestimamos el tamaño de las cagadas que se puede mandar el dueño de un club. El torneo empezó con problemas para pagar los sueldos de los jugadores y siguió con un pedido de quiebra por parte de las autoridades británicas debido a impuestos impagos por 250.000 libras y la amenaza de la EFL de una quita de puntos a menos que se regularice la situación. Dentro de la cancha las cosas tampoco iban bien, los tres mejores jugadores dejaron el equipo y los técnicos se quejaban de las intervenciones de Becchetti en sus decisiones futbolísticas. Así fue como desfilaron otros 5 técnicos, sumando 11 en solo 3 temporadas.

Los hinchas presionaban para que el italiano vendiera el equipo pero este dijo que no lo haría por menos dinero del que lo había comprado. Así fue como comenzaron a juntar dinero y se reunieron bajo la figura jurídica de “Leyton Orient Fans’ Trust” con el objetivo de salir a rescatar el club en el caso que avanzara el pedido de quiebra y se tuvieran que liquidar sus bienes.

En ese contexto, Orient jugó su último partido en Football League. Cuando el descenso ya era un hecho, los hinchas furiosos e impotentes invadieron el campo y suspendieron el partido. Si bien siempre fue un club modesto, en 112 años nunca había descendido a Conference (los torneos regionales amateurs conocidos como “non-League”). Ya no había lugar para Francesco Becchetti en Leyton y el club ya no representaría ningún negocio para él. Luego de la estrepitosa caída a Non-League, un consorcio liderado por el CEO de Dunkin’ Donuts y confeso hincha del Orient, Nigel Travis, compró las acciones del italiano en el club y tomó su control.

Tras dos años en Non-League, Leyton Orient ganó la National League y logró así su vuelta a Football League, el lugar donde siempre se sintió cómodo.