El horror del hampa

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Hay que tener cuidado con comparar a Grondona con a mafia siciliana. ¿Por las represalias? No, por respeto. Los tradicionales mafiosos italianos vestían elegantemente, de negro, sobrios. Lo que nos tocó a nosotros es el outlet, como diría Moria Casán.

La máxima de García

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No va a pasar nunca. Es muy difícil. A lo mejor ocurre en algún momento, pero sería un milagro. Se tendrían que dar muchas cosas al mismo tiempo. Sería una casualidad. Nunca va a suceder, pero si algún día una persona te para por la calle y te pide que le resumas la década del ’90 con una imagen, sacá esta foto de tu bolsillo y salí corriendo. Say no more.

(Gracias Negropani)

¿Cuatro meses? La sacaste barata

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La pendeja se había encaprichado, quería tener a un jugador de Boca como padrino de su fiesta de quince años. Los padres, que no toleraban ver triste a la nena, hicieron todo lo que tuvieron a mano para cumplirle el deseo. Llamaron a Márcico pero el Beto se excusó diciendo que ese día tenía que hacer un tratamiento para dejar la Coca Cola. Telefonearon a Navarro Montoya, pero en medio de la conversación se cortó la luz y por las dudas no siguieron adelante.
Cuando parecía que el sueño era imposible, a la madre se le prendió una lamparita «¡Ya está, llamemos a Giuntini! Ese seguro agarra por dos mangos«

Así fue como lo citaron para un domingo y el rubio aceptó. Despistado como pocos, el defensor no se percató de que ese día jugaba un partido ante Vélez. Para no quedar mal con la familia que lo había contratado, no le dijo nada a sus compañeros y ni bien terminó el match se puso la bermuda rayada, agarró el botinero multicolor y salió rápidamente hacia el salón. Una vez en la puerta, se sacó una foto con la cumpleañera, saludó a un típico fan xeneize y volvió a Liniers para hacer el control antidoping del encuentro que había jugado minutos antes. Cuando llegó se encontró un panorama desolador. El médico no estaba y sus compañeros tampoco. Sólo un ácido plateísta velezano lo vio perdido y le gritó «¡Giuntini, te vas a comer 4 meses de suspensión!«. ¿Por llegar tarde?», contesto el pelilargo. «No, por vestirte así, hijo e’ puta«.

Para cortarse las venas…con una sevillana

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Ya sabemos que al Diego le perdonaban (y le siguen perdonando) cualquier cosa. Pero, ¿nadie le dijo que no hacía falta vestirse íntegramente de lunares? Para quedar bien con la gente de Sevilla hubiese alcanzado con estar más o menos flaco y rendir aceptablemente de la cancha. Pero no, Maradona eligió mutar en una bailarina andaluza y así se mostró ante el Mundo, junto a la pobre Claudia, que no era más que una simple víctima de los lujos del Diez.

El ocaso malla

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El campeonato estaba cerca y la alegría era inmensa. La pose relajada de los protagonistas (y hasta dudosa en el caso de Mac Allister) era entendible. Lo que no se puede justificar bajo ningún punto de vista es la malla rosa fluo de Diego Soñora. Si hasta el Beto Carranza, que por aquel entonces todavía conservaba algo de dignidad en su carrera, se animaba a gritarle: «¡Chiche, apagá el short que vas a encandilar al fotógrafo!».

Vaquero no, jardinero sí, croto tal vez

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¿Te agradaría ser modelo?, preguntaba Miguel Pisano, de la revisa El Gráfico, en noviembre de 1990. «Lo veo como un hobby, pero no para dedicarme. Me copa la moda, la ropa informal y toda la onda esta que sale de lo común. No me visto con vaqueros como todo el mundo para sentirme yo mismo. Por eso uso jardineros, bombachas de gaucho y una vincha en el pelo«, respondía Fernando Gamboa.

Re tirado

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Épocas duras para Ricardo Bochini. Recién había abandonado el fútbol y a pesar de su nuevo rol de entrenador, no se animaba a poner un buzo con la sigla DT. Mucho menos lo tentaba la posibilidad de rendirse ante la solemne combinación de saco y corbata.

Obsesionado con un conjunto que ya apareció en esta misma sección, intentó reinventar el concepto de elegancia. No lo logró, está claro. Si hasta Fren parece bien vestido.