Carlos Marinelli a Alvarado (2012)

La estructura del fútbol es complicada, infinita, impredecible y generadora tanto de amores como de odios. Jamás deja de parir historias de anónimos que pasan a ser héroes y de días insulsos que se transforman en históricos. Incluso, a veces, deja de ser un aderezo de nuestra rutina para tornarse en el plato principal de nuestra vivencia, desmembrando ladrillo por ladrillo el muro de nuestras horas para influir directamente en el panorama de nuestros días.

La campaña de Independiente se sumergía en las aguas de la derrota fin de semana tras fin de semana, como un pasillo oscuro y siniestro que jamás termina. El génesis del 2014 ponía en duda si para mediados de aquel año estaríamos festejando un ascenso ó lamentando una estadía indeseada en la segunda categoría. Y esa incertidumbre tan hija de puta generaba depresión, miradas caídas y angustia. Quizá esas tristes sensaciones que sentía en aquellos momentos necesitaban de una leve dosis de felicidad para alejarse un poco de la oscuridad. Y dentro de las motivaciones desde fuentes ajenas a uno mismo, muchas veces lo más parecido que podemos encontrar al éxtasis emocional que genera un gol agónico o un abrazo con un desconcido en la tribuna tras un tanto de Gabriel Vallés no es (aunque duela, y mucho) un video en RedTube o enganchar Carlito’s Way en el cable a las dos de la mañana. Sino que es el afecto y la intimidad que puede brindar una mujer que nos partió la cabeza. No lo digo deteniéndome solo en la relación de noviazgo. Más bien este concepto engloba todos los términos de compañía femenina que usted conozca y lo hayan hecho sentir motivado. Quizá incomoda, desilusiona ó descoloca leer sobre este crudo sistema sentimental. Pero, aunque se resista, la mayoría de los lectores nos encontramos inmersos en él a corto o largo plazo.

Julieta es una historia que seguro contaré con mejores palabras dentro de algunos años. Es difícil relatar un recuerdo del pasado cuando uno se encuentra siendo protagonista del mismo en el presente. Confío en que el tiempo traerá algo de experiencia para dentro de muchos años pulir este hecho como una anécdota extraída del inestable y ridículamente complicado mundo del amor adolescente. Pero como esa historia aún no tuvo un final, me debo centrar en lo vivido hasta el momento en que me encuentro escribiendo estas líneas.

Las lluvias dijeron presente aquel marzo a la par del comienzo del ciclo lectivo. Era nuestro último año. Ese jueves por la tarde los problemas que generaba Independiente desaparecieron por un largo rato. Llegamos a mi casa empapados por la tormenta. Julieta caminaba con el uniforme lanzando retazos de agua por el pasillo. Ella era preciosa. Tenía esa picardía inestable que generaba un misterioso encanto desde sus ojos y su sonrisa. Quizá una incertidumbre opuesta a la que generaba El Rojo. Una incertidumbre que de no existir habría hecho menos entretenida a aquella experiencia. Descalza, con las medias azules húmedas por debajo de las rodillas, ambientaba la sala con algunos temas de Doble Vida de Soda Stereo. Y el mundo en esos momentos dejaba de ser un lugar desesperanzador y sin mucho sentido. Es más, se podía decir que por esos instantes esta esquina del cosmos parecía un lugar agradable y plagado de oportunidades. Valía la pena sacar la cabeza del infierno para sentirse, al menos por un abrir y cerrar de ojos, en el paraíso.

En algún pasillo de los callejones del fútbol debe estar esta historia. Y también debe estar reposando en algún rincón el pase frustrado de Carlos Marinelli a Alvarado en el invierno del 2012. Incluso habiendo llegado a entrenar, el ex Boca Juniors no recibió el visto bueno de la directiva. Los rumores que circularon fueron que la inactividad de Marinelli era un obstáculo difícil de sortear para los tiempos de Alvarado. Otros, que la parte económica no había llegado a buen puerto, haciendo quedar en la nada a la transferencia. Entre acusaciones cruzadas, se desencadenó el resultado final de este relato: Marinelli jamás jugaría en el club marplatense.

(Gracias a Clau)

20 respuestas a “Carlos Marinelli a Alvarado (2012)

  1. Teby la puta que te parió, le metiste a Juli o no? Dejate de hinchar los huevos y de pajearte con redtube y hacele honor a esa muchacha. Si el simbolizomo del pase frustado del puto este refleja tu desengaño amoroso entendí la película y sino ponela en claro por favor.
    Como siempre buena la prosa pero tenés que agarrar más tetas y menos biromes

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  2. o el faso mañanero me destrozo el cerebelo o no entendi un sorongo de lo que decia arriba…
    please, aclaracion!!!
    decian q este pibe era un jugadorazo, pero le fallaba la cabeza, puede ser???

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  3. yo creo que nos dejo en suspenso profe, para que leamos el siguiente capitulo (?). pero bueno, escribes bien pibe, y retrotraes memorias propias mias tambien. tal vez para la proxima escribiria un poquito mas acerca del mal pase en si (1 de 5 parrafos…); aunque la verdad este no tenia mucho que decir, un baldosa con un pase frustrado a un equipo de ascenso – intrascendencia pura…

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  4. Gracias de verdad por comentar muchachos. Valoro sus críticas y opiniones porque hay un comentario suyo en cada post de la sección. La idea era poner en un contexto distinto, más profundo y personal, algo un tanto restante en importancia (con todo respeto) como la caída de esta transferencia.

    Profesor, me encuentro trabajando arduamente día a día en lo que propone en sus palabras. Confíamos en que la suerte este de nuestro lado.

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  5. Un muerto total este pibe,y no hablo de Teby.Asi que iba a integrar la lista de resentidos que se iban a jugar a Amargado.No se donde carajo andaras pero te deseo lo peor Marinelli.Vendiste humo que venias de jugar la Premier league y la de Aldosivi te quedó grande.Hubieses ido a Jara y Peña asi te ibas al Argentino B a mitad de año.Muerto.

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  6. Hola Juani. Conseguí el espacio mandando un email cuando buscaban redactores.

    Chipi, podríamos reconocer que en si la noticia de que Marinelli no jugo en Alvarado no derrocha diversión, ¿no?

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  7. Todo bien Teby pero mucha mucha parábola para decir muy poco acerca del mal pase. La narración es excelente, hasta la historia es buena, pero no aplica a la sección. Que pongan una nueva sección que sea para tus excelentes relatos, pero me quedé con hambre de mal pase. Si al menos te hubieras embambinado a Juli, suerte con eso! Y seguí asi, pero mas MAL PASE y menos poesía.

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  8. Muy bueno Teby, ya te lo había dicho la otra vez, es grato encontrar algo mas que fútbol o encontrar como éste de algún modo se mete en todos los rincones de nuestra vida cotidiana, como actuamos y obramos en consecuencia por lo que somos como personas, y ese «yo» está compuesto por todo lo que nos ha formado y nos rodea, entre ello el amor y pasión por el fútbol. «Todo tiene que ver con todo» diría don Pancho. Eso sí esperamos que la puedas poner y queremos fotos jeje.

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  9. no es por nada, pero la cara de Marinelli derrocha tremendamente tristeza y pelotudez a partes iguales. ah, y en Ecuador conozco una minita que se llama Marinelly, que orgullo mi pais (?).

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