Matheu al Lokomotiv Moscú (2008)

 

La temporada 2007/08 fue para Carlos Javier Matheu, defensor central que en aquel entonces, con 22 años, jugaba en Independiente, una primavera futbolística. De la mano de Pedro Troglio arribó a un óptimo nivel que le permitió consolidarse en la escuadra titular del Rojo, dejando atrás actuaciones de bajo rendimiento o de escasa proyección brindadas años atrás.

Matheu pertenecía a un puñado de futbolistas del equipo de Avellaneda que, bajo la tutela de Peter, ingresaron a una especie de clímax en base a la altura de sus actuaciones dentro de la cancha, deteniéndonos puntualmente en los casos Fabián Assmann y Germán Denis (18 goles en el Clausura 2007).

Acompañaron, en menor manera, otro tipo de personajes, como Leandro Gioda, Daniel Montenegro e Ismael Sosa, bautizado por Troglio como El Caniggia Morocho. Ese equipo, finalmente, no ganaría ningún torneo y hoy se encuentra prácticamente en el ostracismo de las antiguas formaciones del fútbol nacional.

Una vez explicado el trasfondo, regresamos puramente a Matheu, que en el invierno del 2008, consciente de su buen rendimiento, comenzó a percibir ofertas desde Europa para continuar su carrera en aquellos pagos. Y la más firme arribó desde Rusia, país donde se encontraba (y encuentra) el Lokomotiv Moscú, conjunto interesado en la compra del joven defensa. Eran tiempos en el que aquella tierra gozaba de cierto protagonismo futbolístico gracias a la gran actuación que la selección rusa había brindado en la Eurocopa 2008, donde trepó al tercer lugar comandado por Guus Hiddink. Rápidamente, la negociación se acercaba a una resolución positiva, dándose incluso por hecha.

«Rusia me seducía por lo económico y porque es un fútbol que se ha valorizado mucho. El club va a jugar la Liga de Campeones y el seleccionado acaba de llegar a semifinales en la Eurocopa», declaraba un entusiasmado Matheu, quien una vez que se despidió de Independiente, viajo hacia su nuevo destino para llevar a cabo la revisión médica y ponerse al a orden de su nuevo entrenador.

Pero todo se derrumbó tras aquel mencionado chequeo, en donde los doctores del Lokomotiv detectaron en Matheu una malformación cardíaca, que daría pie a un rechazo desde el adquisidor de los certificados médicos, utilizando este hecho para buscar una reducción en el precio de compra del jugador. Julio Comparada, lamentablemente presidente de Independiente, ordenó tanto al defensa como a su representante abandonar Rusia, pero no así Europa, instalándose en Madrid a la espera de nuevas ofertas desde el Viejo Continente. El pase estaba completamente caído una vez que Matheu abandonó suelo ruso. A los pocos días, ficharía por el Cagliari italiano.

Sebastián Saja a Lanús (2007)

En los comienzos de 2007, el Club Atlético Lanús buscaba incorporar un arquero titular ante la inminente partida de Carlos Chiquito Bossio al Gremio brasileño. En simultáneo, Ramón Díaz daba sus primeros pasos como entrenador de San Lorenzo y una de sus primeras decisiones de peso, apartaba de la titularidad Sebastián Saja, otorgándole el arco a Agustín Orión. El Chino, resignado ante la determinación de su entrenador, se propuso buscar un nuevo equipo.

Estas dos historias se entrelazaron cuando el Granate acercó una oferta para hacerse con el relegado portero. Rápidamente, aquella propuesta se tornó tentadora para Saja, al punto que sólo hacía falta la firma de ambas partes para finiquitar la transferencia.

Sin embargo, el desenlace sería inesperado: Carlos Bossio regresó a Lanús tras la caída de su pase en territorio gaúcho. El equipo del sur bonaerense dió marcha atrás en las negociaciones ante este hecho, regresándole la valla titular a Bossio y desistiendo así de adquirir a Saja.

Podemos decir que, en el final de esta crónica, nadie quedó con las manos vacías. Porque si bien Saja jamás jugó en Lanús, al poco tiempo sería contratado como arquero titular del…Gremio de Porto Alegre.

Pablo Aimar al Al-Ahli (2013)

 

Vuelvo siempre a buscar, si el Payaso anda en algo.

Debí soñar, o imaginar, que en Emiratos está, robando jugando

Y no es verdad, que perdió su amor

Solo tardo en volver y nada más

El pase emiratí no fue realidad

¡Dame pronto una señal!

El génesis del 2013 estuvo marcado para Pablo César Aimar como el momento de su alejamiento del Benfica portugués tras formar parte de aquel conjunto desde el año 2008. En los primeros días del año, y ya sin equipo, El Payaso se vio tentado por una oferta proveniente desde el continente asiático: La del Al-Ahli de los Emiratos Árabes Unidos, donde tendría como entrenador a Quique Sánchez Flores, español que conocía al volante ofensivo tras dirigirlo en el Benfica años atrás.

A la par que en medio oriente llamarse Al-Ahli es como llamarse Pérez en Argentina, la transferencia entro en un punto muerto cuando Aimar quedo disconforme con algunos puntos del contrato donde no se respetó lo que había pactado con los encargados del equipo emiratí anteriormente. Los capos del Al-Ahli no tuvieron paciencia ante las dudas de Aimar y, en un pase relámpago, se inclinaron por contratar al brasileño Bruno César, compañero del argentino en el Benfica.

Finalmente, El Payaso continuaría un tiempo más en el Benfica para, a mitad del 2013, pasar a militar en el fútbol de Malasia. Quien te dice que si Pablito recalaba más en el noreste del sur asiático se hubiera estado preguntando un buen rato ¿Qué hago en Manila?.

Darío Cvitanich a Croacia (2009)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Previo a los masivos amistosos con los cuales La Selección Local de Diego Armando Maradona nos deleitó entre el 2009 y el 2010, la liga argentina tenía un ámbito muy reducido en la escuadra nacional. Varios jugadores tuvieron su oportunidad recién a partir de una transferencia a Europa, siendo los futbolistas jugando en tierras oriundas dejados de lado a la hora de convocatorias. Esto se debía a las limitaciones del calendario internacional, ausencia de amistosos o por misma decisión del entrenador.

Luego llegaría El Die junto a Nelson Ibañez, Cristian Villagra, Leonel Galeano, Carlos Matheu, Franco Razzotti, Walter Acevedo, Milton Caraglio, Claudio Bieler y Juan Pablo Pereyra para recordarnos que todos tenemos chances de ponerla los jugadores actuando en la liga argentina si tenían chances de tener su oportunidad en la Selección. Comandados por Maradona, varios nombres locales tuvieron su momento en el seleccionado ante rivales como Jamaica, Ghana y Panamá.

Pero antes del Diego como DT, los amistosos con jugadores del ámbito local y la convocatoria de Razzotti (?), debemos retomar a la situación descrita al principio de este post. La escasa participación de jugadores de conjuntos de la liga local  en el seleccionado aún perduraba en el invierno del 2008, en tiempos donde Alfio Basile dirigía a la mayor sumergiéndose en las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica. Aquella situación llevó a Darío Cvitanich, delantero en aquel entonces recién llegado al Ajax holandés , a aceptar una propuesta proveniente del selección de Croacia.

Cvitanich, de raíces croatas gracias a sus bisabuelos, reconoció que una convocatoria desde el equipo argentino era imposible, y sumó: «En el plano futbolístico lo veo como si fuese un equipo más. El sentimiento por mi país de nacimiento no va a cambiar, sólo que disputar una Eliminatoria o un Mundial es lo máximo para un jugador y el tren pasa una vez. Hay que aprovechar los momentos». Incluso llegó a reunirse con el presidente de la federación de Croacia, en un encuentro donde se le obsequió una camiseta del conjunto europeo y se le comentó lo feliz que haría a aquella escuadra en caso de aceptar el ofrecimiento.

A los que no les iba ni a palos la idea eran a los altos mandos de la FIFA, que indagaron en el árbol genealógico de Cvitanich incluso cuando la llegada de este al conjunto nacional croata estaba confirmada tras ser anunciada con bombos y platillos. A pesar de haberse nacionalizado, las reglas de la federación internacional no permitían tomar la ciudadanía en caso de que el lazo más directo sea un bisabuelo al ser esto insuficiente para alcanzar aquella meta. A medida que el 2008 transcurría la chance se reducía lentamente y a comienzos del 2009 se cayó definitivamente cualquier idea de que Cvitanich forme parte de alguna convocatoria de Croacia. Para ese entonces El Diego craneaba lo que sería la Selección Argentina modelo 2009, aunque, claro, ya era demasiado tarde para Cvitanich.

Oxnard College 0 – Independiente 8 (2011)

El impulso a nivel internacional (?) que vivió Independiente post obtención de la Sudamericana 2010 incluyó una Recopa perdida, una Suruga Bank que corrió la misma suerte, una floja defensa del título sudamericano (eliminado en octavos, a los cuales clasificó automaticamente) y una misteriosa pretemporada en el invierno del 2011.

Atravesando la mitad de aquel año, Independiente pisó el norte del continente para disputar amistosos en México y Estados Unidos. Y fue a fines de julio donde los dirigidos por Antonio Mohamed enfrentaron a un combinado juvenil del Oxnard College, una facultad originaria de California presidida por el amigor Richard Duran, ubicada en la South Rouse Avenue y mayor acostumbrada al High School Musical, el béisbol y el fútbol americano.

Vayamos a lo importante. No hay ni una foto de alguna minita del Oxnard, pero si Xvideos, Redtube y PornHub las películas no nos han mentido todo este tiempo, de seguro hay buen material a lo largo de los campus de la universidad. Punto y aparte de eso, está la anécdota de que Mohamed le dijo al rector del College que tenía cara de sapo y que el Patito Rodríguez, Matías Defederico y Facundo Parra embriagaron a un cerdo mascota del Oxnard, tras rechazar la idea inicial de envolverlo en una alfombra y lanzarlo a un barranco.

Ocho fueron los goles que le encajó el Rojo a los teens del Oxny. Hernán Fredes hizo 3 (y después los yankees quieren progresar en el fútbol), Leonel Núñez aportó otro hat-trick y Parra y Osmar Ferreyra convirtieron uno cada uno. Pocos días más tarde partiría a Japón para medirse ante el Jubilo Iwata. ¿La conclusión final de este amistoso? Que el mejor capítulo de Los Simpsons es Homero va a la Universidad Que una goleada tiene valor cuando es ante un rival de calidad.

Carlos Marinelli a Alvarado (2012)

La estructura del fútbol es complicada, infinita, impredecible y generadora tanto de amores como de odios. Jamás deja de parir historias de anónimos que pasan a ser héroes y de días insulsos que se transforman en históricos. Incluso, a veces, deja de ser un aderezo de nuestra rutina para tornarse en el plato principal de nuestra vivencia, desmembrando ladrillo por ladrillo el muro de nuestras horas para influir directamente en el panorama de nuestros días.

La campaña de Independiente se sumergía en las aguas de la derrota fin de semana tras fin de semana, como un pasillo oscuro y siniestro que jamás termina. El génesis del 2014 ponía en duda si para mediados de aquel año estaríamos festejando un ascenso ó lamentando una estadía indeseada en la segunda categoría. Y esa incertidumbre tan hija de puta generaba depresión, miradas caídas y angustia. Quizá esas tristes sensaciones que sentía en aquellos momentos necesitaban de una leve dosis de felicidad para alejarse un poco de la oscuridad. Y dentro de las motivaciones desde fuentes ajenas a uno mismo, muchas veces lo más parecido que podemos encontrar al éxtasis emocional que genera un gol agónico o un abrazo con un desconcido en la tribuna tras un tanto de Gabriel Vallés no es (aunque duela, y mucho) un video en RedTube o enganchar Carlito’s Way en el cable a las dos de la mañana. Sino que es el afecto y la intimidad que puede brindar una mujer que nos partió la cabeza. No lo digo deteniéndome solo en la relación de noviazgo. Más bien este concepto engloba todos los términos de compañía femenina que usted conozca y lo hayan hecho sentir motivado. Quizá incomoda, desilusiona ó descoloca leer sobre este crudo sistema sentimental. Pero, aunque se resista, la mayoría de los lectores nos encontramos inmersos en él a corto o largo plazo.

Julieta es una historia que seguro contaré con mejores palabras dentro de algunos años. Es difícil relatar un recuerdo del pasado cuando uno se encuentra siendo protagonista del mismo en el presente. Confío en que el tiempo traerá algo de experiencia para dentro de muchos años pulir este hecho como una anécdota extraída del inestable y ridículamente complicado mundo del amor adolescente. Pero como esa historia aún no tuvo un final, me debo centrar en lo vivido hasta el momento en que me encuentro escribiendo estas líneas.

Las lluvias dijeron presente aquel marzo a la par del comienzo del ciclo lectivo. Era nuestro último año. Ese jueves por la tarde los problemas que generaba Independiente desaparecieron por un largo rato. Llegamos a mi casa empapados por la tormenta. Julieta caminaba con el uniforme lanzando retazos de agua por el pasillo. Ella era preciosa. Tenía esa picardía inestable que generaba un misterioso encanto desde sus ojos y su sonrisa. Quizá una incertidumbre opuesta a la que generaba El Rojo. Una incertidumbre que de no existir habría hecho menos entretenida a aquella experiencia. Descalza, con las medias azules húmedas por debajo de las rodillas, ambientaba la sala con algunos temas de Doble Vida de Soda Stereo. Y el mundo en esos momentos dejaba de ser un lugar desesperanzador y sin mucho sentido. Es más, se podía decir que por esos instantes esta esquina del cosmos parecía un lugar agradable y plagado de oportunidades. Valía la pena sacar la cabeza del infierno para sentirse, al menos por un abrir y cerrar de ojos, en el paraíso.

En algún pasillo de los callejones del fútbol debe estar esta historia. Y también debe estar reposando en algún rincón el pase frustrado de Carlos Marinelli a Alvarado en el invierno del 2012. Incluso habiendo llegado a entrenar, el ex Boca Juniors no recibió el visto bueno de la directiva. Los rumores que circularon fueron que la inactividad de Marinelli era un obstáculo difícil de sortear para los tiempos de Alvarado. Otros, que la parte económica no había llegado a buen puerto, haciendo quedar en la nada a la transferencia. Entre acusaciones cruzadas, se desencadenó el resultado final de este relato: Marinelli jamás jugaría en el club marplatense.

(Gracias a Clau)

Rodrigo Palacio (2012)

La Copa Italia del 2012 tuvo su cuota de emoción durante el partido que disputaron el Inter de Milán y el Hellas Verona, por los octavos de final. Con el partido 2 a 0 para el conjunto neroazurro, el guardavalla Luca Castellazzi tuvo que abandonar el encuentro por una lesión, y fue el delantero Rodrigo Palacio quien, con los cambios agotados, se puso los guantes y el buzo rojo de su equipo para hacerle la gamba en el tiempo restante.

Salvo un cabezazo que despejó al córner, no tuvo sobresaltos. Palacio vivió el pase a los cuartos de final de la competición local con una vista panorámica privilegiada desde una posición completamente inusual. Afortunadamente para el ex Banfield, la experiencia tuvo final feliz.

Julián Velázquez al Genoa (2012)

 

 

 

 

 

 

La última vez que fui a la cancha de Independiente fue con mi abuelo el 13 de Noviembre del ya retirado 2013. Le ganamos a Ferro 3 a 0 y por momentos nos sentíamos fuera de aquella pesadilla vivida en un contexto real que nos mostraba al equipo de toda nuestra vida sumergido en la B Nacional. Nos encontramos con Mingo, un amigo que nos hicimos en la platea previo al trágico junio del año pasado, el cual entre anécdotas y observaciones humorísticas hacia más llevadero la previa del partido. Tras finalizar el cotejo, nos despedimos con un abrazo victorioso y, tras irme del estadio, me comí una hamburguesa recalentada camino a mi casa, mientras pateábamos por las calles del Conurbano junto a mi abuelo buscando bondis que nos dejen en nuestro hogar.

Dos exámenes, de matemática y geografía respectivamente, me dejaron afuera contra mi voluntad de las siguientes fechas, frente a Douglas e Instituto. En esta última mi abuelo, Mingo y El Vasco, un amigo mío del colegio, debieron refugiarse donde pudieron a causa de una tormenta que se había desatado apenas comenzado el partido. El Vasco me contó en el aula, al otro día, de cómo salieron de aquella situación. A mí, como a él, me causo gracia, pero mas allá de eso sentía muy dentro mío que estábamos construyendo recuerdos, momentos los cuales marcarían un hit en nuestras vidas. Quizá pequeños, por ahí insignificantes, pero no éramos los mismos que antes del descenso.

Independiente nos había convertido a los cuatro, de alguna manera, en un grupo. El Vasco y yo charlábamos sobre el equipo, aunque a veces él sumaba temas contándome de su estadía en Santa Fe o sobre nuestra adicción a coleccionar diarios  y panfletos viejos (incluso El Vasco los derivaba a veces en papel picado que él mismo elaboraba y llevaba a la cancha). Mingo y mi abuelo dialogaban sobre viejas épocas y experiencias que dejaron risas y reflexiones. A veces (mentira, siempre) deslizábamos algún comentario cuando pasaba alguna bella muchacha por el lugar. Y se completaba la situación cuando El Empresario, otro amigo mío del secundario, se sumaba a nosotros. Venía con su viejo y, por ende, quedaban los tres señores y los tres pibes debatiendo desde como Alderete llegó a jugar en Independiente hasta si en las fiestas es preferible el asado o el pollo (acompañado, por supuesto, de anécdotas en torno a asados y pollos que pueden derivar en cualquier tipo de final bizarro).

No tengo dudas que todo esto significará un gran recuerdo para mí dentro de unos años. Hoy es mi intensa realidad. Entre mesas de examen, mensajes vía WhatsApp y análisis de minitas desde el punto de vista menottista- juvenil –aunque ojo, cualquier bondi me deja bien (?)- mi adolesencia transcurre, en terreno fútbol, bailando con la más fea, viviendo a la par de lo anteriormente escrito, los peores momentos de Independiente. El nefasto 15-6-2013 que aún uno no logra digerir. Y el efecto dominó futbolístico e institucional que provocó aquel hecho. Efecto dominó que aún no terminó.

Pero es inevitable pensar en el antes de todo esto (aquí necesitaría un efecto onda película donde hay una gran corriente de viento en la escena que arrasa con el decorado y que representa una especie de viaje en el tiempo antes de que sucediera un hecho puntual que marca un antes y un después). Antes de la platea, mi abuelo, Mingo, El Vasco, El Empresario y su viejo, antes de Ferro, Douglas, Instituto, antes de los bondis que no llegaban, la hamburguesa recalentada y el junio trágico. Antes de todo lo que fue el 2013 para un hincha de Independiente.

Ese enorme antes engloba al invierno del 2012. El paso previo a la caída en desgracia. Javier Cantero mantuvo, desde la presidencia, a Cristian Díaz en el banco de suplentes. Pecados de ingenuidad e ignorancia que guiaron a Independiente al abismo. Y en ese último invierno que vivimos, hasta ahora, con El Rojo en Primera, sucedió una especie de spin-off de la serie de problemas en el club que fue la novela del traspaso de Julián Velázquez al Genoa italiano. A fines de julio se dio por hecha dicha compra. El defensor viajó a Italia, poso con la camiseta, firmó autógrafos, realizó declaraciones y demás protocolos en torno a un nuevo jugador que llega un equipo. Los europeos compraban casi la totalidad de su pase a 3.500.000 de euros.

Sin embargo, los días pasaban y no ocurría una resolución final esclarecida. Los rumores de que lo de Velázquez se estaba por frustrar y que debería regresar a Independiente eran cada vez mayores. Incluso con el contrato firmado y los estudios médicos realizados, La Avispa se dedicaba únicamente a entrenar mientras desde la parte legal intentaban resolver detalles que impedían cerrar esta historia. Detalles que se acrecentarían en cuanto a importancia con el paso de los días.

Tras casi más de un mes de tensión (?), lo que parecía alejado y solo un delirante chisme se convirtió en realidad: Julián Velázquez jamás jugaría en el Genoa y tras su estadía como jugador fantasma en el Viejo Continente regresó a Independiente, quien ya contaba con Américo Gallego como entrenador. El justificativo fue, según su representante, el hecho de que “el Genoa quería robar a Velázquez. No quisimos ser cómplices de una estafa.”, alegando un mal manejo desde la rama presidencial del club tano y una poca clara negociación a la hora de incorporar al jugador.

Velázquez retomó a los entrenamientos en Avellaneda en Septiembre del 2012, encarando una temporada determinante para el club. El resto de la historia ya la conocen.