Claudio Otermín al Valladolid (1985)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Quizás porque no era un buen poeta.

y no pudo dejar la pelota quieta

hasta que él termine una jugada.

Quizás porque no era un buen artista

y no le dicen ‘Tu transferencia esta lista’

y firmara, orgulloso, este contrato.

Quizá porque no era de la nobleza

no tuvo suerte en tierras Ibéricas

y regreso al fútbol argentino.

Quizás porque no tuvo un buen representante

Por eso se le cayó el pase

No enfrentará al Barcelona ni a los madrileños

Quizás porque no era un buen soldado

no atacaba ni por el frente ni por el costado

cuando discutían en los entretiempos.

Quizás porque no fue nada de eso

es que el traspaso nunca fue un hecho.

 

Los años 80’ llevaron a Claudio Otermín,  volante ofensivo surgido de Sarmiento de Junín, a probar suerte al Real Valladolid español. Tras una breve experiencia en el Mallorca entre 1982 y 1983, y con pasado en Nueva Chicago, el O’Higgins chileno y Gimnasia de La Plata, este jugador armó su bolso y se aventuró en una prueba en el conjunto blanquivioleta. Todo parecía indicar que la travesía encontraría su cierre con un final feliz: Otermín aparentemente había conformado al entrenador Vicente Cantatore y prácticamente ya era jugador del RV. Posó incluso para la foto con la casaca de su nuevo equipo quedando inmortalizado en aquellas figuritas europeas ochentosas donde se mostraba al jugador en acción en primer plano a la izquierda (al bueno de Otermín le pudieron haber puesto un mejor fondo, no lo podemos negar) acompañadas de una foto de perfil con el apellido del representado en cuestión a la derecha, simulando ser el gráfico de una intro de serie policial yankee de un par de años atrás.  Sin embargo, y a pesar de Otermín, Cantatore y las figuritas, el traspaso se caería abruptamente y el futbolista seguiría su carrera en el fútbol francés.


(Gracias a Cazador)

Ventura Fusión 0 – Independiente 3 (2011)

Errores, hechos inexplicables, promesas que no lograron reaparecer, reapariciones que quedaron en puras promesas, comienzos, finales, idas, vueltas, vivos, muertos, golpes duros, fuertes, muy fuertes y fatales, violentos, sillazos, inseguridad, olvidados, salvadores, deudas, muchas deudas, paradojas, mentiras, locuras, experimentos sin sentido, la muerte y el infierno.

Entre todos estos hechos que dejaron su rastro (y en su mayoría, también su herida) en el Club Atlético Independiente, ¿quíen recuerda este amistoso disputado en tierras estadounidenses ante el Ventura Fusión, ignoto equipo de soccer yankee de California, un 23 de Julio de 2011? Un amistoso sin sentido bajo el ala de Julio Comparada. Un partido enterrado en el cementerio de los olvidos, apartado de cualquier hecho importante, bajo el epitafio de «Tiempo Perdido«, en honor a los meses en que, en lugar de trabajar en un colchón de puntos en el ámbito local , se preiorizó la Libertadores yel hospedaje momentáneo de jugadores.

En el viaje de lo que fue la caída de Independiente, nosotros nos detenemos en un prácticamente inexplorado friendly match de hace dos inviernos. Un partido amistoso que a nadie le importó mucho, que pocos siguieron y que escasos presenciaron. Quizá eso es lo único mágico de este post. Si es que se puede llamar mágico a eso.

Independiente ganó aquel encuentro 3 a 0. Los goles los hicieron Leonel Núñez, Facundo Parra y Marco Pérez.

Foto de lacalderadeldiablo

Gary Medel a Independiente (2009)

Los primeros pasos del 2009 ocurrían de manera curiosa para el Club Atlético Independiente. Miguel Ángel Santoro era el entrenador, hacia de local en la cancha de Huracán (donde nacería ese mismo año el tiki-tiki), Pepe Moreno pegaba la vuelta tras una estadía en el fútbol rumano y si bien el presente no era dulce, no se imaginaba lo que estaría pasando cuatro años más tarde, con el descenso acechando en la hora más crítica de su historia.

Del otro lado del continente (?), un Gary Medel de 21 años se destacaba en la Universidad Católica de su país tanto en el sector defensivo como en el mediocampo. Y el chorro supremo sobrino adoptivo de Grondona presidente de Independiente, Julio Comparada, que según dicen se movía a Aracelí González, poso sus ojos sobre él y comenzó las negociaciones a por el joven chileno.

Desde ambas partes parecía que el final feliz estaba escrito: Se comentaba que Medel estaba contento por el traspaso, que creía que era un gran paso para luego dar el salto a Europa y en el campo contractual, a pesar del elevado precio del jugador (se hablaba de más de dos millones y medio de dólares), las cosas se encontraban por buen camino. Incluso se mencionó a Damián Luna como parte del traspaso.

Sin embargo, como todo lo sucedido bajo el ala comparadista en Independiente, cualquier promesa de traspaso quedo lisa y llanamente en la nada. Desde la Católica, a pesar de los buenos términos que se manejaban en el génesis de la negociación, la opinión cambió y se decidió no vender a la nueva y joven estrella. Meses más tarde Gary pasaría a Boca Juniors.

Pepsi, 80 canales, porno, pizza, comedia, aire gratis, facebook, alcohol, fútbol, películas, la familia, los amigos, cualquier disco de Pink Floyd, los recuerdos, los posavasos, la siesta… Tenemos mucho para ser felices física, natural y psicológicamente, pero no caben dudas de que una minita, de zapatos con taco, mirada tímida y perfume atrapante puede hacer que todo eso quede muy atrás, romper cualquier cimiento de nuestra rutina y hacer que nuestro presente se derrumbe. El mundo se viene abajo. Cubrirte, que los escombros no te golpeen. Cuando salgas de la cueva, aferrate a algún recuerdo. Algo te debe haber quedado. Total, siempre vamos a tener algún viejo capítulo de Cha Cha Cha para reírnos y, por supuesto, camuflar en esas carcajadas un llanto sincero y silencioso que se convirtió en el himno de nuestros días.

Leonardo Pisculichi a Independiente y Gastón Machín al Mallorca (2006)

El primer gol que hiciste jugando a la pelota entre amigos capaz no lo recordas del todo bien. Tenías 9 años, jugabas de arquero y de delantero, corrías atrás de la pelota y los partidos terminaban 24 a 22. La primer película que viste en el cine no tiene una exactitud muy clara. Tu vieja dice que fue Cinema Paradiso, pero tu viejo te dice que nunca llegaste a entrar porque vomitaste la papilla del mediodía al acomodador y tuvieron que salir de la sala. Pero si hay algo que te acordas, es de la primera vez que tuviste a una minita cara a cara en lo que los yankees llaman «cita» y a lo que nosotros simplemente le decimos «salida». Ya debías de ser un boludo grande, avanzado en granos tapados con cremas, con ganas de votar (?) y perfumado hasta las encias para agradar a aquella joven que se interesaba en vos. Lo tomabas casi como un milagro. Y más o menos era algo así. Después de años de Playboy como único acercamiento al sexo femenino, hoy estabas frente a frente a una piba. Te haces el duro y el frío con tus amigos, pero en el fondo estabas muy feliz. Te volvés más nabo, es cierto. Pero algo nuevo, con una sonrisa perfecta y un aroma mágico en su cuello (se sabe que los perfumes femeninos son muy ea ea pepe), te había sacado del famoso «Loco, ¿qué voy a hacer de mi vida?» adolescente.

El mágico (?) invierno del 2006 traía novedades en Avellaneda. Tras un mes sin fútbol en el país mientras la Argentina de José Pekerman disputaba la Copa del Mundo en Alemania, el Independiente de Jorge Burruchaga invertía en nuevos jugadores de cara al Torneo Apertura. Uno de los que tenía en la mira el actual entrenador de Rafaela era Leonardo Pisculichi, habilidoso enganche nacido desde la cantera de Argentinos Juniors y que en aquel entonces llevaba meses en el Mallorca español.

Las negociaciones fueron tomando forma: Se daría su arribo en un traspaso que incluiría a Gastón Machín, ex compañero suyo en el Bicho, como parte del pase. El atacante viajo a la Argentina para cerrar su llegada, dejando atrás su etapa en el Viejo Continente y volviendo a un equipo al cual estuvo muy cerca de pasar en el 2005, tan solo un año atrás.

La negociación, sin embargo, jamás llegaría a su puerto. El efecto domino de la caida del pase de Pisculichi al Rojo haría que se cayera también el traspaso de Machín a tierras europeas. Al conjunto de Burruchaga terminaría arribando Rodrigo Díaz. Pisculichi cada vez se alejo más de Avellaneda, dejando el Mallorca en 2006 para pasar a jugar en la liga qatarí primero, y en el fútbol chino posteriormente. En cuanto a Machín, por ahí anda el pibe (?).

Pudo haber sido en los 70′, 80′, 90′ o incluso hace muy poco. Quizá hoy esa piba no es más que un recuerdo en el pasado con el que te reencontraste vía Facebook, llegandole a pispear las fotos de las vacaciones con su esposo e hijos en Villa General Belgrano. No quita que, por momentos, apeles a ese recuerdo para sonreir, poner una canción que te lleve a aquel encuentro o simplemente que aquella memoria te acompañe mientras bajoneas una cerveza en una noche de Viernes. Muchos dirán que es una boludez, ¿pero quíen no sonríe al recordar la anécdota de su primer salida con una minita?

Gabriel Schurrer a Independiente 2006

Normalmente para alguien del género masculino hay ciertas noches previas a un suceso clave que son eternas, plagadas de insomnio y nervios: La previa de un partido vital para la situación de tu equipo, la previa de tu casorio y, finalmente, la previa del día en que te vas a animar a encarar a la piba que te gusta. Estando en secundaria, al menos ese es mi caso, tenés la cabeza quemada de (inserte consola/artefacto tecnológico de interés de sus años de pibe), sumado a muchas imagenes de (inserte mujer fatal de sus años de pibe) en bolas en (Te lo firmo ya que de Playboy o Notiblog no sale) y demasiado espacio vació en el bocho en el que depositas el partido que tenés que jugar con tus amigos o la pelea entre Distasio y Leto en el programa de Fantino. Es por eso que cuando aparece ese extraño invento de Disney llamado «amor» te volvés más nabo, colgado y temeroso. Hasta que un día le decidís poner un punto. Puede ser un punto final o puede ser un punto seguido. Todo depende de lo que salga de los labios de esa chica que reemplazo las ajusticiadas a la Callejón por canciones de Sergio Denis.

Durante la Copa del Mundo del 2006 el Independiente de Jorge Burruchaga pisaba fuerte en el mercado de pases. Había vuelto Daniel Montenegro, Germán Denis reforzaba la ofensiva y Rodrigo Díaz dejaba el fútbol mexicano para asumir el rol de creador de juego tras un tiempo alejado de las cámaras. Como si fuera poco, se confirma en Junio de aquel año la llegada del experimentado defensor Gabriel Schurrer, desde el Olympiakos griego. Tras abandonar Lanús a mediados de los 90′, el santafesino regresaba con 35 años a la Argentina para quemar sus últimos cartuchos en el conjunto de Avellaneda.

La contratación de tornaría complicada y la chance de Schurrer con la casaca roja se fue apagando rápidamente por diferencias dadas durante el cierre de la operación. Sería Leandro Gioda, otro ex Lanús, quien se sumaría a la defensa de Independiente. GS pasaría al Málaga donde finalizaría su carrera. Años después dirigiría al Granate. Y mejor lo dejamos ahí.

Normalmente estos post lo cerramos con mensajes tristones. Pero hoy nos aspiramos un Claudio María Domínguez y le ponemos otra postura. La mina acepta una invitación tuya a comer una muzza. No sos George Clooney, Robert Redford o Tom Cruise, pero si un remador que, por primera vez tras vagar por los mares de la soledad con los dos brazos cansados, encontras una recompensa que no te saca la sonrisa de la cara. Sos el tipo más feliz del mundo. Salis a la calle como Will Smith en En Busca de la Felicidad. No sabés que te vio. Quizá son los ojos que te brillan disimulando una noche sin dormir pensando en esa chica. O lo entusiasmado que sonabas al hablarle, como viajando a través de una nube de felicidad en ese espacio denso y aburrido en el que se torna el colegio a las 9 de la mañana. Te subís al colectivo y, apoyando la cabeza en el vidrio abandonado pero fiel del bondi, pensas en que a pesar de todo, aún te quedan muchos momentos felices. Llegás a tu casa y por primera vez en el año le decís a tu vieja que tuviste un lindo día.

Portland Timbers 2 – Independiente 0 (2011)

Un programa de cocina tailandesa conducido por Nery Pumpido y musicalizado por los pedos de Ronald Reagan tiene más sentido que este amistoso dado a mediados del 2011. Dice la leyenda que una fría noche Julio Comparada se acostó preocupado: Necesitaba seguir currando con Independiente ya que en poco tiempo su gestión se terminaba. Fue en ese momento que se sumergió en un profundo sueño donde se le apareció repentinamente C*rl*s M*n*m para guiarlo en ese difícil momento por el que toda lacra empresarial disfrazada de presidente pasa: Su hijoputismo se quedaba sin nafta. El amigo de Fernando Niembro le contó de un lugar mágico en el cual podía ir a humillar un poco más su era, alcahuetearla un poco y lucrar algunos mangos: Estados Unidos de Norteamerica. Sobresaltado, Comparada saltó de su cama, se puso una camisa que compró con la plata del pase de Oscar Ustari, saludo a Panam que aún seguía entredormida (?) y arregló todo para una serie de amistosos en la tierra del pollo frito.

Uno de esos partidos, disputado el 27 de Julio, es el que tuvo como protagonista a El Rojo y al Portland Timbers, un equipo con nombre de supermercado local con una amplia selección de vegetales y aguas minerales. No sé porque. Comandados por Antonio Mohamed, los de Avellaneda pusieron un equipo muy parecido al que había obtenido la Copa Sudamericana meses atrás: Hilario Navarro en el arco, una defensa compuesta por Javier Baez, Eduardo Tuzzio y Julián Velázquez, Nicolás Cabrera, Cristián Pellerano, Hernán Fredes, Maximiliano Velázquez e Iván Pérez en el mediocampo y, finalmente, Leonel Núñez y Facundo Parra a cargo de la ofensiva. Por el lado de los norteamericanos el equipo era una incógnita, ya que se trataban de varios suplentes y jugadores de la reserva. Sabemos que, como en todo buen equipo de soccer yankee, había un Mike, un Peter, un Freddie, un Kenny y un Brian, sumado a alguna de esas porristas rubias que se ubican en las tribunas gritando “Go Portland, Go!” y que luego nutren los pasillos de RedTube.

El resultado final fue un 2 a 0 favorable para los El Portland de las Mascotas, con goles de Sal Zizzo (!) y Brian Umony. El dato quizá más relevante de todos es que este fue el último amistoso disputado en la era comparadista. A tono con su presidencia.

Diego Maradona al Portsmouth 2009

Ilusión. Eso es lo que genera estar enamorado de alguien sin que lo sepa. Estamos en secundaria. Hace 10 grados, tenes una clase de Física en 5 minutos y no hiciste la tarea. La señora profesora te va a comer crudo. Pero no te importa. Tenés tus ojos en un ángel. Un ángel de pelo lacio, ojos profundos y sonrisa mística. La piba más linda del curso. «Estoy enamorado de ella boludo» le decís a tu compañero de banco. «Gordo, no te va a dar bola ni a palos. Dejate de joder y ponete a rezar que nos van a bochar al carajo» responde él. No te importa. Estás en tu mundo. Llegas a tu casa, te ponés a escuchar «Hello» de Lionel Richie a oscuras, te volvés más sensible y te llevas muebles por delante todo el tiempo. ¿Te va a dar bola algún día? Ni a palos (ni a las doce botellas de whisky) pero vivis en una nube de pedo que te hace temporalmente feliz.

El amigo (?) Sulaiman Al-Fahim seguramente fue una de esas personas victimas de ilusiones desmedidas a causa de una mujer. Este emiratí adquirió a mediados del 2009 al Portsmouth de Inglaterra. Y mientras el Huracán de Ángel Cappa peleaba el torneo y la gripe porcina azotaba al continente, tiró una bomba: Quería a Diego Armando Maradona, entrenador por ese entonces de la Selección, como director deportivo, asesor de mercado y embajador global (?) del conjunto.

Pero eso no es todo, si llama en los próximos cinco minutos triplicará su compra y se llevara este útil pisapapeles para su escritorio. No lo dude. Llame ahora dentro del cargo ideado por Al-Fahim de «asesor de mercado», se encontraba la idea de llevar al conjunto azul, de la mano del Diego, a jugadores de la talla de Sergio Aguero, Samuel Eto’o, David Villa y David Silva. El hombre proveniente del Medio Oriente, en el climax de su delirio, llegó a decir que las charlas con el abogado de DAM, Ángel Oscar Moyano, estaban avanzadas: Maradona estaba listo para dejar el cargo de director técnico de Argentina para sumarse al proyecto, comenzar a ver jugadores y armar el primer equipo, listo para romper el mercado de pases contratando a las cuatro superestrellas ya nombradas.

En fin, esta locura nunca se dio. Normalmente estas cosas suceden cuando alguien con mucha plata pero poca idea del fútbol asume en un equipo. Un mamarracho con todas las letras, pero uno de esos mamarrachos que generan ternura y que son dignos de decir presente cuando agarramos el PES y empezamos a editar todo a nuestro placer.

A todo esto, ¿la mina mordió el anzuelo? Pero por supuesto que no. Los momentos de ilusión quedaron atrás. Lo único que sacaste de esa experiencia fue haberte memorizado «Hello» de Lionel Richie de taquito. Creciste, estudiaste, te compraste tu autito y tu televisor para ver el fútbol. Eso no quita que, en las pausas del laburo o mientras que esperas las empanadas, te encerres en el baño, te fijes si tenés más o menos panza y, en un lapso oscuro y silencioso, recordés esos momentos de joven y ciega ilusión. Pero no todo esta perdido. Regresará, siempre vuelve. Por suerte.

Ajax 5 – Independiente 1 (2011)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los pibes. Siempre los pibes. Desde mandarlos a por la victoria en la altura de Cochabamba disputando una copa desaparecida, hasta relatos que aún emocionan, sinónimos de heridas sin cerrar para la historia argentina. De golpe pasamos de tirarle espuma en spray a una amiga en un corso para sacarle una foto, y simular que es lo que ya sabemos, a defender la camiseta de un equipo, cayendo todo el peso de un sector de la cancha en nuestras espaldas. Y, en este caso, los pibes de la reserva de Independiente tuvieron enfrente a un titán que los aplastó completamente.

El frenesí (?) que había generado la obtención de la Copa Sudamericana 2010 le dió al Independiente de Antonio Mohamed una primavera que no vivía desde hacía largo tiempo. El invierno del 2011 se vería marcado por una serie de amistosos que disputó en México y Estados Unidos como preparación previa a lo que sería la final de la Suruga Bank ante el Jubilo Iwata japonés. Pero, para sorpresa de todos, de la nefasta galera juliocomparadista salió un amistoso ante el Ajax holandés, de visitante y con la reserva, bajo la tutela de Christian Díaz, como primer equipo.

El Rojo formó aquel 27 de Julio con El Rusito Rodríguez; Zárate, Ojeda, Gay, B. González; Pizzini, J. Suárez, M. Vidal, Monserrat; P. Vidal y, recientemente llegado al equipo y refuerzo estrella de la escuadra roja en tierras holandesas, Marco Pérez. Los de Amsterdam alinearon a Stekelenburg; Van der Wiel, Alderweireld, Vertonghen, Boilesen; Janssen, De Jong, Eriksen; Sulejmani, Sightórsson y Ebecilio. La diferencia estaba a la vista.

Los pibes dieron la cara y se llevaron un 5 a 1 en contra que pudo haber pasado a mayores (Rodríguez atajó un penal). Martín Benítez, quien había entrado desde el banco junto a Nicolás Mazzola, anotó el único tanto de Independiente, mientras que Araas Ozbiliz, otro sustituto que saltó al campo de juego, en tres ocasiones, Eriksen y Ebecilio mojaron para los de Máxima (?). Papelón era si esto pasaba con el equipo titular. Estos pibes fueron mandados al muere ante uno de los mejores equipos de Europa.

Seguramente muchos de ellos, a pesar de la goleada desfavorable, llegaron a sus casas contando como son las prostitutas holandesas es jugar en uno de los estadios más atractivos del Viejo Continente, o la charla que tuvieron con el guardameta titular de la selección holandesa. Y después, de a poco, regresaron a la normalidad. La película erótica de las noches en MGM (¿por qué te censuraron The Film Zone? ¿por qué?), llegar de madrugada y ver Chespirito o poner a Chichizola de 9 en la Play.

Los jóvenes estamos para llevarnos el mundo por delante. Tristemente eso no quita que el mundo nos lleve por delante a nosotros, y que, sin darnos cuenta, estemos de golpe en el medio de un partido imposible, un divorcio interminable o una guerra absurda.