Instituto (Apertura 2004)

La depuración del plantel que hizo Instituto, luego de conseguir el ascenso a Primera División en 2004,  no tuvo buenos resultados a corto plazo. Con la intención de armar un equipo competitivo, La Gloria se desprendió de casi dos decenas de jugadores (entre ellos, varios que fueron fundamentales en la temporada anterior, como Renato Riggio, Sergio Plaza, Ramón Galarza, Hernán Biasotto, Gastón Martínez, Cristian Favre, Martín Montagna y Héctor Silva).

Héctor Rivoira (DT que había devuelto a los cordobeses a la A, y que duraría en su cargo hasta la 9ª fecha) pidió una avalancha de incorporaciones y los dirigentes le hicieron el favor. Llegaron 15 futbolistas. La mayoría, refuerzos falopa. Para muestra, repasemos la formación de la imagen, un mix entre los héroes del ascenso y otros que llegaron para contribuir con la causa. Arriba: Moreyra, Caranta, Enrique Ortiz, Javier Lux, Marcelo de Souza y Pagés. Abajo: Luis Bustamante, Vilallonga, Raymonda, Fernández Di Alessio y Diego Quintana.

El resto de los nuevos no fueron ninguna maravilla, y poco pudieron aportar: Maximiliano Ayala, Deivis Barone, Fernando Clementz, Enrique Colliard, Esteban Gil, Damián Grosso, Daniel Jiménez, Christian Manfredi y Alberto Ojeda. A estos se le sumaron otros que quedaron de la campaña del Nacional B, como Franco Sanchírico, Adrián Peralta, Martín Godoy, Juan Manuel Cobo, Gastón Caprari y Hernán Boyero. El saldo de tamaño experimento fue el anteúltimo lugar en la tabla de posiciones (superando sólo a Huracán de Tres Arroyos) y un casi seguro descenso directo, que se pudo evitar en el Clausura 2005 gracias a una aceptable campaña que lo dejó en Promoción.

19 comentarios en “Instituto (Apertura 2004)

  1. Mi hermano es hincha de Instituto y se queria matar cuando desarmaron todo el plantel que habia ascendido. Vaaa, siempre se quiere matar, es de Instituto

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  2. en los equipos de cordoba es normal que en los últimos años, y al comienzo de cada temporada, renueven por completo sus planteles , trayendo container de jugadores. en esos paquetes están incluidos baldoseros, jóvenes promesas, veteranos pasados de vuelta y algún que otro futuro crack ( aunque eso rara vez sucede ). eso explica porque talleres instituto y racing siguen hundidos y no pueden salir del pozo donde están. la única excepción es Belgrano, que es el único club manejado como la gente. por eso esta donde esta.

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  3. Ya uno se da cuenta al ver la formación tan desprolija en la foto que todavía no eran un equipo, sino un grupo de jugadores heterogéneo, que ni siquiera pudieron acomodarse decentemente para la foto.

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  4. Dio, que rejunte de muertos. Menos mal que en la segunda mitad vino Tete Quiroz y trajo a Lujambio y le dio continuidad al Kily Peralta, a Barone, al Miliki, al Nano Clementz, a Sanchirico. Despues trajeron mas muertos y ahi no nos salvo andie

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  5. acotando algo a lo que ya dijeron, el uniforme era Umbro? tal vez lo mas rescatable del equipo. aunque obvio, tenian que llenarlo de sponsors.

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  6. Si Belgrano es «la Be» y Talleres es «la Te», ¿ Instituto no debiera ser «la I»…?

    A lo mejor no le dicen así porque se confunde con la el imperativo del verbo ir: «í tu», «íd vosotros»

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  7. aunque el comentario #12 es verdaderamente pelotudo, igual aprendi algo nuevo – nunca mierda habia escuchado eso de «í tú», la gente normal dice ¨anda tú¨…

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  8. No recuerdo plantel de Instituto en primera A que no haya destilado baldoseridad. Además, todos excepto el mencionado de Berghessio, Peralta y Lujambio) fueron grandisimas deformaciones. Creo que ese trauma lo lleva inconscientemente a pechear en los últimos tiempos en las instancias finales de la B Nacional. Con todo lo mencionado, todavía le alcanza para ser el 2do equipo cordobés de los últimos tiempos, porque Talleres mejor ni hablar y el resto (Racing, Paz Jrs.) ya prácticamente no existen.

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  9. Primero se llevaron a Racing de nueva italia, pero yo no me preocupe, yo no era de Racing..
    Después se vino la Gloria, pero yo no m e preocupé, porque algún clasiquito jugábamos…
    Luego subió la Be, pero yo no me preocupe y los seguí apostrofando con sobrenombres de porteños…
    Ahora ya es tarde…

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