Mal Pase: Maradona al Palmeiras (1992)

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En abril de 1992, Palmeiras y Parmalat iniciaron una de las alianzas más exitosas y recordadas de la historia del fútbol brasileño. Sin títulos desde el campeonato paulista de 1976, el Verdão buscaba un empujón financiero que lo devolviera a los primeros puestos, esos a los que se había acostumbrado entre las décadas del 60 y 70, cuando se ganó el apodo de la Academia del fútbol.

Con José Carlos Brunoro, hombre fuerte de Parmalat, al frente de las negociaciones el equipo brasileño salió desesperado a buscar refuerzos de peso de cara a la temporada 1993. Mientras, Diego Maradona, cuyo pase todavía pertenecía al Nápoli italiano, cumplía una sanción de quince meses de suspensión por doping.

El plan de Parmalat era tener al Diego durante una temporada en Palmeiras y luego cumplirle el sueño de volver a vestir la camiseta del equipo de sus amores, Boca Juniors, otro de los grandes de la región que, desde agosto de 1992, también contaba con el auspicio de la compañía de productos lácteos. Negocio para Palmeiras, para Boca y, principalmente, para Parmalat que buscaba la forma de conquistar el mercado sudamericano y lo haría a través del mejor jugador de todos los tiempos.

En Italia, Brunoro, que estaba lejos de tomarle la leche al gato, arregló todo con los dirigentes del Nápoli, que también analizaban ofertas del Sevilla y el Olympique de Marsella. Si bien el Verdão ofrecía dos millones y medio de dólares menos que los españoles (5,5 palos contra 8), los pondría uno arriba del otro en efectivo. Para la envidia del cartonero Báez.

Con el aval de los tanos, el negocio estaba 50% concretado. Solo restaba un detalle: convencer a Maradona, al que le tiraba más la blanca que la verde. Así fue que a comienzos de septiembre de 1992, el director de deportes del equipo paulista aterrizó en Ezeiza para hablar mano a mano con Diego. “Maradona era un deseo de Parmalat. Hicimos el contacto a través de nuestra filial en Argentina, pero solo nos recibió su representante. Maradona no quiso hablar con nosotros porque decía que no jugaría en Brasil”, contó el propio Brunoro más de una década después.

La novela, ya se sabe, terminó con un breve paso del 10 por Sevilla, dirigido otra vez por Carlos Salvador Bilardo. Por su parte, Palmeiras, sin Diego pero con Rivaldo, Roberto Carlos, Edmundo, Djalminha, César Sampaio y Evair, entre tantos otros, conquistó el bicampeonato estadual y nacional en 1993 y 1994 y coronó la exitosa era Parmalat con la obtención de la Copa Libertadores en 1999, frente al Deportivo Cali.