Toranzo Gustavo

Gustavo Ariel Toranzo

“Las dos puntas” es una conocida canción que de conocida no tiene nada hasta que escuchamos su primer verso. “Cuando pa’ Chile me voy, cruzando la cordillera” narra esta cueca que exalta ese horrible (?) sentimiento de hermandad. Algo que a Gustavo Toranzo no le debe caer muy en gracia, ya que cada vez que pisó aquel suelo no tuvo agradables vivencias. Repasemos algunas:

– En 2014, jugando para General Diaz (Paraguay), tuvo que enfrentar a Cobresal, por Copa Sudamericana. Todo transcurría normalmente, hasta que en una jugada sin mayores consecuencias sufrió un altercado con un compañero que terminó con ambos expulsados. Los insultos del DT fueron la banda sonora perfecta.

– A fines de ese mismo año, vivió otra fuerte experiencia en el árido suelo chileno. Fue cuando estuvo cerca de formar parte del Cobreloa, pero todo terminó mal. Resulta que, en teoría, Toranzo le había dado poder a Gabriel Caiafa para que negocie su llegada a los Zorros del Desierto. Pero a la hora de firmar el contrato aparecieron otras dos personas que decían ser los representantes del jugador, y que Caiafa los había amenazado.

A pesar de la confusión, el futbolista se presentó en el entrenamiento, donde fue ninguneado por el entrenador, Marco Antonio Fantasma Figueroa. «Me llamó para darme la bienvenida al club. Sin embargo, me hizo esperar dos horas para enviarme un recado por un tercero donde decía que no tenía nada que hablar conmigo. Uno tiene familia, tenía la ilusión de entrenar y él me dio vuelta la espalda. Ni siquiera me respetó que yo fuera a hablar con él», señaló el defensor, ya sin chances de sumarse a la institución.

– Sus últimos momentos en la tierra de Benjamín Vicuña los pasó en 2015, cuando por fin pudo jugar para un club de ese país. Lo hizo en Everton, que había descendido a la Primera B y buscaba el ascenso. El debut de Toranzo no pudo haber sido peor: gol en contra y tarjeta roja. Esa campaña terminaría con el equipo en el 3º puesto: el objetivo no se logró.

De este lado de la cordillera también anduvo de un lado para el otro. Su paso por Primera División apenas registra 3 partidos jugados con la camiseta de Arsenal (2007-2008 y 2010) y otros 2 por Copa Libertadores.

En el ascenso, usó los colores de San Martín de San Juan (2009/10), Atlético Tucumán (2011), Defensores de Belgrano (2012/13), All Boys (2016), Flandria (2016), Platense (2017-2019), Berazategui (2019-2020), Fénix (2021) y Temperley (2022).

En el exterior, además de los clubes ya mencionados, anduvo por 2 de Mayo (2009), CD Carapeguá (2013) y Sol de América (2015), todos de Paraguay.

En algunos equipos jugó bastante, en otros apenas participó. Fue parte de ascensos y descensos. Tuvo buenos y malos momentos. Eso sí: le quedó pendiente una vuelta a Chile para buscar una revancha. Pensándolo bien, mejor dejarlo así.

Voy Al Arco: Simon Downer (2017)

Sos el arquero suplente de un humilde conjunto del ascenso inglés, tenés 45 años y pesás más de 140 kilos. ¿Qué puede pasar si te comés un pastel de carne en el banco de suplentes mientras tu equipo disputa el partido más trascendente en su historia? Lo que le pasó al inolvidable Wayne Shaw: verse obligado a renunciar envuelto en un escándalo de apuestas tras un partido de FA Cup frente al Arsenal.

La consecuencia para el simpático ex guardameta fue quedarse sin trabajo. Y para el Sutton United, fue quedarse sin un confiable relevo que no tenga pudor en embarrarse en las duras canchas de la National League.

Como es lógico en estas situaciones, lo iba a necesitar muy pronto: apenas 5 días después de aquel juego, el titular Ross Worner sufrió una lesión en el choque ante el Torquay United y tuvo que dejarle su lugar al defensor Simon Downer. Se habían jugado sólo 16 minutos y, para colmo, el Sutton caía por un gol, jugando como visitante.

Ante el pesimismo que podía generar esta situación, se activó el #SuttonPositivo, y la cosa empezó a cambiar: antes del final del primer tiempo llegó el empate. Y, aunque apenas comenzada la segunda parte cayó el segundo tanto del Torquay, enseguida vinieron dos gritos más de la visita para dar vuelta el partido y llevarse un triunfazo del siempre difícil Launa Windows Stadium.

La alegría por la victoria le permitió al improvisado arquero meter un chascarrillo para recordar al bueno de Wayne. Y a sus pasteles de carne.