Mal Pase: Rubén Da Silva a Racing (1997)

Polilla

A finales de 1996, la Academia se preparaba  para jugar su primera Copa Libertadores en años, luego de haberle ganado a Gimnasia la clasificación para la edición de 1997 en el estadio Monumental, a partido único.

Tras la decepción de Brindisi, el hombre que enderezó el barco fue el Coco Basile y fue él quien se puso al frente de las gestiones para tener al delantero que por aquel entonces descollaba en Rosario Central. La situación financiera no era la ideal y el pedido de la entidad rosarina (Un millón de dólares más el 100% del pase del indultado  Tano Facciuto) hacía la transacción inaccesible para Racing. Por lo que, echados a andar, arrancaron con un raid mediático que incluyó un hito jamás visto en términos de lobby.

El 1 de enero de 1997, Telefé estrenó la polémica tira Naranja y Media. Protagonizada por Guillermo Francella, contaba la historia de un hombre que mantenía dos relaciones y hasta tenía familias paralelas con dos mujeres. Todo esto en horario central y bajo el cualquieraje hermoso que significaba tener a Rodolfo Ledo (el de Sin Condena, entre tantos otros hits) a cargo de la dirección y el libro. En la misma, Guillermo encarnaba al bombero voluntario Juan Guerrero, que tenía esta estrofa dedicada en la canción de la apertura:

Hincha de Racing de los pies a la cabeza

Y soy bombero, por amor a Avellaneda

¿Y qué tiene que ver Naranja y Media con Racing? Que en el primer capítulo de la misma, el propio Francella en una emotiva y costumbrista charla con su padre, afirmaba que en el ’97 se acababa la mufa, porque traían al Polillita Da Silva:

Pobre Don Guerrero (?), porque en aquellas épocas el enunciado #RacingPositivo era flor de oxímoron. Quiso el destino que el Polillita no sólo se quedara en el Canalla, sino que el primer partido del año enfrentara a las Academias:5 a 0 ganaron los dirigidos por don Angel Tulio Zof  en un baile épico,  con una actuación mágica del uruguayo. Por si fuera poco, también convirtió un golazo el Zinho falso

 

Fuera de Stock: las ilustraciones catástrofe (?) en El Gráfico

Entre principios de los ’80 y fines de los ’90, cuando la vigilanteada latente de un teléfono celular con cámara en cada mano no estaba vigente aun, las reyertas eran transmitidas de boca en boca, cual tradición milenaria indígena (?). Claro que, para que la nota tuviese punch y no quedara en una estéril parrafada de dimes y diretes, había que ponerle imagen a la información dura y pura que se desarrollaba en el cuerpo de la noticia. Tal fue la desesperación editorial por graficar de cualquier forma estos conflictos, que El Gráfico instauró un método novedoso para la prensa gráfica pero demodé para el ámbito judicial. De hecho, hasta Telefé Noticias lo copió en un momento dado: la inclusión de dibujos dramáticos para ilustrar (?)

Lo particular de estas ilustraciones son los efectos de degradé en los focos de conflicto, al mismo tiempo de que las caras de los involucrados nunca están sonriendo, sino más bien involucrados en los más variados sentimientos de contrariedad y preocupación. Lo bueno es que, la gran mayoría de las veces, si no sabíamos de que se trataba la nota, ya el sólo hecho de que estuviera ilustrado nos prometía un sustancioso desparramo de mala leche (?) y fecundidad de datos aportados por «fuentes allegadas».

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Fuera de stock: Las animaciones en Fútbol de Primera

De nuevo con los ’90s. Sí señor, porque fueron comidilla de varias secciones y porque, esencialmente, nos hicimos hombres con esa infame década. Claro que en tren de aggiornar sus transmisiones y el programa en sí, el tristemente célebre Fútbol de Primera tuvo varios intentos que resultaron truncos. Uno de ellos, fue el motor de éste post: como una humorada, el ciclo incorporó animaciones que servían para subrayar una determinada circunstancia del juego. Es decir, cuando había un gol, aparecía un hincha caracterizado con los colores del club que había convertido festejando. Si había una decisión arbitral discutible, aparecía un árbitro con anteojos negros y bastón. O cuando un tiro se iba por arriba del travesaño, bajaba el dibujito de varios pájaros malheridos por el pelotazo.

Dicha metodología resultó simpática al principio, pero como casi todo, terminó por saturar. La repetitiva inclusión de las animaciones terminó por hacer de los partidos una excusa para verlas a ellas. El ostracismo fue paulatino, primero hicieron de ellas una excusa para incluir publicidades y, más tarde, claudicaron ante el paso del tiempo, que las hacía quedar demodé.

Quilmes 2 – Nacional 1

gallegoquilmes

Ahhh, el menemismo. Esa quimera que vomitaba las llamas de los sueños menesterosamente grasas (?), qué hubiera sido de haber existido la posibilidad de que otros equipos pudieran inaugurar su estadio «a lo grande». Y aquí entra a tallar el sarcasmo de «a lo grande», porque en ocasión del bautismo del Nuevo Centenario, Quilmes recibió a Nacional de Uruguay con una particularidad.  Su equipo contaba con varios refuerzos de la elite del fútbol mundial, o al menos los que estaban a mano, de abril de 1995. Por eso es que en el evento que hubiese abierto Kapanga de no mediar el factor tiempo, el equipo comandado por José Antonio Yudica alistó a Jorge Campos; Nelson Vivas, Pablo Quatrocchi, Oscar Ruggeri y Omar Nis; Leonardo Colombo, Luis «Chiche» Sosa y Matías Neto; Rodolfo López, Esteban «El Gallego» González y Luis Alberto Carranza. Más tarde ingresaron: Marcelino Galoppo, Sergio Albornoz, Germán Cáceres (un genio, se lesionó a los 20 minutos de haber ingresado), Néstor Merlo, Horacio García y Emiliano Rey.

merlo-campeon

El cotejo se desarrolló normalmente y dio como triunfador al local por 2 a 1: abrió el marcador Colombo con un golazo de tiro libre, empató O´Neill con un gol olímpico y el triunfo se lo dio ¡Jorge Campos! que había pasado a jugar de delantero. Al final la fiesta fue en paz y quedó oficialmente estrenado lo que años más tarde se convertiría en el Teatro Negro del Nacional B.