Adrián Roberto Romero (El Negro)
Correntino, delantero y estrella de las inferiores, seguía los pasos de Pepe Sand como artillero del mañana. Hasta se puede afirmar que, con la remera de River, Adrián Roberto Romero emuló la leyenda de su coterráneo. Llegó a la pensión del Millonario en 1997 y quemó rápidamente etapas hasta su debut en la septima fecha del Clausura 2001, cuando ingresó en el entretiempo de la victoria 2 a 0 sobre Los Andes.
Jugó pocos minutos en otros 4 encuentros y luego fue titular en la derrota 2 a 1 ante Lanús por la última fecha; jornada en la que perdieron el campeonato a manos de San Lorenzo y Hernán Díaz se fue expulsado del fútbol profesional. A esa altura ya era el proyecto favorito de Gallego por sobre Cavenaghi, Maxi López y Gastón Fernández. Pero claro, al Tolo lo habían rajado una semana atrás.
Con la llegada de Ramón Díaz, Romero sólo dejó el freezer en la derrota 1 a 0 ante el Gremio por la Mercosur 2001. Sin lugar en River y so pretexto de ir a ganar experiencia, a mediados de 2002 pasó a préstamo al debutante Arsenal de Sarandí, aunque antes se dio el lujo de ser sparring de la Selección Nacional en el Mundial de Japón junto a Colombano, Charras y Gorostegui, entre otros.
En su primer torneo en el Viaducto, El Negro recién se destapó en la última fecha cuando le empató el partido a Gimnasia con tantos a los 84 y 93 minutos. Al siguiente campeonato fue protagonista en un encuentro histórico: el 15 de julio de 2003 Arsenal visitó por primera vez La Bombonera y Romero marcó a los 38, luego a los 68 y salió reemplazado a los 81 minutos para locura de los miles cuatro gatos locos que habían acompañado al equipo. Lamentablemente, Los Xeneizes igualaron en los últimos 5 minutos y la hazaña del ex River no pudo ser completa, aunque tras esa actuación Arsenal prorrogó su préstamo un año más.
En la siguiente temporada se confirmó que las ráfagas de buen fútbol que había insinuado eran un espejismo y sólo disputó 16 cotejos en los que marcó un gol. En dos años en El Arse sumó 34 encuentros, 7 tantos y el curioso record de jamás haber disputado un partido completo (en 15 ocasiones ingresó en los últimos 10 minutos y sólo fue titular en 13 partidos).
De vuelta en River fue cedido un año al Deportivo Cali, pero los colombianos hicieron uso de la garantía y lo devolvieron a los seis meses. En enero de 2005, Cerro Porteño arregló con José Sand para que sea su gran incorporación de cara a la Libertadores, pero la venta de Maxi López el Barcelona le abrió una impensada posibilidad al Correntino 1 en el plantel Millonario y El Correntino 2 viajó a Asunción para saciar la necesidad de refuerzos de Gustavo Costas. El Ciclón llegó hasta octavos de final y Romero aportó lo de siempre: pocos minutos y reemplazos. Volvió a River, pero sólo para recibir la libertad de acción.
Jugó 9 partidos del Apertura 2005 para Tiro Federal y entre la escasez de minutos y la sequía de goles se despidió de la Primera División. Pasó un semestre desempleado y en julio de 2006 se sumó a Almirante Brown, donde una grave lesión lo dejó afuera del equipo que ascendió al Nacional B. Tras un año en rehablilitación, en enero de 2008 firmó con Defensores de Belgrano, también de Primera B, donde jugó 16 partidos y marcó un gol.
Tras un fallido paso por el Real Potosí de Bolivia en 2008, El Negro pudo vivir una aventura de seis meses en San Miguel, de la Primera C.
En enero de 2010 firmó para Huracán de la liga de Chivilcoy y un año después pasó a Atlético Pilar de la Liga Escobarense tras lo cual, y con tan sólo 29 años, abrazó la clandestinidad, completando de esta manera el estereotipo del buen baldosero: ídolo juvenil, pocos partidos en primera, sparring en un Mundial y prematura desaparición. Una aterradora película de Romero…










