Romero Adrián

Adrián Roberto Romero (El Negro)

Correntino, delantero y estrella de las inferiores, seguía los pasos de Pepe Sand como artillero del mañana. Hasta se puede afirmar que, con la remera de River, Adrián Roberto Romero emuló la leyenda de su coterráneo. Llegó a la pensión del Millonario en 1997 y quemó rápidamente etapas hasta su debut en la septima fecha del Clausura 2001, cuando ingresó en el entretiempo de la victoria 2 a 0 sobre Los Andes.

Jugó pocos minutos en otros 4 encuentros y luego fue titular en la derrota 2 a 1 ante Lanús por la última fecha; jornada en la que perdieron el campeonato a manos de San Lorenzo y Hernán Díaz se fue expulsado del fútbol profesional. A esa altura ya era el proyecto favorito de Gallego por sobre Cavenaghi, Maxi López y Gastón Fernández. Pero claro, al Tolo lo habían rajado una semana atrás.

Con la llegada de Ramón Díaz, Romero sólo dejó el freezer en la derrota 1 a 0 ante el Gremio por la Mercosur 2001. Sin lugar en River y so pretexto de ir a ganar experiencia, a mediados de 2002 pasó a préstamo al debutante Arsenal de Sarandí, aunque antes se dio el lujo de ser sparring de la Selección Nacional en el Mundial de Japón junto a Colombano, Charras y Gorostegui, entre otros.

En su primer torneo en el Viaducto, El Negro recién se destapó en la última fecha cuando le empató el partido a Gimnasia con tantos a los 84 y 93 minutos. Al siguiente campeonato fue protagonista en un encuentro histórico: el 15 de julio de 2003 Arsenal visitó por primera vez La Bombonera y Romero marcó a los 38, luego a los 68 y salió reemplazado a los 81 minutos para locura de los miles cuatro gatos locos que habían acompañado al equipo. Lamentablemente, Los Xeneizes igualaron en los últimos 5 minutos y la hazaña del ex River no pudo ser completa, aunque tras esa actuación Arsenal prorrogó su préstamo un año más.

En la siguiente temporada se confirmó que las ráfagas de buen fútbol que había insinuado eran un espejismo y sólo disputó 16 cotejos en los que marcó un gol. En dos años en El Arse sumó 34 encuentros, 7 tantos y el curioso record de jamás haber disputado un partido completo (en 15 ocasiones ingresó en los últimos 10 minutos y sólo fue titular en 13 partidos).

De vuelta en River fue cedido un año al Deportivo Cali, pero los colombianos hicieron uso de la garantía y lo devolvieron a los seis meses. En enero de 2005, Cerro Porteño arregló con José Sand para que sea su gran incorporación de cara a la Libertadores, pero la venta de Maxi López el Barcelona le abrió una impensada posibilidad al Correntino 1 en el plantel Millonario y El Correntino 2 viajó a Asunción para saciar la necesidad de refuerzos de Gustavo Costas. El Ciclón llegó hasta octavos de final y Romero aportó lo de siempre: pocos minutos y reemplazos. Volvió a  River, pero sólo para recibir la libertad de acción.

Jugó 9 partidos del Apertura 2005 para Tiro Federal y entre la escasez de minutos y la sequía de goles se despidió de la Primera División. Pasó un semestre desempleado y en julio de 2006 se sumó a Almirante Brown, donde una grave lesión lo dejó afuera del equipo que ascendió al Nacional B. Tras un año en rehablilitación, en enero de 2008 firmó con Defensores de Belgrano, también de Primera B, donde jugó 16 partidos y marcó un gol.

Tras un fallido paso por el Real Potosí de Bolivia en 2008,  El Negro pudo vivir una aventura de seis meses en San Miguel, de la Primera C.

En enero de 2010 firmó para Huracán de la liga de Chivilcoy y un año después pasó a Atlético Pilar de la Liga Escobarense tras lo cual, y con tan sólo 29 años, abrazó la clandestinidad, completando de esta manera el estereotipo del buen baldosero: ídolo juvenil, pocos partidos en primera, sparring en un Mundial y prematura desaparición. Una aterradora película de Romero…

Américo Gallego al Betis 1999

Una vez finalizado el Mundial ´98, Américo Rubén Gallego cumplió el postergado sueño de emanciparse de Daniel Alberto Passarella e iniciar su propia aventura como entrenador. Aunque, El Tolo, tuvo que esperar un año para encontrar una oferta que lo seduzca. Y a mediados de 1999, esa oferta apareció.

El Betis español y, sobretodo, la generosa billetera de su presidente, Manuel Ruiz de Lopera, convencieron a Gallego para que se ponga al timón de un equipo que se las traía y que contaba con figuras como el nigeriano George Finidi, el brasileño Denilson y el español Alfonso, entre otros.

Una vez en Sevilla y tras las presentaciones de rigor, El Tolo firmó su contrato y se dispuso a llenar los formularios pertinentes a las distintas entidades que rigen el fútbol español. Enorme fue la sorpresa de los directivos cuando comprobaron que el técnico había dejado en blanco varios de los campos referidos a su historial laboral. “Si yo dirigí sei mese en River, nomá…” fue la escueta respuesta de Gallego.

Así y todo, se enviaron todos los papeles a los diferentes organismos y estos no pasaron el filtro del Comité de Entrenadores Españoles, que requería 3 años de experiencia para técnicos extracomunitarios. Perdido por perdido, el Betis quemó todos los recursos posibles para obtener la aprobación: que fue alterno cuatro años en un selección de primer nivel, que dirigió por expulsión del Kaiser, que Cruyff, Antic y Toshack tuvieron el mismo problema y nadie dijo nada… En fin, todos lo artilugios obtuvieron un rotundo “No” como respuesta.

Casi sin convicción, se argumentó la posible recepción de la ciudadanía italiana por parte del técnico, pero les contestaron que ni siquiera casándose con Penélope Cruz llegaban para la fecha de inscripción. Como última medida, se apeló a esa fuerza descomunal de la naturaleza llamada Julio Humberto Grondona para que les de una manito, lo cuál, lejos de simplificar las cosas, hizo montar en cólera al Presidente de la Federación Española, Ángel María Villar.

“Grondona es una persona muy inteligente, que sabe donde está y lo que quiere. Y comprendo que quiera defender a un técnico argentino. Pero nosotros tenemos que cumplir una normativa que, por cierto, no es agradable, pues para mi sería más fácil decir que si. Pero una de mis obligaciones es cumplir las normas. Así que, me guste o no, Américo Gallego no va a dirigir en España hasta que se acate a las reglas”.

Antes de volverse a la Argentina, un apesadumbrado Américo Gallego dejó un último consejo: “Contraten a Griguol”. Y de esta manera, con El Viejo de técnico, Gabriel Perrone de ayudante y El Chirola Romero como refuerzo estrella, el equipo andaluz se fue, sin escalas, a Segunda División. Y si, La Suerte del Betis (?).

Especiales: una celebridad en el plantel, segunda parte

Víctor Hugo Heredia

Víctor Heredia fue un símbolo del fútbol cordobés. Clásico número ocho con sacrificio y buen pie, se dio el lujo de ser el único jugador en la historia en vestir los colores de los cinco equipos más representativos de la ciudad del Fernet: Instituto, Talleres, Belgrano, General Paz Juniors y Racing.

Comparado desde su debut con el popular folclorista porteño, Heredia fue convocado a la Selección Argentina para la gira europea previa a España ´82. Además, cumplió el anhelo de jugar en el exterior cuando a mediados de los 80 se unió al Cristal Caldas de Colombia.

Precisamente, en este paso por la tierra del café, el jugador vivió un momento delicado que puso en riesgo su vida y la de su familia. En lo que fue catalogado como la mayor tragedia natural en la historia de Colombia, en noviembre de 1985 hizo erupción el volcán Nevado de Ruiz, derritiendo miles de toneladas de nieve y provocando un alud de lodo y piedras que cayó sobre la población ¿El resultado? Más de 20.000 muertos.

“Fue una experiencia de terror porque no podíamos salir. Recién pudimos hacerlo varios días después cuando armaron un puente militar. Llegamos hasta Pereyra, y recién ahí pude tomar un avión hasta Bogotá, para volverme a Córdoba. Mi familia no quiso volver más”.

Dejó atrás un contrato por dos años y se vio un tiempo inhabilitado pero, al menos, Víctor Heredia continuó: “Soooobreviviendo, Soooobreviviendo”.

Tom Cruise

Thomas Cruise Maphoter IV no es otro que Tom Cruise. Buen actor, galancito y con una sexualidad siempre puesta en duda, gusta de comer placentas de bebes interpretar roles dramáticos antes que a héroes de acción. Además, su figura es reconocida en todo el planeta.

Lo que nunca imaginó Cruise, es que una fanática inglesa se iba a casar con un tipo por el sólo hecho de poseer su mismo apellido y que, una vez embarazada, la británica iba a ponerle su nombre al retoño que crecía dentro de su vientre.

Contradiciendo el mandato materno, el joven Tom se rehusó a tomar clases actorales y desarrolló una carrera como futbolista. Jugando como zaguero central fue uno de los valores más destacados de la cantera del Arsenal de Londres, además de representar a La Selección de La Rosa en las categorías Sub-17 y Sub-20.

A mediados de 2009, Cruise se trasformó en Top Gunner (?) al ser promovido por Arsene Wenger al primer equipo y tuvo su bautismo en la derrota 1 a 0 con el Olympiakos griego por Copa UEFA. Tom salió desde el arranque y anduvo a los cachetazos con Luciano Galleti. No volvió a protagonizar minutos.

Luego de unos meses freezado, el juvenil fue cedido por una temporada al Carlisle United de la Ligue One. Volvió a los Gunners a mediados de 2011, pero estuvo otro año viajando con su medio hermano por EE.UU. en el ostracismo y en julio de 2012 aceptó un préstamo al Torquay United de la Ligue Two.

Mantenerse en el primer equipo del Arsenal fue, para Tom Cruise, una verdadera misión imposible.

John Lennon Silva Santos

Patrimonio cultural de la humanidad al fin, John Winston Lennon nos dejó miles de legados: sus increíbles composiciones, su fanatismo por Racing actitud frente a la autoridad, su batalla a favor de la paz y, como si estas cosas fueran poco, un lateral derecho brasileño.

El purrete, bautizado así por el amor de su tío hacía la figura del desaparecido músico británico, nació en 1991 y comenzó a destacarse en Vila Nova lo cual le valió, en 2012, el pase al Botafogo de Río de Janeiro.

Llamado a ser el Pete Best de la Estrella Solitaria, a comienzos de 2013 aceptó una cesión al Atlético Goianiense, donde se encontró con el volante Mahatma Gandhi. ¿Le darán una oportunidad a la paz?

Renegado como pocos, el volante declaró: “Quiero que me digan simplemente Lennon. El nombre es lindo, me trae satisfacciones con la gente y con las chicas, pero a mi los Beatles no me gustan para nada, eran locuras de mi tío. Prefiero la música gospel (?).

Como para ir al Correccional de Attica y pedirle a Mark David Chapman que te meta cuatro tiros más.

John Kennedy Hurtado Valencia

Se trata de un defensor colombiano nacido en 1984 y con una dilatada trayectoria en el fútbol de su país. Se inició en Unión Magdalena y luego paso por Centauros, Expreso Rojo, Real Cartagena y Deportivo Cali, además de Monagas de Venezuela.

A mediados de 2009, Hurtado sorprendió al mundo al viajar a Italia para una prueba en el AC Milán y hasta tuvo su momento de fama en un partido ante el Hannover: “Como era un amistoso pensé que nos iban a dar un uniforme alterno, pero saqué la camiseta blanca con la que jugamos y me impactó ver el número 34 y que ¡La casaca decía Hurtado!”. Y así, El Presidente compartió equipo con Ronaldinho, Maldini, Seedorf y Beckham, entre otros.

Lamentablemente, por no contar con pasaporte comunitario Los Tanos no hicieron uso de la opción y John Kennedy debió aceptar una oferta del Seattle Sounders de la Major League Soccer para no quedarse sin equipo.

Por las dudas, le recomendamos no viajar a enfrentar al FC Dallas. No vaya a ser cosa que…

Ferro Apertura ´98

El puntapié inicial del histórico primer ciclo triunfal de Carlos Bianchi en Boca se dio en el barrio porteño de Caballito cuando, por la primera fecha del Apertura, el Xeneize enfrentó y venció por 4 a 2 al Ferro del querido Gerónimo Cacho Saccardi. El calendario indicaba: 9 de Agosto de 1998.

Esa tarde, el equipo del Oeste se dio el gusto de presentar en sociedad a algunos de sus refuerzos y hasta una publicidad láctea de dudosa reputación en su camiseta, gestionada por el inefable Gustavo Mascardi.

Con tanta mala leche a cuestas, Ferro alineó a: Carlitos Moya, El Gordo Cordon, Nicolás Sartori, Hernán Oviedo, Martens y Ariel El Bebé Rocha (Arriba). Martín Mandra, Mario Grana, Vitali, Ariel Giaccone y El Colorado McAllister (Abajo).

En ese Apertura ´98, Ferro finalizó en el 17° lugar tras 5 victorias, 5 empates y 9 derrotas y, por supuesto, comenzó a pulverizar el buen promedio que había conseguido en temporadas anteriores y que lo llevaría a jugar, hasta el fin de los tiempos (?), en categorías del ascenso.

Cuarenta meses después de ese partido, Carlos Bianchi se alejaba de la dirección técnica de Boca tras perder la Intercontinental ante el Bayern Munich con gol del ghanés Sammy Kouffour. Esa tarde, en Caballito, otro negro, en este caso Luis Sosa, le daba a Ferro el triunfo por 1 a 0 sobre Flandria por la jornada 14 del torneo de Primera B Metropolitana. Al final, el que ríe último ríe mejor. ¿No?

Melbourne Victory 0 – Boca Juniors 1 (2010)

Tan sólo una asignatura le faltaba a Boca Juniors para ostentar el hecho de ser el único equipo argentino en haber desplegado su fútbol por los cinco continentes: disputar un encuentro en Oceanía.

Entonces, a mediados de 2010, el Xeneize cumplió con dicha deuda cuando viajó a la tierra de Supermatch para jugar contra el Melbourne Victory de Australia y el Wellington Phoenix de Nueva Zelanda, respectivamente.

Y precisamente en la previa al primer partido, Claudio El Bichi Borghi no escatimó en elogios hacía la figura de Marcelo Canuto Cañete, su niño mimado: “Ese cabro es de otro mundo. Es habilidoso, tiene panorama y llega al gol. Puede ser el sucesor de Román”.

Con tantas flores encima, todos los ojos se posaron sobre el cabro durante la victoria 1 a 0 sobre el Melbourne Victory ¡Y el cabro se robó el show! Eludió contrarios, pisó la pelota, marcó el gol del triunfo y hasta estuvo 5 minutos fuera del campo luego de un feroz codazo que le propinó ¿Un rival? ¿Un compañero? ¿Un Wallabie? ¿Cocodrilo Dundee? ¿El Demonio de Tasmania? No. Marcelo Cañete cayó nocaut por un terrible golpe que recibió de Strebre Deloviski ¡el mismísimo árbitro del encuentro!

Con el pecho aún más inflado tras la victoria, el técnico escuchó las preguntas de los periodistas: “¿Cañete va a ser titular?”, “¿Cañete va a hacer olvidar a Riquelme?”, “¿Recomendás a Cañete para la nueva selección?” Entonces, El Bichi apeló a su sabiduría zen y contestó: “Esas son preguntas que sus bocas le están haciendo al viejo y legendario destino”.

Respuesta que, lejos de aclarar el panorama, generó otras dudas: ¿Cañete es baldosero? ¿Fue malparida la campaña de Borghi como DT de Boca? ¿Supermatch era una mugre? ¿Riquelme tiene tres tetas? Preguntas, sólo preguntas que nacieron en una lejana noche australiana…

Walter Pico a la Fiorentina 1992

El querido y entrañable Walter Reinaldo Pico fue poseedor, además de un pelucón inolvidable, de buenas condiciones futbolísticas que lo llevaron a ser, en gran parte de su carrera, un confiable segunda guitarra complementario al talento del equipo. Para pasarlo en blanco, el bueno de Piquito fue el Scottie Pippen del Chino Tapia, el Ron Wood del Beto Márcico, y el Fierita de Diego Latorre (?).

Precisamente para reeditar esta última sociedad, a mediados de 1992, los directivos de la Fiorentina decidieron llevárselo a la península junto a Gambetita, de quién ya poseían los derechos federativos. En Italia los esperaba Gabriel Batistuta. Casi todo el ataque del equipo campeón del Maestro Tabárez. Pero…

A pesar de tener la flamante ciudadanía italiana y a Settimio Aloisio prendido fuego en el tema de las negociaciones, Pico se quedó con las ganas de jugar en el Calcio luego de que el presidente de Los Violas, Mario Cecci Gori, se hartase de todos los jugadores vernáculos tras los informes sobre Diego Latorre (quién salía con Zulemita Men*m) y Antonio Mohamed (quien era El Turquito Mohamed).

Los tanos optaron por quedarse con El Bati (a quien consideraban argentino, pero no Argento) y durante el resto de los noventa se mostraron reacios a contratar a otro jugador de estas tierras. Aún cuando se abrieron las fronteras y a pesar que su máximo referente histórico tenía esta nacionalidad. Seriedad que le dicen.

Igual, para que Batistuta no se sienta sólo, la plata del pase de Pico fue utilizada en la compra de un joven danés llamado Brian Laudrup. ¿Se habrán equivocado?

Ramello Fernando

Fernando Pablo Ramello

Una masiva inmigración de ciudadanos alemanes se produjo en nuestro país después de la Primera Guerra Mundial. Humillados al perder una basta cantidad de territorio y en crisis, consecuencia de las cuantiosas indemnizaciones de guerra a la que se vieron sujetos a pagar tras el tratado de Versalles, miles de teutones huyeron del difunto Imperio Alemán y se refugiaron en Sudamérica, con predilección por el sur y las provincias centrales de la República Argentina.

Tras sufrir los avatares del clima y el hacinamiento en algún barco, los recién llegados se sometían a la misma rutina en la aduana de Buenos Aires: requisa de pertenencias, inspección de pediculosis e inscripción de identidad. De esta manera y ante la falta de información del empleado del precario registro civil, varios apellidos alemanes se convirtieron en híbridos inclasificables.

Por ejemplo, los Schneider se transformaron en “Esneider”, los Berthold mutaron a “Bertoldi”, “Benoldi” o «Bertolo» y los Schmidt cambiaron su origen a Inglaterra al ser traducidos como “Smith”, entre tantos otros casos como el del protagonista de este post.

Es que por obra y gracia de la falta de cultura de un empleado público, el original Ramelow mutó en “Ramello”, el cuál, a partir de ahora, podemos considerar un apellido originario. ¿Y saben otra cosa? Eso es lo más interesante que tenemos para contarles sobre este muchacho que, con la remera de Newell´s, fue al banco de suplentes en la primera fecha del Apertura ´96 (derrota 0-2 con Vélez en el Parque) junto a otro baldosero llamado Luciano Bergonzi. ¿Algo más? No, nada más.

Se supo que antes de quemar sus últimos cartuchos en Tiro Federal de Rosario, Independiente de Villa Cañas y Argentino de Las Parejas, Fernando Ramello anduvo por Perú defendiendo los colores de Sport Boys y Unión Minas, donde para paliar los pocos minutos que sumó sobre el verde césped, dio una grandiosa entrevista para el diario El Bocón de la cual extraemos los siguientes fragmentos.

– ¿Tu mejor momento en el fútbol?

– Mi mejor época fue en Newell´s. Zanabria me sumó al equipo de mayores y los 6 primeros meses anduve muy bien. Jugué varios partidos en el torneo (?).

– ¿Si fueras mujer, con que jugador te casarías?

Creo que con Batistuta o Redondo, por la plata y por la facha.

-¿Prefieres a las peruanas o a las argentinas?

Si me das a elegir, me quedo con la segunda, por que allá son todas blancas (?) y no morochas como acá y a mi me gustan las claritas.

Se ve que aunque le deformaron el apellido, al Imperio Alemán, Fernando Ramello lo llevaba bien grabado en el instinto: Einigkeit und Recht und Freiheit / Für das deutsche Vaterland! / Danach laßt uns alle streben / Brüderlich mit Herz und Hand! / Einigkeit und Recht und Freiheit  / Sind des Glückes Unterpfand / Blüh’ im Glanze dieses Glückes / Blühe, deutsches Vaterland.

Guirland Carlos

Carlos Alberto Guirland Báez

Lo que tenía de talentoso lo tenía de desafortunado. Carlos Guirland era un volante de creación con técnica depurada y facilidad para los firuletes, grandes condiciones que balanceaba con escaso poder de gol y una marcada tendencia a volverse invisible cuando la mano venía torcida. Humano al fin, en su Paraguay natal fue todo un predecesor. Precedió a Nelson Cuevas en eso de jugar pocos minutos, a Larissa Riquelme en hacer calentar a todo un estadio, y a Fernando Lugo en aquello de escaparse por la puerta trasera.

Luis Cubilla lo hizo debutar en la época más próspera de Olimpia y en 1990 apareció sonriendo en la foto del campeón de la Libertadores y haciendo pucherito tras perder la Intercontinental ante el Milán. Claro que en ambos retratos posó con la pechera amarilla puesta, de minutos en cancha mejor ni hablar. Lo mismo le pasó en su Selección cuando integró la lista en las copas América de 1989 y 1991, eclipsado por Guido Alvarenga, Gustavo Neffa y Luis Monzón.

El punto de inflexión en su carrera fue la serie final de la Libertadores 91 ante Colo Colo. Guirland fue titular en el primer partido por la lesión de Raúl Amarilla y desperdició tres claras ocasiones en el empate 0 a 0. En la revancha fue reemplazado por Félix Torres, pero debió ser el primer relevo ya que el otro delantero, Adriano Samaniego, se había pegado un tiro en el pie en la previa al encuentro. Así como suena, sin (?). Y Guirland se comió dos goles más. Y si, cuando un equipo chileno sale campeón es como para que los rivales se peguen corchazos en las patas.

Convivió los siguientes doce meses con la burla y la humillación. Trasca (?) en la Supercopa de ese mismo año desvió el penal con el cual perdieron la definición ante Cruzeiro en semifinales. Guido Alvarenga, en un intento por ganarse el cielo, les recomendó su contratación a los dirigentes de Mandiyú y así, de momento, Guirland terminó con su calvario. El Paraguayo comenzó el Apertura 92 como titular, pero con el correr de las fechas fue perdiendo terreno hasta quedar relegado a quedarse en su departamento a la hora de los partidos. En total fueron 20 encuentros en Primera, sin goles y con el placer de haber jugado junto a leyendas como Roberto Lugo, Héctor Morán y Rubén Beninca.

Regresó a Olimpia, donde respondió con fútbol a los silbidos iniciales y tuvo la oportunidad de redimirse en la final del campeonato de 1994. Tras el empate 0 a 0 con Cerro Porteño, el título se definió con tiros desde el punto penal. En la cuarta ejecución y ante un Defensores del Chaco expectante, Guirland se paró frente a Danilo Acebal, tomó aire, lo miró a los ojos, volvió a tomar aire, se abalanzó sobre la pelota y… ¡Por arriba del travesaño! Luego el mismo arquero marcó el penal definitivo y El Ciclón salió campeón. Cuando la suerte que es grela, decía un tango.

Tras seis meses exiliado en Sol de América, Guirland regresó a la Argentina, pero ahora para jugar en la B Nacional para Atlético Tucumán (95/96). En El Decano fue suplente de aquel equipo dirigido por Jorge Higuaín que pecheó perdió la semifinal por el segundo ascenso ante Instituto y que estaba conformado por: Pogany; Morales, Pedro Monzón, Jeréz y Moner; Camote Acuña, Lenguita, Andrés Bogado y Cristian Favre; Aballay o Graciani y La Rata Rodríguez además de Camilli, Jorge Gabrich y Portugal como reemplazos.

Buscando alejarse aún más de Paraguay, Guirland se fue a Chacarita, donde mostró un nivel discreto y hasta convirtió los 4 penales que ejecutó. El Funebrero terminó en mitad de tabla de la zona permanencia en aquel cachivache organizativo llamado Primera B Nacional 96/97 y de esta manera culminó la aventura del Paraguayo por estas tierras.

Tras un paso por Audax Italiano (1997/1998) y Deportes la Serena (1999) de Chile, tuvo el valor para culminar su carrera en Los Estudios Universal de la segunda paraguaya. Luego desapareció en el más absoluto de los silencios. Seguramente para que nadie le recuerde aquella serie ante Colo Colo. O el penal ante Cruzeiro. O el penal ante Cerro Porteño ¿Quién sabe? Por ahí se cambió la cara. Lo concreto es que para la fiesta por el 20° aniversario de la obtención de la Copa Libertadores de 1990, una invitación jamás encontró destinatario…