Tambussi Leonardo

Leonardo Gabriel Tambussi

Su canonización pagaba dos mangos: era considerado el defensor del futuro y la mayor promesa de Racing Club de Avellaneda de principios de milenio. Exhibía un representante/consejero sólo comparable al de Adrián Guillermo, jugaba con la camiseta número 31 y poseía un hermano menor baldosero. Un tipo verdaderamente completo (?).

Leo Tambussi, a él nos referimos, abandonó su Mar del Plata natal siendo apenas un adolescente y consiguió una cucheta en el predio Tita Matiuzzi, lugar donde residían los duendes académicos (?). No se sabe si fue Gustavo Costas o Humberto Maschio quien decidió mandarlo a la cancha promediando el Clausura 2000, cuando reemplazó a Sergio Zanetti en un empate con Rosario Central.

Se afianzó como zaguero central recién al siguiente torneo, donde dejó su huella en un empate ante Estudiantes: apenas comenzado el encuentro, Tito Pompei envió un pelotazo que dejó pasar Úbeda y le quedó a Leo, quien estando solo no rechazó, dudó y le terminó cometiendo un penal infantil a Farías. El reloj indicaba apenas 1 minuto de juego cuando el mismo Tecla convirtió el gol. A la postre y en un hecho casi inédito, Manuel Neira marcó la igualdad final.

Comenzó el Clausura 2001 como titular y referente del fondo, ya que contaba con toda la confianza del recién asumido Mostaza Merlo. Sin embargo, fue separado del plantel tras la octava fecha luego de que su representante, Isidoro Giménez, le aconsejara no firmar su primer contrato y quedarse con el pase en su poder. Este hecho fue el comienzo del fin de su promisoria carrera.

La situación finalmente se resolvió a favor del club por el convenio colectivo de trabajo, que dictaba que un juvenil debía aceptar automáticamente el 60 % del contrato mejor pago del plantel. A todo esto, Tambussi ya se había perdido lo mejor que le podía pasar a cualquier joven futbolista argentino por aquellos tiempos: integrar la lista de la Selección Sub 20 que ganó el Mundial de la categoría en nuestro país y, por sobre todo, aparecer en la histórica foto del Racing campeón después de 35 años. Todo unos visionarios, tanto él como su apoderado…

Regresó al plantel en enero de 2002, donde recibió, además de la indiferencia de sus compañeros, un intimidante “Bienvenido, traidor” de parte de Jaimito, el capo de la barra brava académica. Con poco crédito, en el Clausura sólo jugó en la última jornada y debido a los constantes abucheos fue reemplazado en el entretiempo. Eso si, en el Apertura siguiente disputó 2 partidos como titular pero, precavido, a millones de kilómetros de distancia del Cilindro (?).

Pasó seis meses a préstamo a Arsenal, donde por rotura de ligamentos ni siquiera debutó y luego regresó a Racing para desnutrir a la reserva. De la mano del Pato Fillol tuvo un breve regreso al primer equipo durante el Clausura 2004 y arrancó como titular el Apertura de ese mismo año, pero salió del equipo tras la 5° fecha cuando tuvo desplazamiento de clavícula tras chocar con Maxi López. La última vez que se lo vio en Primera División fue en el Clausura 2005, donde totalizó 31 minutos basura en 2 encuentros de relleno. Sus números finales son: 49 partidos y tres tarjetas rojas. Una trayectoria anoréxica para quien se vislumbraba como el nuevo Gustavo Costas.

A mediados de 2005, cuando ya nadie quería hacerle firmar ningún contrato, Tambussi por fin consiguió el tan postergado sueño del pase propio. Y ahí, siendo el dueño de su destino, primero logró un préstamo semestral en Dorados de Sinaloa y luego otro, también semestral, en Dorados de Tijuana, equipos que obviamente no le compraron el pase ni prolongaron la cesión. El defensor luego cruzó el océano para meter 4 partidos en 2 años con la camiseta del Boavista y luego 13 patidos en doce meses con la remera del Portimonense de Segunda División.

A mediados de 2009, Leo Tambussi regresó al país para darle un salto de calidad a la defensa de Desamparados de San Juan del Argentino A, pero este paso fue tan pobre que el equipo cuyano le rescindió el contrato al finalizar la primera rueda. En enero de 2010 volvió a su ciudad natal y se unió a Alvarado, donde además de a Junior Ischia, Gabriel Christovao, Celso Esquivel, Roberto Cornejo y Gastón Ervitti, conoció el sabor de la vuelta olímpica al derrotar a Deportivo Roca en la interminable final del Argentino B 2011/2012.

No sabemos si El Torito finalmente le adquirió el pase, ni tampoco qué hubiese sido de su carrera si no se hubiera puesto en rebeldía con Blanquiceleste S. A., tal como hizo el otro pichón en su misma situación… un tal Diego Alberto Milito. ¿El futuro ya llegó?

Grabowski Juan

Juan Fernando Grabowski (El Colo / El Ruso / Grabo)

Nacido en La Chicago Argentina, éste defensor central hizo las inferiores en Rosario Central y al igual que Gonzalo De Porras, Federico Pallaro y Marcelo Aguirre, debutó el 26 de agosto de 2005 cuando un combinado de juveniles Canallas vapuleó a Lanús por 4 a 0. Parecía emerger un nuevo ídolo ya que, además, en aquella jornada bautismal Grabowski marcó el cuarto tanto de cabeza. Pero claro, sólo se trataba de apenas otro colorado (?)…

En aquel Apertura 2005 completó otros tres partidos y cuando finalizó la participación del Canalla en la Sudamericana regresó a la Reserva. Grabowski volvió a asomar su rojiza cabeza en 2006 cuando jugó 2 partidos por la Copa Libertadores y ahí, en la derrota 2 a 0 ante Cerro Porteño en el Gigante de Arroyito, tuvo sus 15 minutos de fama cuando con una gloriosa patada voladora sacó de la cancha a Jorge Achucarro, quien se fue a las duchas con un corte de 8 centímetros en su pierna derecha y, suponemos, no volvió a ser la misma persona después de esa jugada. El reloj marcaba apenas 3 minutos de juego.

Avergonzados, los dirigentes exiliaron al Colorado un semestre en Sarmiento de Chaco, donde disputó el Torneo Argentino B. La imperiosa necesidad de refuerzos de Néstor Gorosito más su paso firme por la cuarta categoría lo hicieron regresar a Rosario Central. Lamentablemente para él, los ligamentos cruzados de ambas rodillas lo traicionaron y sólo jugó un partido en el Clausura 2007 y otro en el Apertura de ese mismo año. En ambos casos como titular, si eso sirve de algo…

Si hay alguien generoso en este mundo, al igual que la Madre Teresa, Caruso Lombardi y Juan Carr, ese es Ronald Raldes. Como lo hiciera con otros relegados valores de la cantera canalla, el boliviano gastó tarjetas telefónicas y le consiguió laburo en Oriente Petrolero. En el conjunto refinero, la titularidad de Juan Grabowski se fue diluyendo como un antiácido y terminó relegado al banco de suplentes, al menos tuvo el orgullo de ser dirigido por Víctor Tucho Antelo, El Palermo Boliviano (?).

Desahuciado, apunado y con el pase en su poder, en enero de 2009 El Colo se bajó del micro de Trasrosario Boliviana en la localidad santafecina de Las Parejas y ya que estaba se pusó la camiseta de Sportivo para el Torneo Argentino B. A comienzos de 2010 se fue al Total Chalaco de Perú, quien pugnaba por mantenerse en la Primera División incaica. Si bien Grabowski fue uno de los baluartes de la defensa, el objetivo no se consiguió y al año siguiente la institución desapareció. Cartón lleno…

Escapando del Waterloo de La Furia Chalaca, en enero de 2011 el querido Colo Grabowski llegó a Coquimbo Unido de la Segunda B chilena, donde se volvió a cruzar, brevemente, con Gonzalo De Porras. Allí, al parecer, encontró su lugar en el mundo: se convirtió en referente, capitán y, cuando no esta en el refugio anti-sísmico, se toma algunos Piscos Sours junto a sus compatriotas Matías Alasia, Mario Pierani y Juan Pablo Miño.

García Esteban

Esteban Daniel Jesús García (La Garza)

Tanto en la Argentina como en el mundo, hubo sobrados casos de equipos que ascendieron a la máxima categoría, sorprendieron con su buen juego y se ganaron el cariño de todos. Más aún, si la Cenicienta en cuestión clasificó a algún torneo continental en su temporada de regreso a Primera.

Pero como todo lo que en breve sube, baja de la misma manera, es fácil ver cómo esas instituciones luego derrapan tanto en la Copa como en el campeonato y comienzan el camino inverso: desinflan considerablemete su promedio, se vuelven molestamente molestos y en sus planteles desfilan jugadores venidos a menos junto a pibes a quienes les faltan algunas vueltas más de cocción. En este contexto tan favorable para la pujante industria de cerámicos y baldosas, pasó Esteban La Garza García por Primera División.

Porteño, ariano (?) y volante por derecha, hizo todas las divisiones inferiores en Quilmes, donde Chiche Sosa lo hizo debutar en la derrota 2 a 0 ante Newell´s en el Parque Independencia por la 1° fecha del Clausura 2006. García disputó 17 partidos durante aquel torneo en el que finalizaron en la 17° posición, producto de 5 victorias, 5 empates y 9 derrotas. Pero lo peor aún no había llegado…

Sobre el paso del Cervecero por el Apertura 2006 se escribieron enciclopedias, pero lo vamos a resumir así: Asumió Veira. Renunció Veira desde el mundial de Alemania. Quedó interino Pogany. Se fue Pogany sin debutar. Pedro Cardona, Coyette, Richetti, Pablo Junior Giménez y Damian Gr*ss* como refuerzos. Llegó Mario Gómez. Renunció Gómez tras seis fechas. José María Martínez interino. Volvió Pogany. Despidieron a Pogany. José María Martínez nuevamente interino. Perdían 2 a 0, ganaron 4 a 2 a San Lorenzo en la última fecha llevando a Ruggeri a renunciar. Último puesto con 9 puntos producto de 2 victorias, 3 empates y 14 derrotas. Ufff… en este cambalache García jugó 9 partidos, 6 de ellos como titular y hasta marcó un gol. Proeza…

La llegada de Alberto Fanesi lo benefició, ya que el técnico hizo una necesaria depuración del plantel y se la jugó por los pibes de las inferiores. Y ahí, en un equipo condenado de antemano, Garcia disputó los 19 partidos del Clausura Gillette Prestobarba Excel 2007 como titular, marcó un gol y conoció la ingratitud de los hinchas, quienes lo insultaban -junto a sus compañeros- pese a ser jóvenes que debieron poner la jeta en el peor momento. ¡Ey, sólo somos baldoseros!

Se mantuvo otros 18 meses en el plantel del Cervecero y hasta jugó algunos partidos del Nacional B. Sin más lugar, en enero de 2009 se fue a Atlético Rafaela, donde apenas participó de 9 partidos y decoró el banco de suplentes en el equipo que “pecheó” perdió la promoción contra Gimnasia de La Plata, aquella tarde mágica de Franco Niell.

En enero de 2010 y luego de un semestre inactivo, el destino y las ganas de seguir llamándose a si mismo jugador de fútbol profesional lo llevaron al Dinamo de Tirana. En el equipo de Albania lució la camiseta número 10, perdió la clasificación a la Champions League contra el Sheriff de Moldavia y tomó mates con dos baldoseros en potencia: el prometedor Néstor Martinena y el genial Lucas Malacarne.

A comienzos de 2011 La Garza volvió al país y se sumó a Estudiantes de Río Cuarto, donde disputó algunos encuentros del Argentino A (2010/2011). Siendo este el pico cúlmine de su extrañísima carrera, se retiró en junio de 2011 no sin antes, al ritmo de la Bersuit Vergarabat, explicarnos cómo debía ganarle River a Belgrano el partido revancha por la promoción.

Bianchi Santiago

Santiago Agustín Bianchi (El Jugador Remake)

Los hinchas de Vélez Sarsfield se vieron ampliamente ilusionados cuando, a comienzos de este siglo, surgió desde las inferiores un jovencito pelado, centrodelantero y con un apellido ilustre: Bianchi. Entonces, envalentonados con La Aparición, no dudaron en frotarse las manos y bautizarlo como El Jugador Remake, augurando nuevos tiempos de gloria, bonanza y prosperidad, como los que vivieron con el añorado Carlitos.

Pero claro, Santiago Andrés Bianchi del Virrey sólo tenía el apellido y a esta película se la clasificó como prohibida para personas impresionables y se la exhibió en viejas salas clandestinas de tristes y corroídas butacas vacías…

Para empezar, el susodicho ganó Fama haciéndose pasar por sobrino del popular DT, primero en las inferiores de Platense y luego en las del Fortín. Carlos Ischia tuvo El Ojo para hacerlo debutar una noche en la que estaba en el banco de suplentes junto a otros baldoseros Infiltrados como: Mariano Chirumbolo, Bernardo Leyenda y El Bambino Pérez. Obviamente, perdieron 1 a 0 ante Estudiantes en La Plata (Clausura 2003).

La Cosa se le puso buena recién en el Clausura 2004, donde marcó sus únicos 5 tantos en Primera División y tuvo su pico de fama cuando convirtió el gol con el cual Vélez le empató a Boca 3 a 3 en La Bombonera. Hasta ese momento, Bianchi parecía batir todos los récords de taquillas pero, de la noche a la mañana, la Gloria se le transformó en Pesadilla: tras una grave lesión de rodilla sólo jugó 10 partidos más, todos como suplente en un pesímo nivel y, por supuesto, jamás volvió a convertir.

Tras convivir un tiempo con el olvido, el delantero fue cedido a Quilmes de cara al Apertura 2005. Y allí, con su llegada, El Cai Aimar se frotaba las manos: “Ramírez, Bernacchia, Paredes, Alessandría, Bárzola, Choy González, Arias, Risso, Charras, Pietravallo, Toranzo, Schiaparelli y Santiago Bianchi… Ahora son 13 los refuerzos. Plantel completo”. Pero La Profecia de buen futbol dejó al Cervecero otra vez al borde del Nacional B. ¿Bianchi? Sumó apenas 4 partidos, todos como suplente…

A partir de ahí, el delantero comenzó una Búsqueda Implacable que lo llevó por todo el planeta, sin echar raíces en ningún sitio: un semestre en Oriente Petrolero de Bolivia, otro en Tiro Federal y uno más en Platense. Luego, con el pase en su poder, recibió La Llamada del under español y, para no perder la costumbre, metió un semestre en el Pontevedra y otro en el Murcia B, con el cual ascendió a Segunda División.

Regresó a la Argentina para jugar con Atlanta en Primera B y ayudó a mantener la categoría, pese a la Psicosis que había generado en los hinchas bohemios a su llegada, con estas declaraciones: «La última etapa jugué en Pontevedra de España y en el Murcia B. Alterné buenas y malas, hice 5 goles en todo el año. Soy un jugador que pivotea, muy vivo en los últimos 30 metros».

A mediados de 2009, Santiago Bianchi volvió a dejar el país y es así que Abre los Ojos en el Olmedo de Ecuador, al año en el Aris Limassol de la tercera griega y un semestre después en el Sambenedettese de la Serie D tana.

El viaje mágico y misterioso del Pelado continuó en el Mixto Esporte Clube del Campeonato Matogrossense, donde jugó en 2011 y recuperó mínimamente El Grito de gol. Un año después, en enero de 2012, recaló en la Segunda División de Chile, más precisamente en el Everton de Viña del Mar. Cambió el rollo de la cinta con un semestre en el Club Petrolero Yacuiba de la Segunda de Bolivia y desde enero de 2013 come sus últimos pochoclos en Tristán Suárez de la Primera B…

Aunque claro, por Liniers, Villa Luro y Veirsalles aún recuerdan la sensación de desear un nuevo Bianchi pelado, goleador y multicampeón. Se sabe, las remakes nunca superan al original…

Miguel Russo a Argentina 2008

El último Chivas Regal fue en Santiago de Chile, cuando Alfio Basile tiró la toalla después de una categórica derrota contra los trasandinos que dirigía Marcelo Bielsa. La Selección Argentina no encontraba el rumbo en las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica y mucho menos el técnico, quien pese a contar con un amplio espectro de futbolistas, terminó jugando con Sand y Bergessio de punta.

Sin el apoyo de Don Julio, ni del plantel por la marginación de Heinze tras su paso de comedia con Abbondanzieri ante Paraguay, la renuncia del Coco era un secreto a voces que se confirmó apenas la delegación pisó Ezeiza. El «Noticia de último Momento» corrió por las redacciones de todos los canales, diarios y radios del país.

Todos los medios vinculados al Grupo Clarín (Olé, TN y el mismo diario) confirmaban: «Miguel Ángel Russo es el nuevo técnico», algo que extrañamente (?) jamás se volvió a insinuar 24 horas después.

El resto de la historia es conocida: El San Lorenzo del querido Corega perdería una ventaja histórica y saldría último en el triangular definitorio. Por su parte Argentina sería comanda por Maradona , quien dejó momentos inolvidables como: “Vos También Pasman”, “No nos comamo´ el chamuyo de Alemania” y “Viejo… Si se banca a la Guercio como no va a poder ser mi arquero”.

Malandra Sebastián

Sebastián Marcelo Malandra

En su página de Global Artist Sports osa definirse como: “Soy zurdo y mi puesto natural es carrilero por izquierda. Puedo desempeñarme como media punta o delantero”. Integrante de la misma “Omertá” que El Guapo Flores y El Malevo Ferreyra, su primer coqueteo con los flashes fue como sparring de la Selección Argentina que jugó la Copa América de Perú 2004.

Debutó en la primera de Colón en abril de 2006 de la mano del Patón Bauzá. Vio pasar a Toresani, Falcioni y Astrada por el banco, teniendo pocos minutos de vuelo. Pero tuvo sus 15 minutos de fama al marcarle su único gol en Primera a Vélez a los 17 segundos, aprovechando una siesta del Gato Sessa y con el agravante de que el partido se suspendió cuando un plateísta de Colón agredió al juez de línea con el partido 1 a 0 a favor de los Sabaleros.

Se fue a préstamo en 2007 al recién ascendido San Martín de San Juan, donde sólo jugo 5 partidos, todos como suplente, y después de seis meses bajó un escalón, a Ben Hur del Nacional B. En el equipo rafaelino no pudo emular al heroico Charlton Heston (Plop!) y descendió al Argentino A.

Colón lo envió nuevamente a préstamo a otro equipo del Nacional B, esta vez a Olimpo, donde dejó el imborrable baldoseo de 10 partidos entrando desde el banco, un gol y una roja.

Después de seis meses perfeccionándose en el arte de la payana, arregló su incorporación al Ñublense de Chile, donde debutó con 2 goles en un amistoso contra Deportivo Quito. Pero después de lesionarse, la dirigencia lo inhabilito para traer a otro extranjero y terminó jugando en el Curicó de la Primera B trasandina en 2011.

En esta nueva etapa dejó la marca de 340 minutos de juego, 1 gol y una amarilla. Argumentó motivos personales para rescindir su contrato y volver a la Argentina, pero mágicamente apareció jugando en el Perugia de Italia, equipo en el cual brillara Hidetoshi Nakata, que vale aclarar, se encontraba en la Serie C2. Una actitud muy de Malandra…

Sus mejores recuerdos de Perugia son las ruedas de mate que compartió con el Baldosero Sebastián Bueno. En enero del 2012 firmó con Sportivo Belgrano del Torneo Argentino A.

San Lorenzo Cuervo (2000)

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Por lo general, cuando a uno lo invitan a una fiesta -ya sea casamiento, fin de curso o cumpleaños de 15- suele agarrar lo mejor de su ropero con el afán de causar una grata impresión o, al menos, no llamar la atención ante lo ridículo del atuendo elegido.

Ahora bien, si tenés que poner la caripela en un festejo que no te va ni te viene y al que -de hecho- no tenés la más mínima intención de ir, estas eximido de usar la primera pilcha que se te ocurra o que encuentres a mano. Por más que sea fea, rara y no conserve, en absoluto, la más minima tradición.

Esa maliciosa actitud fue precisamente la que adoptó San Lorenzo de Almagro en la última fecha del Clausura 2000. El Cuervo se vio obligado a cumplir con el reglamento e ir al Monumental para enfrentar a River Plate, quién tenía preparada la festichola por su vigésimo noveno título ganado una semana atrás.

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Al momento del partido y tras la vuelta olimpica, el champán, los petardos, las guirnaldas y el carnaval carioca, tanto a hinchas locales como a visitantes se les quedó un canapé atragantado cuando vieron salir desde la manga a los de Boedo.

Es que El Santo estaba vestido íntegramente de negro con una manga amarilla que, según sus diseñadores, emulaba los colores de un cuervo… ¡Aunque más que un cuervo parecían un tacho!

Tras el empate 2 a 2, la aberrante pilcha en cuestión no volvió a ver la luz, aunque hoy por hoy es una de las más buscadas por los propios coleccionistas de San Lorenzo, los mismos quienes, en su momento, pusieron un grito furioso en el cielo. Histeriqueo, histeriqueo… todo gracias a un innovador de Signia que seguramente perdió el empleo.