Moreiras José

José Manuel Moreiras
Este joven volante hizo todo bien como para ser figura del fútbol argentino. En primer lugar nació en Rosario, cuna de grandes jugadores, y siendo parte de las divisiones inferiores en Rosario Central, fue convocado por Merlo para integrar la Selección Argentina Sub 17 que disputó el Mundial de Japón 1993.
En ese combinado de estrellas tuvo la fortuna de conocer a Burtovoy, Milton Acosta, Vilariño, Orrego, Diez, Grande, Biagini, Cantoro, Lutman, Ariel Ruggeri, Romay, Cantero, Pablo Rodríguez y Della Sala, entre otros.
Todo hacía prever que lo esperaba una gran carrera, sobre todo porque en forma ordenada llegó a la primera Canalla en 1995. Sin embargo, luego de estar una sola pero histórica temporada (obtuvieron la Copa Conmebol) dejó el club al año siguiente.
En 1997 jugó en el Blooming de Bolivia, lo que sería una experiencia en el exterior pero no la única. Duró poco allí, porque a la temporada siguiente volvió al país, aunque no tuvo que viajar demasiado porque se quedó en Jujuy para disputar nuevamente primera división.
En Gimnasia y Esgrima (1999-2001) jugó bastante, siempre acompañado por Mencia, Aguírrez, Sandy, Piro, Ruscitto y Cartés. Lamentablemente el equipo no aguantó y perdieron la categoría, pero se quedó y jugó también en la B Nacional.
Ya para el 2001 volvió a irse, esta vez a Ecuador para vestir los colores del Olmedo hasta el 2002 junto a Eduardo Iachetti y dirigido por Fernando Donaires. En ese semestre participó de la Copa Libertadores y llegaron a la decorosa instancia de octavos de final.
El 2003 lo encontró en Millonarios de Colombia y en el 2005 cayó en Unión La Calera de Chile, que disputaba la segunda división. Allí llegó luego de caérsele una oferta China y lo presentaron como «un tipo sencillo y con una clara disposición al trabajo. Esperemos que logre ponerse a punto y que con el correr del tiempo pueda desarrollar al máximo su capacidad futbolística y sea un real aporte para el plantel calerano. Por ahora sólo resta desearle suerte».
Lo cierto es que no anduvo nada bien y seis meses fueron necesarios para irse a Ecuador, más precisamente a Liga de Portoviejo (2005-2006) en el que hoy en día brillan Kelvin Castro, Cibor Nazareno y Luis «Bertoni» Zambrano.
Curiosa la historia de Moreiras, un volante que prometía llegar lejos pero terminó jugando el ascenso de ligas sudamericanas. Por ello, en la actualidad, sólo su señora María Isabel y sus dos nenas de nombre cool, Delfina y Bernardita, lo siguen a donde va.

Cucu

Locademia

Enero del ’91 en plena pretemporada de Racing en Mar del Plata, Perfumo dio noche libre y los muchachos se empilcharon para caminar por la peato San Martín y terminar rompiéndola en Bulldog al ritmo de la sonora de Bruno Alberto.
Los más experimentados y consagrados partieron juntos desde el hotel Iruña pero antes posaron en la puerta como bien bananas que eran.
De izquierda a derecha, el Goyco con su peinado parado, bermuda corta con cardigan cuadriculado y calcetines que se rehusan a ser enrollados. A su lado, el yorugua Rubén Paz dejó el termo por la ropa, pero tomó una decisión que a la vista, fue desacertada. La malla no se puede utilizar bajo ningún concepto, mucho menos con campera de jean, zapatillas y medias.
Por último, el «Beto» Ortega Sánchez apareció con una surfera floreada, adelantándose unos 10 años en la moda, pero la arruinó ubicándola por encima del ombligo, con chomba y encima, adentro.
Pero la pucha, que tipos piolas. Vayan, la noche los espera.

Cucu

Víctor Humoffe y Adán Molina

Víctor Humoffe y Adán Molina
Jugadores surgidos de las inferiores de River Plate que junto a Dobrik fueron promocionados al plantel superior por Carlos Bagington, aconsejado por Delem y Gallego. No sólo compartieron habitación en la pretemporada de Tandil, sino que luego tuvieron el mismo destino, la desaparición de los primeros, segundos y hasta terceros planos.

Víctor Humoffe
La vida de este jugador estuvo desde un inicio signada por la adversidad, ya que desde el día que su madre lo dio a luz, debió sortear diferentes obstáculos. Su nacimiento fue un tenebroso día 13, en el oscuro 1976 y para colmo en enero, por lo que pasó todos sus cumpleaños en vacaciones alejado de sus amiguitos. Y todo ello sin referirnos a sus nombres, que al menos para quien escribe, son de los peorcitos.
Pero pasando al plano estrictamente futbolístico, se puede decir que este lateral izquierdo actualmente treintón, realizó las divisiones inferiores en River Plate y participó en algún partido de verano en un plantel en los que también estaban Oreiro, Alonso (h), Paz, Mariano Juan y Luna entre otros.
Sin embargo, la llegada de Ramón Díaz y el desembarco de algunas figuras y la aparición de grandes juveniles le quitó lugar y terminó en Comunicaciones (1997).
Ese año fue espectador exclusivo de incidentes con los hinchas de Excursionistas, que serían la antesala de la batahola que sucedió años después en la que algunos jugadores fueron agredidos.
Posterior a ello no se supo más nada de él, pero en el 2005 apareció jugando en el sospechoso Real Arroyo Seco junto a Silverio Penayo, vendiendo humo-fe.

Adán Cristian Molina
De religioso nombre y también nacido en 1976 en San Justo, realizó las juveniles en River Plate como volante y en 1995 apareció por el plantel superior y participó en 2 partidos. Pero curiosamente al tiempo volvió a jugar en cuarta división.
En 1997, por falta de condiciones o de oportunidades, dejó la banda y recaló en All Boys (1997-2000) que por ese entonces contaba con figuras y veteranos como Fernando y Sergio Batista, Laffatigue, Levy, Trapasso, Mayor, Olarán, Walter Paz, Lettieri, Pasini, Bordi, Castano y Diz.
En el 2001 partió al interior y fichó en Huracán de San Rafael donde estuvo una sola temporada y el equipo descendió al Argentino B.
Retornado a Capital Federal firmó contrado con Deportivo Laferrere, club en el que estuvo en el 2002, pasó a Defensores de Cambaceres en el 2003 y retornó en el 2004 hasta el 2006. En los últimos años allí compartió plantel con Cubito Cáceres, Garrafa Sánchez, el Pampa Biaggio y el Mono Claut.
Pero a mitad de este año volvió a dejar el equipo y nuevamente se calzó la de Cambaceres donde es un valor fundamental al igual que Smigiel, Pablo Casado y Bogado.

Cucu

Rebollo Mario

Mario Alberto Rebollo Bergero
Áspero y con ello típico zaguero uruguayo que extrañamente jugó en su selección y en un club grande de la Argentina, pero que nunca pasó por Nacional o Peñarol.
Sus primeros minutos de fama los obtuvo en el Wanderers (1987-1989) donde fue campeón y mientras pegaba patadas, compartía plantel con Pablo Bengoechea y Walter Pelletti.
Su carácter le sirvió para lograr algo no tan complicado, ser considerado para jugar en la Celeste. Allí disputó un par de partidos, pero sobre todo integró el combinando que afrontó el preolímpico. Fueron en total 10 encuentros en los cuales tuvo reconocidos compañeros como Zeoli, Herrera, Nelson Cabrera; Ruben Pereyra, Moas, Ferro, Sergio Martínez, Da Silva, Alvez, Goncálvez, Correa y Vidal entre otros.
Eso le premitió desembarcar en San Lorenzo de Almagro (1989) en donde se transformó en el 56º jugador extranjero que vistió esa camiseta pero sin dejar su nombre en la historia. Debutó el 22 de octubre ante el club Unión de Santa Fe y luego tuvo aparición en otros dos.
Dejando con tristeza a Docabo, Carrasco, Tony Gómez y Ciraolo, partió a Chile para jugar en el Temuco (1991) y de allí pasar al multicampeón Colo Colo (1992) para defender la camiseta marca Pony.
«Fue muy difícil llegar a un equipo que venía de ser campeón continental. El técnico de aquel entonces Mirko Jozic no me dejó mucho. No quiero que suene mal, pero él tenía una forma de tratar a los jugadores a la que no estamos acostumbrados», recuerda a la distancia.
Rebollo fue presentado en la tradicional Noche Alba junto a Claudio Borghi y Aníbal González, pero a diferencia de estos dos, no logró ser una estrella y terminó opacado por Margas, Ramírez y Garrido. Tan pálido fue su paso que no fue considerado para jugar el torneo doméstico y apenas integró las listas de la Copa Libertadores y la Copa Chile. De todas formas, haberse quedado ahí le posibilitó figurar en el plantel campeón de la Copa Interamericana 1992 y el vicecampeonato de la Copa Chile de ese mismo año.
La temporada siguiente lo encontraría nuevamente en su país a pesar de una oferta del Morelia de México. Pasó a Bella Vista (1993), luego iría al Aucas de Ecuador (1994), Central Español (1995-1996) y Rentistas (1997-1998), donde finalizó su carrera.
En la actualidad está bien acomodado al ser parte del cuerpo técnico de Oscar Washington Tabárez en la selección.

Cucu

Vestimenta a MARZOlini

A Silvio Marzolini le falta un bolso y subirse a un colectivo a vender algún producto barato. Aunque una botella de ginebra o un tetra y pateando la calle también podría encajar.
Sin mucho más para agregar, la foto se describe sola.

Cucu