Bochado!

Ricardo Enrique Bochini, un crack sin época, un distinto, capaz de poner el mejor pase, de meter un gol en un rincón donde él solo puede con apenas una suave pincelada.
Sin embargo, esa elegancia con la que volaba por el campo no la supo trasladar fuera de él, y a pesar de la pose de ganador que muestra, ese cardigan universitario provoca una apretada de labios y un movimiento de cabeza hacia un costado y hacia el otro, en forma de lamento.
Con tal de ponerse algo rojo, el «Bocha» se lo calzó y lo lució en Necochea ,en 1992, dirigiendo a Independiente.

Cucu

Juan Carlos Benavídez y Miguel Alarcón

Juan Carlos Benavídez y Miguel Alarcón
Se trata de dos juveniles surgidos de las inferiores de Boca Juniors que en la fotografía posan en Casa Amarilla junto a Naveda y «Zapatilla» Sánchez, promocionados todos juntos al plantel superior.

Juan Carlos Benavídez
Portador de un apellido de barrio como Palermo y Córdoba, fue en 1994 que el entrenador César Luis Menotti lo eligió para formar parte del primer equipo.
Pero ese fue su único antecedente en el xeneize, ya que por aquel entonces lograr un lugar viniendo de inferiores era poco más que complicado, y eso generó su salida.
Posteriormente apostó por el ascenso y fue así que se desempeñó continuadamente en Almagro, Chaco For Ever, Banfield (1999), San Miguel e Independiente Rivadavia de Mendoza.

Miguel Alejandro Alarcón
Sin admiración ni relación con el cantante Miguel «Conejito» Alejandro, pasó por las menores de Boca y entre 1993 con Jorge Habbeger y 1994 con César Luis Menotti como entrenadores, formó parte de los planteles profesionales. Sin embargo, participó en apenas dos encuentros y en uno de ellos lo dirigió Osvaldo Potente, que lo mandó al campo en reemplazo de Sergio Martínez frente a Independiente.
En ese mismo torneo también participaron poco y nada, Rubén Pereira, Claudio Benetti y Gustavo Neffa.
Si saber absolutamente nada de sus cualidades como jugador, vale en cambio, rescatar las que tuvo para vestirse, combinando una particular musculosa acompañada por una inocente bermuda a rayas que bien podría encajar en la sección malvestitti.

Cucu

Pacheco Gustavo

Gustavo Adrián Pacheco
Cuanto se podría escribir acerca de este jugador si hubiese llegado a ser al menos la mitad de lo que insinuó. Sin embargo, el salto al fútbol profesional no fue el esperado y se zambulló de lleno en el anonimato, privándonos de ampliar su trayectoria o bucear en algunos aspectos de su vida social.
Por ello, de este jóven con apellido que jamás triunfa, sólo podremos afirmar que fue parte de la selección Argentina Sub 17 de «Mostaza» Merlo que participó del Sudamericano de Colombia en 1993 y que posiblemente su desafectación para el posterior Mundial de Japón haya marcado su destino.
En ese equipo, además de él, tuvieron sus comienzos valores como Orrego, Dossetti, Bernacchia, Delfino, Vilariño, Grande, Cantero, Biagini, Milton Acosta, Nico Diez, Lutman y Romay entre otros.

Cucu

Uranga Martín

Martín Ezequiel Uranga
A pesar de poseer un apellido relacionado al básquet, este joven optó por jugar al fútbol y lo hizo bien, ya que como delantero llegó a la primera división de Newell’s Old Boys de Rosario.
Con ansias de repetir las gloriosas carreras de jugadores que salieron de la Lepra, trabajó duro para llegar, pero al no ser tenido en cuenta por el entrenador Llop, terminó cambiando de club y realizando una carrera muy similar a la mayoría de los puntas que últimamente salieron del Parque Independencia.
Por ello, salió a buscar club y encontró cerca, ya que Central Córdoba (2001), que agarra los descartes, se interesó en él.
No existen registros importantes sobre su rendimiento allí, pero el dato fundamental es haber conocido a un histórico como Fabián Cancelarich.
En el 2002 decidió salir del país a cumplir una aventura, jugar en Chile. Se unió a Palestino, club en el que se desempeñaban Esteban Valencia y Leonardo Cauteruchi.
Pero tampoco duró demasiado ahí y el 2004 lo encontró en un curioso lugar, el fútbol de Salvador, más precisamente en el Arcense, en el que no permaneció mucho tiempo y volvió a la Argentina.
Viajó a Tucumán y junto a otros valores surgidos del rojinegro rosarino se unió al Atlético. Allí cumplió una buena campaña en el Argentino A, donde marcó muchos goles pero quedaron en la puerta del ascenso. Dirigido por Víctor Riggio, hizo buenas migas con Caffaso, Misetich, Lígori y Desagastizábal.
Al no cumplir el objetivo, dejó el interior y recaló en Platense (2005), con el que ascendería al Nacional B. Junto a Groothuis, Acosta, Banegas y Arnaudo la pasaron bien y alcanzaron la gloria.
No obstante, no se quedó en el Calamar y volvió a armar las valijas. Su inmediato destino fue la Comisión de Actividades Infantiles (2006) de Comodoro Rivadavia, en donde es dirigido por Julio Zamora y tiene, entre sus compañeros, al reconocido Homero Sartori.

Cucu

Bolletieri 1 – Newell’s 1

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La Lepra del Profe Castelli visitó al equipo de Florida (EEUU) en la gira por el país del norte en 1995. En otro amistoso de esa semana cayó 4 a 1 frente al Eintrach Frankfurt alemán. La fotografía muestra a Pablo Paz rechazando y los que miran son Fabián Basualdo y el Chino Aquino. Lo curioso es que era la destacada Academia de Tenis Nick Bolletieri y que «de onda» comenzó a trabajar con fútbol. En ese entonces no existía aún la fantasmagórica liga MLS.

Sporting Genzano de Italia 2004-2005

Corría el año 2004 cuando un nuevo y trillado proyecto vio la luz. El empresario rosarino Ever Marincioni se contactó con colegas italianos y llevó a casi veinte jóvenes argentinos con pasaporte europeo de entre 18 y 23 años a un pueblo para ser parte del Sporting Genzano, un pequeño equipo de la división Eccelenza.
Lo curioso es que a comparación de otras historias similares aunque en categorías más competitivas, este grupo no paró de ganar partidos, revolucionaron la región de Basilicata y comenzaron a llenar estadios generando 5 mil euros de recaudación, pasando a ser los mimados de ese poblado de seis mil habitantes.
«Vienen de todos los lados porque es extraño ver un equipo con 18 argentinos. Además el fútbol nuestro es más espectacular, más técnico», comentaba Federico Orizzi, uno de los integrantes del plantel.
Por su parte, el capitán Lisandro Greppo señalaba que tenían una relación especial con la gente y «es como estar en casa. No sentimos nostalgia porque nos hacen sentir como en una familia».
El club navegaba perdido en la mitad de la tabla, pero llegaron «los pibes» y la vida del pueblo se llenó de alegría. Además de jugar, algunos consiguieron trabajos, otros pasaron por el servicio militar y unos hasta terminaron de novios.


Según cuentan, las chicas poseían fotos y autógrafos de Martín Leonel Cicotello, con su larga cabellera rubia a lo Caniggia; de Ramiro Pérez, de Iván Ariel Santibáñez, uno de los jugadores más importantes y ex compañero en Rosario de Walter Samuel; fotos del pequeño Luciano Oscar Fera con su tatuaje de Maradona en el hombro derecho; o del «Loco», el arquero, Juan Pablo Tonello.
Conformaban las filas del plantel los arqueros Luciano Busso y Matías Tonello (1981); los defensores Matías Gómez (80), Lisandro Greppo (77), Lisandro Guaragna (84), Landriell Cristian (77) e Iván Santibáñez (78); los mediocampistas: Emiliano Buttazzoni (81), Iván Fera (84), Luciano Fera (86), Brian Olocco (79), Gaston Pavoni (82), Ramiro Perez (77), Luciano Rau (81) y Federico Orizzi (85); y los delanteros Martín Cicotello (81), Nicolás Laviano (79) y Luciano Fiorino (80).


Todo era color de rosa, pero el objetivo no se cumplió y se quedaron en las puertas del ascenso a la Serie D a dos puntos del Francavilla. El saldo fue de 34 partidos jugadores, 26 ganados, 6 empates y 2 derrotas. Luego de eso, varios buscaron otros rumbos.

Cucu

Lugo Roberto

Roberto Orlando Lugo
Áspero defensor paraguayo que llegó al recordado Deportivo Mandiyú de Corrientes (1990-1994) para tratar de conseguir el objetivo de todas las temporadas: salvarse del descenso.
Durante esos años compartió planteles junto a jugadores como Pedro Barrios, Váttimos, Luis Nery Caballero, Beninca, Restelli, Umpiérrez, Céspedes, Kanapkis, Morán, Lamadrid, Muller, Mario Obregón, Félix Torres y «Chiquito» Benítez.
Dejó el club previo al descenso con 68 partidos y 2 goles y no se supo más de él.
Sin embargo, a mitad de 1998 volvió a tierras norteñas pero esta vez para recalar en el descendido Huracán de Corrientes que había tomado el lugar del verde.
Apenas seis meses después, junto a dos compañeros debieron abandonar el hotel donde se alojaban porque el club no pagaba la cuenta. Un domingo por la noche, con valijas y bolsos, se quedaron esperando en la recepción del hotel San Martín a que algún dirigente se acercara a solucionar el problema. Pero fue en vano y tuvieron que irse. Eso, sumado al conflicto del plantel con la dirigencia del club por tres meses de atraso en los sueldos, generó un paro.
Esa fue la última y cansado de los problemas, retornó a Paraguay.

Cucu