Torres Alfredo

Alfredo Antonio Torres
Otra promesa que sufrió el síndrome de selecciones juveniles y no terminó jugando donde apuntaba. Se inició como defensor lateral en Huracán y tenía la ventaja de manejar los dos perfiles, factor fundamental para que José Pekerman lo convoque para la Sub 17 que afrontó el Sudamericano de Ecuador en 1995.
En aquel equipo vivió aventuras con Daniel Islas, Diego Trotta, Elfand, Ávila, Gatti, Curieses, Calabria, Caruso y Caserio, pero al volver al país, se puso serio y terminó su trayecto hasta debutar en primera división.
Fue en 1999 pero nunca pudo hacer pie y en su permanencia en el plantel profesional hasta el 2002, apenas jugó 17 partidos.
A fines de año, el entrenador Carlos Babington pasó la escoba y más de quince jugadores dejaron la institución, entre ellos Morquio, Kobistyj, Mazzucco, Andersen, Gonzalo Ponzio y Gabriel Meta.
Su extraña venta al Coopsol de Perú (2002-2003) esbozó una sonrisa en los dirigentes del Globo ya que de forma imprevista se les abría un cupo más para contratar jugadores.
Llegado a ese país, jamás pensó que iba a jugar con un histórico del fútbol argentino como Oscar Dertycia, quien con 37 años quemaba sus últimos cartuchos.
Se desconoce su rendimiento allí, pero luego de una temporada recaló en Dock Sud en el 2003, que afronta la cuarta división. En ese club terminó acomodándose como volante por derecha y volvió a cruzarse con viejos zorros como Juan José Cardinal, Omar Gauna y Ramón Ismael Medina Bello.
En la actualidad continúa defendiendo los colores azul y amarillo y en estos meses se emocionó con Cambiasso y Aimar, que alguna vez jugaron con él.

Cucu

Jara Lunghi Cristian

Cristian Ariel Jara Lunghi
Formoseño nacido en 1981 que se transformó en uno de los tantos valores que pretendió triunfar en el fútbol haciendo las inferiores de Boca Juniors, y como a la mayoría, se le hizo imposible.
En 1998 fue Carlos Bianchi el que lo llevó al banco de suplentes en un partido frente a Ferro y esa fue su única participación en la primera del Xeneize. Lo cierto es que no ingresó y poco tiempo después debió buscar nuevos horizontes.
Viajó a México dejando buenos compañeros como Lucas Gatti y Emiliano Rey, pero al fichar para el Marte Fútbol Club (2000), un equipo de otro planeta y del ascenso, volvió a estar bien rodeado por figuras como Antonio Mohamed y Andrés Carevic.
Un par de años después y de acuerdo a un sondeo, en el 2003 el jugador aún seguía siendo propiedad de Boca, por lo que al regresar al país, rescindió.
En el 2004 viajó a Paraguay donde haría carrera. En primer orden se transformó en jugador del Sol de América donde lo dirigió Rolando Chilavert y tuvo como compañeros a Filippini y Gómez Báez. Lamentablemente el rendimiento del equipo no fue el mejor y perdieron la categoría.
Ese dolor lo hizo buscar otro destino y se planteó continuar en el vecino país para obtener una revancha. Fue así que firmó en el General Caballero para ser compañero del ex Independiente Arístides Rojas.
Cansado de dar vueltas, retornó a sus pagos y fichó nuevamente con Sol de América, pero de Formosa, donde jugó el Torneo Argentino. Previo a eso, fue sondeado por Villa Libertador San Martín y el Blooming de Bolivia.

Cucu

Afrancesado

Ya todos conocemos al nuevo Marcelo Gallardo, que desde su llegada de Mónaco, de muñeco pasó a muñequita. Sabemos que araña, que se dejó el pelo largo y se lo plancha…hasta lo vemos «chinchuda» cuando le pegan durante el partido.
Pero si algo faltaba para despejar dudas sobre la nueva vida del 10, acá está la prueba. ¿A quién espera? ¿Se sentará en los conitos? Eso si, que ordinario echarse un barro en el tacho Valot.

Cucu

Navarro Montoya Edgar

Edgar Robert Navarro Montoya
Tal como lo indica su apellido, se trata ni más ni menos que del hermano del arquero Carlos Fernando Navarro Montoya. A ambos, por la trayectoria de su padre, les tocó nacer fuera de la Argentina. Edgar nació en Perú, aunque se crió en el barrio de Floresta.
Debutó como delantero en Deportivo Español en 1985 en donde jugó junto a su luego compatriota Oscar Ibañez, Pedro Catalano, Sergio Zanetti, José Luis Rodríguez, José Batista, Esteban González, Germán Martelotto y Walter Parodi. Su registro de partidos indica 18 presencias y , en una de ellas, como lo muestra la foto, enfrentó al Mono.
Permaneció en el club hasta fines de 1988, año en el que le marcaría un gol al xeneize en el partido de vuelta de la Pre Libertadores que terminó empatado 1 a 1 (el de ida había concluído con derrota gallega por 4 a 0). Lamentablemente debió dejar la actividad por una leucemia que lo llevaría a la muerte el 20 de agosto de 1990, a los 23 años.
Este pequeño homenaje no pretende ser una burla o ironía, sino recordar a uno de los tantos futbolistas que por alguna razón quedaron en el camino, y si bien podría haber pasado desapercibido, la extensa carrera de su hermano le otorgó una notoriedad que quizás no hubiese conseguido como jugador.
Lo que nunca sabremos es si él tambien hubiera querido jugar a cualquier precio en la selección argentina, previo paso por el combinado de la banda roja.

Cucu

Carnevali Claudio

Claudio Daniel Carnevali (El Fantasma)
Nacido en 1970 comenzó a patear las primeras pelotas en el Juan XXIII junto a Roberto Bonano y Carlos Gastaldi, con quienes se iría luego a un club de la ciudad.
Como hijo del gran arquero Daniel Carnevali, logró mantenerse en las inferiores de Rosario Central sin que nadie le diga ni critique nada. Fue así que en 1990, dos años después del retiro de su padre, tuvo su prueba de fuego y debutó en primera división como centrodelantero.
Tardó en convertir su primera y única conquista, pero por arte de magia u acomodo permaneció en el Canalla hasta 1993, con un saldo de 23 partidos jugados. Allí tuvo como compañeros como Onaindia, Priotti, Mahía, Forletta, Trivisonno y Albarenque entre otros.
Dejó la institución con el objetivo de ganar más minutos pero no se alejó demasiado. Firmó para Colón de Santa Fé (1994-1996) en donde estuvo apenas un año y luego viajó hasta Tucumán.
En San Martín le costó acomodarse, pero en 1995 marcó un recordado gol a Atlético en un clásico y estampó su nombre en los libros y en el corazón de todos sus hinchas.
Sin embargo en 1997 volvió a Rosario y fichó para Central Córdoba, una incorporación que se caía de madura y que muchos ex jugadores de los grandes de la ciudad repitieron a lo largo de la historia.
Posterior a ese paso no se supo más de él, lo único concreto, es que más allá de lo que haga, seguirá siendo «el hijo de Carnevali».

Cucu

Dossetti Rodrigo

Rodrigo Alfredo Dossetti
El paso de este arquero por el fútbol argentino es un verdadero enigma y al no hallar rastros en su búsqueda, se especula con que no haya debutado en primera división.
Claro, la pregunta que surge en forma inmediata es el por qué de su homenaje siendo uno de los tantos jóvenes que se quedaron en el camino y la respuesta es simple.
En el año 1993, realizando las inferiores en su club, el cual se desconoce, fue convocado por «Mostaza» Merlo para la Selección Argentina Sub 17 que afrontó el Sudamericano jugado en Colombia y que se llevó Chile, postergando a la albiceleste a la segunda colocación.
Ese plantel que clasificó al Mundial de Japón estuvo integrado por algunos buenos valores que luego hicieron carrera como Federico Domínguez, Fabricio Fuentes y Leo Biagini. Pero también hubo de los otros, de esos que tanto gusta recordar, como Orrego, Zapella, Acosta, Vilariño, Grande, Cantoro, Pacheco, Delfino, Diez, Lutman, Romay y Cantero.
En ese entonces peleó el puesto con Martín Bernacchia, pero curiosamente ninguno de los dos fue convocado para la cita mundialista y terminaron reemplazados por Burtovoy y Ramírez. Después de esa frustración se le perdió el rastro.
Años después, en el 2002, se encontró a una persona con su nombre que participó de la XIV Media Maratón de Buenos Aires (21.097 metros) donde quedó en el puesto 191 y que ganó el atleta olímpico Oscar Cortínez.
El llamado a la solidaridad consiste entonces en solicitar datos de este jugador. Desde ya, muchas gracias.

Cucu

NEFFAsto

Si algo causa envidia de Paraguay es la posibilidad que tienen de acceder a autos importantes y lujosos, sin tener en cuenta si carecen de producción propia y la libertad impositiva.
Es por ese tipo de cosas que un jugador como Gustavo Neffa, ex Unión y Boca Juniors, llegó a tener el mismo «carro» que Diego Maradona.
Pero el guaraní no se conformó con eso y aceptó posar para una revista deportiva un tanto desprestigiada en la actualidad.
Se calzó el saco con jean claritos y una de esas corbatas que antes caían simpáticas pero ahora son horribles. Y para seguir con la ostentación, optó por hacerse el canchero sentado en el capot y no con un perro sino con dos. ¡¡Curepí!!

Cucu

Carevic Andrés

Andrés José Carevic

La lista de juveniles salidos de las divisiones inferiores de Boca Juniors que no fueron tenidos en cuenta en los ’90 es extensa, alarmante y hasta repudiable. Esta es la historia de un zaguero clase ’78 surgido en el club Carreras Atletic Club (Carreras, Santa Fe) que a la edad de 20 años, en el verano de 1999, fue llevado a la pretemporada por Carlos Bianchi. En esa preparación, se acopló al plantel profesional junto a Orcellet, Guillermo Valdez, Javier Mendoza, Guillermo Báez, Cristian Pérez, Matías Arce, Juan Aróstegui, Carlos Quiñonez, Julio Marchant, Esteban Herrera y Fabricio Coloccini, entre otros.

Sin embargo sobre mitad de año fue cedido al AZ Alkmaar de Holanda, en un principio con Pablo Islas, quien finalmente no fue. Lo cierto es que Andrés se unió al nuevo equipo y su participación casi no existió. En sí, fue una pésima apuesta del representante, de Macri y compañía, ya que si lo que pretendieron fue foguearlo, ese no resultó el mejor lugar para enviarlo. Lo único a rescatar fue el encuentro con Caniggia…en realidad con el brasilero Nascimento Canigia, un entusiasta delantero que intentó robarla en tierra de tulipanes.

Se desconoce si probó marihuana (algo legal en Holanda), pero se sabe que dejó ese país con ansias de volver a empezar. Viajó a México y estampó la firma en el Marte FC (2000-2001), un equipo de otro planeta y del ascenso, que contaba en ese entonces con Antonio Mohamed. Luego pasó al Cruz Azul Oaxaca (2002) y posteriormente al Acapulco (2002-2003) del arquero Federico Vilar, con el que luego iría, mediante el impresentable draft, al Atlante (2003-2004).
Pero en esta extraña aventura azteca, con el cambio de temporada también vino un nuevo pase, esta vez al Mérida FC (2005) donde conoció a Nicolás Saucedo, siendo esa la última camiseta que vistió en aquel país. Antes de partir, actuó con el combinado de extranjeros de segunda división en el juego de las estrellas. En ese partido se dio el gusto de jugar con Burtovoy, Orrego, Cocca, Cartes, Gerk, Monrroy y Sarria.

Hizo las valijas y volvió a la Argentina para firmar en un nivel un tanto más bajo de lo que se esperaba. Fue a General Paz Juniors de Córdoba (2005) que era dirigido por Oscar Dertycia y allí inflaban las redes Sergio Watson y David Cerutti. Jugó como titular durante buena parte del Apertura, pero en el partido de ida de la semifinal con Douglas Haig no tuvo un buen rendimiento y el entrenador lo colgó. Finalizada la primera parte del campeonato, rescindió contrato y emigró a Bolivia.

Actualmente defiende los intereses del Blooming, siendo suplente de Sebastián Brusco y compartiendo , además, concentraciones con el máximo goleador de las inferiores de Newell’s, Lisandro Sacripanti y el simpático Joselito Vaca, una especie de Damián Manso boliviano.

Por esta dilatada y vertiginosa trayectoria, aún sueña con que enviados Serbios o Croatas lo tienten para integrar su selección. Allí está su desafío.