Bolivia 0 – Paraguay 0 (En Español)

Que se enfrenten Bolivia y Paraguay no es para nada exótico, pero que lo hagan en Argentina, en un partido amistoso y ante 20 mil personas, hace que el encuentro se encuadre dentro de esta sección.

Fue el 3 de noviembre de 1999 en cancha de Deportivo Español por la Copa Residentes, y a pesar del 0 a 0, las dos colectividades colmaron las tribunas y vivieron una verdadera fiesta, aunque los hinchas del equipo que en ese entonces dirigía Héctor Veira, llegaron en más cantidad.

En el entretiempo del juego hubo show de danzas típicas, el boliviano Milton Melgar recibió una plaqueta y hasta se vio a Daniel Passarella (DT de Uruguay) espiando rivales para las eliminatorias.

De todas formas y a pesar del trámite aburrido, siempre es agradable ver jugadores importantes como Chilavert, Morel Rodríguez, Cuevas, Acuña y los entrañables Sandy, Joselito Vaca y Milton Coimbra.

Los equipos formaron así:

Paraguay 0: Chilavert; Sarabia (Rolón), Caniza, Cáceres y Morel Rodríguez; Gavilán (Cuevas), Acuña, Paredes y Quintana (Aviniagalde, luego Cáceres Cañete); Báez (Arévalos) y Benítez. DT: Sergio Markarian.

Bolivia 0: Fernández; Arévalo, Sánchez, Sandy y Méndez; Castillo, Urioña (Roger Suárez), Ramos (Peña) y Paz (Kalustro); Coimbra (Vaca) y Galindo (Nicolás Suárez). DT: Héctor Veira.

Árbitro: Horacio Elizondo

Cucu

Castillo 2000

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El 22 de octubre del 2000, el multicampeón Boca recibió a Vélez, en un match en el que Palermo y Chilavert eran, a priori, figuras excluyentes.
Ambos fueron a romperse y casi lo logran, pero les salió mal. Ninguno terminó lesionado y además fueron expulsados por Horacio Elizondo.
Eso fue sobre el final del partido (Boca ya ganaba 3 a 1) y al no poder hacer más cambios el conjunto de Liniers, quien ocupó el arco fue el colombiano Jairo Castillo.
Fueron apenas unos minutos, pero en ese lapso alcanzó a disfrutarlo. “Estuvo bueno”, fue su escueta declaración. Claro, para larga, tiene otra cosa.

Cucu

Albarracín Gabriel

Gabriel Fernando Albarracín
A pesar de tener un apellido vinculado a los deportes top como el rugby y la equitación, era obvio que este jujeño nacido en 1983 en San Pedro se volcaría por el fútbol y si bien no llegó a hacerse notar en Primera, se hizo un lugar para vivir de esa actividad.
Tras hacer una parte de las divisiones inferiores en Vélez, este volante de marca tuvo su debut el 20 de junio del 2004 en una victoria ante San Lorenzo, en una jornada en que también tuvo su estreno el “acomodado” Junior Ischia. Reemplazó a Pablo Batalla y jugó un poco más de diez minutos.
Luego de ese partido, volvió a tener otra chance la semana siguiente y esperaba ser un habitué entre los convocados por Carlos Ischia.
Fue en una derrota ante Gimnasia de Jujuy e ingresó por Maxi Bustos. Esa fue su última aparición en la A y sin lugar, al igual que De Souza, Alcaraz, Flotta, Algecira y Chirumbolo, partió en busca de más posibilidades.
Recaló en Atlanta (2004-2006) y fue compañero de Cristian Pellerano. En la primera temporada todo fue normal, pero finalizando la segunda, el técnico Nardozza no lo quiso más y se terminó yendo.
Pasó a All Boys con Cambiasso, Grootuhis, Fayart, Orsi y Solchaga y desde allí pareció pegar un salto. Se fue al Guaraní de la primera división del fútbol paraguayo.
Sin embargo, con el envión se pasó de largo y apenas disputó 6 partidos y tuvo que pegar la vuelta.
Actualmente, es jugador de Central Córdoba de Santiago del Estero por pedido del entrenador Alejandro Cánova, quien fue su DT en su primer año en el Bohemio.
Pero jugar en el ascenso no implica que no sea un jugador moderno. Hasta tiene su video en la web, y es imperdible.

Cucu

Pihuela Franco

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Franco Pihuela
Que triste suele ser ver a los cordobeses convencidos de que son los más fiesteros del país y qué alejados están de ello, a pesar de que el futbolista en cuestión intentaría defender esa máxima.
Con 1,90 metros de altura y habiendo sido primer marcador central titular de la reserva campeona de San Lorenzo de Almagro, fue promovido por Oscar Ruggeri al equipo profesional junto a Saja, Garré, Santana, R. Verón y Bevacqua.
Comenzó a tener notoriedad en 1998 al jugar un amistoso como titular ante Colo Colo y en 1999 habría participado en Catamarca de un encuentro a beneficio de un hospital.
El tiempo es en potencial porque en dos medios gráficos se anunció la realización de dicho evento, pero al día siguiente no apareció ninguna noticia alusiva. Esa tarde estaba previsto que juegue de entrada junto a Campagnuolo, Cristian Ruggeri, Omar Gallardo, Romagnoli, Borrelli, Yoder y Esquivel, entre otros.
Todo parecía cerrar, su imponente físico, la salida de algunos veteranos y la renovación con buenos juveniles le auguraba un buen futuro. Pero una noche algo pasó, y cambiaría su carrera para siempre.
Pihuela desapareció de la pensión en horas de la madrugada, generando gran preocupación. El joven se había ido de parranda junto a su compañero Martín Gianfelice y por tal motivo, fue separado para siempre del plantel.
Poco tiempo después, el ayudante de Ruggeri, Esteban “Gallego” González, no quiso ser menos y disfrazado de Batman junto a Juan Sebastián Verón, lesionaría a un fotógrafo que lo agarró in fraganti en plena juerga.
Tras años de desconocer su paradero, en 2004 al longilíneo defensor se lo encontró jugando en el ascenso de la apasionante Liga Bellvillense para Defensores de San Antonio Litín, aunque últimamente por problemas físicos (la foto dejan entrever cuáles) quedó fuera del plantel.
Según indica el diccionario, la palabra pihuela significa ‘atadura’ y estamos convencidos de que a esa definición le falta una p.

Cucu

Fayart Fernando

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Fernando Omar Fayart
A lo largo de la historia muchos se han ocupado de resaltar como hechos curiosos los prematuros debuts de Diego Maradona o Sergio Agüero en la primera división del fútbol argentino con apenas 15 años.
Pero en un descuido más del periodismo nacional, que en muchos casos se destaca por su pereza y falta de chequeo de datos, nadie se dio cuenta de que en el año 2001 un defensor del club Los Andes fue el jugador más joven en participar de un partido de la A.
Este es el caso de Fernando Fayart, que a los 5 años de edad se calzó la camiseta milrrayitas en una situación que debió haber estremecido al Mundo pero que pasó desapercibida.
Es que el futbolista en cuestión nació el 29 de febrero del bisiesto año 1980, por lo que debió acostumbrarse a no festejar demasiados cumpleaños, ser rechazado en el ingreso a discotecas, a no poder tomar alcohol y a la imposibilidad de obtener la licencia de conducir, entre otras cosas.
Pero esa no fue su única desgracia, ya que en su estreno en Primera ante Lanús debió reemplazar nada menos que al infortunado Felipe Desagastizábal, y eso le jugó una mala pasada. El defensor ingresó a los 47 minutos del segundo tiempo y para colmo fue debut y despedida, dejando un saldo de 1 minuto en la elite del fútbol criollo.
A pesar del descenso, continuó por Lomas de Zamora hasta el año 2003, cuando pasó a Sarmiento de Junín (2003-2005) para disputar la Primera B y obtener el ascenso al Nacional.
Sin embargo la alegría fue corta como muleta de cocodrilo, ya que el verde perdió la categoría en forma inobjetable y Fayart debió buscar nuevos horizontes.
Fue así que desembarcó en Defensa y Justicia (2005-2006) donde salvaron la categoría en la última fecha en forma heroica de la mano del arquero Guillermo Hernando y el atacante Ezequiel Miralles. En ese equipo también se encontraban Leo Ramos, Gonzalo Gaitán, Rubén Ferrer y Mario Saccone.
Tras la epopeya y sin ganas de participar en Fort Boyard a pesar de su apellido, bajó de categoría para jugar en All Boys, donde al día de hoy son protagonistas y cuentan con chances de subir a la segunda división. Pero no fue fácil, ya que inicialmente fue resistido por la gente, pero con un par de goles agónicos y el apoyo de su novia con un cartel que decía “Ferchu, te sigo a todas partes”, logró revertir la situación.
Sí, todo eso, con apenas 6 años de edad.

Cucu

García José Luis

José Luis García (Pipi)
Había que apurarse a escrachar a este joven de 22 años antes de que se esconda en el anonimato detrás de su confundible apellido.
Es que si bien aún le resta tiempo para demostrar sus cualidades, ya pasaron cuatro años de su debut en San Lorenzo de Almagro y apenas ha acumulado 8 partidos en primera división.
Surgido de las inferiores del Cuervo en donde el coordinador Gabriel Rodríguez lo llegó a comprar con Pablo Aimar, siempre se desempeñó como enganche detrás de Romagnoli, Montillo y Barrientos y fue Rubén Insúa quien en el Clausura 2003 lo mandó a la cancha en una recordada victoria por 4 a 0 en un clásico ante Huracán. Aquella tarde reemplazó a Chatruc y todo fue tan dulce, que hasta se comió un Lipo.
En ese mismo campeonato volvió a ver acción en la última fecha y curiosamente el equipo volvió a ganar.
Sin embargo ese dato no sirvió de mucho y nadie creyó estar frente a un talismán. Y justamente esa especie de mito se cayó a pedazos cuando terminó yéndose al descenso con Olimpo en el 2006.
Previo a aquella temporada, el presidente del club de Bahía Blanca, Jorge Ledo haciendo gala de su gran conocimiento futbolístico o muestras claras de arreglo con su representante, confesó a una radio local: “A García lo traje yo y es una apuesta personal. Va a usar la camiseta 10”.
Dicen los que lo vieron, que en uno de los 6 partidos, alguna vez a punto estuvo de patear al arco.
Con la pérdida de la categoría consumada tras la promoción, sonó en Almagro, pero prefirió salir a “robarla” por el exterior donde aún no era conocido.
Pasó un semestre por el Morelia B (2006) del ascenso de México y luego recaló en la Universidad de Chile (2007). Revisando los diarios trasandinos de la época, lo presentaron como “la nueva joya azul”, “el último chichecito a pesar de ser un pendex”, “el doble de Carlitos Tévez” y “con más fe que la lola del 14”.
A pesar esas caricias, no sorprendió verlo a los seis meses visitiendo los colores de otro club. Actualmente se encuentra paseando por el Sportivo Luqueño de Paraguay y a punto de perdérsele el paradero, es necesario este homenaje, para evitar su huída.

Cucu

Tejerina Lautaro

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Lautaro Tejerina
Santa Tejerina es amiga de los que creen en el ángel salvador,
en ese que está siempre en un lugar presente
para que no pase lo peor…

Sin embargo, aunque la canción diga lo contrario, lo peor pasó. Porque el jugador en cuestión, además de ser blanco de todas las miradas por un duro episodio que protagonizó una joven jujeña con su mismo apellido, apenas pudo disputar 67 minutos en primera división.
Si bien la carrera realizada hasta el día de hoy tiene más que ver con la de un jugador que la pelea por el ascenso del interior, el hecho de haber participado de 1 partido en la A, lo hace merecedor de un homenaje, pues como advertimos siempre, ¿si no se acuerda este sitio, quién?
Nacido en Capital Federal el 6 de septiembre de 1983, realizó las divisiones inferiores en Almagro, club en el que tuvo su debut oficial en la fecha 11 del torneo Apertura 2004 ante Estudiantes de La Plata.
En esa oportunidad contó con la fortuna de reemplazar al desgarrado Alejandro Baigorria a los 23 del primer tiempo, aunque lamentablemente no sólo el Tricolor perdió, sino que además fue también su despedida. El diario La Nación lo calificó con un 4, pero El Día fue más bonadadoso y le otorgó un 5 y un comentario alentador: “Era su debut y no desentonó”.
Siendo lateral volante, aprovechó esa polifuncionalidad para permanecer un año más en el equipo, aunque de retorno al Nacional B no tuvo nuevas chances.
A partir de ello, aprovechó las regalías del “turbio” Real Arroyo Seco (2006) y se mandó a mudar para disputar el Argentino A Víctor Humhofe y Yair Rodríguez.
Tras una tibia campaña y su nula participación, quedó libre y anduvo entrenando con los jugadores libres de Futbolistas Agremiados a la espera de una oferta, que finalmente llegó.
Lautaro volvió a hacer las valijas y se mudó bien lejos, más precisamente a Catamarca donde llegó al Atlético Policial (2007) tirando un tiro y haciendo humo: “Vengo a buscar el ascenso”, dijo en su presentación.
Con el desafío planteado y el Argentino B en marcha, tendrá que esforzarse en forma exagerada, porque el equipo de momento no demuestra demasiado.
Habrá que esperar entonces hasta mediados del año próximo, tiempo suficiente para que Tejerina teja una buena excusa ante la evidencia que el objetivo no se cumplirá.

Cucu