Tisocco Fabián

Fabián Ramón Tisocco

A pesar de haber nacido un 9 de julio, no pudo independizarse de sus padres tan rápido como lo soñó, porque si bien estuvo cerca de vivir del fútbol con apenas 21 años, la suerte le dio la espalda.

Nacido en 1970 en Concordia, fue un pollo de Timoteo en Ferro cuando irrumpió en la primera del verde en 1992. Sin embargo, tuvo apenas dos apariciones y durante mucho tiempo no se supo más de él.

Ese año hizo su gran presentación al reemplazar a Daniel González en una victoria ante San Lorenzo, y se ilusionó más aún cuando a la fecha siguiente, volvió a ingresar en el complemento ante Argentinos en una caída 4 a 1.

No obstante, ese fue su último juego, para nunca más volver. Atrás dejó los días de gloria y sueños junto a Roberto Ayala y Fabián Cancelarich, entre otros, para luego desparecer sin dejar rastros.

Se lo vinculó al Lérida del ascenso de España en 1993, pero hubo que ir hasta su pueblo para encontrarlo, y hoy en día juega en Comunicaciones de Concordia, después de haber hecho goles – ya independizado – en Libertad.

Fernández Francisco

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Francisco Fernández (Mate)

Comenzó siendo promesa, pero el apellido le jugó en contra. Se ilusionó de joven con una próspera carrera en el fútbol sin reparar nunca en un detalle no menor que sentenciaría su futuro: ningún Fernández pisó fuerte en la actividad.

Nacido en Bahía Blanca en 1981, comenzó a hacerse conocido en las divisiones inferiores del club Liniers donde se destacaba por su prolijidad y orden como volante central.
Fue creciendo en edad y también en rendimiento hasta irrumpir en la Primera, en los torneos de la Liga del Sur. Allí sorprendió a varios, porque si bien se mostraba lento, poseía condiciones envidiables para manejar la pelota y los tiempos.

Integró el plantel del Chivo que ascendió al Argentino A, y muchos hinchas aseguran que fue el mejor 5 de su historia con apenas un puñado de partidos.
Esa técnica lo llevó a que empresarios se fijaran en él, y que en el 2002, Olimpo en la élite del fútbol argentino se lo llevara como una apuesta futuro.

En medio de un zoológico que conducía Julio Falcioni y cuyas máximas atracciones eran Desagastizábal, Marra, Más, Pablo Mannara y Fram Pacheco, entendió que iba a tener que lucharla, pero ni eso pudo.

En todo el Apertura, el Mate jugó apenas 3 minutos cuando ingresó por Rogelio Martínez en una victoria 2 a 0 ante Lanús, aunque su debut pasó desapercibido al lado de otro.

Tras ese encuentro, nunca más jugó y se habló de un pase al fútbol del Paraguay, pero esa aventura duró poco porque allí el Mate, no pudo ser el más Porongo.

Al tiempo, regresó a su ciudad, y hoy en día vive en el campo con su novia y trabaja como mecánico junto a su padre, quien se ilusionó con salvarse y ahora tiene el karma de la bombilla tapada, porque no sacó nada del Mate.

Especiales: Leonel Delménico

El alcanzapelotas de Chilavert

Si para muchos futbolistas y cierto sector del periodismo deportivo, Fabián Cubero es gracioso y pícaro, para una modelo, el jugador de Vélez podría ser candidato a un Premio Nobel.

Su presunto encanto y chispa, pero por sobre todo su pseudo fama, le sirvieron a Poroto para conquistar a Nicole Neumann, una de las más codiciadas de las pasarelas, que vale destacar, no necesitaba la billetera del jugador para vivir como lo hace.

¿Tanto mérito tiene Cubero? ¿O todo fue decisión de la rubia? Su apego por las cámaras debe haber sido un factor decisivo para cumplir el sueño de muchos.

Pero si tanto se destaca a alguien con posibilidades y recursos, qué decir del ignoto Leonel Delménico, que tuvo unos días de fama hace más de diez años y ahora tiene en su cama a una bomba como Claudia Fernández.

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Mi novio es muy reo, de barrio. Es licenciado en administración de empresas, tiene un sueldo y es propietario del departamento en donde vivimos, ahí, donde nos robaron todo la vez pasada“, contó ella.

Incluso, fue más allá y recordó: “me conquistó cuando se me acercó mientras yo leía un libro en la playa de Mar del Plata. Me dijo que me había visto una vez y que no me iba a escapar. Desde ese momento no nos separamos nunca más, con él tengo mucha piel para el sexo y estoy muy feliz“.

¿Y quién es el gorreado de turno?, se preguntarán algunos. Y la respuesta es simple y precisa: Un hijo de empresario argentino, nacido en Lomas de Zamora, con negocios en Uruguay y un pasado célebre: fue el alcanzapelotas agredido por José Luis Chilavert en un Lanús-Vélez de 1993.

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Muchos se preguntaron qué sería de la vida de Delménico. Y acá lo encontramos. Vivito y culeando (?).

Especiales: árbitros “hijos de”

Aquellos boxeadores consagrados suelen afirmar que no desearían que sus hijos continúen con esa actividad. Justifican esa posición asegurando que se trata de un deporte muy duro, peligroso y de vida corta. Los futbolistas, en tanto, siempre insisten con que sus chicos tendrán la libertad de elegir.

Sin embargo, y como sucede a menudo, muchos niños y no tan niños buscan emular a sus padres, aún sin tomar consciencia de lo desgraciado que puede resultar cierto tipo de oficio.

En esta ocasión, el homenaje es para “los hijos de…”, pero no de futbolistas como Sebastián Fillol, Leonardo Más, el Chavito Anzarda y tanto otros. El capítulo que nos compete tiene que ver con personas a las que sí les importa un pito. No es secreto que los chicos pueden desplazar una parte de sus deseos tiernos y libidinosos del pecho de la madre al pito del padre.

Si ser árbitro puede ser desdichado, mucho peor ser árbitro hijo de árbitro, que aún teniendo buenas actuaciones, recibirá insultos y agravios por lo hecho por su progenitor.

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Nicolás Lamolina

Hijo de Francisco, o el hijo de un Pancho, se desempeña sin mucho éxito en Primera C y también lo ha hecho en partidos de Reserva de Primera División. Previamente, realizó el recorrido habitual con pasos por divisiones juveniles, infantiles, futsal. Con 27 años, es la tercera generación de árbitros de la familia. La actividad la arrancó su abuelo, la continuó su padre y la proyectó él. Los Lamolina esperan que la cadena no se corte y Siga Siga

A la hora de explicar el porqué de su pasión por el arbitraje, Nicolás le contó al Diario Olé que “existe una tendencia familiar, en mi caso doble, por mi abuelo y mi viejo. Me influyó. Yo jugaba al fútbol y llegó un momento en el que tuve que decidir qué hacía con mi vida

Justamente a la hora de evaluar las ventajas de desventajas de ser hijo de, señaló que “un amigo me dice que yo tengo la suerte y a la vez la desgracia de ser el hijo de Lamolina. Suerte, porque mi viejo me sigue, me da consejos hasta de cómo plantear un partido, se anticipa para que no tenga errores. Y la desventaja de que muchos piensen que soy como él en una cancha. Yo recién estoy aprendiendo y dirijo en las categorías más bajas. La gente pretende que sea un fenómeno, pero la mayoría se acuerda del mejor momento de mi viejo, no de sus primeros pasos“.

Por otra parte, a la hora de los insultos, reconoce que por ser el pibe de Lamolina “quizás la puteada sea más fácil porque el cantito ya lo saben. A mi viejo lo iba a ver siempre en su última etapa. A veces la pasaba bien y otras mal. Yo era muy chiquito y sufría porque no entendía cómo cien mil personas lo puteaban. Lo entendí tiempo después“.

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Hernán Mastrángelo

Hijo de Carlos, ahora actor, consideró que si su padre fue árbitro durante tantos años fue por la felicidad que le producía, y por ese motivo tomó la posta. “Si la carrera de mi viejo fue tan larga, es porque el arbitraje lo hizo feliz. Me inclinó hacia esta carrera y no me quedó otra que aceptar. Además me di cuenta que con los pies me iba a costar un poquito y terminé con el silbato“, dijo en la entrevista al diario Olé.

Consultado sobre las alegrías en el arbitraje, Hernán sostiene que “sólo nosotros entendemos por qué somos felices dentro de una cancha, aunque nos insulte mucha gente. Nos genera adrenalina, una sensación muy fuerte. A veces, no te das cuenta del sentido vocacional sino hasta que dirigís el primer partido. Hay veces que no dirijo algunas semanas y no sé que hacer“.
Por otra parte, asegura que no tiene condicionamientos por el lugar que ocupó su padre, de lo contrario, “no podría salir a la cancha“, asevera.

Y a la hora de las comparaciones, señala que “es difícil marcar la diferencia porque cada uno que te observa en una cancha, piensa inmediatamente en ellos y supone que somos iguales o mejores. Pero nosotros somos nosotros. El era más de la palabra que de la tarjeta, le gustaba ponerse a los jugadores de su lado. Tenía claro quienes eran los verdaderos protagonistas. Se les acercaba al oído y les decía: ‘la concha de tu hermana, quedate tranquilo porque te rajo a la mierda’. Hoy sería muy complicado, hay muchas cámaras“.

Por último, sobre su paso por la escuela, reconoció que “fue terrible, en pleno auge de mi viejo, comencé la secundaria. Y si él se confundía en contra de un equipo, algunos compañeros me venían a apurar a mí con críticas y cargadas. Me agarré a trompadas un millón de veces. No quería que me hicieran cargo de algo que había hecho mi viejo. Me sirvió para formar temple“.

Los Vigliano

Hijos de Jorge, se mataron en la originalidad. Eligieron la misma profesión y compiten entre ellos, al menos para lograr el reconocimiento de su padre, hoy columnista radial.

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Mauro Vigliano

Previo a volcarse por el arbitraje, Mauro (5/08/75, ahora en Primera B) pasó por el fútbol, el rugby y la natación, pero aclara que el ser juez “no vino a reemplazar otra vocación frustrada“.

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Paulo Vigliano

Jugó de volante en la Reserva de un club del Ascenso y al mismo tiempo estudiaba arquitectura pero “llegó un momento en que no hacía una cosa ni la otra. Entonces me metí de lleno en la facu y comencé a dirigir, como un hobbie“.

Ante la pregunta reiterada, sobre beneficios y contras de haber tenido un padre árbitro, para Paulo “es un plus respecto de otros colegas porque desde chicos mamamos cosas propias del ambiente. Y para Mauro, “está claro que nos gustaría llegar a ese lugar, pero si sólo nos fijáramos ese objetivo, perderíamos de vista el partido del próximo sábado. Y si luego no llegáramos a Primera, sentiríamos un vacío enorme“.

Al ser tantos los Vigliano dentro de la actividad, concluye Mauro que las cosas pasan “por triplicado porque me putean por mi hermano, por mi viejo y por mí“.

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Patricio Lousteau

Hijo de Juan Carlos, la tiene más difícil porque fue un groso en serio, aunque viene por el buen camino con reconocimientos en sus pasos por las categorías de ascenso y hoy dirigiendo la B Nacional.

Arriaga Rubén

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Rubén Darío Arriaga
Hubo dos hechos concretos que a este proyecto de defensor lo dejaron marcado para siempre. Es cierto que no tuvo grandes logros como profesional, de hecho no llegó a debutar y por ende no hizo la carrera que esperaba. Sin embargo, durante la etapa de fútbol menor vivió pequeñas situaciones que valen la pena recordar.

En 1988, cuando aún era pibe, jugaba como primer marcador central en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata. En ese entonces, tenía como compañeros a Rolando Cristante, Pablo Piro, Jorge Gregorutti y Pablo ‘Moncho’ Fernández.
Pero además, había un delantero que visitaba la red seguido y que tenía el mismo apellido que un argentino que jugaba a buen nivel en España. Se trataba de José Luis Calderón, del que pocos saben que tuvo un paso por las inferiores del Lobo.

Durante ese mismo año, sus buenas producciones lo llevaron a ser considerado para jugar en la Selección Argentina Sub 19, a donde finalmente fue convocado.
Allí, compartió momentos con compañeros que luego serían destacados. Diego Simeone, Antonio Mohamed, Alberto Boggio, Darío Scotto, Rolando Cristante, Marcelo Carracedo y Roberto Bonano, fueron los que pasaron por primera y dejaron su huella. Claro, también estaban Ricardo Solbes, Sergio Stacchiotti, Humberto Biazotti, Carlos Gastaldi y Cristian Trapasso, cuyos rendimientos no fueron tan importantes.

Corta pero intensa fue su carrera por el fútbol. Tras ello, no se supo nunca más sobre él. Casi 20 años después, gracias a los poderes de Google, descubrimos que una persona con su mismo nombre y también de La Plata, perdía un juicio contra un empleado despedido.

Countess Delvin

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Delvin Junior Countess (DJ)

Al ascender Tigre a Primera División en 2007, aparecieron por Victoria innumerable cantidad de jugadores que querían probarse y también un sinnúmero de representantes con futbolistas a ofrecer. Así fue como este arquero estadounidense llegó a trabajar con el plantel de Diego Cagna y curiosamente, tras algunas prácticas, fue fichado.

Cuando comenzó la temporada y su nombre apareció por los medios, se especuló con la posibilidad de que pasara a engrosar la extensa lista de homenajeados que posee este blog. Había que ser prudentes y esperar que el tiempo diera la razón, como finalmente ocurrió.

Countess jamás llegó a debutar (Islas atajó en todos los partidos del Apertura ’07) y terminó yéndose en silencio. No sólo porque no pasó nada, sino porque además, a Stang, Blengio, Papparatto y compañía, se les hizo imposible intercambiar alguna palabra.

¿Pero de dónde salió?, es la pregunta que varios se hacen, y como respuesta vale destacar que nació en Sacramento en 1982 y llegó procedente del Provincial Osorno de Chile (9 encuentros), donde estuvo en el primer semestre del 2007. Antes de eso, pasó por Metro Stars (2002) donde no jugó, luego por FC Dallas (2002/2003, 25 partidos), Chicago Fire (2004, 2), Real Salt Lake City (2005, 27) y Oster de Suecia (2006, 3).

No se sabe mucho más de él, pero con lo expuesto ya alcanza y sobra. Claro que como buen yanqui vanidoso, se hace llamar DJ, tiene su propia página web y un video de promoción con voladas innecesarias, más bien bizarras.

Gnochi Román

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Román Gnochi
Es cierto, no alcanzó a jugar oficialmente en Primera División, pero su apellido amerita el homenaje. Quienes conocen de cartas de restaurante, y son amantes de las pastas (comestibles), saben que gnochi significa ñoqui en una forma sofisticada.
Y precisamente para no ser uno (así se los cataloga a quienes no trabajan), a la edad de 18 años y cuando aún despuntaba el vicio en un club de su pueblo, apareció a fines del 2002 por Villa Domínico para probarse en Independiente, club del que dice ser hincha.
Curiosamente, apenas un mes después de fichar, este volante fue promocionado al plantel superior por Américo Gallego en enero del 2003, después de conseguir el torneo Apertura.
Junto a él, el Tolo subió a un grupo de jugadores que ninguno logró hacer pie en primera: Tomás Charles, Leonel Bottaro, Martín Fabro, Sebastián Lengert y Leonardo Zarosa. Sólo Jeremías Caggiano fue el que tuvo un poco más de continuidad.
“Todavía no lo puedo creer, estoy cumpliendo un sueño. Fue todo muy rápido y soy un agradecido. Espero que me den una posibilidad y poder aprovecharla”, confesó en su momento.
Sin embargo, llamarse Román y ser enganche no le alcanzó para estar a la altura de las circunstancias, por lo que debió dejar el Rojo y bajó a jugar Argentino A en San Luis.
Fue a Juventud Unida Universitario (2005-2006), que armó un equipo para soñar, con jóvenes valores de clubes importantes de primera, y otros viejos con dilatada trayectoria como César Velásquez, Sergio Caruso, Ricardo Vera, Oscar Monje, Esteban Figún, Alberto Godoy y Marcelo Trimarchi.
La primera ronda fue un bochorno, al ganar 1 sólo partido de 11, con 5 empates y 5 derrotas. En la segunda remontaron, y esta vez en igual cantidad de encuentros, se llevaron los tres puntos en 6, igualaron en 2 ocasiones y cayeron en 3. Así, consiguieron el pase a octavos de final, y con ellos, la ilusión de toda una provincia.
Pero eso duró poco, porque se toparon con Independiente Rivadavia de Mendoza, quien ganó de local y los eliminó empatando como visitante.
Ante semejante fracaso, había que abandonar el barco como sea, sobre todo porque cuando se trata de equipos con fondos que llegan desde afuera, ante el primer revés, los billetes desaparecen.
Gnochi se fue para Buenos Aires y terminó recalando en Villa Lynch para jugar en Ferrocarril Urquiza (2006-2007) en Primera D. Extraño descenso de categorías para el jugador, que para colmo se rompió los meniscos al poco tiempo de haber llegado y debió ser operado y luego aguardar la recuperación.
El final de temporada trajo consigo también su salida del club, pero afortunadamente para él, desembarcó en Berazategui (2007 hasta la actualidad), un animador constante en la categoría.
Y esta vez todo salió bien. El Naranja llegó a una final ante Midland y el ganador jugará una promoción ante San Martín de Burzaco, de la Primera C en busca del ascenso. Si bien aún no se jugó, no cambia para nada esta historia. De Independiente a la última división del fútbol metropolitano sin escalas. Sin dudas, a Gnochi le faltó pasta.

Fuera de stock: los ET

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Por un extraño fenómeno de la naturaleza y la lingüística, o como parte de algún siniestro experimento que no dio buenos resultados, Unión de Santa Fe tuvo en sus filas, a finales de los 90 y comienzos de 2000, a varios futbolistas con apellidos terminados en ET. Generadores de confusiones (¡Los Donnet no son hermanos!) y formaciones sin matices (después de leer el once inicial siempre daba la sensación de que sobraba alguno), lograron zafar de sus respectivos homenajes individuales en este sitio, pero no así del merecido recuerdo colectivo. Veamos este bonito collage:

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Unión de Santa fET
Desde 1996 en adelante, siempre hubo alguno. La formación ideal era Passet; Trullet, A.Donnet, Mosset…y cortaba Desvaux. Arriba metían su magia M.Donnet y Clotet. Y el DT de los ET era Carlos Trullet.

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Lamentablemente, ese ensayo genético del Tate se extinguió con el pasar del tiempo y quedaron algunos interrogantes. ¿Las concentraciones eran a base de cabaret y fernet?, ¿Hubiesen incorporado a Orcellet? Sin lugar a dudas, un tema para Piaget.

Cucu