Ruggeri Cristian

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Cristian Mauro Ruggeri
Tras los truncos intentos con Ariel, Gabriel y Franco, al fin logramos dar con un pariente de Oscar Alfredo, que además simboliza uno de los casos de mayor acomodo que se conocen.
Es que el juvenil en cuestión, también oriundo de Corral de Bustos, llegó a San Lorenzo en enero de 1997 con el tío aún siendo jugador y su propio representante. Tras jugar en inferiores y hacer buena amistad con Saric y el «Pipa» Estévez, fue llamado para ser parte del plantel profesional, con la casualidad de que el «Cabezón» era el nuevo entrenador.
En aquella oportunidad, un medio deportivo les realizó una nota a ambos en donde el pibe aseguró: «No tengo ni tendré coronita, es mi tío, sí, pero acá es mi técnico». Por su parte, el entrenador fue claro: «Es muy simple. Tiene que luchar y, si fracasa, se vuelve al pueblo».
En el verano del ’99 habría participado en Catamarca de un encuentro a beneficio de un hospital, pero el verbo es en potencial porque en dos diarios se anunció la realización de dicho evento, pero al día siguiente no apareció ninguna noticia alusiva. Esa tarde estaba previsto que juegue de entrada junto a Campagnuolo, Pihuela, Omar Gallardo, Romagnoli; Borrelli, Yoder y Esquivel, entre otros.
Para agosto y sin haber ni siquiera debutado, el entrenador de Platense, “Chamaco” Rodríguez inducido por algún buen interés, lo pidió como refuerzo al igual que al “Topo” Gómez, Andrés Bressán, Alfredo Graciani, Guido Alvarenga y Walter Lemma.
Sin embargo, Cristian fue inscripto en Almagro que se aprestaba a debutar en primera división y al cual fueron varios juveniles del Cuervo.
No jugó y desapareció del mapa, al menos en lo futbolístico, ya que un hecho muy particular protagonizado por su padre lo volvió a tener en los medios.
Su viejo Raúl quedó detenido tras participar de una pueblada en Corral de Bustos en donde arrojaron bombas molotov que incendiaron el Palacio de Tribunales e incineraron el automóvil del juez Jorge Farías. El motivo de la misma fue tras conocerse que una nena de tres años que había muerto por golpes, también había sido víctima de una violación y nadie hacía nada con los sospechosos.
Tras ser liberado junto a siete hombres aún con los cargos de incendio doblemente calificado, lesiones leves en riña, fabricación y tenencia de bombas o materiales capaces de causar estragos, su hijo afirmó emocionado: “Acá se acabó el miedo” y confesó que su papá estuvo “muy depresivo”.
Pero esa no fue su última aparición mediática, ya que años después se supo que entrenaba fútbol femenino en torneos que se disputaban en Tigre y San Isidro y a un diario reconoció: «Es la primera que vez que dirijo mujeres, es una experiencia diferente, también desde las reacciones que tienen».
Mientras juega fútbol intercountries y defiende las cualidades de su tío nosotros buscamos a un Ruggeri más para homenajear, una especie del Quinto Beatle pero hablando de costado.

Cucu

Libertad (Bahía Blanca) 2003

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En el año 2003 el club Libertad del barrio Villa Rosas de Bahía Blanca salió al campo de juego con una camiseta en homenaje a un futbolista de 23 años que acababa de fallecer producto de un accidente de tránsito.
En la casaca azul marca Ultra se pudo apreciar durante gran cantidad de encuentros la foto del jugador con una leyenda que decía: «No te vamos a olvidar», similar a lo sucedido con el cantante Rodrigo.
Al parecer, Hernán «El Negro» Germán, además de haber sido goleador del equipo era una gran persona según comentan sus ex compañeros, y más aún porque en iguales situaciones, jamás un equipo apareció con una iniciativa semejante.
Pero la mayor curiosidad es que en el momento del deceso, el delantero no estaba jugando en ese club sino en Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta. Asombroso.

Cucu

Hure Lucas

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Lucas David Hure
Volante central con más marca que juego nacido en 1980 en Rosario y que de pequeño ya formó parte de los planteles juveniles de Newell’s Old Boys.
De fuerte personalidad y con interesante disparo de media distancia aún utilizando poco ese recurso, cometía demasiadas infracciones y probablemente eso le haya jugado en contra para lograr una continuidad.
Debutó en la Lepra en el año 2000 frente a Los Andes, en un empate 1 a 1. A partir de ese día y hasta mediados del 2002 serían apenas 6 partidos jugados, 4 como titular, 10 sin ingresar y una expulsión.
No era la mejor época de los del Parque, y los valores que aparecían o llegaban, no lograban afirmarse. En Newell’s dejó compañeros como Vojvoda, Damiani, Bono, Vanadía y Filippini y se mudó al gran Buenos Aires donde encontraría regularidad.
Fueron cuatro temporadas en Temperley (2002-2006) donde jugó 106 partidos y marcó 3 goles, dos de ellos de penal.
En el 2006, queriendo tomarse un respiro luego de las repetidas desilusiones que sufrió el equipo a lo largo de varias campañas, aceptó pasar a préstamo por una temporada a Brown de Adrogué.
«Pasaron varios años y no pudimos entrar al reducido. Eso me dolió muchísimo y decidí despegarme en otro lugar», reflexionó melancólico.
Sin embargo, a los 6 meses y tras 13 presencias, tuvo intenciones de volver al Celeste. «Mi prioridad siempre fue volver a Temperley, le debo mucho y daría todo por volver. Pero tengo que esperar para ver si me aceptan», confió.
Pero los dirigentes no estaban interesados en su regreso y le respondieron de forma empresarial: «Tenemos cubierto ese puesto. En este momento no lo necesitamos».
Así fue que llegó a Atlanta (2007) donde a pesar de compartir concentraciones con Montiquín, Dundo, Oscar Bazán, Primerano y Piersimone, asegura y promete que a Temperley volverá. Ojalá lo Hure.

Cucu

Niveyro Sergio

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Sergio Alejandro Niveyro (Chueco)
No fue muy exitoso su paso por la primera división del fútbol argentino, aunque tampoco podría ser considerado de fracaso. Pero el hecho de haber marcado tres goles en la A para Chaco For Ever (1989-1991) hace tanto tiempo, nos genera nostalgia y la obligación de realizarle un homenaje.
Nacido en 1968 en la localidad de Saladas (Corrientes) y siendo mediapunta, se desconoce como llegó al club del noreste del país, pero lo importante es que integró el plantel que logró la permanencia y venció 5 a 0 a Racing de Córdoba en la final por evitar el descenso.
No tuvo prácticamente chances (6 encuentros) aunque marcó un gol, pero la situación comenzaría a revertirse la temporada siguiente. Le metió dos en la segunda fecha a Talleres de Córdoba y con eso le alcanzó para tirar unos partidos más.
Sin embargo, retornó a la realidad y recién volvió a convertir en el inicio de la segunda ronda frente a Lanús.
El final del camino fue previsible. Descenso, debacle y casi desaparición de la institución, que terminó jugando en la liga de origen y aún hoy lucha para volver a ser al menos la mitad de lo que fue.
Abandonó el club con 32 partidos jugados y firmó para Tigre (1991-1992) que jugaba Primera B. Atrás quedaron compañeros como Ciancaglini, Genaro, Rolando Chilavert, Tilico, Taffarell, Cruz Cruz, Sallaberry, Noremberg y Ortolá, entre otros.
De su paso por el Matador poco trascendió, como así también que fue de su vida hasta el 2001, cuando se lo encontró siendo una celebridad en el norte y jugando en Atlético Posadas el Argentino B ya tirado más atrás como conductor y portador de “una fina zurda” según los medios. Allí jugó con Guido Mendoza, hermano de Alfredo ex Newell’s y enfrentó a Roberto Ulrico Muller.
El equipo tuvo buen suceso, pero tras quedar eliminados dejó el club. Pasó también por Huracán de Corrientes, Atlético Oberá, Academia y hasta jugó en un seleccionado de su pueblo. Según un diario misionero inclusive pasó por River Plate pero no aclaró por cual. Del de Nuñez es poco probable a menos que haya sido en inferiores.
Tiempo después dejó la actividad y se dedicó a la dirección técnica, y aún desconociendo sus cualidades, se supone que nunca le faltaron huevos, porque nació en-Saladas.

Cucu

Ledesma Walter

Walter Rafael Ledesma
A pesar de haber nacido en Rosario en 1979, sus primeras armas en el fútbol las hizo en Buenos Aires, más precisamente en Vélez Sársfield , donde se formó como defensor y llegó a jugar en primera división barriendo todo lo que tenía por delante.
Fue en 1998 cuando intentó mostrar sus cualidades con la camiseta 25 en un equipo desinflado que venía de ser campeón y que tenía en sus filas promisorios juveniles que estaban afirmados en sus puestos. Eso le jugó en contra y a fines de 2000, el entonces entrenador del equipo, Oscar Tabárez, lo dejó de tener en cuenta junto a Cristian Vella, Hernán Maldonado, Lucas Cantoro y Gonzalo Schmidhalter, entre otros pibes.
Sin embargo, se quedaría hasta mitad del 2001, justamente cuando se cumplía apenas un año de haber firmado su primer contrato como profesional. En julio abandonó el club junto a Víctor Müller, Roy González, Ércoli, Caruso y Candelo.
Atrás dejó un hermoso gol a San Lorenzo en un torneo de verano que bien narró un diario deportivo. «No se habían escuchado los primeros acordes cuando el pibe Walter Ledesma le tiró un caño a Germán Centurión y luego de un rebote, tomó la pelota de aire y rompió el silencio».
Con ese pequeño antecedente los hinchas de Los Andes (2001-2002) se esperanzaron en que podrían hacer un buen Nacional B ya que además llegaba Diego Graieb. Y si bien no fue brillante, la actuación del equipo resultó discreta. No así la del protagonista que poco incidió en la campaña.
La temporada siguiente lo encontraría nuevamente bajando de división al firmar en San Miguel (2002-2003) que se aprestaba a jugar el campeonato de Primera B. Y lo curioso es que volvería a caer a otra divisional más ya que no sólo perdieron la categoría sino que firmó en Argentino de Merlo (2003-2004) en Primera C.
El segundo puesto en el Clausura revitalizó su rendimiento y los dirigentes de Argentino de Rosario (2004-2005), que acababa subir a Primera B, le echaron el ojo.
Lamentablemente el Salaíto no lograría mantenerse y el final del camino lo encontraría descendiendo. Ledesma sumaba su segundo descenso en fila y ante tamaña desazón, optó por salir a jugar al interior del país buscando nuevos aires.
En el 2005 firmó con Guillermo Brown de Puerto Madryn donde estaban dos ex Vélez como el «Chani» Ríos y Rodrigo Marangoni y figuras como Diego Luque, Diego Ordoñez, Rubén Mencia y Ceferino Díaz. Allí logró frenar la caída y hasta se dio el gusto de ganar el Clausura del Argentino A. No obstante, la tristeza se apoderaría de todos al quedar eliminados en cuartos de final por Villa Mitre.
Extrañamente no renovó y a mediados del 2006 volvió a cambiar de club. Su destino fue 9 de Julio de Rafaela donde siendo uno de los mayores responsables del plantel por su condición de capitán, quedó escrachado por arreglar un partido en plena cancha por órdenes del entrenador Germán Soltermann.
Tras el papelón, se fue pero no muy lejos. Acordó con Unión de Sunchales para jugar junto a Tosello y Hernán Manrique, pero por motivos personales dejó la pretemporada.
A simple vista, se puede decir que su carrera careció de una cuota de suerte y más de uno asegura que pudo haber llegado a más pero tuvo mucha sal. Justo a un Ledesma le faltó azúcar.

Cucu

Supermercado DI(ego)AR(mando)CO(ppola)

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Si algún despistado habitante del planeta Tierra observara la foto, supondría que el personaje en cuestión trabaja en un reconocido supermercado y que por eso luce la vestimenta del lugar.
De todas maneras, cuesta no darse cuenta de que se trata de Diego Maradona, quien se calzó un pavoroso chaleco, una gorra y un prendedor, vaya a saber uno para qué. Y más curioso aún es verlo con un libro en la mano.
Pero eso no es todo. De fondo aparecen dos ilustres canosos como Cóppola y Bianchi, que a pesar de tener dos filosofías de vida muy diferentes, compartieron algunas vivencias.

Cucu