Especiales: el hijo del Turco García

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Daniel Omar García (El Turquito)

Ser «Hijo de», ese karma que pocos han sabido llevar adelante con dignidad. Esa pesada mochila que no deja caminar a más de uno. Porque todos somos hijos de alguien, eso es es indiscutible, pero no todos somos hijos de jugadores reconocidos.

La posible salida a ese dilema familiar, para aquel que lo tiene, podría ser sencilla: dedicarse a otra cosa. Pero claro, la tentación de hacer una carrera parecida a la de papá, o incluso superarla, aparece naturalmente. Las comparaciones, también.

Daniel Omar Garcia nació allá por 1984 en Buenos Aires, cuando su padre, el Turco, ya jugaba en Huracán y se proyectaba como un futbolista de Selección. La carrera de Claudio, luego, tuvo varios buenos momentos, pero se ancló definitivamente en el corazón de los hinchas de Racing, donde jugó entre 1991 y 1995. «Huracán es mi mujer, pero Racing es mi amante», repetía el delantero, versionando una frase de Tucho Méndez.

Claro que el amor entre el Turco y el Globo también fue muy fuerte. De hecho, su hijo Daniel (el segundo, de 5 varones) se dedicó al fútbol como delantero y repitió los comienzos de su padre en las inferiores del cuadro de Parque Patricios.

En 2002, mientras jugaba en la Quinta División, integró un Selectivo y sorprendió a propios y extraños, haciendo un par de goles ante la mirada de Carlos Babington. «Trato de hacer todo lo que me piden los técnicos y también escucho los consejos que me da mi viejo. Yo estoy contento con esta posibilidad y mi gran sueño es jugar en la Primera de Huracán. Y ni te imaginás cómo está mi papá. Igual, sé que hay muchos chicos con condiciones y que tendré que pelear bastante, pero estoy ilusionado», declaraba el Turquito.

Mientras tanto, al padre le brillaban los ojos: “Ayer hable con Babington y me comentó que tal vez Daniel debutaba en primera. Eso me pone muy contento”. Sin embargo, el Inglés lo terminaría cagando. Rarísimo (?).

El debut del pibe llegaría recién el 11 de agosto de 2005, cuando otro Turco, Mohamed, lo mandó a la cancha (reemplazando a Daniel Osvaldo) en la victoria 3 a 0 de Huracán ante Juventud Antoniana de Salta. Mucho no pudo hacer en 10 minutos, pero al menos se puso la camiseta que había vestido su viejo.

En la fecha siguiente, frente a Atlético de Rafaela, jugó otros pocos minutos, para despedirse finalmente de la Quema. Tenía 21 años y mucho camino por recorrer. Pero claro, el karma es el karma. Y había que seguir los pasos del viejo.

Fue así como Daniel terminó en Juventud Pueyrredón de Venado Tuerto, el club que rescató a su padre de la droga, para darle trabajo, mantenerlo ocupado y convertirlo en director técnico.

Y ahí, el Turquito, no sólo fue dirigido por el Turco, sino que además pudo jugar con sus hermanos, los mellizos Christian y Alain. Todos en familia, en el momento justo.

Ser «Hijo de» no es para cualquiera, pero algunos pocos, más allá del fútbol, logran llevarlo con dignidad.

¡No te retires nunca, Tweety!

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Sabiendo que íbamos a tener a Silvio Carrario en Arroban, decidimos completar su post en Amor A La Guita, ese que habíamos empezado a hacer en el 2006, imaginando que ya estaba por colgar los botines. ¡Ilusos!

Los últimos años de su carrera fueron tan movidos como en su etapa de esplendor. No sólo se dedicó a la dirección técnica, sino que además tuvo tiempo de seguir jugando, tanto a nivel profesional como en el ámbito amateur. Acá va la actualización que nos debíamos.

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De paso, dejamos el programa de ayer, con el Tweety de invitado. Su carrera, sus goles, sus camisetas y una duda: ¿va a seguir jugando?. Lo ves acá:

Carrario en Arroban.

Kempes al Tottenham (1984)

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Goleador y campeón del mundo con Argentina en 1978, Mario Alberto Kempes tuvo una carrera brillante que comenzó a desdibujarse a mediados de los años 80, cuando se marchó a Austria, comenzando el betocarranceo que terminaría una década más tarde en el fútbol de Indonesia. Antes de todo eso, cuando aún estaba en plenitud, tuvo la merecida posibilidad de jugar en la liga inglesa. Acá, el recuerdo de lo que no pudo ser.

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Corría julio de 1984. Marito había terminado su segundo ciclo en el Valencia y esperaba continuar su carrera en Europa. Fue entonces que, a través de su gran amigo Osvaldo Ardiles (compañeros en Instituto y en la Selección) le surgió la chance de probarse (sí, probarse) en el Tottenham Hotspurs de Inglaterra.

Por aquellos días, el Pitón era una eminencia en el club de Londres, donde había conseguido dos FA Cup junto a Ricardo Villa. Sin embargo, Ricky se había ido y Ardiles necesitaba otro socio argentino, por eso sugirió la contratación del Matador.

Sin que se le cayera ningún anillo, Kempes aceptó la evaluación de los Spurs en un viaje de pretemporada por Suecia y Noruega, ante equipos de lo más falopa. En su debut, ante el Stjordal Blink, Marito hizo 3 goles (victoria 9 a 0) y los escandinavos no pararon de pedirle fotos. No podían creer que un jugador de su talla estuviera en esa gira, que también incluyó otros dos encuentros en los que el cordobés no pudo anotar.

Su cuarto partido con la camiseta blanca del Tottenham, el único que pudo disputar en Inglaterra, fue ante el Enfield. Ese día, los Spurs formaron con Clemence (Parks); Stevens (Brooke), Hughton, Roberts, Miller, Perryman (Thomas), Ardiles (Bowen), Kempes, Galvin, Hazard y Crooks. Demasiado para el modesto rival, que terminó perdiendo 7 a 0, con 4 goles de Crooks.

¿Y cuántos goles hizo Kempes? Ninguno, generando el comentario del 9 titular de ese equipo, Mark Falco: «Me sorprendió que Kempes no convirtiera, pero no creo que él tenga que probarse contra el Enfield». Al Matador, se notaba, ya lo estaban haciendo a un lado.

La última chance del gran Mario fue ante el Niza, en otro amistoso en el que dejó su sello inconfundible. Medias bajas, gambeta y potencia, aunque no pudo convertir. ¿La rareza? Jugó con la 8 en la espalda.

Después de ese partido, a Kempes le dieron las gracias por todo, pero no le ofrecieron un contrato, así que tuvo que volver a España, donde firmaría para el Hércules de Alicante.

En la actualidad, Ossie y Marito conservan la amistad a través de Twitter. Y por lo que se aprecia, siguen tirando paredes:

Yo soy Gilda (?)

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No hace mucho tiempo, anunciábamos lo que nos parecía el pase baldosero del año: Gracián al Manta. Bueno, parece que al Tanito le quedó chica (o grande) la B de Ecuador, así que acaba de firmar con el Santaní de Paraguay.

¿Curiosidades? Un par. Para empezar, la cuenta oficial del club lo presentó como «Graciani». Claro que nadie le prestó atención a eso, mucho menos el agente de azul (?), que no paró de mirar atentamente si todo estaba en orden.

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La señorita de la foto es Gilda Ruiz, alias La Tía, delegada del club y gestora de esta gran contratación para el fútbol guaraní, que seguramente hará todo lo posible para que Gracián encuentre definitivamente su lugar en el mundo. Tu me das la fuerza que se necesita para no marchar (?).

#MundialBaldosero – La Final

Un año después, mandamos a lavar a la pantera y adentro le encontraron este video inédito de la final. ¿Melancolía? ¿Tristeza? ¿Calentura? Banquen que todavía no salió el documental. Mientras, este adelanto de #MundialBaldosero.