Delirium Stremiz: Hasta la victoria siempre

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Ese deporte que tanto apasiona a multitudes como es el fútbol desde hace un largo rato fue cooptado por una gran cantidad de mercaderes y advenedizos que lo único que buscan es lucrar con la pasión que genera y es caldo de cultivo para los peores negociados. Allá donde el fútbol se  hiperprofesionaliza (sic), donde se asaltan maternidades en pos del nuevo crack, donde la victoria es un fin que habilita incluso a ponerle precio de remate a identidad, valores y orígenes,  se alzan algunas voces diferentes como las del St. Pauli, el Livorno y el Rayo Vallecano.

Sin embargo, en nuestro país existe una organización que desde hace años pelea desde las sombras casi desde la clandestinidad reivindicando las consignas revolucionarias setentistas. Bajo la fachada de un centro de alto rendimiento deportivo que cobija a aquellos futbolistas que han tenido la desgracia de no conseguir un club ni en Argentina ni en Kamchatka donde ejercer su actividad, sea de la categoría que fuere. Ahí aparecen los Libres del C.E.F.A.R. cuyo significado es Comando Especial de Futbolistas Armados Revolucionarios con Jorge «Coqui» Raffo erigido en una suerte de Camilo Cienfuegos del fútbol, conocido como el Subcomandante Coqui.

Este comando revolucionario se encarga siempre de proteger los intereses de los más humildes así siempre se expondrá a goleadas de equipos que vienen de capa caída y hará pata ancha frente a los equipos que lleguen con ansias de hacer tierra arrasada. Así mismo la conformación del C.E.F.A.R. es variable para que sea difícil desarticularlo por lo que es común que algunos de sus miembros cumplan misiones desperdigando la prédica del Subcomandante Coqui por países como Eslovaquia, Maldivas, el ascenso italiano y combatan el capitalismo salvaje como alguna vez las fuerzas revolucionarias setentistas colaboraron en combatir al dictador nicaragüense Anastasio Somoza.  Entre los cuadros actuales tenemos a Andrés San Martín, Ariel De la Fuente, Cálgaro, Livio Prieto (hace pasantía en las Brigadas Rojas del Sportivo Italiano) y algunos que siempre estuvieron en la clandestinidad como Emmanuel Francés más conocido como el Mariscal Robespierre.

El Subcomandante Coqui es un motivador nato y arenga a sus muchachos para que sean verdaderos prohombres dispuestos a entregar la vida por la causa. Así parafraseando a Bretch tira «El que no sabe jugar simplemente es un limitado. Pero el que sabiendo reniega de ello, es un hijo de puta» (Bertolt Bretch: «El que no conoce la verdad simplemente es un ignorante. Pero el que la conoce y la llama mentira, ese es un criminal«.). O contra toda la parafernalia vaciadora de contenidos del capitalismo salvaje se atreve a citar a  John William Cooke tirando «Con la resistencia no alcanza, sin contraataque no hay victoria» cuando a los camaradas les cascotean el rancho y quiere que salgan. Hubo un partido que enfrentando al Sportivo Patria, reducto de células muertas del grupo fundacional y más rancio de Tacuara, vio como Livio Prieto pecaba de individualista y lo reprendió con una enseñanza de Oesterheld  «El único héroe válido, es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo!!!». De más está decir que San Martín y Cálgaro juegan con la hoz y el martillo entre los dientes. El Subcomandante Coqui es muy severo, si ve que los camaradas están aburguesados arma una purga en el equipo en la búsqueda del hombre nuevo.

En el vestuario no suena cumbia o rock barrial sino Pablo Milanés y Víctor Jara. En vez de rezarle a la Virgen María pidiéndole la paz del mundo alaban una estatuita de León Trotsky implorándole la revolución permanente, en vez de masajear músculos se leen pasajes de la obra de Noam Chomsky. En los picados cuando es cuero vs. camiseta todos eligen y se pelean por ser Descamisados.

Los muchachos del Subcomandante Coqui no se quedan solamente en la banalidad de la estupidización de clases proletarias con 22 tipos pateando una pelota sino que prestan servicios a la comunidad como ayudar a ancianos a cruzar la calle o llevarle pan dulce en año nuevo al pobre muchacho que quedó afincado en una cabina de peaje. También se entrenan desde la clandestinidad en tácticas insurgentes armando sublevaciones contra guardias urbanos, echándose buenos garcos en los baños de cadenas multinacionales de comidas rápidas como protesta por la explotación laboral, cruzando en rojo con el auto desafiando a la autoridad policial y escuchando los discos de Xuxa al revés. No entienden tanta persecución a la minería a cielo abierto reivindican la setentista ingesta de cianuro (?)

Porque, como les inculca el Subcomandante Coqui, «es preferible perder de pie, a ganar arrodillado«. ¡Venceremos!

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Gutiérrez 2007

Corría el 20 de Noviembre del 2007 en el estadio Pueblo Nuevo de la ciudad de San Cristóbal, en Venezuela. La selección local jugaba contra Bolivia y no la pasaba nada bien. A falta de ocho minutos, los dos goles de Marcelo Martins y el restante de Juan Carlos Arce le daban una excelente victoria al seleccionado del Altiplano. Pero, los vinotintos le dieron vuelta el resultado en cinco minutos, y, para colmo de males, el arquero Carlos Arias se lesionó en un hombro. Ya con las tres modificaciones reglamentarias hechas, el valiente (?) que fue al arco fue el defensor Luis Gutiérrez.

Si ya su noche había sido difícil hasta ese momento, imagínenselo después de este golazo de Giancarlo Maldonado. Justamente, en la foto se lo ve intentanto infructuosamente rechazar el bombazo del venezolano.

Toronto FC 0 – Independiente 1

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Luego de perder con Columbus Crew y ganarle a Atlanta Silverbacks, Independiente cruzó la frontera canadiense para jugar el último partido de su gira contra el Toronto FC.

El martes 15 de Julio de 2008, el Rojo se presentó en el BMO Field, ante 18.741 espectadores. El equipo que inició el partido fue: Fabián Assmann; Ricardo Moreira, Leandro Gioda, Damián Ledesma; Hernán Fredes, Lucas Pusineri, Mariano Herrón, Emanuel Centurión, Matías Di Gregorio; Ismael Sosa y Pablo Vitti. La novedad en este partido fue el cambio de esquema, moviendo a Di Gregorio de su posición de lateral a mediocampista, formando así un 3-5-2. Para la segunda parte ingresaron Adrián Gabbarini, Juan Caracoche, Patricio Rodríguez, Gastón Machín, Diego Churín, Adrián Calello y Leonel Ríos. El único que se quedaría con las ganas de entrar sería el paraguayo Cristian Ledesma.

El partido comenzó mejor para el local, especialmente por los lujos de Abdus Ibrahim, que por ese entonces tenía 16 años. El segundo tiempo mostró todo lo contrario, ya que Independiente se despertó. De hecho, a los 68′, Pablo Vitti cabeceó un tiro libre de Sosa, conviertiendo el único tanto del partido. Recién en los últimos minutos el local buscaría el empate, pero chocó con la buena actuación de Assmann.

La gira dejaría como saldo dos victorias, una derrota, Vitti como goleador de algo (?), ser eliminado en la primera fase de la Copa Sudamericana, y una excelente performance de Independiente en el Apertura 2008, terminando 18º, sólo por delante de Rosario Central y River Plate, y siendo el equipo con menor cantidad de goles convertidos.

Atlanta Silverbacks 1 – Independiente 2

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Apenas tres días después de haber perdido con Columbus Crew, Independiente disputó el segundo partido de su gira norteamericana a 950 kilómetros de distancia.

En esa ocasión, se enfrentó en la ciudad de Atlanta con el equipo local, los Silverbacks, que por esos entonces jugaba en la USL First Division, una suerte de segunda división estadounidense, ya que no se permiten ascensos a la MLS.

El Rojo presentaría varias modificaciones con respecto al primer partido, saliendo con: Adrián Gabbarini; Ricardo Moreira, Leandro Gioda, Damián Ledesma, Matías Di Gregorio; Leonel Ríos, Mariano Herrón, Adrián Calello, Emanuel Centurión; Damián Luna y Pablo Vitti. En la segunda parte ingresaron Ismael Sosa, Patricio Rodríguez, Matías Oyola, Hernán Fredes, Juan Caracoche y Enzo Bruno. Se quedaron en el banco de suplentes junto a Cristian Saavedra (recordamos que era el ayudante de campo de Borghi, que no viajó por su fobia a los aviones) Fabián Assmann, Lucas Pusineri, Gastón Machín, Diego Churín y Cristian Ledesma.

Las crónicas rezan (?) que Independiente dominó todo el primer tiempo, transformando en figura a Felipe Quintero, el arquero mexicano de los Silverbacks. Sin embargo, fue el equipo local en primero en anotar un gol, ya que a los 36′ Jason McLaughlin los puso en ventaja. El ingreso de Rodríguez y Sosa cambió todo, de hecho, a éste último le cometieron un penal a los 70′, que Leandro Gioda cambió por el empate. La victoria llegaría recién a los 91′, luego de un corner tirado por el Chuco de la Gente, que cabecearía a la red Damián Ledesma, dejando a los 2000 atlanteños presentes en el estadio descontentos con el resultado final.

Esta sería la primera victoria de Independiente de la gira 2008/09, y la última en Estados Unidos, ya que el próximo y último partido lo jugaría en Canadá, pero eso lo dejamos para el siguiente post.