Arizala Javier

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Javier Eduardo Arizala

Junto con Leonardo Fabio Moreno, uno de los pocos colombianos que tuvieron la suerte (o la desgracia) de baldosear dos veces en la Argentina.

Lateral izquierdo de profesión, debutó siendo muy joven en la Primera del Cortuluá (2001 a 2003) y de allí pegó el gran salto para jugar en un grande, Atlético Nacional de Medellín, en 2003. Ese mismo año integró la selección cafetera que participó del Mundial Sub 20 de los Emiratos Árabes y ahí fue donde se cruzó a Joel Barbosa y pensó «ah, en Argentina juega cualquiera«.

Por eso estuvo un semestre en el Deportes Tolima y luego desembarcó en Banfield para el Apertura 2004. Su experiencia, vale decir, no fue para nada agradable. Falcioni aprobó su contratación pero después no lo puso, ni siquiera en la Copa Sudamericana. El defensor apenas si pudo actuar en Reserva, donde alguna vez fue noticia por haber recibido una patada de Carreño. Triste.

Continuó en Deportes Quindío (2005) y Deportivo Pasto (2005/06) de su país, hasta que inexplicablemente recibió una oferta de Blanquiceleste y se incorporó al Racing de Mostaza Merlo de cara al Apertura 2006. Confiado en sus condiciones, tiró en una de sus primeras notas al Diario Olé: «Acá hay poquitos como yo«. Y la verdad es que tenía algo de razón, porque la ausencia de marcadores de punta ya era una realidad en el fútbol argentino. Claro que si hablamos de calidad, Arizala era del montón.

Sus únicos 4 partidos oficiales en La Academia fueron ante Vélez, River, Lanús y Arsenal. Y sólo ante Los Millonarios se retiró victorioso, luego de un 3 a 1 a favor. Bah, Arizala ese día salió en el entretiempo, así que muy contento no se debe haber ido. Después se lesionó en un encuentro de Reserva ante Colón y se despidió de Avellaneda.

Siguió jugando en la Selección mayor de Colombia e incluso participó de la Copa América de 2007. Pasó por Deportes Tolima (2007), Independiente Santa Fe (2008/09, donde fue al arco) y este año regresó al Cortuluá, para cerrar el círculo con apenas 25 26 años. Los cumplió ayer, así que pueden dejarle acá los saludos atrasados. Eso sí, ojito con los términos que utilizan, no queremos un nuevo caso Bonilla.

Acevedo Cristian

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Cristian Damián Acevedo

Quizás la víctima más reconocible de la mala leche que llevaba encima el Balín Bennett, experto en eso de lesionar rivales. Su recuerdo siempre estará emparentado con aquella fatídica jugada del 5 de diciembre de 1993, cuando el delantero hondureño de San Lorenzo le metió una plancha, provocándole una doble fractura.

Si bien el pibe de Vélez se recuperó y volvió a las canchas 8 meses más tarde, su carrera no volvió a tener la misma proyección. Jugó salteado en el Fortín hasta finalizar el Clausura ’95. Con apenas 12 encuentros en la elite tuvo que tomar valor y sumergirse en el ascenso.

Tras vestir la camiseta de Almirante Brown (1996/97) en la B Nacional, recién regresó a los primeros planos en la temporada 1998/99, cuando lo rescató Ferro Carril Oeste y le dio la oportunidad de adueñarse del lateral derecho. Acevedo cumplió con la premisa y disputó 33 encuentros, de los cuales 31 fueron como titular.

Luego encadenó experiencias en ligas de diferente tenor, matizadas con baches en los que no sabemos qué hizo. Pasó por Beveren de Bélgica (1999/2000), Defensores de Belgrano (2001/02, donde se volvió a cruzar con Bennett en un partido ante Quilmes), Argentino de Merlo (2005) y Carabobo de Venezuela (2006).

Tras un período de inactividad (o actividad paranormal, o un viaje sabático…) apareció en 2009 en Dock Sud, donde jugó toda la temporada.

En 2012 protagonizó un principio de betocarranceo cuando firmó para Comunicaciones de Mercedes, Corrientes, donde es una de las figuras del equipo que milita en el Argentino B.

Actualización Noviembre 2012

Plancha al pecho

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Repasamos los hechos más importantes del mundo baldosero en los últimos días:

– Quizás no se dieron cuenta por las arrugas, pero el muchacho (?) de la foto no es más ni menos que Abelardo Eliseo Vallejos. El mítico Karateca fue entrevistado por la revista Pecho Palo Marea de Rafaela y, como no podía ser de otra manera, le dedicaron la nota de tapa. Estamos emocionados, no lo podemos negar.

Jorge Ross de La Carlota se consagró campeón invicto del Torneo Provincial 2010 organizado por la Federación Cordobesa de Fútbol. ¿Y cuál es la noticia? Que en el segundo tiempo de la final, ante Colon de Arroyo Cabral, ingresó un baldosero un tanto excedido de peso: Marcelo Amaya.

– Después de superar ese duro momento de exposición (?), Manuel Neira debutó con la camiseta de Universidad Católica de Ecuador.

Gustavo Tom Arriola arregló con Cremeria de Carcaraña, de la Liga Cañadense de Futbol. En el bajón de su carrera termina en un equipo que se llama Cremería. Claro, y después los chistosos somos nosotros (?).

– ¡Eloy Colombano es DT! Sí, así como leyeron. El Caniggia de Pehuajó juega para Ferro de Olavarría en el Argentino B y a su vez se pone la pilcha de director técnico del equipo de la liga local, en dupla con Néstor Ávalos.

Si tenés más información que creas merecedora de este espacio, dejala en los comentarios, comunicate por e-mail o a través de nuestro formulario de contacto.

Argentina Sub 20 error de utilería 1985

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No es un equipo muy recordado el seleccionado argentino sub 20 de 1985, por eso vale la pena el homenaje y también, mostrar la precariedad de la utilería nacional por aquel entonces. Si agudizamos la vista, nos damos cuenta de que los jugadores lucen 2 modelos de camisetas distintos. Spotorno, Lamadrid, Hoyos, Martino, Theiler, Bufarini y Lorenzo tienen el clásico diseño argentino, con el listón central celeste. En cambio, Alonso, Monzón y Denny Ramírez lucen una casaca con una rara distribución de los bastones. Para completar el cuadro, Ángel David Comizzo se anticipaba, hace 25 años, a la moda de los arqueros que utilizan la camiseta suplente a modo de buzo.

(Gracias Lita)

Libre el jabalí

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Creer que la gente se vestía mal sólo en los 80’s y en los 90’s es como pensar que todos los delanteros que vienen de Paraguay hacen muchos goles de cabeza. Si algo nos enseño Erwin Ávalos fue a redefinir y comprender el concepto de lo impresentable. La imagen habla por sí sola.

Fuera de stock: escudos grandes en el pecho

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A fines de la década del ’70, cuando la publicidad todavía no había invadido las camisetas de los clubes argentinos, surgió una tendencia que se mantuvo durante varios años: lucir el escudo bien grande en el pecho.

Hasta ese entonces, no era muy común que un equipo mostrara la insignia dentro de la cancha. La ropa utilizada, en general, respetaba el diseño y los colores tradicionales pero no había muchos detalles que diferenciaran, por ejemplo, la casaca de Newell’s de la de Colón.

Entonces a alguien se le ocurrió estampar o coser un escudo de grandes dimensiones en el pecho. Y la moda prendió, sobre todo en las instituciones de camisetas lisas.

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La ola verde

Ferro Carril Oeste fue, sin dudas, el equipo que llevó más alto la bandera del escudo gigante. No sólo consiguió sus dos únicos títulos sumergido en esa moda, sino que la mantuvo hasta comienzos de los 90’s de la mano de Topper e incluso mostró un modelo revival en la temporada 2000/01…pero descendió a la Primera B.

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Otros conjuntos como Vélez, Defensores de Belgrano, Defensa y Justicia, Deportivo Armenio, Sacachispas, Belgrano de Córdoba, Estudiantes de La Plata, Atlanta, Huracán y All Boys, también se sumaron a la movida en los 80’s. Incluso hubo un intento noventoso por resucitar la costumbre por parte de Talleres en el Nacional B. Uno de los últimos en desafiar al tiempo fue El Porvenir, que en la temporada 2001/02 se las ingenió para disimular su falta de sponsoreo.

Hoy, con equipos de Primera y del ascenso con publicidades hasta en los lugares más recónditos del pantalón, es difícil imaginar la vuelta de esta tendencia de los escudos grandes. Aunque tratándose de moda, todo puede ocurrir.

Laferrere auriazul 1993

laferrereauriazul

En 1993, Laferrere dio un batacazo en el Nacional B cuando le ganó a Banfield y lo bajó de la punta. Para la historia quedó la camiseta utilizada ese día: azul con vivos amarillos. Y como se puede apreciar, no fue ninguna improvisación, porque los jugadores también lucieron medias con los mismos colores. ¿Y el pantalón negro? Bueno, todo no se puede. Luego volverían al clásico verde y blanco.

Técnología mata optimismo

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Se estaba terminando la década del 70 y el arquero de Independiente, Esteban Pogany, desbordaba de optimismo: «Ma’ si, ya fue, espero que estos de El Gráfico saquen fotos en blanco y negro. Yo me la juego«. Así fue como salió a la cancha con buzo violeta, pantalones largos celestes y las medias blancas casi hasta las rodillas. Y para su desgracia, las imágenes fueron a todo color.