
Carlos Javier Weber
Es muy común que un chico apasionado por dos o más deportes, tenga que decidirse por uno de ellos cuando llega a los 13 o 14 años. Algunos pocos, generalmente los más talentosos, estiran el tiempo de incertidumbre hasta que el profesionalismo empieza a asomar y la combinación de actividades se hace imposible. Esta es la historia de Javier Weber, reconocido jugador de vóley con un pasado en el fútbol.
Nacido en Buenos Aires el 6 de enero de 1966, comenzó a formarse como deportista en las instalaciones de River Plate. A los 7 años ya jugaba al vóley, deporte donde brillaría durante su adultez. Sin embargo, otra actividad era la que le quitaba el sueño en su época de niño.
A los 9 se inscribió en fútbol y durante muchos años se las arregló para practicar ambas especialidades. En su puesto de arquero, fue ganando reconocimiento en las inferiores millonarias, a tal punto que en más de una oportunidad fue convocado, en carácter de promesa, para realizar notas junto a los históricos Amadeo Carrizo y Ubaldo Matildo Fillol.
El pibe Weber, por ese entonces, se perfilaba como el futuro arquero de la institución. El mismo Amadeo lo describió años más tarde, consultado por el Diario Olé: «Recuerdo que Javier tenía muchas condiciones. Es por eso que me fijé en él cuando era muy chico. Si bien no sobresalía por su altura, se destacaba por su inteligencia para ubicarse en el arco. Sabía atenazar la pelota y, cuando salía, le achicaba muy bien los espacios a los delanteros. Su padre me pedía que le enseñara los secretos del puesto, y yo le decía que iba a llegar lejos en lo que se propusiera«.
Sin embargo, el camino a la Primera División no iba a ser sencillo. Compañero de Candia, Gazzaniga y Spotorno, para 1983 ya integraba el equipo de Reserva, aunque comía banco esperando una ausencia de Sergio Goycochea. El puñado de partidos en la división previa a la elite le daba una cierta esperanza que se terminó diluyendo cuando lo convocaron a la Selección Juvenil…de vóley. Claro, Weber era titular y figura en el otro deporte. Ya no había tiempo para andar dudando.
A partir de ahí construyó una carrera impecable. Como armador y referente, jugó en Argentina, Brasil e Italia. Ganó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 y consiguió la presea dorada en los Panamericanos de Mar del Plata 1995. A sus múltiples títulos como jugador, le agregó consagraciones como entrenador en la Superliga Brasileña (2002 y 2005), la Liga de Grecia (2005/06) y Liga Nacional Argentina (2007/08).
En virtud a su trayectoria y al interés por parte de los dirigentes, desde hace unas semanas está arreglando su situación para convertirse en el Director Técnico de la Selección Argentina. De vóley, obvio. No se ilusionen.








