Boca (1984)

Una formación que resume esa época oscura de Boca Juniors. Un equipo conformado por juveniles quemados antes de tiempo y vestidos con remeras de entrenamiento numeradas con un fibrón. Imposible de olvidar el año 1984.

Fundido económicamente, sin rumbo futbolístico, cambios de entrenador, con resultados catastróficos y varias peleas internas, el Xeneize llegó a esa situación después de haber quedado eliminado del Torneo Nacional y habiendo arrancado de pésima manera el Metropolitano, ya que obtuvo su primer triunfo recién en la novena fecha, ya con el brasileño Dino Sani (el mismísimo que eligió un gol en contra como el mejor de la fecha) sentado en el banco, luego de la partida del Zurdo López.

A todo eso, se le sumó una huelga de profesionales por los pagos atrasados. El conflicto no se resolvió así nomás y entonces tuvieron que poner la cara los pibes de la Cuarta División. El 8 de julio de 1984, en La Bombonera, Boca recibió a Atlanta con los que pudo. En la foto, arriba: Dos Santos, Walter Medina, Franco, Rubén Manfredi, Jorge Latorre y Denny Ramírez. Abajo: Tuta Torres, Gabriel Vales, Fabián Peruchena, Pimpinela Tessone y Roberto Fornés. ¿El DT? Alberto Mario González, Gonzalito.

El local esa tarde salió con su camiseta tradicional, pero como se confundía con la de Atlanta (azul con vivos amarillos), el árbitro obligó el cambio de indumentaria, que brillaba por su ausencia en la utilería. Si no había jugadores, menos camisetas. Fue así como surgieron las remeras blancas y la historia bochornosa que ya todos conocemos.

Con los pobres pibes, que inexorablemente terminarían baldoseando, Boca perdió 2 a 1. Una mancha más en aquel 1984.

Assman con pechera (2013)

Recién llegado a la B Nacional y con el ánimo por el piso, a mediados de 2013 Independiente de Avellaneda tuvo que vivir algunas situaciones insólitas que pintaban de cuerpo entero su mal momento.

Después de caer inesperadamente ante Brown de Adrogué en su debut, el Rojo debió ir hasta Corrientes para enfrentar a Boca Unidos. El equipo local, para diferenciarse de su rival, ese día utilizó una camiseta alternativa negra…que se confundía con la indumentaria oscura de Fabián Assman, el 1 de Independiente. El árbitro, entonces, obligó el cambio de casaca. ¿La solución? Una 100% ascenso.

El rubio arquero se puso una pechera fosforescente y con eso atajó todo el partido, que terminaría 0 a 0.

Rentería a Cruz Azul (2011)

Antes de ser un ñoqui del Racing campeón 2014, el cafetero Wason Rentería tuvo un paso poco feliz por el fútbol de México, donde arribó en julio de 2011, luego de haber deambulado por varios equipos de Colombia, Brasil y Portugal. Venía de hacer varios goles en el Once Caldas, por eso el Cruz Azul se ilusionó con sus servicios.

Wason llegó al DF y enseguida se sumó a la pretemporada. Entrenó e incluso lo pusieron en el banco en un partido amistoso. Todo iba bien, hasta que los dirigentes anunciaron que no podían contratarlo porque el colombiano presentaba problemas en un pulmón. Lo mandaron de vuelta a casa, aunque el representante, bastante hábil, pudo colocarlo en el Santos de Brasil de forma inmediata.

Más tarde, el futbolista demandaría al Cruz Azul por 7 millones de dólares por incumplimiento del contrato que tenían firmado.