
Moctezuma Serrato Salinas
Dicen los que lo vieron que este centrodelantero mexicano jamás pisó el suelo. Y no es que su fanatismo por Catupecu Machu lo haya llevado a desafiar la ley de gravedad. Sencillamente levita, a centímetros del piso, como confirmando sin pruritos su condición de fantasma.
Con experiencia en varios equipos de la Primera A (segunda), logró el ascenso con el Real San Luis potosino y rápidamente fue fichado por el América (2002), donde no dejó un buen recuerdo. Tras su primer chasco en un club grande, retornó a Real San Luis (2003) y luego intentó, sin éxito, convertirse en figura de los Pumas de la UNAM (2003/04), primero; y de Tecos de la UAG (2004/05), después.
A mediados de 2005, cuando ya se había ganado la fama de esperanza trunca, cometió un error que, involuntariamente, lo hizo viajar por Sudamérica. En el clásico draft previo a una nueva temporada, Serrato se inscribió como jugador libre, a pesar de aún estaba ligado a los Tecos. El Puebla, ignorando o no su situación, lo fichó con total naturalidad. La infracción a una regla de la Federación Mexicana de Fútbol, impidió que el atacante jugase para estos conjuntos y terminó, increíblemente, en nuestro país.
Ese mismo año tuvo su primera incursión por estas tierras, entre julio y agosto, cuando se probó en Olimpo y Argentinos Juniors con la misma suerte: mala. Frustrado por duplicado, encaró para Perú y con un buen chamuyo quedó en el Cianciano (2005).
Su vuelta al under de México con la casaca del Zacatepec (2006) le abrió una nueva chance de romperla en la Argentina, más precisamente en Defensa y Justicia. Su incorporación al Halcón, por supuesto, no pasó desapercibida para el ambiente blogueril y La Redó destacó, en agosto de 2006, la llegada de un tipo que ostentaba la suma de 5 tantos en 37 partidos, con 30 años en el lomo.
En la institución de Florencio Varela sólo disputó 6 encuentros y marcó en 1 oportunidad (a Tiro Federal), pero se ganó a la gente (?) el día que se comió un gol increíble ante Atlético Rafaela. Lo putearon hasta que armó las valijas y se fue a Ezeiza, sin llegar a despedirse de Eloy Colombano o tomarse una birra con el Lobo Mario Saccone.
Los últimos años los ha pasado en su país, con los Lobos de BUAP (2006, en la segunda categoría) y en Costa Rica, defendiendo la divisa del Herediano (desde 2007) e integrando el selecto grupo de futbolistas homenajeados en nuestra filial tica, Paquetazos. ¿El motivo? Todo lo aquí expuesto, pero fundamentalmente la última de sus gloriosas intervenciones. Después de una larga sequía (lo de siempre, bah) se destapó marcando en el encuentro más importante. Un gol suyo le dio el título al…Saprissa, su rival en la final. Suficiente para condenarse mundialmente. Baldosa en México, Perú, Argentina y Costa Rica. Ahora entendemos por qué no quiere pisar la tierra. No lo dejan.
Juan Pordiosero