Calvo Luis

Luis Calvo

Un rebelde sin el talento necesario para acompañar esa rebeldía. Le faltó temperamento en la cancha y le sobró fuera del campo. Especialista en pelearse con los entrenadores, no arrugó a la hora de plantearle su disconformidad a Carlos Bilardo, uno de sus técnicos en su paso por Boca. Había debutado en la primera de los Xeneizes en 1995 (bajo el mando de Marzolini). El Narigón llegó al año siguiente y no le dio demasiadas chances al volante. Ésto provocó ira en el jugador, que se tuvo que conformar con entrenar con la cuarta. Tras la ida del ex DT de la selección, Calvo volvió a integrar el plantel (primero con Pancho Sá y despues con el Bambino Veira) y no perdió la oportunidad para dedicarle su regreso a la elite. Luego de un partido veraniego ante Independiente, encaró a las cámaras de televisión y le ofrendó su «pase-gol» a Carlos Salvador, con un par de palabras que demostraban rencor. Aquellas declaraciones irritaron a un paladín de la linea bilardista, como Fernando Niembro, que aprovechó cada una de sus apariciones en los medios para tildar de inmaduro e irrespetuoso al fútbolista.
Calvo había logrado su cometido. Conmovió al establishment del fútbol argentino y pretendió crear, a partir de eso, una carrera plagada de éxitos. El resultado es evidente: Luis Calvo no triunfó. En Boca totalizó 17 encuentros oficiales y ningún gol. Cansado de esperar oportunidades, voló a Rosario para jugar en Central. Sólo disputó 7 encuentros y marcó una vez.
Con el antecedente de haber ganado el Sudamericano Sub 20 de Chile 1997, bajó de categoría para empezar de cero. En Banfield estuvo un año (1999-2000). Se fue a Grecia y pasó por dos equipos (AEK Athenas y Kalamata). En la 2001-02 volvió al país para sumarse a Independiente Rivadavia de Mendoza. Lo último que se supo es que se estuvo haciendo el loquito en el Jorge Wilsterman de Bolivia.
Juan Pordiosero

Castellón Roberto

Roberto Castellón (El Chivo)

Un símbolo de Flandria que tuvo sus minutos de gloria en Primera División. Se puso la casaca de San Lorenzo de Almagro en 9 oportunidades (1993-94 y 1996). En su última etapa llegó a alternar el puesto con el Perro Arbarello. En esos 9 cotejos no convirtió. Y no marcar para un delantero suele ser decisivo. En la temporada 1996-97 se fue a Argentinos Juniors e integró el plantel que ganó el ascenso a la máxima división. Un año más tarde bajó a la Primera B para jugar en Leandro N. Alem. Pero duró poco. Una sola temporada le bastó para darse cuenta de que necesitaba volver a su primer amor, Flandria, dónde había jugado a comienzos de la década del ’90. En 1998 volvió al Canario y pasó por varias jodidas, especialmente por su mala leche con las lesiones. La más grave la sufrió hace más de dos años, cuando se fracturó la tibia. Los médicos tuvieron que colocarle una varilla de aleación de titanio en la pierna para que pudiese seguir jugando. La solución fue temporaria. Ya que con el tiempo comenzó a sentir molestias originadas por la varilla, que rozaba con un tendón y no le permitía jugar o entrenar con facilidad. Lo operaron y apuraron su retorno. Éste año volvió a las canchas (en su cuarto regreso) para la felicidad de la hinchada de Flandria.
También intentó triunfar afuera, ya que jugó en Wanderers de Montevideo (Uruguay).
Juan Pordiosero

Baiano

Dermival Almeida de Lima, Baiano.

Bombón. Futbolista brasileño que llegó a Boca Juniors en la época del Xentenario y terminó siendo uno de los chascos del siglo. Su incorporación, a comienzos 2005, estuvo viciada de desconcierto. Antes de que se concretara el pase, un dirigente xeneize había aventurado que Boca incorporaría un lateral de Brasil que estaba en Milan. Muchos creyeron que se trataba de Cafú. Pero no, la plata sólo alcanzó para Baiano, que nunca jugó en Italia.

Su paso por la Argentina fue pintoresco en un principio, y desesperante luego. Después de presentarse en el torneo de verano, disputó 8 partidos locales en los que Boca apenas pudo ganar una vez. Era flojo en la marca, sus proyecciones eran tan desordenadas como estériles y su fama de buen ejecutante de tiros libres apenas si sacó lustre con un remate al palo en un partido ante el Deportivo Cuenca. Por la Copa Libertadores, es cierto, le fue un poco mejor, ya que convirtió dos goles que le sirvieron para que sus compañeros le dieran algo de bola.

Según contó el mismo Baiano cuando se fue del país, en Boca la pasó bastante mal por el vacío que le generaban los más experimentados del plantel. Es más, yendo a los archivos encontramos una declaración del Pablo Jerez que confirma: «creo que por una cuestión de respeto, el Chino Benítez me tendría que haber llevado a la pretemporada. Quiero demostrar que se equivocó. Baiano no es más que Calvo, Álvarez o yo. Con la incorporación de este muchacho, sabía que ya no iba a tener lugar«. Pero eso no fue todo. También el brasileño confesó: «Los rivales me decían hermano de Grafite e incluso en un partido ante Instituto me preguntaban si tenía el coraje para hacer lo que hizo Grafite en San Pablo«, en alusión al escándalo que derivó en la detención de Leandro Desábato, jugador de Quilmes, por presuntos dichos racistas.

En su país vistió las camisetas de Santos, Matonense, Vitória, Atlético Mineiro, Palmeiras, Náutico y Vasco Da Gama, mientras que afuera jugó Las Palmas de España, Rubin Kazan de Rusia y Atlético Nacional de Colombia.

Ayuso Estanislao

Estanislao Agustín Ayuso

Éste tipo baldoseó desde que nació. Su nombre completo remite a un guerrero de la era medieval. Pero él correspondió gentilmente a su época. Como nació en siglo XX, eligió ser jugador de fútbol, la profesión más cercana que encontró. Se hizo arquero y se largó al mundo, para triunfar. Debutó en Rosario Central, en 1996. Jugó 7 partidos en la Primera de Los Canallas. Suficiente como para dejar de recuerdo una foto que lo pinta de cuerpo entero (aunque no se le vean las piernas). La imágen lo muestra dando declaraciones al canal 26 TV, enfundado en el buzo más feo del planeta, luego de un partido ante Huracán que lo tuvo como figura, en el bizarrísimo torneo de Necochea de 1997.
En el ’99 se fue de Central. Pasó por San Martín de Mendoza (1999-2000), Instituto (2000-01), Argentino de Rosario (2001-02), Tiro Federal (2002-03), . Ahora está en el Teodolina FBC de Venado Tuerto, en el Torneo Argentino C.
Su mayor logro en la vida es haber tenido como invitado a su casamiento (en enero de éste año) a Rubén «Polillita» Da Silva.

Juan Pordiosero

Céspedes Juan

Juan Alberto Céspedes

Con ese apellido no podía pretender demasiado. O se dedicaba al fútbol o laburaba de jardinero. Optó por uno de los rubros. No como Julio Cruz que incursionó en ambos. Céspedes nació en Corrientes y como no podía ser de otra manera, debutó en la primera del histórico Mandiyú. Desde 1992 a 1994 jugó 17 partidos y marcó 4 goles. Algunos lo describen como un jugador atento para la marca y con un buen cabezazo. Lo que no se entiende es cómo entonces juega de delantero y no como defensor central. El «Juancho», como lo apodan, paseó su fútbol por varios lugares de la Argentina. Jugó en Huracán Corrientes, Deportivo Armenio y Unión de Sunchales (2002-03). En 2004 logró algo meritorio. Luego de una década volvió al club que lo vio nacer (ahora Textil Mandiyú). El último año padeció algunos problemas de salud e inclusive se le hizo un partido a beneficio. Pero se recuperó y volvió a jugar.

Juan Pordiosero

Boasso Martín

Martín Mariano Boasso

Un jugador que, como muestra la foto, necesitaba de asistencia externa para entrar a la cancha. Como el reglamento impide que un futbolísta juegue con «ayudantes» dentro del campo, la carrera se le hizo cuesta arriba. Sin embargo, tuvo lo suyo. Jugó en Rosario Central en la temporada 1996/97. Durante 33 partidos se hizo un estandarte del sector izquierdo del mediocampo. Puso todo su talento para ganarse el lugar definitivamente. Pero en 1998 lo dejaron ir. Se fue a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, dónde muchos creyeron que recuperaría su verdadero nivel. Disputó 16 encuentros e hizo 2 tantos. En 1999 armó el bolso y se fue a México. Jugó en el Santos Laguna y permaneció hasta el 2000, año en que prefirió pegar la vuelta para jugar en Unión de Santa Fe ( lo buscaban para remplazar al Pájaro Domizzi ). No anduvo bien y rescindió el contrato. Volvió al norte de América para mostrar su despliegue en Zacatecas (2001), Irapuato (2001), Pachuca (2002) y Tecos (2003). Para mostrar aún más su interés por trabajar en ese país, se nacionalizó mexicano con la intención de no ocupar plaza de extranjero. Aunque eso no impidió que los dirigentes de Tecos lo echaran por bajo rendimiento en la época de Oscar Ruggeri como DT.

UPDATE

Después de que lo echaron de México desapareció por varios años. En el 2006 apareció jugando unos partidos para el FAS de El Salvador pero ya no está mas.

Juan Pordiosero

Gracias Ascenso 2005

En la última edición de la Revista «Ascenso 2005» podrán encontrar una nota a página completa sobre nuestro blog, en dónde se detallan anécdotas referidas al origen de En Una Baldosa y distintas situaciones que nos ha tocado vivir desde que comenzamos la tarea de homenajear a éstos particulares futbolistas. Agradecemos al periodista Sebastián Crosta y a todo el Staff de la ya histórica publicación del ascenso. La pueden encontrar en los kioscos de Capital Federal y alrededores, a sólo $ 1, 90.
EN UNA BALDOSA

García Sebastián

Sebastián García (El Sebagol)

Un invento más del fútbol uruguayo (iba a poner «charrúa» pero el término le queda grande porque se relaciona instantáneamente con la garra). Éste delantero de escaso olfato ni siquiera puso huevos. Llegó con chapa de goleador a Independiente en 2004. El Rojo debía afrontar la Copa Libertadores y el Pato Pastoriza lo trajo para solucionar las carencias ofensivas. Pero dio resultados muy pobres. Apénas un gol (ante Nacional) en la primera fase de la Copa. Se fue en silencio y nadie lo advirtió. Había llegado a Avellaneda luego de un golpe de suerte. En un año había pasado de pelearla en el Deportivo Colonia (10 goles en 12 partidos ) a ser integrante de la selección sub 23 en el Preolimpico de Chile ( jugó medio tiempo e hizo un gol ante Paraguay). En sus inicios había jugado en Tacuarembó Fútbol Club (Inferiores) y en Nacional de Montevideo (Tercera). Independiente no le renovó el vínculo después de su frustrado paso por la Libertadores y debió buscar club. A mediados de 2004 recaló en Olimpo que, fiel a su costumbre, contrataba sobras ajenas. Quizás provocaba respeto su pronunciada calvicie, a pesar de sus escasos 22 años (en ese momento). Lo cierto es que en el elenco de Bahia Blanca tampoco funcionó. Muchos dicen que no lo ayudó la suerte. Pero ya lo había ayudado demasiado. En su debut, ante San Lorenzo, sufrió un esguince en el tobillo derecho. Volvió, pero ya no fue lo mismo (apénas completó 152 minutos, en los que no convirtió). A comienzos de 2005 se fue junto a Rueda, Raponi, Imbodem y otro más que no tenían cabida en el Aurinegro.

Juan Pordiosero