Ablín Sebastián

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Sebastián Ablín

La extraña historia de un jugador que se dio cuenta de que su vocación estaba en otro lado.
Jugaba de lateral derecho y debutó con la camiseta de River en 1991, en el torneo de verano de Mar del Plata. Los memoriosos recordarán la edición de una conocida revista deportiva (ahora mensual) donde aparecían abrazados varios jugadores de River luego de un partido ante Racing. Entre ellos, aparecía la figura sonriente del joven Ablín con una venda en una de sus cejas.
En River jugó sólo cinco partidos y de poco fue cediendo terreno por cuestiones anímicas. En un entrenamiento, Hernán Díaz, temiendo que el perseverante Ablín le quitara el puesto, le propinó un terrible codazo que lo dejó sin aire mientras lo increpaba al grito de «Pará de correr, pendejo». Según rememora el episodio el propio Ablín: «si fuera hoy, en la jugada siguiente voy y lo parto. Pero en ese momento me quedé helado«. También era visto de costado porque hacía terapia y sus compañeros comentaban por lo bajo «¿viste?, parece que el Ruso está loco».
Estando en River se lesionó, dejó el club y más tarde probó otros horizontes. En 1997 representó a la Argentina en las Olimpíadas Macabeas en Israel y luego despuntó el vicio en Defensa y Justicia, donde terminó su carrera. El mismo Ablín confesó más tarde que no soportaba el ambiente de la cancha y del vestuario.
Pero no es una historia más. Luego de abandonar el fútbol, Ablín vio un futuro posible en la música y se dedicó a la percusión. Tocó en varias bandas de rock (entre ellas Arbolito) y luego pasó a la cumbia (sin duda, tentado por el dinero) donde conoció el efímero éxito del grupo Los Chakales, aquel que cantaba «vete de aquí, vete de mi ladoo-oo». Hasta que, en 2002, formó junto a sus hermanos la compañía musical teatral El Choque Urbano, banda que en sus más de 10 años de existencia revolucionó el género en el país y se proyectó a todo el mundo.
Sebastián Ablín sigue actualmente dedicado de lleno a «El Choque Urbano», donde encontró la felicidad que no le pudo dar el fútbol.

 

Estanislao Balder

Créditos por el hallazgo a Javier Aguirre de Página 12.
Actualización Noviembre 2012

Elfand Facundo

Facundo Elfand
Fue uno de los primeros proyectos interesantes que surgieron de la era Pekerman en las selecciones juveniles argentinas. Su nombre trascendió a partir del Mundial Sub 17 en Ecuador 1995 donde entre otros estaban Luis Caserio, ex promesa en la delantera de Boca que merece un lugar en esta página.
El defensor apareció en Argentinos Juniors (1997-1999) y nunca tuvo ni siquiera su momento de gloria en la máxima categoría, porque ya desde su primera transferencia comenzó a bajar. Si bien estuvo unos meses en el Avellino de Italia, inmediatamente volvió y en el 2000 pasó a El Porvenir. Luego a Villa Mitre de Bahía Blanca en 2001-2002 que participaba del Argentino A y también por Ferrocarril Oeste donde fue dejado libre (2003). A prueba en la C.A.I de Comodoro Rivadavia, no quedó.
Actualmente se desconoce su paradero, solo se sabe que es íntimo de Pablito Aimar. Pero sin lugar a dudas dejó una gran huella en el fútbol y seguramente estará dándole gracias a dios por haber formado en una oportunidad en el siguiente equipo: Leonardo Franco; Facundo Elfand, Walter Luján (Samuel), Diego Placente, Esteban Cambiasso; Aldo Duscher, Diego Markic, Pablo Rodríguez, Román Riquelme; Pablo Aimar y Bernardo Romeo.

Cucu

Raciti Hernán y Luna Antonio

Hernán Horacio Raciti y Antonio Rubén Luna

Aparecieron en River a mitad de 1995. Raciti nació en Villa Bosch en 1975 y juega como delantero. Había debutado con Passarella pero debió esperar un buen tiempo para que Ramón Díaz lo ponga en cancha. En esa oportunidad ingresó por Julio Rossi y tuvo tres mano a mano frente a Labarre, arquero de Belgrano pero no pudo convertir. En su segundo partido, frente a Huracán de Parque Patricios desperdició innumerables chances de gol y prematuramente comenzó a ser resistido por su hinchada. Pasó a préstamo dos años después a Huracán Corrientes (1997) donde jugo una sola vez y al terminar el campeonato emigró al Avezzano (1997-1998) de alguna división italiana. A partir de allí se le perdió el rastro y no se ha logrado dar con su paradero.

Luna nació en Santiago del Estero en 1975. Jugó ese famoso encuentro ante el Pirata cordobés en el que el millonario presentó todos juveniles y ganó igualmente 2 a 0. Pero también lo hizo frente a Boca Juniors por la Copa Brahma que participaron los dos archirrivales y la selección de Colombia. Después de ello, no se supo nada más.
Tuvieron el mismo inicio y coincidieron en el destino, por lo menos para la trascendencia popular.

Cucu

Reynoso Miguel

Miguel Reynoso

Jamás tuvo 15 minutos de fama. Nadie lo recuerda. Pero si no lo homenajeabamos nosotros…¿Quién lo iba a hacer? . Este defensor/volante integró el plantel de Primera División de Huracán a mediados de la década pasada. Hasta es difícil ubicarlo por el apellido. Algunos lo tienen anotado como «Reynoso» y otros como «Reinoso». Apenas jugó 10 encuentros entre 1995 y 1996. También disputó el Torneo de Necochea, en el verano de 1997. En julio de 1998 asumió la dupla Oscar López – Oscar Cavallero y lo dejó libre, junto a una gran cantidad de futbolistas que debieron buscar club, como Gabriel Lettieri, Roger Morales, Darío Fabbro y Emiliano Romay.
Jugó el Torneo Argentino para la CAI de Comodoro Rivadavia y también anduvo por Deportivo Riestra (1999/01). Se desconoce paradero.

Juan Pordiosero

José Diego

Diego Jesús José
El caso del jugador sin apellido, como Marco Rubén, el Pampa Jorge, Claudio Martín, entre otros.
Nació el 11 de diciembre de 1976, con el arranque de la dictadura. Extraño, porque en esa época había nombres prohibidos, pero no apellidos.
Es uno de los tantos chicos de Rosario Central que aparecen rápidamente en la primera y que a su vez pasan por alguna selección juvenil soñando con la gran carrera. Pero no todos tienen la misma suerte. Es esta oportunidad, Diego José debutó en 1997 y permaneció solamente un año. Luego pasó por Tigre (1998-1999) y All Boys (1999-2000). Claro, la idea de jugar el fútbol era la de poder vivir de ello, y dio cuenta que necesitaba hacer la diferencia económica.
Con algún buen representante consiguió pasar al Rouen de Francia (2002-2003) donde hizo un gol en 18 partidos. No convenció y pasó al Raon-I?Etape (2004- ) de alguna división de ese país donde lleva 15 goles en 55 partidos.
Más allá de sus rendimientos futbolísticos y seguramente su buen carácter, jamás será recordado porque a su nombre le faltaba algo, y no precisamente un buen apodo.

Cucu

Candelo Mayer

Mayer Candelo
Su nombre completo es Mayer Andrés Candelo García y nació en 1977. Debutó en la primera división del Deportivo Cali en 1995 donde había realizado todas las inferiores. Su aparición fue resonante porque el volante zurdo de gran categoría pintaba para ser de primer nivel. Ya había integrado selecciones juveniles de su país y luego llegaría a la mayor. No obstante no fue protagonista el título de 1996, quizás por su juventud. Años más tarde se consolidó siendo el cerebro del equipo que llegó a la final de la Copa Libertadores en 1999 perdiendo ajustadamente frente al Palmeiras. Se destacaba entre Dudamel, Yepes, Bedoya, Viveros, G.Córdoba, Bonilla pero fue el que menos lejos llegó.
En el 2000 Vélez Sarfield confió en el para acompañar a Jairo Castillo pero no funcionó. Allí siguió a la mayoría de colombianos de puestos ofensivos que fracasaron en Argentina. Se convirtió en el típico habilidoso que solo brilla en su país y afuera nunca logró demostrarlo lo que le valió desvincularse rápidamente en el 2001. Siguió perteneciendo al equipo de la V pero fue cedido a préstamo a un par de clubes.
Alguna vez el INADI denunció a un grupo de efectivos de la Policía Federal que, luego de un partido donde prestaban servicio de seguridad adicional, lo insultaron con palabras discriminatorias.
Candelo regresó a Colombia y continuó su carrera en clubes como Cortuluá, América de Cali y Millonarios. En este último hizo buena dupla con el baldosero Julián Tellez pero al tiempo fue excluído por pisotear la camiseta del equipo en un incidente en el estadio El Campín. En el 2003 retornó al club que lo vio nacer y en 2004 firmó con el Tulúa.
Un dato curioso sucedió cuando el Cobreloa de Chile lo quiso contratar. La operación no se hizo y desecharon la oferta por tildarlo de mentiroso. Descubrieron que fueron víctimas de un engaño del mediocampista quien argumentó que uno de sus abuelos estaba gravemente enfermo para volver a su país y no firmar con el equipo de Calama.
Luego firmó con el Independiente Santa Fé y últimamente defiendía los colores del Deportivo Cali. Poco tiempo atrás le dieron salida por cuestiones disciplinarias.

Cucu

Quiñonez Carlos

Carlos Augusto Quiñonez
Este pibe nacido en Rafael Castillo era señalado como el enganche promesa de Boca. Con Riquelme y La Paglia arriba soñaba con llegar, sobre todo por su habilidad y por las semejanzas al juego de Román. Notas, entrevistas, perfiles y flashes lo subían a un pedestal al que lamentablemente nunca llegó
Llegó a La Ribera desde Ferro junto a Facundo Bonvín y otros jugadores más a cambio de un millón de dólares. Con toda la chapa fue figura en el Sudamericano Sub 17 que se jugó en Paraguay, donde fue titular en todos los partidos menos en la final contra Brasil. Ese día, el 16 de marzo del 97, entró en el segundo tiempo. Pintaba para crack y su carrera fue eso…un crack porque vivió roto. En ese partido definitivo se rompió los meniscos de la rodilla izquierda que lo dejó afuera de las canchas. Reapareció en la reserva bajo la lupa de Griffa, García Cambón y Hugo Alves pero la primer pelota que tocó se lastimó los meniscos pero de la otra rótula en 1998. Y casi un año después otra vez jugando un preliminar, se volvió a lesionar. Se le quebró un cartílago muy chiquito y desde 1999, el tobillo derecho se le mueve de su posición habitual. Se le descoloca y se lo acomoda el mismo.
Pero a su poca fortuna también lo acompañó una fuerte realidad. Era tildado de poco sacrificado por lo que se perdió un Mundial Juvenil. «Sé que no me llevaron porque no hacía lo que el técnico me pedía, no me sacrificaba».
En el año 2000 lo subieron a practicar con el plantel profesional para que jugara frente a Belgrano en Reserva. Con Riquelme padeciendo una lumbalgia y La Paglia contracturado, ésa era una buena chance para Bianchi de observar a este chico, pero otra vez no pudo ser. Llovía a loco y el encuentro se suspendió. La revancha la tendría poco tiempo después en un postergado preliminar frente a San Lorenzo pero esta vez lo que caía del cielo eran baldazos, que trajo como consecuencia una cancha imposible para jugar y para colmo a falta de fechas para completar todos los encuentros que estaban sin jugar, la AFA decide declarar desierto el campeonato y terminarlo una jornada antes de lo previsto.
En el 2002 se fue a México donde jugó en Cuautitlán y en los Tigrillos (2003-2004). Al finalizar el contrato volvió al país para jugar la el Nacional B para Chacarita. No tuvo mucha suerte y su última dato es que jugaba en un equipo de Kuala Lumpur, capital de Malasya.
Alguna vez quemando sus últimos cartuchos en Boca declaró que «si no es ahora, no va a ser nunca. Así que me tengo que matar para que esa oportunidad aparezca». Y así le fue.
Carlos Quiñónez, que supo vestir la celeste y blanca junto a Costanzo, Grabinski, Milito, Chaparro, Marchant, Pereyra, Farías, Galetti y Prieto entre otros es un talento olvidado al que la mala suerte se le hizo piel…si señor, tóquese el izquierdo.

Cucu

Penayo Silverio

Silverio Ramón Penayo

Nació en Formosa el 14 de Mayo de 1969 pero vivió muchos años en Rosario. Comenzó su carrera en Deportivo Italiano (1993-1994) y por algunas buenas actuaciones sumado a mucha fortuna logró pasar a Independiente de Avellaneda (1994-1996) donde causó sensación los primeros partidos e inclusive convirtió algunos goles. Tan bien parado cayó que salió campeón en del Torneo Apertura y de dos Supercopas. Pero no llegó a lo que se esperaba y su ciclo terminó. Allí se lo recuerda por ser un jugador totalmente improductivo, jugaba por las puntas y ni un centro preciso se le recuerda en la doble visera.
Pero, como buen baldosero consiguió su oferta al exterior. El Independiente de Santa Fe (Colombia) contrató sus servicios y se lo recuerda como el «atacante con mayor capacidad de equivocarse en el área». Jugó un año (1996-1997) y a fin de temporada ya se hablaba de echarlo del equipo pero se desquitó el último partido ante el América de Cali metiendo dos goles que no sirvieron pues su equipo perdió 3-2. Pero no le faltó el coraje de festejar esos dos goles haciendo gestos a la tribuna como diciendo «yo si puedo».
Volvió a la Argentina pero sus puertas a la primera división se cerraron para siempre. Deambuló por equipos de ascenso, su carrera se fue dilatando y decreciendo. Se incorporó a Godoy Cruz de Mendoza (1997-1998) donde quedó libre por falta de pago y peleó el título con Cipolletti (1998-1999). Se trasladó a Arrecifes para jugar en Almirante Brown (1999-2000), después en Defensa y Justicia (2000-2001), de vuelta a Italiano (2002-2003) y luego Excursionistas (2003-2004). También integró los equipos de Rosamonte de los Apóstoles, Deportivo Morteros (2004) para finalizar en el Real Arroyo Seco donde es la estrella de este club del Argentino C.
No duró más de dos años en ningún equipo, solamente su Italiano lo repatrió creyendo en la vuelta de aquel joven promesa de nombre extraño, motivo por el cual siempre será recordado más que por su cualidades futbolísticas.

Estanislao (Postero Invitado)