Independiente 2006

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Si individualmente cuesta recordar el paso de la mayoría de estos jugadores por la Primera de Independiente, vaya si es complicado hacer memoria y reunirlos a todos en una formación. Sin embargo, eso ocurrió y no hace tanto: en el verano de 2006. Con la mente puesta en el Clausura de ese año, el técnico Julio César Falcioni guardó de entrada a su pieza más importante, Sergio Agüero, y paró en la cancha, para enfrentar a San Lorenzo, a Leyenda; Pautasso, Marcelo Méndez, Tomás Charles y Eduardo Domínguez; Fabbro, Buján, Sebastián Carrizo y Culio; Caggiano y Osvaldo Miranda (que no abrió los ojos ni para la foto).

En el segundo tiempo entró el Kun (reclamado por el público salteño); y también Machín y Biglia. Por supuesto que el Rojo perdió 4 a 0 esa noche. Y lo peor es que le hizo un gol Peirone.

Leo Díaz/Milan con Opel parchado 2000

ledodiazmilan

Para un arquero bastante limitado como Leo Díaz, haber salido campeón del fútbol argentino con Independiente debe haber significado mucho. Pero incluso antes de eso, cuando todavía jugaba para Colón, el tipo soñaba a lo grande: quería atajar en el Milan. O por lo menos eso entendemos al ver el buzo que utilizó en el Clausura 2000, aprovechando que Lotto (marca que unos años antes había vestido al conjunto italiano) sponsoreaba al Sabalero. Y si bien tuvo la delicadeza (?) de tapar el chivo de Opel con una cinta blanca, no supo ocultar el logo. Y mucho menos el escudo y la estrella del Rossonero.

Como si fuera poco, llegó a combinarlo con un gorro de lana. Hermoso.

Talleres con parche mal cosido 2002

talleresparchado

Para el Apertura 2002, Talleres de Córdoba había evolucionado bastante con respecto al torneo anterior: tenía marca de indumentaria. Pero, como es de público conocimiento, las cosas buenas duran poco en la T. Tras la ida de su patrocinador, CTI Móvil, apareció la pinturería Szumik, que rápidamente estampó su llamativo logo azul y amarillo en la camiseta de los jugadores. Bah, de todos no. Como se observa en la segunda imagen, algunas casacas tenían un parche, con un tono distinto, más gastado y un poco más rústico. A simple vista se observan los hilos colgando del pecho, producto de una cosida a las apuradas. Bien a lo Talleres.

Adelfa not dead

lavolpe

Alguien mintió, yo no morí, estuve encontrando mi lugar.

Hace ya tiempo se dejaron engañar porque pensaron

que había muerto. Esta soy yo, uso bigotes

estoy viviendo en América Central. No necesito estar usando

este disfraz, y ahora quiero ser un buen «ténico».


Love me tender,

love me sweet,

never let me go.

you have made my life complete,

and i love you so.

Soy Richard, soy Richard y mírame cómo muestro la vincha.


Perra feroz, eso era antes cuando comía pendejos

Ya no me entra ni en chiste ese puton; ahora prefiero pelear con viejos.

¡¡Estoy aqui!! El rey no ha muerto, está viviendo en Costa Rica.

Hoy el destino me ha llevado a mi lugar.

Ayer anciana, hoy anti argento.


Love me tender,

love me sweet,

never let me go.

you have made my life complete,

and i love you so.

Soy Richard, soy Richard y mírame cómo muestro la vincha.


(Gracias Rodman)

De la Torre 1992

delatorre1992

En noviembre 1992, la selección mexicana se topó con su par de Costa Rica en las eliminatorias para Estados Unidos ’94. No tuvo problemas para imponerse en el DF por 4 a 0, pero ese día pasó algo inusual. Expulsaron al arquero Jorge Campos y quien tuvo que ponerse los guantes y el buzo colorido fue el mediocampista José Manuel de la Torre. Dicen que se lució en un tiro libre, haciendo una gran atajada. Sea cierto o no, mantuvo su valla invicta.

Zárate Fabio

zaratefabio

Fabio Héctor Zárate (Huevacho / Wilkins)

Presentado por la revista Súper Fútbol como un pibe que apuntaba para crack, Fabio Zárate se moría por debutar en la Primera de Lanús y dejar bien parado a su terruño, Pilar, en la Provincia de Córdoba: «estoy como representando al pueblo, no hay ningún jugador en un equipo de AFA que sea oriundo de Pilar; Si Dios quiere, podré llegar a ser el primero que juegue en Primera y espero que sea en el transcurso de este 1991«.

Con 20 años, había pasado por las inferiores de Talleres de Córdoba sin demasiada suerte y jugaba en la Reserva granate con una autoexigencia para nada saludable y quizás algo de presión familiar: «ya me siento en condiciones de debutar en la Primera División, cuando el técnico así lo disponga; sería la culminación de un buen año y es una alegría que le quiero dar a mi viejo, que tanto me alienta y a quien espero poder responderle y no defraudarlo. Quiero que puedan llegar a tener la tranquilidad económica que se merecen«.

Finalmente pudo subir al plantel superior bajo la tutela de Miguel Ángel Russo en el Nacional B, pero al verse tapado por otros delanteros volvió a Córdoba para sumarse a Talleres. Con la casaca albiazul debutó el 5 de abril de 1992, en el empate 1 a 1 ante Racing, con goles de FFF y Cosme Zaccanti. Su baldoseridad estaba asegurada.

En su primer partido como titular, ante Vélez, lo expulsaron. En su segundo encuentro desde el arranque, metió 2 goles que sirvieron para ganarle a Huracán en Parque Patricios. Para ese entonces aquel título que decía «apunta para crack» parecía tener fundamento. Pero la cosa se fue desinflando. Durante 1992 anotó algunos goles más, generando una fugaz idolatría entre los tallarines (ya sabemos que en la T tienen de ídolo a cualquiera), pero al año siguiente jugó 11 partidos más en la A y no convirtió, colaborando bastante con el descenso. Una vez en el Nacional B, apenas disputó otros 9 cotejos, donde marcó en 2 oportunidades. En total, sumó 44 presencias y 7 tantos, aunque algunos dicen que fueron sólo 6.

¿Qué le pasó después? Vaya uno a saber. Dio algunas señales de vida en Aldosivi (1996/97, 18 partidos y 2 goles) y Godoy Cruz (1997/98, mismas cifras que en el Tiburón), pero no mucho más. Tanto su nombre como sus maravillosos apodos y su melena rulienta desaparecieron rápidamente de los primeros planos y hace poco supimos que terminó siendo genio y figura en el club Defensores de Pilar. Allí incluso jugó para el equipo de veteranos y trabajó con las inferiores. Hoy tiene una escuela de fútbol que lleva su nombre.

Gimnasia y Esgrima La Plata 2006

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El Apertura 2006 es, evidentemente, un torneo que los hinchas de Gimnasia quieren borrar de su historia. No solamente perdió 10 partidos sobre 19 disputados, sino que además tuvo que soportar la repuntada final de su eterno rival, Estudiantes, que terminó ganando el título en aquella recordada final ante Boca. ¿Algo más? Esteee, sí, nos olvidábamos de algo que pasó en ese campeonato.

El 15 de octubre de ese año, por la 11º fecha, el Lobo enfrentó al Pincha en el Estadio Único de La Plata. Ese día, Troglio alineó a Olave; Herner, San Esteban, Goux y Landa; Cabrera, Escobar, Teté González y Germán Basualdo; Juan Cuevas y Santiago Silva.

Lo que esos 11 no tenían en los planes fue el tempranero gol de Galván, a los 3 minutos. Ojo, tampoco se imaginaban otro de Galván en el segundo tiempo, ni el de Pavone, ni los 3 de Calderón…y mucho menos uno de Lugüercio. Sí, Gimnasia, que ese día terminó con 9 jugadores, perdió 7 a 0 en el clásico. Histórico y triste a la vez.

González Juan

gonzalezjuanfantasma

Juan Marcelo González (el Fantasma)

Empezando por su nombre tan común, continuando por el apodo y terminando por la barba candado, el Fantasma Juan González tenía todo para fracasar. Y para no defraudar al público de este sitio, lo hizo de manera estrepitosa en la Primera División.

Volante ofensivo aunque también delantero, debutó con la camiseta de Racing en el Clausura ’95, cuando el técnico Héctor Jesús Martínez lo mando a la cancha por Roberto Galarza en una derrota 2 a 0 contra el Deportivo Español. Al año siguiente, Alfio Basile le dio minutos en otros 2 partidos, siempre ingresando en el complemento. Lo mismo le pasó con Babington, en 1997, cuando lo hizo jugar un rato en un match ante Gimnasia. A esa altura, no se esperaba demasido de él.

Sin embargo, la llegada de Ángel Cappa en 1998 le abrió las puertas de lo desconocido: la titularidad. Igual, tuvo que remarla bastante. Primero, vio algunos partidos desde el banco y sólo pudo entrar en 4 oportunidades. Finalmente, el DT de bigotes se la jugó y lo puso de entrada en el clásico frente a Boca del Clausura de ese año. Un error tremendo.

El Fantasma, que ese día actuó como atacante, vivió su jornada más negra. En una jugada del primer tiempo, quedó totalmente solo adentro de área, con la pelota limpia y el arco de frente, pero definió horrible. Muchos hinchas, después de haber visto eso, pensaron en el obligado cambio por Perezlindo en la segunda parte. Pero no, Cappa lo bancó.

En el complemento, González confirmó que ni el pifie, ni el nombre, ni el apodo, ni la barba candado habían sido casualidad. Se comió otros 2 goles prácticamente hechos y despertó la ira de su entrenador, que entre puteada y puteada gritó «¿cuándo carajo vamos a hacer un gol?«. La suerte del pibe estaba echada. Para colmo, llegó la apertura del marcador por parte de Boca. Perezlindo entró por Zanello y González jugó los últimos minutos queriendo enterrar la cabeza hasta que llegó el segundo tanto xeneize y Elizondo marcó el final del partido. Chau, González, gracias por todo.

Un día apareció en Atlanta (2000 a 2004), donde se ganó el cariño de la gente gracias a su condición de amuleto (?). Idolatría barata al margen, quiso probar sus condiciones en el extranjero y por eso recaló en…¿Italia?, ¿España? Bue, ¿México? No, El Salvador. Allí jugó una temporada en el Águila (2004/05).

Fiel al significado de su sobrenombre, costó ubicarlo en los últimos tiempos. Dicen que en 2006 jugó el Torneo del Interior para Atlético Adelia Maria de Córdoba. Hay quienes afirman que estuvo en otros conjuntos del ascenso y hasta existen aquellos que aseguran haberlo visto otra vez al lado de Cappa. Pero no, se deben confundir con otro fantasma.