Si bien el paraguayo sonó varias veces como refuerzo de River, nunca pudo ponerse los colores del Millonario (en realidad, llegó a entrenar con Menotti como técnico en 1988, pero el pase se cayó). A fines de 1995 hubo un nuevo intento de La Banda por contratar al arquero, que hasta posó con su camiseta en una jugada tapa de El Gráfico que nunca vería la luz. La tarde del 28 de diciembre de aquel año Chila decía: “Para mí es importantísimo que se haga el pase. Llegaría en un momento muy bueno de mi carrera”.
Unos días antes habían empezado las tratativas con Vélez Sarsfield. Los de Liniers empezaron pidiendo 3.500.000 dólares, los de Nuñez Belgrano contraofertaron 1.500.000. Parecía que todo moría ahí, pero Dávicce y Pintado volvieron a la carga ofreciendo más de dos palitos. Vélez también bajó un poco, aunque no se movió de los 3.000.000 verdes. Así fue como la operación nunca se concretó y River siguió teniendo a Chila de verdugo.







