Faltando un año para el Mundial ’78, no se hacía otra cosa que no fuera hablar de semejante acontecimiento. No, el tema no era como se había incrementado el presupuesto original ni como el torneo iba a ser utilizado por el gobierno de turno para intentar lavar su imagen. La cuestión en ese momento pasaba fundamentalmente por la conformación del plantel de Menotti, quiénes tenían que estar y quiénes iban a quedar afuera.
El periodismo que no mienta más, mirá como alienta La Guardia Imperial no se quedaba afuera a la hora armar el supuesto plantel que iría por el primer título de Campeón del Mundo. Por ejemplo, la revista Goles se la jugaba a mediados de 1977 y daba una lista preliminar de 24 futbolistas, con Osvaldo Piazza en tapa junto al Matador Kempes.
¿Y qué tenía que ver River en todo esto? El club comandado por Carlos Alberto Lacoste Rafael Aragón Cabrera estaba dispuesto a traer el defensor, que de esa manera iba a estar mucho más cerca de la Selección Argentina: por aquellos años la prioridad la tenían los jugadores que participaban en el medio local (solamente Kempes jugaría el Mundial mientras actuaba en el exterior). El pase era un hecho, incluso El Gráfico también daba como segura la cesión del jugador del Saint-Étienne.
Pero la transferencia nunca se realizó. Y las razones no pasaron por lo monetario ni por lo futbolístico: producto de un accidente automovilístico sufrido por su esposa en tierras francesas, Piazza debió volver a Europa, para asistirla y, debido al tiempo que esto le demandaría, debió dar un paso al costado, renunciar al seleccionado y por ende perderse la oportunidad de ser campeón del mundo. Por lo menos, todavía no se le había caído el pelo.
Gracias a Ale Carro







