
Harald Konopka. Defensor alemán. Jugó en los 70’s y 80’s.

Harald Konopka. Defensor alemán. Jugó en los 70’s y 80’s.

André Tota. Delantero francés. Jugó entre 1971 y 1984.
Marcelo Gustavo Rotti
Silencioso, desapercibido, humilde. Cualquiera de estos adjetivos es capaz de ilustrar la corta trayectoria del poco recordado zaguero uruguayo que, sin embargo, fue capaz de hacer historia en un club grande de su país. Y sólo unos meses después de un paso con más pena que gloria por el fútbol argentino.
Oriundo de Paysandú, inició su camino como profesional en Peñarol, la institución que lo marcaría de por vida. Formando parte de un plantel muy joven, fue una pieza importante para la obtención de los campeonatos uruguayos de 1985 y 1986, incluso convirtiéndole un gol a Nacional en la Copa de Oro de los Grandes, un torneo jugado entre los dos equipos más populares del país.
Vaya uno a saber porqué, para la temporada 1986/87 llegó a Platense juntó a Alberto Vivalda, Claudio Larramendi, Gerardo Manuel González, José María Vietta, Javier Novarini, Daniel Rodríguez y Miguel Ángel Gambier, entre otros. El Calamar, como acostumbraba en esa época, se terminaría salvando del descenso por poco, pero Rotti ni se enteró: apenas jugó 3 partidos en toda la temporada y se despidió para siempre de nuestras canchas. Calladito, como había llegado.
Allí se dio cuenta que el fútbol da revancha. Y, a veces, muy rápido. Regresó a Peñarol, se ganó un lugar en la defensa reemplazando a Jorge Gonçalvez y apenas unos meses después estaba jugando la final de la Copa Libertadores contra el América de Cali y levantando el trofeo gracias al agónico grito de Diego Aguirre. A fines de 1987 jugaría la final de la Copa Intercontinental, esta vez cayendo derrotado frente a Porto.
Siguió en el Carbonero un tiempo más hasta su partida al Tampico Madero de México (1989/90) donde fue compañero de los argentinos José Celis y Claudio Baravanne. El equipo se salvo del descenso por un punto y los sudamericanos tuvieron que irse sin ser debidamente indemnizados, en medio de una crisis que afectaba a la institución (al final de la temporada algunos líderes del Sindicato Petrolero, propietarios del club, fueran encarcelados, la franquicia fue vendida y trasladada a Querétaro, con lo que se produjo la desaparición del club). Posteriormente, acredita un paso por el Estrela da Amadora de Portugal (1991/92), aunque es un misterio saber si llegó a jugar.
Una vez retirado, trabajó con juveniles en su ciudad natal, en clubes como San Miguel, Paysandú F.C. y Estudiantil Sanducero. La discreción, modestia y sencillez que caracterizaron su recorrido por el fútbol profesional lo siguen marcando hoy en día. Tanto es así que es el único jugador de Peñarol que jugó la final de la Copa Intercontinental 1987 que no tiene ficha en Wikipedia. Si eso no es humildad, la humildad dónde está.
La afección cardíaca que sufrió Leandro Benegas, le permitió al Globo tener un cupo más para reforzar su delantera de cara al Apertura ’09. Por eso, fueron a buscar a Narciso Mina, un ecuatoriano que jugaba en el Barcelona de su país. Se puso la pilcha de Huracán y tuvo varias prácticas con sus compañeros, incluso participando de trabajos regenerativos luego de los partidos con los futbolistas que no habían estado entre los titulares.
Pero Mina no era habilitado. Y finalmente, nunca pudo jugar en el equipo de Parque Patricios. ¿Por qué? Debido a una reglamentación de la FIFA: no se lo pudo incorporar con el torneo comenzado por ser un jugador que provenía del exterior. Lo peor de todo es que Babington era el Secretario de Relaciones Internacionales de la AFA, y parecía desconocer esta regla. Cappa tuvo que pagar los platos rotos arreglándose con Laurito, Trecco, Gino Clara y Nieto como delanteros.
(Gracias Paolo)
Recientemente desvinculado de Olimpo, Carlos Salom concretó de palabra su llegada a Chacarita para el torneo del Nacional B 2011/2012. Se puso la pilcha del Funebrero y no quiso perder tiempo: a entrenar. “Es una gran oportunidad jugar en este equipo y ahora espero poder rendirle al técnico y ascender con este club tan grande. A eso le vamos a apuntar porque estamos con mucha expectativa”, declaró. Por lo visto no conocía bien al plantel, que terminó haciendo una campaña muy lejana de los puestos de vanguardia. Tampoco tuvo mucho tiempo de formar alguna amistad: después de una semana de prácticas no arregló su contrato con los dirigentes y se fue a All Boys.

Horst Weyerich. Defensor alemán. Jugó entre 1976 y 1991.
Los directivos del club mexicano habían llegado con montón de dinero decididos a llevarse al delantero que jugaba en Vélez Sarsfield. La cifra ofrecida fue imposible de rechazar para el club argentino, Bianchi hizo las valijas y partió hacia México. Aunque apenas participó en algunos entrenamientos del Cruz Azul: llegó a ponerse la camiseta para un partido amistoso (en el que marcó un gol) y al toque debió volverse a Buenos Aires. La transferencia había sido impedida por la AFA, al sacar un decreto prohibiendo a jugadores jóvenes de la Selección Nacional marcharse al exterior. De todos modos, el Cruz Azul cumplió con la promesa que le había hecho: pagarle la luna de miel en Acapulco. Y, antes de volver al país, Bianchi pasó unos dias con su esposa Margarita disfrutando de la costa del Pacífico mexicano.
(Gracias gxg)

Neil Geoffrey Pointon. Defensor inglés. Jugó entre 1981 y 2001.