Antes de convertirse en un periodista serio y medido en sus dichos, Diego Latorre supo ser un declarante de esos que dan gusto escuchar (?). Barrileteador de primera línea, supo deleitar a las masas con frases como “Yo soy el Diego bueno”, “Boca es un cabaret”, sumadas a algún gesto de esos que valen más que mil palabras.
Por eso a nadie debió extrañarle que, ante algunos malos rendimientos en Racing, amenazara con irse a jugar a River. Según Gambetita, ya estaba todo arreglado con los dirigentes del Millonario. Aunque desde ahí negaban todo: «No hay nada. Si no, estaríamos enterados del tema». Pese a esta desmentida, el delantero insistía: «Me hablaron de River, no de manera formal, pero me hablaron». A todo esto, Daniel Lalín fue terminante: «Él puede decir lo que quiera, pero acá mando yo. Su contrato termina en junio del 2000 y salvo que no quiera entrar a la cancha, va a seguir jugando en Racing». Finalmente, fue transferido al Cruz Azul y todo quedó en una venta de humo del jugador.







