Brailovsky a Boca 1988

brailovsky

A mediados de 1988, el Pato Pastoriza estaba armando un interesante equipo para Boca. Las llegadas de Marangoni y Barberón, más la vuelta del Chino Tapia, ilusionaban a todos los xeneizes. Y eso no se terminaba ahí, ya que según El Gráfico, un refuerzo importante iba a arribar desde el exterior: se trataba de Alberto Daniel Brailovsky. El Ruso estaba jugando en el Maccabi Haifa y su nivel era una incógnita. De hecho, su rendimiento no se pudo conocer, porque el pase no se hizo. Una bomba más de la prestigiosa revista deportiva.

Sánchez Astrolog Antonio

Antonio Sánchez Astrolog

Dar una vuelta olímpica con Gimnasia y Esgrima La Plata es un lujo que no se puedan dar muchos. Y aunque no haya sido el festejo de un campeón propiamente dicho (ese logro le correspondió al Deportivo Español), el regreso a Primera División del Tripero en 1984 ameritaba la celebración. Nuestro héroe tuvo en aquella campaña un rol secundario, algo comprensible teniendo en cuenta que el pibe nacido en Brandsen recién estaba dando sus primeros pasos en el fútbol grande.

Su debut se produjo el 27 de mayo, cuando el Lobo visitó a Colón. Esa tarde, Nito Veiga lo mandó a la cancha en reemplazo del Bocha Flores y convirtió lo que sería su único gol con la camiseta blanquiazul. No fue un día redondo, ya que Gimnasia cayó 3-2. En la campaña del ascenso dijo presente en cuatro oportunidades (solo una como titular) y dejó una buena impresión entre los hinchas, que lo veían como un buen recambio de cara a lo que se vendría. Sin embargo, no tuvo mucha participación hasta que se fue del club en 1987: en Primera A jugó 13 partidos, sin marcar goles a pesar de su condición de delantero. Para ser coherente, su paso por el Lobo se cerró en Santa Fe con una derrota ante Unión.

Sin chances en La Plata, quedó libre y tuvo la posibilidad de pasar por el fútbol español. Se entrenó con el Zaragoza y estuvo en la mira del Castellón, pero no hubo acuerdo y volvió a Argentina, a empezar de cero. Sin saberlo, el destino le estaba dando la oportunidad de empezar una nueva vida. Porque, si bien llegó a Atlético Rafaela para jugar el Torneo del Interior, hubo una conexión con la ciudad que fue más allá de lo futbolístico. En lo que estrictamente tiene que ver con lo deportivo, vale recordar que Sánchez Astrolog formó parte del plantel que ascendió al Nacional B en 1989 y también estuvo en el equipo que jugó ese torneo en la temporada siguiente. Aunque en ambas campañas solía ser una pieza de relevo, dejó un buen recuerdo en la Crema.

Con poco lugar para jugar, probó suerte en Defensores de Cambaceres, durante 1991/92. Allí se dio el gusto de compartir el ataque con José Luis Calderón, al que años más tarde lo recordaría como el jugador con el que mejor se entendió adentro de una cancha. Y, según sus palabras, lo recomendó a los dirigentes rafaelinos, que no le dieron bola. Resultado: a los seis meses se lo había llevado Estudiantes. Y nuestro homenajeado también se fue del equipo de Ensenada.

Su lugar en el mundo estaba en Rafaela. Allí volvió, y se quedó para siempre. Hoy, alejado del fútbol profesional, es veterinario asesor en manejo ganadero y juega en el equipo de la compañía para la que trabaja, Rosetti Agropecuaria. Aquí fue campeón de un certamen interempresarial, el 3º Torneo Amistad Rafaela 2010. Algo mucho menos meritorio que dar una vuelta olímpica con la camiseta de Gimnasia.

Gazzaniga Daniel

Daniel Omar Gazzaniga

Arquero de prometedoras condiciones que no pudo afianzarse en el fútbol grande y deambuló por el ascenso, el interior y algunos países de Sudamérica. Circunstancias más que favorables para formar parte de este sitio. Y ni hablar si ya acumulaba títulos antes de debutar en Primera División: fue el arquero titular en el “Esperanzas ‘84”, un torneo de juveniles similar al “Proyección ‘86”, en el que se consagró campeón defendiendo el arco de River. Aquel equipo tenía figuras como Troglio, Caniggia o Gorosito, pero también apellidos como Karabin, Nicosia, Spotorno y Nigro. Más adelante se iba a dar el lujo de estar en el plantel que ganaría todo con el Bambino Veira. Estuvo 5 partidos en el banco en la temporada 1985/86 y no alcanzó a debutar oficialmente, ya que adelante suyo estaban Pumpido, Goycochea y José Miguel.

A mediados de ese año se fue para nunca más regresar del Millonario, y comenzó su periplo por las canchas de ascenso. Arrancó con el Nacional B: Deportivo Maipú fue su destino. Allí supo ser suplente de un histórico de ese club, como Orlando Murcia. Aunque también pudo jugar bastante en tres etapas diferentes con el cuadro mendocino.

En el medio de sus idas y vueltas a Maipú, tuvo la oportunidad de formar parte de un equipo de Primera División. Fue con la camiseta de Instituto, en la temporada 1989/90. La experiencia no fue nada buena: la mayor parte del año fue suplente de Víctor Civarelli, sólo atajó en 9 partidos (le convirtieron 22 goles, lo que marca un promedio de 2,4 tantos en contra por partido), la Gloria terminó último y se fue al descenso.

En el Nacional B también jugó en Villa Dálmine (1990/91) y tuvo un breve paso por Colón en la temporada 1991/92. En 1993 se fue a Ecuador. ¿Para jugar la Copa América? No, para ponerse los guantes en Deportivo Cuenca. Dos años más tarde, vestiría los colores de 9 de Octubre de Guayaquil, con el que se fue al descenso. También dicen que en Perú pasó por Ciclista Lima, pero es difícil encontrar datos que lo certifiquen.

Lo cierto es que continuó atajando para General Paz Juniors en la temporada 1996/97 del Argentino A. No sabemos cuánto tiempo estuvo en Córdoba, porque recién en 2001 volvimos a tener noticias de Gazzaniga, cuando apareció en Salta, jugando para Central Norte en el Argentino B. Finalmente, en 2002 defendió los colorees de San José de Oruro, Bolivia. Y hasta aquí pudimos seguir su escurridiza trayectoria. Si nos perdimos algo, no importa. Con todo esto alcanza para pronunciar su sentencia: 100% baldosero.