
Ángel Bustos. Delantero chileno. Jugó en los 80’s y 90’s.

Ángel Bustos. Delantero chileno. Jugó en los 80’s y 90’s.
Gonzalo Damián Marronkle
«¿Marrón quién?» se habrá escuchado más de una vez en alguna cancha cuando la voz del estadio anunciaba la formación del equipo de turno. «¿Para cuándo el homenaje a Marronkle?» hemos escuchado hasta el hartazgo (?) quienes hacemos En Una Baldosa. No es que dudáramos de las condiciones del delantero, ni ahí. Solo le estábamos dando tiempo de cumplir con creces las expectativas que un buen día pusimos en él.
Fueron años de seguirle la carrera a este cordobés nacido el 24 de noviembre de 1984 que dio sus primeros pasos enfundado en los colores de River de Bell Ville. A los 11 años pasó al Bell y a los 15 decidió dejar el pueblo para cumplir el sueño de ser futbolista profesional.
Fue así que armó el bolso, y con sus esperanzas a cuestas llegó hasta la zona sur del Gran Buenos Aires para probarse en Lanús. Dos semanas le bastaron a los entrenadores para aprobar su fichaje.
No tardó mucho en destacarse en su categoría y con 17 años fue convocado a la selección juvenil, donde compartió plantel con Carlos «is very difficult» Tévez, Gonzalo Rodríguez y Javier Mascherano, entre otros.
El debut oficial tuvo que esperar un poco más y finalmente se dio el 5 de julio de 2003, cuando Diego Dabove lo mandó a la cancha los últimos cinco minutos en un empate 1 a 1 ante Talleres de Córdoba, correspondiente a la última fecha del Clausura 2003. Ese día terminó formando la dupla de ataque con Matías Pérez García.
La posterior llegada de Miguel Ángel Brindisi a la dirección técnica le cerró las puertas casi por completo. Tuvo que pelear un lugar con Carlos Coria, Gabriel Iribarren, Pérez García, Santiago Biglieri, Silvio Carrario y un muchísimo menos mediático Cristian Fabbiani. Así y todo se las rebuscó para actuar en 3 encuentros, en los que no convirtió goles.
En el verano de 2004, Brindisi le dijo que no sería tenido en cuenta y (dicen por ahí) se mandó a mudar a Los Andes. Seis meses después volvió al Grana que lo depositó en Defensa y Justicia. No había terminado el campeonato y Marronkle, que jugó 5 partidos con más pena que gloria, ya integraba la lista de prescindibles para Fernando Donaires, por aquel entonces DT del Halcón de Varela.
Por esas cosas que tiene el fútbol, de no ser tenido en cuenta por un equipo de la B Nacional pasó a formar parte de uno de los más importantes del continente europeo. En un par de días, su representante (o mago) lo ubico nada más y nada menos que en el campeón de la UEFA Champions League de 2004, el Porto de Portugal.
Como todavía estaba verde para el plantel profesional lo mandaron al equipo filial. En el Porto B la rompió pero al terminar el año el equipo dejó de participar en competiciones oficiales y tuvieron que ubicar a las promesas en distintos destinos del ascenso lusitano. En la temporada 2005/2006, después de no quedar en el Vitória Setubal, fue parte del plantel del FC Marco que descendió a la tercera división y en la 2006/2007 estuvo en el Desportivo de Chaves, donde también perdió la categoría. Curiosamente, en ninguno de estos dos conjuntos logró hacer goles.
A mediados de 2007, cuando los portugueses comenzaban a dudar de sus poderes mufísticos (?), se sumó al Portimonense. Allí permanece hasta hoy y al parecer, Marronkle es uno de los preferidos de los hinchas. Para acabar con el mito, en la temporada 2008/2009 que finalizó el pasado domingo, el equipo se salvó del descenso en las últimas fechas, condenando al ostracismo al otrora poderoso Boavista.
¿Qué será de su vida a partir de julio? No lo sabemos. Él quiere quedarse en Portugal y jugar en Primera. Será cuestión de romperse el lomo, o entregar el marrón.

José Carlos Soares. Delantero brasileño. Jugó en los 80’s y 90’s.
Héctor Fabián Vittor
En 1983, River Plate realizó una de las peores campañas de toda su historia y de no haber sido por la implementación del promedio del descenso antes del campeonato, hubiera disputado la segunda división en 1984. Uno de los golpes más duros de aquella temporada fue la muerte de Oscar Trossero, en pleno vestuario, luego de un partido ante Rosario Central en Arroyito. En ese contexto de caos generalizado y resultados adversos, hicieron su debut un grupo de pibes, entre los cuales se incluye nuestro homenajeado del día, Héctor Vittor.
No sabemos ni cuándo nació, ni dónde, cómo hizo para llegar a River y si tiene algo que ver con el actual volante de Independiente, Sergio Javier. Sólo conocemos que desde su debut en 1983 hasta su despedida en 1987, disputó 21 partidos (sin goles) con la casaca millonaria actuando como volante derecho y se dio el lujo de compartir entrenamientos y cancha con Enzo Francescoli, el Tolo Gallego, Olarticoechea, Néstor de Vicente, Sergio Goycoechea, Pedro Troglio, Néstor Gorosito, Patricio Hernández, Mario Saralegui, Claudio Morresi, entre otros.
La llegada de Carlos Timoteo Griguol a la entidad de Nuñez le cerró la puerta en la cara y junto a Fabio Spotorno se fue a ganar el mango a Banfield. Cuenta la leyenda que era Peter Troglio quien iba a reforzar las filas del Taladro, pero una lesión lo dejó afuera y por esa razón Vittor recaló en el alviverde.
En la zona sur jugó 13 encuentros y no dejó muy buen recuerdo ni en lo individual y mucho menos en lo colectivo, ya que al final de la temporada 1987/1988, Banfield perdió la categoría. De consuelo le habrán quedado las tardes de domingo al lado de Esteban Pogany, Elbio Vásquez, Rodolfi Raffaeli, el fallecido Pampa Orte, el Cabezón García y Toribio Daniel Aquino, entre otras luminarias.
Esa fue la última vez que lo vimos con vida. No tenemos la menor idea de qué se dedicó después. No queremos ser alarmistas, pero ya pasaron más de 20 años, y empezamos a pensar lo peor.
Hernán Agustín Lamberti
Podríamos haber sido buenos y dejarlo pasar por alto. Es que sus únicos minutos en Primera División los tuvo enfundado en la camiseta de Almagro, institución que durante la última década pasó por la máxima categoría en un abrir y cerrar de ojos. Hacer eso sería traicionar la esencia de este sitio, además, claro está, baldosero no se hace. Baldosero se nace…
Y cuando nació el 3 de mayo de 1984 seguramente Hernán Lambertí ni sospechó que 14 años más tarde comenzaría a transitar el arduo camino que lo depositaría en el plantel principal del conjunto de José Ingenieros, donde tuvo su estreno oficial en la temporada 2003/2004 de la B Nacional. Al termino del campeonato, el Tricolor se quedó con el segundo ascenso y así Lamberti, volante derecho por naturaleza, se convirtió en un hombre de Primera a la par de Pedro Méndez, el uruguayo Alejandro Meloño y el brasileño Homero Sartori.
Ya en la A, se codeó con Joaquín Irigoytía, César González, Joel Barbosa, Cristian Ríos, Emanuel Culio, Lautaro Tejerina, Fernando Pierucci, Juan Manuel Cobián, Osvaldo Noé Miranda y Audi Nieto, entre otros. Así estipulaba Almagro una rápida vuelta a la categoría que acababa de dejar atrás. El plan salió a la perfección y un año más tarde se concretó el descenso.
En el medio quedaron algunas apostillas. El bautismo entre los grandes se dio en la tercera fecha del Apertura 2004, ante Vélez en Liniers. Ese día, Lamberti reemplazó a Lucas Sparapani a los 37 minutos de la segunda etapa. Durante ese torneo volvería a tener acción en otros 5 partidos, actuando generalmente como moneda de cambio en los segundos tiempos.
En el Clausura 2005 tuvo mayor participación, fueron 16 encuentros, sin goles y con una expulsión por insultar a Carlos Maglio ante Instituto en un match que el equipo de Jose Ingenieros ganaba 2 a 0 y terminó perdiendo 3 a 2 gracias a una ráfaga de inspiración de Josemir Lujambio.
A mediados de año, la dupla de Juan Amador Sánchez y Enrique Hrabina, que lo había dirigido en Almagro, lo tentó para jugar en el fútbol paraguayo. Fue así que armó el bolso y se fue a la tierra del tereré para desempeñarse en Guaraní. Allí compartió equipo con Hilario Navarro, Valentín Filippini y Hernán Barcos.
Seis meses y un gol después (a Cerro Porteño), pegó la vuelta para sumarse a All Boys (2006) y afrontar la segunda etapa de la Primera B Metropolitana. En la plantilla de que dirigía Hilario Bravi tampoco pudo destacarse y seis meses después ya buscaba nuevos horizontes.
Otra vez rumbeó para el norte y en esta ocasión recaló en Juventud Antoniana de Salta. En el Argentino A anduvo bastante bien y nuevamente lo vinieron a buscar de afuera.
A comienzos de 2007 se marchó al Olmedo de Ecuador. Ese año, el conjunto de Riobamba logró por primera vez la clasificación a la Copa Sudamericana, tras ganar la primera etapa del torneo local. En el certamen internacional, los ecuatorianos avanzaron hasta la segunda ronda. Pese a los logros colectivos, los números individuales de Lamberti no fueron del todo buenos, redondeó 37 partidos, un solo gol, 7 tarjetas amarillas y 7 asistencias. Sabor a poco.
En 2008, retornó a Antoniana y a mediados de año sonó como posible refuerzo de Olimpo, Atlético Tucumán y Almagro. Puro humo.
Reapareció en 2009, defendiendo los colores del Flamengo de Brasil… ¿el gigante de Río de Janeiro? ni por asomo, ni siquiera es carioca, sino el Flamengo de Guarulhos, una versión paulista que disputa la segunda división del campeonato estadual.
Quizás sin pensar que alguna vez un medio argentino se interesaría otra vez en su carrera, ante la prensa brasileña se presentó como ex jugador de Lanús y la Liga Deportiva Universitaria de Quito. ¿Hay dudas? No señores, la baldoseridad al palo. ¿Quieren más pruebas? Pueden pedirnos más, eh. Mientras confórmense con el compilado de 20 minutos que sigue a continuación.
Eduardo Alberto Escobar (Manduré)
Delantero de breve paso por la primera división, nacido en Resistencia el 24 de febrero de 1979. Surgido futbolísticamente en Chaco For Ever, debutó en la máxima categoría con la camiseta de Talleres de Córdoba, en la sexta fecha del Clausura 2000. Ese día reemplazó a Gabriel Roth y sobre el final marcó un gol en la victoria por 3 a 1 frente a Rosario Central. En la jornada siguiente, volvió a ingresar por Roth faltando dos minutos para el final del encuentro. Finalmente, se dio el gusto de salir como titular en la octava fecha, ante Estudiantes LP, en un partido que finalizó 1 a 1.
Opacado por la presencia de tipos como Rodrigo Astudillo, Darío Gigena, Claudio Pronetto, Nicolás Oliva, El Loco Marzo y Sebastián Flores Coronel, finalizado el campeonato no tuvo otra opción que salir a buscarse un lugar en la B Nacional.
Un año en Defensa y Justicia le bastó para tomar aire y emprender la vuelta a Córdoba. De nuevo en el Tallarín, tuvo que pelearle el puesto a Esteban Herrera, Cristian Rami y Matías Urbano. Con semejantes animales de área apenas pudo arañar 45 minutos ¡en la última fecha! ante Chacarita.
Para el Clausura 2002 se depuró un poco el plantel y de esta manera Escobar logró disputar 11 partidos (7 como titular), en los que marcó 4 goles, siendo dos de ellos frente a Belgrano, en el clásico de la provincia disputado en la décimo quinta jornada. Los otros 2 tantos los anotó contra Lanús en la segunda fecha, y ante San Lorenzo en la décimo sexta.
En el Apertura 2002 se sumaron Diego Bustos, el Yerbatero González, el Polo Quinteros y el Gordo Germán Real para acaparar el frente de ataque cordobés. Así, Manduré quedó nuevamente relegado. Jugó cuatro partidos, ingresando casi siempre como suplente.
Se despidió con 17 minutos de acción en la fecha 7 del Clausura 2003, ante el Chacarita del Pato Pastoriza en San Martín, dirigido por Fabián Madorrán, dos que ya no están. Ah, en el arco del Funebrero estaba el ¿ex? arquero de Tacuarembó.
Sin nada más que hacer en el fútbol grande, volvió a bajar una categoría para sumarse a Sarmiento de Junín (2004/2005). No conforme con eso, a mediados de 2005 se sumergió en las profundidades y recaló en El Linqueño para conocer el Argentino B.
En 2006, se animó a expandirse territorialmente y se fue a El Salvador para defender los colores de Alianza en el primer semestre, y a Bolivia, para jugar en Blooming la segunda mitad del año.
En 2007 se tomó el avión para incorporarse al Malacca FA malayo. A comienzos de 2008 estuvo a prueba en el Górnik Zabrze polaco. Al parecer no convenció a nadie y cansado de sumar millas, decidió pegar la vuelta y vestir otra vez los colores de Chaco For Ever, donde es el goleador del equipo.
Matías Emiliano Irace
«¿Cómo pasar de jugar Copa Libertadores a la cuarta división española en 5 años y no morir en el intento?» así debería llamarse la cátedra que podría dictar en sus ratos libres Matías Irace, un mediocampista de la categoria ’83 surgido de la inagotable cantera de Rosario Central.
Después de romperse el lomo en las inferiores canallas y de consagrarse campeón del Torneo Gobernador Luciano Molinas en 2003 jugando con Emiliano Impallari, Damián Ledesma y Matías Escobar (sí, el pibe que se muere por jugar en Newell’s, pero que va por su segunda etapa en Central luego de su paso por Gimnasia LP y el fútbol turco), Irace debutó oficialmente el 29 de febrero de 2004, cuando por la tercera fecha del Clausura Central visitó a Chacarita en San Martín. Esa tarde, reemplazó a otro baldosero, como Renzo Ruggiero. A la semana siguiente, contra Racing anduvo bien y largó un poco de humo ante la prensa: «Vengo a la popular desde los 10 años y ahora me tocó estar adentro. Lo que sentí es raro, algo loco. Todavía no caigo«. En aquel torneo, bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Russo, redondeó 12 presencias, ingresando en 8 ocasiones como titular.
Esa misma temporada, una lesión de Vitamina Sánchez le dio la posibilidad de jugar el partido revancha por las octavos de final de la Copa Libertadores ante el São Paulo brasileño. En la ida, el conjunto rosarino había ganado por 1 a 0 con gol de Gonzalo Belloso. En el Morumbí, el equipo local ganó por 2 a 1 con tantos de Grafite -2-, mientras que Germán Herrera descontó para el Canalla. En la definición por penales, los paulistas ganaron 5 a 4 gracias a la actuación de Rogério Ceni que tapó los remates de Julio César Gaona… y del propio Irace.
En el Apertura 2004, bajo el comando del uruguayo Víctor Púa (2 partidos) arrancó como titular. Luego con Don Ángel Tulio Zof pasó al banco de suplentes aunque ingresó en otras 5 ocasiones, mientras que con Ariel Cuffaro Russo jugó en la última fecha ante Estudiantes de La Plata.
Para la despedida en el Clausura 2005 quedaron 2 encuentros, en la tercera fecha ante Quilmes cuando salió a los 56 minutos para la entrada del Puflo Alemanno, y en la décimo cuarta cuando ingresó los últimos 20 por Emiliano Papa, con el fin de aguantar el cero ante Colón de Santa Fe. En total, Irace dejó en Primera División la marca de 22 partidos, sin goles.
Sin ganas de rasparse los tobillos en la B Nacional, cuando quedó desvinculado del Canalla a mediados de 2005 armó las valijas y se fue a España para defender los colores del Unió Esportiva Sant Andreu. En el conjunto catalán militó hasta 2007 y fue partícipe del plantel que descendió a la Tercera División (cuarta categoría) en la temporada 2006/2007 y que recuperó la plaza en Segunda B en la 2007/2008.
El 2008 lo encontró jugando algunos meses en el Sporting Genzano, de la Serie D italia. Pero no tardó mucho en pegar la vuelta y sumarse al Mataró español. En este último equipo apenas logró disputar 12 partidos en la temporada 2008/2009 antes de desvincularse por problemas económicos. Con el pase en su poder, en enero de este año apareció en la plantilla del Andorra CF, siempre en el under ibérico.

Valdir Joaquim de Moraes. Arquero brasileño. Jugó entre 1947 y 1969.