Pérez García Matías

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Matías Augusto Pérez García
Dirán los libros que «Los Pérez García» fue uno de los mayores sucesos de la radiofonía argentina allá lejos y hace tiempo que dejó impregnada una frase que resiste el paso de los años: «Tiene más problemas que los Pérez García«. Para los Salieris del Bobo Contepomi, «Los Pérez García» son una banda del paradisíaco (?) conurbano bonaerense que entremezclan el rock y el reggae. Pero para los archivos secretos de En Una Baldosa, Pérez García significa mucho más que eso. Es sinónimo de fama efímera, pero fama al fin.

Promisorio enganche surgido de las divisiones inferiores de Lanús. Nacido en Tartagal, provincia de Salta, el 13 de octubre de 1984. Desde chico se destacaba entre sus compañeros y era figurita repetida entre las convocatorias de la selección Sub 17, donde compartió equipo con Javier Mascherano, Pablo Zabaleta, Patricio Pablo «este año exploto (de verdad)» Pérez, el malogrado Lucas Molina, D11os, Carlos Tévez, Gonzalo Rodríguez, Diego Ludueña, Ruben Salina y Hugo Colace, entre otros.

Su estreno en las juveniles fue en octubre de 2000, con 16 años a cuestas en un amistoso frente a Chile, cuando le tocó reemplazar a Tévez. En 2001, disputó 3 encuentros del Sudamericano de la categoría en Arequipa (Perú), enfrentando a Venezuela por la primera ronda, Paraguay y nuevamente la Vinotinto en la ronda final.

No pasó mucho tiempo hasta que empezara a ser tenido en cuenta en el conjunto de la zona sur. En junio de 2002, participó de su primera pretemporada al igual que los arqueros Guido Vidal, Horacio Ramírez, los volantes Diego Pelletieri y Marcos Aguirre, y el romperredes, Gonzalo Marronkle.

Sin embargo, su estreno en la primera división con la casaca granate, fue el 5 de julio de 2003, en Córdoba, ante Talleres, por la última fecha del torneo Clausura. Esa tarde, reemplazó a Rodrigo Mannara a los 78 minutos y se dio el gusto de tirar paredes con el Tati Bustos Montoya y el mencionado Marronkle.

En el Apertura 2003 con Miguel Ángel Brindisi, tampoco tuvo muchas chances, apenas jugó 2 partidos. En la octava fecha ante Chacarita ingresó a los 18 minutos del segundo tiempo en lugar del Ogro Fabbiani… y a los 26 minutos le dejó el lugar a Javier Almirón. Tuvo la oportunidad de redimirse en la última jornada, ante Arsenal, cuando reemplazó a Nelson Benítez a los 80 minutos.

Su cuarta y última aparición en Primera, la haría en el Clausura 2004, con Carlos Ramacciotti en el banco y contra Estudiantes, entrando en lugar de Sebastián Salomón. Esos 28 minutos, marcaron su despedida del fútbol grande a nivel nacional.

Después de una temporada con poca acción, el pibe se la veía venir y a mediados de 2005 le dieron el toque. Pasó a préstamo a la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia, pero no rindió como se esperaba. Dijo presente en 15 encuentros (12 correspondientes al torneo Apertura y 3 al Clausura), y no convirtió goles.

En 2006 bajó una categoría para sumarse a Talleres de Escalada, donde pareció reencontrarse con su juego. Disputó 39 cotejos y marcó en 12 ocasiones. Con los colores de Atlanta (2007) mostró su mejor versión futbolística, se puso el equipo al hombro y se ganó el cariño de una hinchada necesitada de ídolos. Pero lo bueno dura poco, y el tren pasa solo una vez, y Pérez García lo agarró a tiempo. A comienzos de 2008 cruzó el océano para defender la casaca del Chamois Niortais francés.

En la tierra de Wahiba Ribery y la baguette describen a Matías como «Uno de los mejores descubrimientos, un jugador con una técnica extraordinaria, capaz de desestabilizar a una defensa él solo. Provocador, gambeteador, un excelente definidor y gran pateador de tiros libres«. Una especie de Cristiano Ronaldo del subdesarrollo, ¿no será mucho?.

Ávalos 2008

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Envalentonados por su tristísimo paso por Racing Club, algunos hinchas insisten en que Erwin Ávalos tendría que haber jugado en otra posición que no sea la de delantero que erra goles imposibles, otros predican que su profesión no era el fútbol, y otros más radicalizados, creen que el paraguayo con aspecto de vietnamita no debería haber nacido.
Pero el fútbol guaraní es especial, y en su tierra Erwin es poco menos que Dios. Nuevamente en Cerro Porteño después de haberse baldoseado la vida en Avellaneda, el atacante se reencontró con el gol y las buenas actuaciones, bajo la dirección técnica de Pedro Troglio.
Es más, ahora el paraguayo es un jugador completo y no sólo convierte goles, sino que también los evita (en su propia valla, en el área rival lo viene haciendo hace rato). Prueba de esto fue el 29 de octubre de 2008 ante Libertad, cuando tuvo que ir al arco por la expulsión de Roberto «Gatito» Fernández, a los 35 minutos del segundo tiempo con el partido 3 a 0 a favor del conjunto azulgrana. Un instante antes Peter había agotado los cambios y un jugador de campo tuvo que agarrar el fierro caliente con un tiro libre de peligro en contra.
El remate de Osvaldo Martínez fue a parar al fondo de la red ante la atenta mirada de Erwin que poco pudo hacer para evitarlo. En los minutos restantes, el jugador más puteado de la temporada 2007/2008 atenazó un balón contra el pecho, y realizó tres saques de arco, gracias a que sus compañeros tapaban toda intención de remate al arco por parte del rival.
Sin embargo, lo más bizarro bajaba desde las tribunas de La Olla, «Este es un arquero de selección» entonaba contenta la hinchada de Cerro Porteño, mientras Ávalos, pulgar en alto, retribuía el cariño de la gente.

(Gracias Nano de Turdera)