Acoglanis Diego

Diego Hernán Acoglanis (El Tata)

Rosario no es una ciudad más. Da para especiales, no quedan dudas. La cuna de la bandera, buenas minas, capital mundial del gatopán, la tierra de Fontanarrosa, el Negro Olmedo, y cómo olvidarse del Pájaro Gómez y Vilma Palma e Vampiros. Rosario es, también, una fuente inagotable de baldoseros.

Rubio y metedor, Diego Acoglanis, volante central de profesión, emergió de las divisiones inferiores de Rosario Central en el momento equivocado. Integrante de la cuarta división campeona en 2001 junto con Mauro Poy, Leonardo Borzani, Luciano Figueroa, Leonardo Talamonti, Mariano Echagüe, Agustín Lastagaray Toledano y Emiliano «Habemus» Papa, entre otras eminencias, nunca tuvo la posibilidad de ganarse en lugar en el plantel de Primera pese a que sus compañeros solían ser el manotazo de ahogado del técnico de turno.

Siempre estuvo ahí, al pie del cañón, cumpliendo en Reserva hasta mediados de 2004, cuando quedó en libertad de acción. ¿Sus quince minutos de gloria? Un amistoso televisado ante Quilmes en el que reemplazó a Diego Erroz.

En 2002 estuvo cerca de incorporarse a Instituto Atlético Central Córdoba, pero el pase quedó en la nada. Dos años más tarde, se sumó a Central Córdoba (2004/2005), pero de Rosario. Ahí se dio cuenta que batallar las canchas del ascenso nacional no era lo suyo y cruzó la Cordillera.

En Chile, defendió los colores de Coquimbo Unido (2006). No dejó un gran recuerdo y se fue (bueno… lo fueron) rápido a Europa, a ganarse unos euros en el under español, jugando para el Club Deportivo Lalín (2006).

La llegada del Tata a la madre patria estuvo plagada de expectativas, por parte de los hinchas y de los dirigentes, que soñaban con el ascenso a la Segunda B. Pero la campaña fue desastrosa y el rosarino debió buscar nuevos horizontes para conquistar apenas seis meses después de haber arribado al viejo continente.

En 2007, con el pasaporte comunitario en la mano se fue a Italia, donde creyó que tendría inmunidad para robarla descaradamente. Allí estuvo hasta hace algunos meses en el Nuovo Campobasso Calcio, de la Serie D.

No sabemos si anduvo bien o no, pero que aprovechó las bondades de la tecnología siglo XXI es una certeza, un par de partidos televisados le bastaron para armarse unos videítos, ponerlos en YouTube y venderse al mejor postor, esperando que algún club muerda el anzuelo y lo contrate para lo que queda de esta temporada 2008/2009.

Ortíz Ángel

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Ángel Antonio Ortíz

«Se busca defensor guaraní con amplia experiencia en el medio local para pasantía en el fútbol argentino. Interesados presentarse en el Club Atlético Lanús de Buenos Aires.»
Palabras más, palabras menos, esto podría haber dicho una solicitada en el glorioso diario Popular, aquel que ningún ser humano con sentido del humor puede dejar de hojear cuando pasa por Retiro. Lamentablemente la llegada de Ángel Antonio Ortíz al fútbol argentino se dio en otras circunstancias, menos pintorescas. Con una digna carrera a cuestas en su tierra natal, se propuso conquistar el fóbal gaucho a mediados de 2005 y para ello se tomó el primer vuelo Asunción – Buenos Aires. Sus pergaminos a priori, resultaban interesantes, venía de cumplir buenas actuaciones en Guaraní (2001 a 2003) y Libertad (2004/2005) que lo llevaron a formar parte de la selección albirroja en las eliminatorias clasificatorias para Alemania 2006.

Silbando bajito aterrizó en Lanús, y de a poco se fue ganando la consideración de Pipo Gorosito, que lo incluyó como titular en los primeros partidos del Apertura, aunque el Paragua dejó poco y nada. El principio del fin se comenzó a gestar en septiembre, cuando en la previa de un partido ante San Lorenzo abandonó la concentración por un problema familiar y fue reemplazado por un tal Agustín Pelletieri, que no venía siendo tenido en cuenta y terminó convirtiendo el gol del granate.

A comienzos de octubre, Ortíz rescindió su contrato (apenas alcanzó a disputar 3 encuentros) alegando un cuadro depresivo, quizás agobiado por la pelotudez del Ogro Fabbiani, o harto de ver jugar a Diego Manicero y Ariel Carreño, conformando la dupla con menos gol de la historia.

De nuevo en su país, continuó entrenándose en Libertad aunque imposibilitado de participar en partidos oficiales. A comienzos de 2006 pegó la vuelta a Guaraní y en 2007 se dio el gusto de pegar el salto a un grande, Olimpia.

En el Decano paraguayo la pasó mal y a mediados de 2008 quedó libre, largando la bronca contra Gustavo Costas. «El representante de Costas (Fernando Alonso) compró a varios jugadores del Olimpia que tienen que jugar para que después le salga bien sus negocios. Él me dijo que estaba en sus planes, después dejó una lista dónde me sacaba. Estoy muy dolido», afirmó Angelito, cuando le estaba por pintar nuevamente el bajón. A lo que Alf contestó: «Ángel Ortiz, cuando no jugaba, era por que estaba lesionado o porque no quería jugar». ¿Quién tiene razón? La justicia paraguaya dirá, mientras tanto, Ortíz comenzó su tercera etapa en Guaraní.
Ya nadie espera que se vaya de allí, porque siempre que se aleja surgen los problemas.