Huracán con publicidades mexicanas (2007)

De gira por México, en el año 2007, el ascendido Huracán del Turco Mohamed jugó varios partidos amistosos en los que utilizó una camiseta bastante extraña, no por su diseño, sino por sus publicidades, que por unos días reemplazaron a La Nueva Seguros, el principal sponsor del Globo por aquel entonces.

La imagen del partido ante Puebla nos muestra a Federico Nieto luciendo el chivo de Beach Property Holbox, una empresa de la que no hay demasiada información en internet, pero que seguramente tendrá que ver con las drogas casas en la playa, como su nombre lo indica. Sobre todo, teniendo en cuenta que Holbox es una paradisíaca isla de la península de Yucatán.

Además, tanto en el frente como en el dorso de la camiseta, aparecía el logo de Waldo’s Dolar Mart, una tienda con sede en Tijuana que se destaca por las ofertas irresistibles. Y sí, Huracán estaba regalado.

Platense con los parches invertidos (1999/2000)

Están los que sostienen, con algo de lógica, que la camiseta de Platense jamás podrá ser linda combinando esos colores: el marrón y el blanco. O mejor dicho, nunca podrá ser linda una casaca que incluya el marrón, porque el blanco está presente en infinidad de prendas muy bonitas. Podemos discutir este tema durante años (?), pero en algo vamos a estar de acuerdo. Si a una camiseta que tiene marrón, encima le agregamos un parche poco delicado, ahí la cosa es verdaderamente espantosa.

La camiseta Puma que utilizó el Calamar en su último año en Primera División estaba bastante bien, hay que reconocer. El problema se originó cuando reapareció el sponsoreo principal de Crown Mustang (ya había estado en la temporada 1997/98) y los encargados de la ropa tuvieron que salir a parchar, aunque no de la mejor manera.

El parche rectangular blanco con letras rojas quedaba bárbaro en la espalda de los jugadores, pero no en la franja marrón de la camiseta titular. Del mismo modo que quedaba muy bien en la franja blanca de la camiseta suplente, pero horrible en la espalda de fondo marrón. ¿Qué costaba hacer dos parches distintos?

Al año siguiente, con Platense en la B, se avivaron e hicieron un parche marrón para el nuevo anunciante: Anta Seguros. El tema es que repitieron el error y la desprolijidad, en este caso, se notaba en el frente de la camiseta suplente y en la espalda de la camiseta titular.

Para tirarle piedras al utilero (?).

Independiente alternativa con pantalones y medias rojas (1992)

independiente 1992

A esta altura del partido, con la FIFA poniéndose tan meticulosa con el tema de las diferencias cromáticas, no es demasiado extraño ver a un equipo combinando su camiseta alternativa con pantalones y medias titulares, o viceversa. Pero allá por 1992, cuando Independiente había adoptado el azul marino para todos sus juegos de pantalones y medias, fue bastante extraño verlo combinar el rojo con su casaca suplente.

La particular mezcla de la pilcha Adidas equipment se dio en el Apertura ’92, más precisamente en la derrota 1 a 0 Lanús, con gol del Tero Di Carlo. Aquel día, en Avellaneda, Independiente fue el Rojo, pero sólo de la cintura hacia abajo.

River rojinegra (1958)

¿River jugando con la de Newell’s? ¿Con la de Colón? No, apenas una casaca alternativa bastante extraña para la historia del Millonario, que se utilizó en un partido amistoso de 1958.

El match en cuestión, disputado el 15 de agosto en el estadio Monumental, fue ante el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano (en la foto, junto a Ángel Labruna) y el húngaro Ferenc Puskás.

Con esa indumentaria, River terminó cayendo por 1 a 0, gracias al gol del argentino Héctor Rial a los 8 minutos.

(Créditos a GamaCero y a Patricio Nogueira)

Gimnasia de Entre Ríos verde Lobo (1999)

La tradicional camiseta de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, se sabe, es blanca con una franja horizontal celeste. O en su defecto, azul. Sus uniformes alternativos, generalmente, también combinaron esos colores de varias maneras. Pero siempre hay excepciones.

De vez en cuando, el equipo entrerriano saca a la luz alguna casaca que llama la atención. Ha tenido amarillas, rojas y hasta tricolores. Pero sin lugar a dudas, una de las mayores rarezas es la camiseta verde que mostró en la temporada 1999/2000 de la B Nacional.

La pilcha de la marca Dana se destacaba por dos cosas. En la espalda, figuraba el contorno de la Provincia de Entre Ríos encerrando el número del jugador. En el frente, un enorme Lobo sostenía una pelota vestido con una camiseta blanca con una franja verde. Hincha del Elche de España, no quedan dudas (?).

Quilmes con camisa rayada (1961)

En 1961, el Quilmes Atlético Club fue campeón en los escritorios de la Primera B (había terminado detrás de Newell’s, sancionado por un caso de incentivación) y logró así su segundo ascenso a la máxima categoría. Sin embargo, ese fue sólo uno de los hechos llamativos de aquella campaña.

En la segunda de aquel campeonato, el Cervecero presentó una camisa manga larga de colores muy extraños para la historia de la institución. A lo lejos, la casaca se veía bordó. De cerca, la prenda era rayada, aunque existen varias versiones acerca de la combinación. Para algunos, era roja, negra y blanca. Para otros, gris y fucsia. Incluso hay gente que dice que la pilcha tenía distintos tonos marrones.

Lo cierto es que aquella casaca, hoy mítica para muchos hinchas de Quilmes, fue la cábala del equipo durante varios partidos de 1961 y se llegó a usar, incluso, frente a rivales con los que no hacía falta cambiar de indumentaria para diferenciarse.

Gracias a @ManeKlasesmeier y Deportes en Quilmes.

Talleres homenaje a «Daniel» Ludueña (2012)

Talleres, siempre Talleres. El inefable e histórico protagonista de esta sección nunca nos deja a gamba. Y no hay que irse a los archivos más lejanos para encontrar perlas escondidas. Apenas extendiendo un poco la mano se pueden hallar rarezas contemporáneas.

En agosto de 2012, La T debió arrancar una nueva temporada en el Argentino A con una baja importante, y no hablamos de un jugador. Uno de los sponsors más fuertes, Mondial, se tomó el palo y dejó un problema para la utilería, ya que había que renovar todos los juegos de camisetas. La solución más prolija, aunque también la más costosa, era contactarse con Penalty y mandar a hacer casacas nuevas. Pero Talleres es Talleres. Y las cosas siempre pueden ser peor.

La solución que aportó la dirigencia fue rápida y bastante digna: tapar el chivo de la empresa de motos con un parche institucional que cambiaría fecha tras fecha, homenajeando a los ídolos del club. Buena idea, pero había que ponerla en práctica.

En el debut, ante Sportivo Belgrano, la imagen y el nombre de Miguel La Wanora Romero aparecieron en el pecho de los jugadores. Luego, en el resto del torneo siguieron los homenajes para Daniel Willington, Luis Galván, Miguel Oviedo, Victorio Ocaño, Mario Bevilacqua y el Lute Oste, entre otros. Sin embargo, ninguno de ellos tuvo tanta repercusión como Luis Ludueña.

En la quinta fecha, frente a San Martín de Tucumán, Talleres demoró en salir al campo de juego del Kempes y el partido comenzó 20 minutos tarde. Con el correr de los minutos, se empezó a conocer la verdad. Ese día, la dirigencia albiazul había decidido homenajear al Hacha Ludueña llevando su imagen en la camiseta. El tema es que, un rato antes de comenzar el partido, se percataron de que el parche decía Daniel en lugar de Luis. Sí, en vez de homenajear a una gloria, estaban homenajeando accidentalmente a su hijo, El Hachita, que ni siquiera había sido tallarín.

Desesperados, apelaron a otro juego de camisetas, pero la similitud con la pilcha blanca de la visita provocó que el árbitro ordenara otro cambio de vestuario. ¿Resultado? El Matador se tuvo que poner la pilcha gris de la temporada anterior, con el chivo de Mondial incluido.

Todo muy Talleres.

Atlético Tucumán naranja (1993)

La historia, rescatada hace unos meses por el diario La Gaceta, da cuenta de un hecho bastante particular que pone de manifiesto algo que desconocíamos: los tucumanos son daltónicos (?).

En 1993, Atlético Tucumán recibía a Talleres de Córdoba en el estadio Monumental José Fierro. Un equipo a bastones celestes y blancos, otro a bastones azules y blancos. ¿Podían confundirse? Sí, pero nada fuera de lo común para lo que sucedía en el Nacional B de aquel entonces, más precario y sin tanta indumentaria como ahora.

Sin embargo, el local disponía de dos juegos alternativos. Uno blanco con vivos celestes y otro naranja con vivos blancos. Toda una rareza este último, pero funcional para la situación que se presentaba ante La T. Fue así que, según cuenta la leyenda, el técnico Hugo Zerr eligió de movida la pilcha anaranjada para salir del paso. Claro que no esperaba la negativa del utilero, Néstor Usandivares, quien le explicó que usar esa casaca podría generar el rechazo de la gente, al confundir esos colores con los de San Martín, el clásico rival. El detalle es que el Ciruja está identificado con el rojo, no con el naranja. Pero bue.

Atlético salió a jugar con la camiseta blanca, pero en el entretiempo el árbitro insistió en cambiar de indumentaria. Según la autoridad, no había el contraste necesario para diferenciar a los jugadores. Hinchado las bolas, Zerr ordenó a sus hombres que se pusieran las camisetas naranjas, contradiciendo al utilero y haciéndose cargo de las consecuencias. ¿Y qué fue lo que pasó? Llovieron las puteadas.

Ni bien aparecieron los futbolistas decanos en el campo de juego, la hinchada empezó a silbar. «Si no cambian los colores, que quilombo se va armar», dicen que cantaron. ¿Resultado? Tuvieron que volver al vestuario para ponerse las camisetas del primer tiempo, mientras el utilero sonreía de satisfacción por haberle ganado la discusión al DT.

Después de tanto quilombo, el partido terminó 0 a 0. Y eso no es todo, porque hace poco San Martín de Tucumán presentó una casaca naranja.

Utilero, el tiempo te dio la razón (?).