El 10 de Junio de 1978 con motivo del Campeonato Mundial jugado en Argentina, las ya eliminadas selecciones de Francia y Hungría se enfrentaron en Mar del Plata. A pesar de que una era rojo y otro azul, la FIFA le pidió a la delegación húngara que utilice la camiseta suplente para evitar confusiones en los espectadores de TV pues eran épocas en las que predominaban los aparatos en blanco y negro. Lo curioso fue que los galos también salieron al campo con la alternativa y los equipos coincidieron con la blanca. Así, la selección francesa manda a pedir un juego de algún club cercano. Fue así que Kimberley proporcionó la ropa blanca con rayas verdes verticales y el partido se jugó. Fue victoria por 3 a 1 para «el equipo marplatense». Vale agregar también que los jugadores Dominique Rocheteau y Olivier Rouyer, tenían en sus pantalones los números 7 y 11, mientras que en sus casacas llevaban el 18 y el 20 respectivamente. Pero esta locura no terminó ahí. El hijo del hombre que consiguió las camisetas para Francia, en el Mundial Sub 20 del 2001, tuvo que estamparle los números a las camisetas de los franceses, porque no lo habían hecho. Impresionante, 23 años después se volvió a repetir el caso, esta vez con el hijo.


