
En medio del receso que nos tomamos para mudar el sitio, recibimos la noticia que jamás hubiésemos querido escuchar: Murió Darío Dubois. Queremos recordarlo como lo que fue, un tipo querible y distinto. Acá va un homenaje en nombre de todos, a cargo del integrante del staff que más lo conoció. Más abajo, en los comentarios, publicamos una recopilación de todos los mensajes que ustedes fueron dejando, que seguramente llegará a la familia del Loco.
NOS ESTAMOS VIENDO DARIO…
De un par de definiciones estoy absolutamente convencido. Darío sólo se mudó de barrio porqué pensó que acá ya había hecho todo, demostrando que era distinto y lo dejó bien marcado en quienes lo conocimos. Ahora, está en otro barrio, para seguir pintando la diferencia, disfrutando del reconocimiento que todos y cada uno de nosotros le tributamos en nuestra casa. Que en un tiempo de sinuosos personajes y estridentes vende humo, le bastaron 37 años para que no lo olvidemos, para que lo extrañemos un poco, porque se pueden tener 80 años y nada, y la vida pasarnos con pena y sin gloria, y pasar por la vida, como él, por varias vidas como las que gozará él. Seguro.
No habrá que llorarlo, habrá que sonreír recordando cada frase sacada de la magia del under que tanto transitó. He aquí la gran diferencia.
Se preguntará, cuando lea En Una Baldosa, por qué cientos de personas le hicieron el aguante, muchos sin conocerlo, que no es poco. Claro, esto si decide entrar en internet, por una cuestión de tiempo, ¿viste?, porque en el otro lugar donde se mudó tendrá que desandar las mismas «locuras» que anduvo haciendo por acá. La «fama», bien ganada por cierto, le llevará un tiempito radicarla, pero a quien le cabe duda que lo va a conseguir.
Cuando vaya a alguna cancha pobre de la «D», buscaré algún jugador con la camiseta n° 6 para ver si tiene la cara pintada. Buscaré una gran moto negra apoyada contra un vestuario hecho de ladrillos huecos. Cuando salga el sol, iré a la puerta de algún boliche de dudosa concurrencia y esperaré verlo salir con ésa cara de Jesucristo y en el bolsillo con algunas monedas más. Esperaré siempre su regreso. Bueno, si es que alguna vez se fue. Y si así fuera y no vuelve, por ahí hasta se mudó a un tercer barrio, porque ahora la tiene mas clara y 37 años le sobrarán para hacer todo lo que quiso y desenmascarar a unos cuantos caretas.
Che Darío, mirá que la hiciste bien. Nos cambiaste la idea y nos hiciste bien, mostrando la cara de una vida que por ahí, ni a palos íbamos a conocer.
Sólo te pido un par de cosas, mandale saludos al «Garrafa», a «Pappo», seguí jugando al fútbol y pintate la cara, y embarrate la publicidad que mancha la camiseta, choreale unos mangos a algún referí botón, que seguro le sobran… no sé que más pedirte. Vos sabés. Por eso aprendimos a valorarte.
Chau Loco, esperanos que en cualquier momento nos juntamos y algo vamos a hacer. Vos no traigas nada, porque seguro vas a andar sin filo.
Daniel Console