
Héctor Veira a Quilmes. 2006
Previo al mundial de fútbol de Alemania 2006, el «Bambino» aseguró su llegada al Cervecero con la convicción de hacer una buena campaña y salvar la categoría.
Días después de la conferencia en la que tiró una de sus coloridas frases, «esto no es un desafío, es una maravilla», el entrenador partió hacia la Copa del Mundo para realizar tareas periodísticas.
Mientras deliraba con Bilardo para Fox Sports y se mostraba serio para Canal 9, manejaba el tema refuerzos desde allí y tenía a su ayudante Esteban Pogany a cargo del plantel. Pero extrañamente las promesas de los dirigentes de Quilmes no se transformaban en realidades y con apenas tres refuerzos, dos de ellos arqueros, Veira decidió renunciar.
«No se pudo armar un equipo para pelear arriba. Por eso decidí dar un paso al costado, porque no llegó ningún refuerzo importante», acusó el entrenador.
Eso causó un gran revuelo a nivel institucional y además hubo que salir a buscar desesperadamente un nuevo director técnico
Cucu