
Calor, mucho calor en Asunción. Dos niños paraguayos se las rebuscan en la calle vendiendo golosinas. De repente, no pueden creer lo que están viendo. El mismísimo Roberto Perfumo, por entonces DT de Olimpia, está sentado en el cordón de la vereda. Rápidamente deciden abordarlo para sacarle unos pesos pero cuando están a escasos centímetros se detienen. Piensan, reflexionan. El pibe de rojo lo mira bien y le dice a su compañero «pará, no me parece una buena idea. Pobre Mariscal, está en la lona. Se compra las camisas en el mismo lugar donde la señora que pasa por atrás se compra las polleras«






