De pelo en pecho ni hablar

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Quisieron ser como los bañeros más locos del Mundo pero no pudieron. Les faltó producción.
La playa San Sebastián en La Perla marplatense sirvió de escenario para que los jugadores de San Lorenzo de Almagro dieran rienda suelta a la veraniega moda de 1988.
En los extremos, Walter Perazzo y Ramón Bernuncio lucen la sencillez de los modelos adidas. En el centro de la escena, en cambio, Lucho Malvárez muestra un short de dudosa masculinidad, estampado con colores bien fuertes que, suponemos, deben haber marcado tendencia en esa temporada. ¿Habrán sido capaces de llegar al hotel vestidos de esa manera?

Juan Pordiosero

Reíte vos, que nos reímos nosotros

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Para los que creen que el hijo de viento comenzó a vestirse de forma extravagante después de sus millonarias transferencias, acá va una prueba de que Claudio Paul Caniggia siempre fue un distinto, dentro y fuera de la cancha.
Con 20 años y apenas 24 partidos en Primera, ya recibía a la revista El Gráfico con una pinta un tanto particular. Camisa estampadísima, muy abierta y por adentro del pantalón. No podemos pasar por alto las mangas cortas con dobladillo. Un genio.
¿El jean? Nevado y a la altura del ombligo, como correspondía para un elegante Malvestitti de 1987.

Juan Pordiosero

Supermercado DI(ego)AR(mando)CO(ppola)

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Si algún despistado habitante del planeta Tierra observara la foto, supondría que el personaje en cuestión trabaja en un reconocido supermercado y que por eso luce la vestimenta del lugar.
De todas maneras, cuesta no darse cuenta de que se trata de Diego Maradona, quien se calzó un pavoroso chaleco, una gorra y un prendedor, vaya a saber uno para qué. Y más curioso aún es verlo con un libro en la mano.
Pero eso no es todo. De fondo aparecen dos ilustres canosos como Cóppola y Bianchi, que a pesar de tener dos filosofías de vida muy diferentes, compartieron algunas vivencias.

Cucu

Diego, LaGorra es lo mas presentable

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A principios de los ’90, Diego Latorre se llevaba el mundo por delante: figura de Boca, jugador de seleccion, futuro europeo y novio de la hija del Presidente de la Nación. Quizás por todo esto creyó que usando esa camisa impresentable con el blazer (existe esa palabra?) cuadriculado y rematándola con una gorra azul, iba a pasar desapercibido.
Todavia no sabemos si lo logró, es una de las tantas posibilidades ya que terminó jugando en Guatemala y en el ascenso Mexicano. Otra opcion es que luego de conocer a su ex-suegro le cambio la vida para siempre. Nunca lo sabremos, tampoco sabremos porque el cuello de la camisa es tan…feo. Bah, feo le queda chico.

Pastor (Créditos a La Memoria que Perdimos vía Tic Espor)

Dos bichicomes sin termo

uruguayos

Postal charrúa en Buenos Aires. El Riachuelo es testigo de la llegada de dos eximios futbolistas uruguayos. Ellos vienen a demostrar sus condiciones, pero no se dan cuenta que posando para la foto deterioran su imagen. Por un lado, Ruben Paz quiere conquistar los corazones académicos con un jean nevado y una campera blanca de mangas enormes. Tan grandes que necesitan ser arremangadas. Casi que ni se nota la chomba celeste.
A su lado, un recién levantado Polilla Da Silva no quiere ser menos y con las manos en los bolsillos, enseña un lompa de hippie de feria que nada tiene que ver con el reloj de oro que asoma de su muñeca izquierda. El sweater azul, híper lanudo y de cuello redondo, desentona con el noviembre porteño. Y digan que jugaban tan bien, porque el cuadro ameritaba para hacerlos volver por la corbeta Uruguay.

Juan Pordiosero

¿Quién te viste?, ¿Irina?

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Facha y elegancia no son sinónimos. Que Gabriel Batistuta, un tipo reconocido históricamente por sus goles y su pinta, haya caído en el grave error de vestirse como un típico turista para visitar una muestra de motos, no tiene perdón. La camisa floreada y mal abotonada nunca supo que hacer ante la indecisión de su dueño, que jamás supo si ponerla por fuera o por dentro del pantalón. A propósito, el término pantalón es muy generoso. Esa especie de pescador blanco (con la bragueta semi abierta) deja al descubierto un par de…¿zapatillas?, ¿zapatos?, ¿suecos acordonados?. Vaya uno a saber.
Para completarla, un manojo de credenciales que certifica algo concreto: lo menos llamativo de la imagen es la moto.

Juan Pordiosero

Un argentino en la Ciudad Eterna

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Dicen que el actor Toti Ciliberto se inspiró en esta foto para componer a Rolando Fernández, uno de sus más reconocidos personajes.
Es increíble que Diego Latorre haya estropeado así un hermoso recuerdo como lo es una producción fotográfica de la Revista El Gráfico en el Coliseo Romano. Ese 1992 fue duro para él, se sabe. Sin lugar en la Fiorentina tuvo que dedicarse a pasear por distintas partes de Italia. Y aquí lo vemos, en pleno verano europeo, recorriendo históricas calles con alpargatas, una malla bicolor, una remera del año anterior con un estampado fluo haciendo juego, y una gorra con la enorme leyenda «Diego», como si hubiera hecho falta para distinguirlo entre tanto tano bien vestido.

Juan Pordiosero