Esteban Armando Jesús Giorgieff
Los últimos años de la década del noventa fueron nefastos para Ferro Carril Oeste. Lejos en el tiempo había quedado la gloriosa época de los ochenta con un Beto esplendoroso Márcico flaco y el gran Carlos Timoteo Griguol en el banco.
Corría 1999 y la dupla de delanteros del Verde integrada por el uruguayo Hugo Romeo Guerra y Martín Mandra no le hacía un gol a nadie. Apelando al manotazo de ahogado, Cacho Saccardi improvisó en vano poniendo a pibes del club para quebrar el maleficio. Así tuvieron chances, entre otros, Emerson Panigutti, Leonardo Verón y el rubión Esteban Giorgieff, que venía entrenando con la Primera.
Luego de algunas campañas lamentables, el conjunto de Caballito descendió y el hombre de los tres nombres desapareció de los primeros y segundos planos.
Tras un bache bastante prolongado, reapareció lejos de Avellaneda y Martín de Gainza. Fue en 2003 en México, donde defendió los colores del Cruz Azul Oaxaca (filial de los cementeros) y un año más tarde de Villa Española.
A mediados de 2004, retornó al país para jugar en Villa Dálmine en la Primera C. En el equipo de Campana no tuvo muchas oportunidades y al año siguiente volvería a tomarse un avión para sumarse al Deportivo Táchira de Venezuela. Pocos meses después le darían vía libre junto a sus compatriotas Cristian Giacomini, Víctor Zwenger, Carlos Muñoz y Luciano Fernández.
En 2006 permaneció a la deriva y en 2007 se lo volvió a encontrar, en el Torneo Argentino C, despuntando el vicio en San Lorenzo de Luján, su pueblo, al lado de Emanuel Ruiz, Carlos Ramos, y el ex Argentinos Juniors Martín Aguirre.
Quienes hacemos En Una Baldosa, desconocemos si en los últimos días visitó la Basílica para pedir que Ferro permanezca en la B Nacional o si en el vestuario escucha los CD’s del ex Boca por un rato Luciano Pereyra (obviamente pirateados por su homónimo Mario).
KeyserSoze







