Fuera de stock: la Copa Interamericana.

Si los torneos que llevan a cabo la CONMEBOL y la Concacaf suelen tener fallas de todo tipo… ¿se imaginan lo que sería una competencia celebrada por ambas entidades? Esto sucedió (¿y seguirá sucediendo?), y llevó el nombre de Copa Interamericana. Spoiler: solía ser un desastre organizativo.

Era una idea simple (el ganador de la Copa Libertadores contra el vencedor de la Copa de Campeones de la Concacaf) que nunca prendió en el público y que casi siempre tuvo problemas para establecerse en el calendario. A pesar de esto, se disputaron 18 ediciones durante casi tres décadas, en los que todo fue cambiando: formato de juego, desempates, sedes. ¡Hasta el diseño del trofeo no era el mismo de una edición a otra!

¿Cada cuánto se disputaba? Esto dependía principalmente del interés de los participantes y de cómo estuviera la relación entre las dos confederaciones. Durante un momento, se jugaba anualmente, en otra época fue cada dos o tres años. Incluso, hubo un lapso de cinco años donde no se puso en juego. Lo único cierto es que en 1998 vio la luz por última vez. Por ahora.

Los cuadros argentinos tuvieron un paso exitoso por este torneo: es el país que más participaciones (ocho) y títulos (siete) obtuvo. A continuación, un repaso del aporte (?) que los conjuntos nacionales le hicieron a esta competición.

Estudiantes

Desde el inicio, la cosa ya venía mal parida. Para el primer certamen (1969), el Pincha viajó con apenas 15 jugadores a México, donde debía enfrentar al Toluca, que había sido declarado campeón de la Concachampions sin disputar la final. Es que Aurora (Guatemala), quien debía ser su rival, fue denunciado por hechos de violencia que se sucedieron en partidos anteriores.

El encuentro generó una enorme expectativa. El partido de ida se jugó en el estadio Azteca, y para los mexicanos servía como ensayo de la Copa del Mundo que se jugaría un año después.

Los de Osvaldo Zubeldía ganaron como visitantes, pero perdieron en su estadio. «Todos somos culpables. Los jugadores por subestimar a los mexicanos, y yo, por darles tres días de descanso después de volver de México”, se lamentó el DT.  Finalmente, se jugó un desempate en Montevideo, donde Bilardo y compañía levantaron la copa al ganar por 3 a 0.

Independiente

Mientras el país estaba conmocionado por el regreso de Juan Domingo Perón, en junio de 1973 el Rojo ganaba su primera Copa Interamericana. Fue en Honduras, ante el Olimpia, donde se jugó el partido de ida… y el de vuelta. El conjunto de Avellaneda había aceptado jugar los dos encuentros como visitante a cambio de un cachet de veinte mil dólares. La movida salió bien.

En 1974, se repitió la historia: se jugaron los 180 minutos en Centroamérica (esta vez ante el Municipal de Guatemala) y el galardón quedó en manos de los argentinos.

La tercera y última vez que Independiente participó (y ganó) este trofeo fue en 1976, cuando su rival fue el Atlético Español de México. Lo llamativo de esta edición fue que ambos enfrentamientos fueron en terreno neutral: se jugaron en el Estadio Olímpico de Caracas, Venezuela.

Imposible obviar que en 1975, siendo el Rojo campeón de la Libertadores, no hubo título en juego. Algo de lo que sus hinchas y dirigentes nunca se pudieron olvidar. De hecho, en 2005 el vicepresidente Atilio Di Pace reconoció gestiones para jugar frente al Transvaal de Surinam. También hicieron un tirito para ver si podían disputar la Interamericana de 1984 frente al Violette Atlhetic Club de Haití. Todo quedó en la nada.

Boca Juniors

El único equipo argentino que perdió una final en Madrid de esta competencia. Fue en 1978, cuando después de derrotar 3 a 0 al América en la Bombonera, cayó en la revancha, y en el desempate. 

Al año siguiente, los del Toto Lorenzo retuvieron la Copa Libertadores, pero la Concachampions quedó inconclusa. La falta de rival le impidió al Xenieze tener una revancha.

Argentinos Juniors

En 1981, la Interamericana se disputó por última vez… hasta 1986, cuando el Bicho viajó a trinidad y Tobago para enfrentar al Defence Force.

El título se definió en un único cotejo. Gracias a un gol del panameño Dely Valdés, los de Roberto Saporiti se quedaron con el último título internacional de su historia.

River Plate

Al año siguiente, la Copa volvió a jugarse a partido y revancha. El 25 de julio de 1987 Carlos Timoteo Griguol tuvo su debut oficial como DT del Millonario, en una igualdad sin goles ante el Alajuelense, en Costa Rica.

Casi un mes después, en un semivacío Monumental, el local impuso su superioridad y ganó 3 a 0, con goles de Villazán, Funes y Héctor Enrique.

Vélez Sarsfield

Aunque habían pasado dos años desde la obtención de la Copa Libertadores, los de Liniers coordinaron la organización de esta competencia que había quedado pendiente con el campeón de la Concacaf de ese mismo año, el Sport Cartaginés.

Tras un pobre empate sin goles en Costa Rica, Vélez se impuso con cierta comodidad en el partido de vuelta en Liniers. Ganó por 2 a 0 con goles del Turu Flores. Este fue el sexto y último título de Bianchi en el club.

Bonus track (?): los equipos de Brasil.

A pesar de su poderío continental, los cuadros brasileños brillaron por su ausencia en esta competición. Nunca mostraron interés en disputarla, quedando la Interamericana sin jugarse cuando un equipo de ese país ganaba la Libertadores.

De hecho, cuando no hubo más remedio que jugarla, el subcampeón sudamericano reemplazó a quien le correspondía ese lugar. Fue lo que pasó en 1994 y 1997, cuando San Pablo y Gremio declinaron su participación y fueron reemplazados por la Univesidad Católica y Atlético Nacional.

La excepción fue en la última edición, en 1998, cuando el Vasco da Gama cayó ante el DC United, de Estados Unidos. El primer partido se jugó en el Washington. El desquite, en Rio de Janeiro Fort Lauderdale, Florida, donde los de Norteamérica se quedaron con el título.

Conclusión (?)

El desinterés de los campeones de la Libertadores, el bajo nivel de los equipos de Centroamérica, la desorganización, falta de infraestructura, ausencia de patrocinadores y, como consecuencia, los bajos premios otorgados, sepultaron a esta simpática (?) competencia.

El ingreso de los equipos mexicanos a los torneos de la CONMEBOL, y la posterior creación del Mundial de Clubes donde participa el ganador de la Concachampions, terminaron de enterrar las esperanzas de quienes esperaban ver jugar a su equipo contra un rival del otro hemisferio.

Sin embargo, la intención de recuperar este torneo está latente. Al momento de la publicación de estas líneas, se mantiene firme la posibilidad de que la Interamericana se vuelva a jugar en 2024, esta vez entre cuatro equipos. La disputarían los campeones de la Libertadores (Fluminense), Sudamericana (Liga de Quito), Concachampions (León) y Leagues Cup (Inter Miami). Por ahora, no hay nada confirmado, pero más de uno se muere de ganas de sumar otra estrella.

Independiente 1 – Tenerife 0 (1993)

En plena competencia, un equipo de una importante liga europea viaja a Argentina a jugar un par de amistosos ante un puñado de espectadores. Aunque hoy sea difícil de imaginar, esto pasó. Claro, era la época de un peso = un dólar. Y todo era posible.

Faltando poco para terminar el campeonato español, y aprovechando que el mismo ponía una pausa ya que se jugaban las eliminatorias para el Mundial 1994, el Tenerife llegó a nuestro país para enfrentarse a Independiente y a San Lorenzo. El primero de estos encuentros se disputó el 21 de abril de 1993, en Avellaneda.

El Rojo, entrenado por Pedro Marchetta, jugó con Islas; Craviotto, Rotchen (Gordillo), Moas, Meijide; Desio, Hugo Pérez, G. López (Fernández), Garnero; Amato y Mohamed (Villalonga). En el banco quedaron Maltagliatti, Ríos y Gareca.

El visitante, que era comandado por Jorge Valdano, lo hizo con Augustín (Ochotorena); Antonio Mata, César Gómez, Toño (Torrecilla), Paqui (Berges); Del Solar, Ezequiel Castillo, Felipe (Alexis Trujillo), Latorre (Pier); Quique Estebaranz (Chano) y Dertycia (Pizzi).

El único gol del partido fue convertido por el Turco Mohamed, tras un pase del Gaby Amato. De esta manera, Independiente demostraba porqué llevaba una racha de 8 partidos sin derrotas en el torneo local (aunque 7 habían sido empates).

Por su lado, el Tenerife no pudo demostrar el buen juego que desplegaba en la liga española: ese año terminaría en el 5º lugar, la mejor colocación en su historia.

Nicolás Maná

Nicolás Andrés Maná

La vida de Nicolás Andrés Maná tiene innumerables aristas que permiten que lo homenajeemos con ímpetu, desde su insólito lugar de nacimiento, al ser oriundo de la falsa Italia santafesina, del ignoto pueblo de Piamonte, pasando por su mexicanísimo apellido que nos hace recordar a querer vivir sin aire, pero sobre todo por lo que aquí nos compete es su faceta como futbolista profesional, con una carrera que obviamente prometía tapas de diarios y señoritas deseosas de elogiar sus botines llenos de goles a un presente con dificultades diversas.

Cuando Carlos Bianchi transitaba su tercer, y poco exitoso, ciclo en Boca, Maná era convocado para cebarle mates al Virrey en algunos partidos pero su ansiado debut en el club en donde hizo inferiores y fue capitán de la cuarta no llegó a darse. Ojo: por lo menos sumó una presencia en el banco de suplentes, en una derrota por 4 a 0 frente a Newell’s por el Torneo Final 2013.

Sin lugar en el equipo de la Ribera, armó el bolsito y se fue a Perú, a defender los colores de Universidad San Martín de Porres, donde a los seis meses de haber llegado convirtió su primer gol. Como lo sugiere el nombre del equipo, sus compañeros lo molieron a palos tras su anotación, parece que es tradición (?) y además ese gol salvó al equipo de irse a la B, así que bien aporreado está. Unos meses antes, el bueno de Galletita Maná se había morfado este gol, que también explica un poco porqué le dieron semejante paliza: se la debían. 

Tras ese solitario grito en las tierras de La tigresa del Oriente logró pegar el salto a la primera división argentina para jugar el Torneo de la Independencia 2016-17 para San Martín de San Juan. Se mantuvo en el equipo cuyano por dos temporadas, a pesar que su pólvora estuvo mojada como galletita en leche chocolatada y solo logró convertir dos goles, a Gimnasia La Plata y Sarmiento de Junín, por lo que el equipo ya dirigido en ese entonces por el inefable Walter Coyette le dio pista libre para emigrar y pegar el salto a Europa

No llegó a la mejor liga, ni al mejor club, pero sí a la nada despreciable Super Liga griega para defender los colores de Panetolikos. En el país de Papanicolaou no le fue tan mal, en 30 partidos hizo 3 goles y su equipo quedó en un decente noveno puesto a los 44 puntos del campeón PAOK Salónica.

Para la Superliga 2019 volvió a Argentina y no pudo evitar una pequeña venta de humo tras su firma con Defensa y Justicia cuando dijo: «Mi juego es encarar por el lateral derecho o izquierdo, con buen desborde y velocidad. Me siento un extremo y me siento muy cómodo en la propuesta que tiene Soso». No recordamos si desbordó mucho porque solo jugó 8 encuentros y no se anotó en el marcador.

El 2020 pandémico lo encontró en sus mejores años profesionales, levemente afianzado en el Club Guaraní paraguayo, donde compartió plantel con el Keko Villalva, Raúl Bobadilla o Bautista Merlini y disputó varias decenas de partidos pero solo hizo 5 goles.

A fines de 2021 se tomó la Costera paraguaya para jugar solo 8 partidos en el Vila Nova Futebol Clube de Goiânia, una ciudad brasilera donde el calor y los mosquitos juegan su propio torneo, así que su ausencia goleadora en el torneo del ascenso brazuca se entiende por la necesidad de estar tirándose Off constantemente.

Se ve que en Paraguay había dejado pilchas en la pensión, por lo que volvió para vestir la casaca de Sol de América, en donde jugó 16 partidos y obviamente la galletita se fue seca ya que no entra en el tereré ni haciendo fuerza. 

En julio de 2022 firmó contrato en Montevideo Wanderers, donde ni abrió el paquete en los escasos 9 partidos que jugó. Había llegado con la necesidad de suplir la potencia goleadora de Mauro Méndez, que ya vestía los colores de Estudiantes de La Plata. 

Sportivo Trinidense de Paraguay lo volvió a albergar y esta vez con un cambio de posición en la cancha para jugar más retrasado, donde parece haber encontrado su lugar en la góndola futbolera, en un equipo con una gran campaña tras el ascenso en 2023.

Tristán Suárez 1 – Hitachi 1 (1989)

Antes de la creación de la Liga de Fútbol Profesional de Japón (o sea, la J. League), la mayoría de los equipos de ese país eran controlados por grandes empresas y estaban conformados por futbolistas semiprofesionales. Uno de ellos, era el Hitachi SC, propiedad de la compañía del mismo nombre. Y sí, no iba a ser de Sanyo.

A mediados de 1989, los ponjas hicieron una gira por Sudamérica, en la que pasaron por la cancha de Tristán Suárez. En aquella ocasión, el Lechero inauguraba nuevos vestuarios, por lo que decidió celebrarlo ante un rival internacional.

Tras el intercambio de banderines, el local salió a jugar con Mena; Taracido, Valdéz, Duré, Orellana (Grande); Gómez (Rivero), Altamiranda, Aragón (Masciotra); Cortéz (Mercier), Vázquez (Flynn) y Nuñez.

Por su parte, el visitante era un rejunte de japoneses genéricos a los que se agregaban dos brasileños: Régis Angeli y Cesare Junior.

Ante la presencia del presidente de Hitachi Argentina, y de periodistas invitados como Enrique Macaya Márquez y José María Muñoz, el encuentro terminó igualado en un gol por lado. Los tantos fueron convertidos por Mercier y Fuyura. Con el empate, los empleados jugadores del Hitachi se llevaron la copa “104 años ciudad de Tristán Suárez”.


El cuadro nipón continuó con su denominación hasta 1993, cuando decidió profesionalizarse, tomando el nombre de Kashiwa Reysol. Con el tiempo, contrató a jugadores de renombre como Careca o Hristo Stoichkov. Sin embargo, a pesar del glamour adquirido, nunca podrá borrar su pasado en el sur del conurbano bonaerense.

Créditos a Centrojás y Tristán_Suárez

Racing camiseta Sportlandia y pantalones Adidas (1980)

La imagen corresponde a la tarde del 26 de octubre de 1980. Aquel día, Racing venció a Vélez por 2 a 0, utilizando camisetas de una marca, pero pantalones de otra. La celeste y blanca, que lucen Scalise, Barbas, Albisbeascoechea, Carlos López y Calderón, había sido confeccionada por Sportlandia. Los shorts, estaban a cargo de Adidas.

¿Otro detalle? Las casacas no tenían un bastón central, por lo que no eran aptas para personas con algún tipo de TOC ligado a la simetría. Igual esa perturbación mental no se había inventado en los 80’s, así que todo bien (?).

Más allá de la combinación de empresas textiles en el mismo equipo, hay otra cosa que se destaca por su rareza: la tribuna llena las pelotas que sostienen los jugadores marca Garcis, una empresa mexicana muy popular en su país en aquella época (vistió a Pumas, Guadalajara, Atlante, Tigres y hasta a la Selección). Esta compañía realizó algunos actos promocionales en Argentina, pero nunca llegó a comercializar sus productos.

Toranzo Gustavo

Gustavo Ariel Toranzo

“Las dos puntas” es una conocida canción que de conocida no tiene nada hasta que escuchamos su primer verso. “Cuando pa’ Chile me voy, cruzando la cordillera” narra esta cueca que exalta ese horrible (?) sentimiento de hermandad. Algo que a Gustavo Toranzo no le debe caer muy en gracia, ya que cada vez que pisó aquel suelo no tuvo agradables vivencias. Repasemos algunas:

– En 2014, jugando para General Diaz (Paraguay), tuvo que enfrentar a Cobresal, por Copa Sudamericana. Todo transcurría normalmente, hasta que en una jugada sin mayores consecuencias sufrió un altercado con un compañero que terminó con ambos expulsados. Los insultos del DT fueron la banda sonora perfecta.

– A fines de ese mismo año, vivió otra fuerte experiencia en el árido suelo chileno. Fue cuando estuvo cerca de formar parte del Cobreloa, pero todo terminó mal. Resulta que, en teoría, Toranzo le había dado poder a Gabriel Caiafa para que negocie su llegada a los Zorros del Desierto. Pero a la hora de firmar el contrato aparecieron otras dos personas que decían ser los representantes del jugador, y que Caiafa los había amenazado.

A pesar de la confusión, el futbolista se presentó en el entrenamiento, donde fue ninguneado por el entrenador, Marco Antonio Fantasma Figueroa. «Me llamó para darme la bienvenida al club. Sin embargo, me hizo esperar dos horas para enviarme un recado por un tercero donde decía que no tenía nada que hablar conmigo. Uno tiene familia, tenía la ilusión de entrenar y él me dio vuelta la espalda. Ni siquiera me respetó que yo fuera a hablar con él», señaló el defensor, ya sin chances de sumarse a la institución.

– Sus últimos momentos en la tierra de Benjamín Vicuña los pasó en 2015, cuando por fin pudo jugar para un club de ese país. Lo hizo en Everton, que había descendido a la Primera B y buscaba el ascenso. El debut de Toranzo no pudo haber sido peor: gol en contra y tarjeta roja. Esa campaña terminaría con el equipo en el 3º puesto: el objetivo no se logró.

De este lado de la cordillera también anduvo de un lado para el otro. Su paso por Primera División apenas registra 3 partidos jugados con la camiseta de Arsenal (2007-2008 y 2010) y otros 2 por Copa Libertadores.

En el ascenso, usó los colores de San Martín de San Juan (2009/10), Atlético Tucumán (2011), Defensores de Belgrano (2012/13), All Boys (2016), Flandria (2016), Platense (2017-2019), Berazategui (2019-2020), Fénix (2021) y Temperley (2022).

En el exterior, además de los clubes ya mencionados, anduvo por 2 de Mayo (2009), CD Carapeguá (2013) y Sol de América (2015), todos de Paraguay.

En algunos equipos jugó bastante, en otros apenas participó. Fue parte de ascensos y descensos. Tuvo buenos y malos momentos. Eso sí: le quedó pendiente una vuelta a Chile para buscar una revancha. Pensándolo bien, mejor dejarlo así.

Voy Al Arco: Simon Downer (2017)

Sos el arquero suplente de un humilde conjunto del ascenso inglés, tenés 45 años y pesás más de 140 kilos. ¿Qué puede pasar si te comés un pastel de carne en el banco de suplentes mientras tu equipo disputa el partido más trascendente en su historia? Lo que le pasó al inolvidable Wayne Shaw: verse obligado a renunciar envuelto en un escándalo de apuestas tras un partido de FA Cup frente al Arsenal.

La consecuencia para el simpático ex guardameta fue quedarse sin trabajo. Y para el Sutton United, fue quedarse sin un confiable relevo que no tenga pudor en embarrarse en las duras canchas de la National League.

Como es lógico en estas situaciones, lo iba a necesitar muy pronto: apenas 5 días después de aquel juego, el titular Ross Worner sufrió una lesión en el choque ante el Torquay United y tuvo que dejarle su lugar al defensor Simon Downer. Se habían jugado sólo 16 minutos y, para colmo, el Sutton caía por un gol, jugando como visitante.

Ante el pesimismo que podía generar esta situación, se activó el #SuttonPositivo, y la cosa empezó a cambiar: antes del final del primer tiempo llegó el empate. Y, aunque apenas comenzada la segunda parte cayó el segundo tanto del Torquay, enseguida vinieron dos gritos más de la visita para dar vuelta el partido y llevarse un triunfazo del siempre difícil Launa Windows Stadium.

La alegría por la victoria le permitió al improvisado arquero meter un chascarrillo para recordar al bueno de Wayne. Y a sus pasteles de carne.