
El Boca de Bianchi dio para todo. Por ejemplo, para que el Chipi Antonio Barijho juegue de arquero en un picado informal de 1999.
Juan Pordiosero

El Boca de Bianchi dio para todo. Por ejemplo, para que el Chipi Antonio Barijho juegue de arquero en un picado informal de 1999.
Juan Pordiosero
Juan Pordiosero
EN UNA BALDOSA
En Una Baldosa
Juan Pordiosero

Que imagen más bizarra por dios!! Balneario 12 de Mar del Plata, el preferido de los futbolistas de antes. Un fotógrafo reunió a los que por allí pasaban, armó la producción y salió esto.
Arriba del todo, Oscar Acosta, con malla arremangada, en cuero, con medias y pañuelo en la cabeza haciendo las veces de líder. Abajo a la derecha, Oscar Craviotto con pocas ganas de vivir y con remera manga larga!!! Y que decir de Gerardo Meijide con pantalón rosa mostrando su nuevo peinado.
Pero el que se lleva la catarata de apalusos es el «Puma» Rodríguez, al que vale describir por completo. Un pelo interesante, corto arriba con mechas bien largas como usaba Comitas haciendo juego con una panza de no creer, en la que se aprecian no los abdominales sino abobinables. Y en los pies, para finalizar, zapatillas con medias bien estiradas…y 35º de tempratura.
¿Las chicas? Agradecidas.
Cucu

¡Belleza! Veira es un auténtico galán del fútbol argentino y como tal, debe alimentar esa fama. En esta oportunidad, disfrutando el calor del verano, apareció vestido como un adolescente, aunque la gorra seguramente se debió a que aún no se había dado «un toque relampagueante nene!!». Lamentablemente no se le ven los pies, pero quizás haya estado usando las ojotas que él mismo fabricaba.
Cucu

Como se nota que Navarro Montoya comenzó a hacer plata con su pase a Boca e inicialmente no supo que hacer con ella. Por eso, es que apareció con este pedazo de moto pero previo a ello se compró un vestuario acorde.
Las gafas son un buen recurso y también una solución para tapar su cara, mientras que lo de la campera es sencillamente de otro planeta…el de los simios.
Y falta el jean, en esa época llamado vaquero, que por su color no dice nada, pero si lo imaginamos ajustado por arriba del ombligo como los suele usar el «Mono», estamos en presencia de un auténtico mamarracho.
La pregunta que surge es inmediata, ¿la habrá vendido cuando llegó Bilardo?
Cucu