Dicen los libros que el prejuicio es el proceso de formación de un concepto sobre algo o alguien de forma anticipada. El prejuicioso, critica de forma positiva o negativa, sin tener suficientes elementos para tal evaluación. Por esa misma razón, trataremos de no guiarnos por la primera sensación que nos genera esta foto de Pablo Vitti, para optar por el camino más adecuado, el del análisis detallado y la fundamentación.
A ver, repasemos: sombrero negro, remera rosa estampada, escote en V, reloj, cadenitas, jardinero de jean. Ahora sÃ, tenemos todas las pruebas. Todos esos trofeos al más hijo de puta del mundo los tiene bien ganados. No es prejuicio, es sensatez.
Gracias a Mariano
“La idea es hacer una nota con los cuatro al mismo tiempo, porque representan la revolución del fútbol argentino. estarÃa bueno que se vengan vestidos con un look bien rockero“, propuso el periodista de la revista El Gráfico y los citó para hacer la entrevista.
Todos tomaron nota de la recomendación y llegaron a lugar pactado para mostrar lo que significaba el rock en el fútbol. Por un lado, Diego Latorre, 21 años, jugador de Boca, camisa cuadrillé y cadenita a la vista. Por suerte, se cubrió un poco con una campera negra de Miami Heat. La campera negra, aunque de cuero y bien ramonera, también fue la prenda elegida por otros dos entrevistados: Antonio Mohamed, 20 años, delantero de Huracán y, a juzgar por el pañuelo, fanático de Axl Rose. Un poco más austero lo del Ratón Sergio Zárate, 21 años, hombre de Vélez, sin más señas particulares que sus rulos largos.
Sólo nos falta definir en quién se inspiró, para vestirse y posar, el Chacho Claudio Cabrera, 26 años, volante de Argentinos y una decena de operaciones encima. A lo mejor, el único rock rock que escuchaba era el que le hacÃa la rodilla.
Gracias a Esférico Balón.
Aquel gran equipo del Deportivo Español, campeón de la B en 1984 y protagonista de Primera División en los años posteriores, tuvos varios momentos festivos, donde dejaron en claro que la elegancia sólo la sabÃan aplicar durante los partidos.
La foto nos muestra a parte importante de aquel histórico plantel, como Pedro Catalano y el Puma RodrÃguez, trajeados inexplicablemente en tonos claros. La influencia de las publicidades de la época.
El casting para dar con el protagonista de La familia Benvenuto, en el amanecer de los 90′s, no fue una tarea sencilla.
La producción buscaba un tipo carismático, entrador, con pinta de canchero, pero a su vez familiero y que tuviera la tanada presente en los genes.
Asà fue como fueron desfilando hombres como Mauricio Piersimone, un joven AnÃbal Fernández y el entrañable Ricardo Caruso Lombardi, actor de profesión, que llegó hasta la última audición pero se negó a dejarle el 15% de su contrato al director. Cosas que pasan.
Mención especial para el pibe del Cruzeiro que no quiso someterse a un arriesgado papel y terminó abriéndole las puertas del estrellato a Fabián Gianola.
Gracias a Miami Miriam por la imagen
Hay que reconocerle, en este caso, que estaba bastante discreto con los colores. Nada de amarillo, naranja y ni fucsia. Todo de oscuro y con una remera gris. Pero no hay caso.
Ni la combinación campera de cuero y botas + minita al lado lo salvan a Diego DÃaz del escarnio público. Analizamos y analizamos, pero siempre caemos en el mismo concepto. Parece que está todo bien, pero es un pancho, viejo. Es un pancho.
Las Adilette, ese artÃculo de veneración para los futbolistas ochentosos, llegó a trascender las fronteras del vestuario para insertarse en la vida cotidiana: en la tranquilidad de un domingo en familia, en el merecido descanso post laburo, en una alocada noche de travestismo. En fin, cosas comunes de todos los dÃas (?).
Dicen, tan solo dicen, que el que sostiene el vaso de sangrÃa junto al cura es el Flaco Lamadrid. Nos desconcierta un poco el quiebre de cintura, eso en la cancha no lo hacÃa nunca (?).
Hay un mito urbano que dice que en realidad el Boca de Bianchi fue un invento de Caruso Héctor Rodolfo Veira, que se hizo cargo de todo el trabajo sucio de depurar el plantel, sumar refuerzos de jerarquÃa y darle rodaje a un equipo que serÃa la base de lo que vendrÃa después. Los defensores de esa teorÃa afirman que al Bambino lo único que le faltó fue tiempo para ligar algo de suerte, la misma que terminarÃa heredando y usufructuando (?) el Virrey.
La foto habla por sà sola. Con los años, el famoso culo de Boca se fue acercando al Bambi e increÃblemente no estuvo apoyado contra una pared. Lo que nunca llegó fue la elegancia, eso está clarÃsimo.