Estudiantes «Sí al estadio» 2000

estudiantessialestadio.jpg

El largo reclamo de la gente de Estudiantes en busca de la remodelación de su estadio de 1 y 57, tuvo un capítulo relacionado con la vestimenta oficial de los jugadores. El 31 de agosto de 2002, enfrentando a San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, el Pincha salió por primera vez a la cancha con la leyenda «SI AL ESTADIO» en su camiseta. Durante las 4 semanas que duró esa estampa, Estudiantes no hizo otra cosa que perder y terminó en el último lugar de la tabla de posiciones.
A pesar de la mufa, de esa manera la Comisión Directiva aprovechó para matar 2 pájaros de un tiro: disimular la ausencia de publicidad y hacerle llegar al público en general el descontento con la postura del Intendente de La Plata, Julio Alak, siempre reticente a la idea de que el León se modernizara.

Juan Pordiosero

Lapisonde Pablo

lapisonde.jpg

Pablo Lapisonde
Surgido de las inferiores de Rosario Central, no tuvo prácticamente chances en primera división, aún en una institución en la que habitualmente privilegian a los juveniles, en algunas oportunidades por sus virtudes y en otras por los desmanejos económicos.
Como medicampista, creyó tocar el cielo con las manos en enero de 1998 cuando bajo la dirección técnica de Miguel Angel Russo, fue convocado para disputar un amistoso frente a una selección Argentina de Daniel Passarella plagada de jugadores locales.
Esa tarde se enfrentó a futbolistas como Hernán Díaz, Diego Trotta, Juan Fernández, Bassedas y Berti entre otros mientras que el Canalla formó con Tombolini; Cappelletti, Loeschbor, Charles Pérez, Rubén Villarreal; Lapisonde, Moreno Fabianesi, Rochi; Ezequiel González; Diego José y Cipolatti.
Justamente éste último fue el autor del transitorio empate, que luego sería victoria albiceleste por 2 a 1.
Tras ello, nunca más se supo de este volante, hasta que con 30 años apareció en el sitio de ligas regionales “El Canducho” donde le dieron lugar para que ponga un aviso ofreciendo sus servicios como jugador y en el que aseguró haber pasado también por Tiro Federal de Rosario, Independiente de Chañar Ladeado y equipos de la Federación de Los Quirquinchos, entre otros. “A los clubes interesados comunicarse con la redacción de El Canducho y lo contactamos con el jugador”, exponía el texto.
Con «lapis» y papel, espera ansioso el llamado.

Cucu

Especiales: el sobrino de Pekerman

pekermandamian.jpg

Damián Pablo Pekerman Urioste (Boli)
De haber debutado en la Primera de nuestro país se hubiese convertido, en su momento, en un baldosero deluxe. Ingredientes no le faltaban: boliviano, hijo de futbolista, y sobrino del técnico de la selecciones juveniles argentinas. Tenía todo para llamar la atención.
Sin embargo, la suerte le fue esquiva y su particular historia jamás trascendió en los primeros planos. Nacido en Santa Cruz de la Sierra el 23 de junio de 1984, Damián Pekerman se crió en la Argentina y se fue a probar a las infantiles de Vélez Sársfield cuando tenía 12 años, sin hacer alusión a su apellido famoso. Después de haber convencido a los entrenadores llegó el turno de ficharlo y ahí saltó la evidencia. No era un pibe más. O mejor dicho, el tío del pibe no era uno más.
A partir de ese momento formó parte de las inferiores del Fortín y en 1999 aprovechó su primera gran entrevista, en el diario Olé, para meterle un poquito de presión al hermano de su padre Pablo, un volante que fue al banco en el Boca de Lorenzo y que jugó en The Strongest y Blooming.
«Si José me convoca para integrar algún seleccionado renuncio a la nacionalidad boliviana. Me gustaría hacerlo porque no quiero cumplir el servicio militar», decía el pibe, asustado por la posibilidad de hacer la colimba en un país donde aún es obligatorio. Y agregaba: «Me gustaría mucho jugar para Argentina, pero es un poco complicado porque hasta ahora José me vio jugar una vez sola. Además, mi viejo dejó un buen recuerdo en Bolivia y puede ser que me llamen de allá».
Su segunda incursión mediática se dio en 2001, cuando ya era delantero de la 6º división de Argentinos Juniors y compartía el equipo con Leonardo Pisculichi. En junio de ese año el diario Olé lo volvió a contactar luego de un empate 2 a 2 ante Huracán y el chico, que había ingresado en el segundo tiempo, afirmó: «Ahora se viene el Mundial Sub 17 y quiero estar. Pero hay tantos buenos jugadores, que se hace difícil…me muero de ganas de que me convoque».
Suplente durante gran parte de su carrera como juvenil, no tuvo oportunidades de llegar a Primera y no le quedó otra que terminar en Bolivia, donde seguramente habrá hecho el servicio militar ya que en enero de 2003 integró la Selección Sub 20 de ese país en el Sudamericano de Uruguay.
Sin darse cuenta, agotó todas las chances de que su tío lo citara para vestir la celeste y blanca, y se aferró a la posibilidad de recibir, al menos, un llamado en el día del sobrino. ¡Imposible! Todavía no se ha inventado.

Juan Pordiosero

Esteche Jorge

estechejorge.jpg

Jorge Adrián Esteche
Desconocido delantero que alguna vez sobresalió a raíz de un artículo periodístico. Allá por 1987, cuando asomaba el pescuezo en la Primera de River Plate, la extinta revista Super Fútbol le dedicó un espacio en la sección «Provincianos en la AFA». El texto daba cuenta de la particularidad que representaba el debut de Esteche con la camiseta millonaria: de todos los futbolistas que militaban en las 5 categorías (de la A a la D), él era el único nacido en Santa Cruz, más específicamente en la ciudad de Río Gallegos.
Su camino en la máxima división, como era de esperarse, fue breve e imperceptible para el futbolero común y corriente. Disputó 2 encuentros con la camiseta de la banda y luego, al mejor estilo Hansel y Gretel, se ocupó de dejar huellas con migas de pan que rápidamente fueron desapareciendo.
De esa manera sólo pudimos comprobar que entre 1990 y 1993 tuvo 2 períodos con la camiseta de Almirante Brown, en los que jugó 52 partidos y marcó 3 goles. Lo demás lo podemos llegar a imaginar, aunque estaríamos faltando a la verdad.
Es más, podríamos aseverar que es pariente de Fernando Esteche, el líder de Quebracho. A fin de cuentas, nadie nos llevaría la contra si decimos que el ex River era de madera.

Juan Pordiosero

Acassuso 2003

acasussoblanco.JPGacasussopantalones.JPG

La desprolijidad reinó en Acasusso durante buena parte del Apertura 2003. Mientras que para pelear el campeonato se sumaban tipos con experiencia en Primera como Claudio Spontón, Jorge Cordon y Carlos Andersen, la indumentaria del equipo de Boulogne era digna de un club de barrio.
Por este motivo, en algunos partidos pudo verse a Ssuso jugando con una camiseta blanca sin marca ni publicidad acompañada de unos pantalones a veces Envión, otras Don Balón (auspiciado por un anestésico) y en reiteradas ocasiones marca ACME con el diminuto escudo del club .
Todo muy precario, como nuestra Primera C.

KeyserSoze

Especial: «Los Lobitos» de Gimnasia, 1998

Existen varios casos de chicos quemados a causa de un debut prematuro. A veces los entrenadores, generalmente de clubes en situaciones desesperantes, meten mano en las inferiores y suben a pibes que prometen pero que aún están crudos para la competencia de alto rendimiento. Lo que hizo Gimnasia y Esgrima La Plata en 1998 es el ejemplo más claro, aunque en un contexto inesperado. Por cantidad y por calidad, nuestro homenaje. Con ustedes, Los Lobitos:

deformacionesgimnasialobitos98.jpg

Todo empezó en julio de 1998, cuando los dirigentes triperos que estaban en La Plata (los capos estaban en Francia, de vacaciones) se dieron cuenta de que debían disputar la primera fase de la Copa Conmebol con una pequeña dificultad: no tenían jugadores. Los profesionales del Lobo, encabezados por Timoteo Griguol, estaban de gira por Norteamérica, tratando de juntar algo de dinero mientras se preparaban para el Torneo Apertura.

La solución más inmediata hubiese sido no presentarse. Pero ese desplantle le hubiera representado a Gimnasia una inhabilitación de varios años para participar de cualquier campeonato organizado por la Confederación Sudamericana.

Ante la proximidad del partido de ida ante el Jorge Wilstermann de Bolivia, los platenses armaron un equipo con juveniles de las categorías 78, 79 y 80, más la experiencia de Marcelo Kobistyj (estaba colgado) y Leonardo Mansilla, un defensor de la clase 77 que sobresalía por ser el único profesional de los pibes.

Así fue como los chicos dirigidos por Mario Griguol viajaron a Cochabamba, con la premisa de hacer un papel digno, dentro de las posibilidades, ante el puntero de la liga boliviana. El mismo DT, un rato antes de emprender viaje, había estado a las corridas para conseguir la autorización de los padres de los futbolistas, que por supuesto, eran menores de edad.

Partido de ida: Jorge Wilstermann 0 – Gimnasia 0.

deformacioneslobitos1.jpg

El 15 de julio de ese año Los Lobitos, apodados cariñosamente por los medios, sorprendieron a muchos con un valioso empate 0 a 0, en condición de visitante. Esa noche Gimnasia formó con Juan Romero, Claudio Páez, Marcelo Kobistyj, Miguel Angel Córdoba, Pablo Schleig, Sebastián Acosta, Leonardo Mansilla, Federico Martínez, Diego Deering, Enrique Velázquez y Sebastián Barclay. También ingresaron Héctor Méndez y Sergio Urquiza, mientras que Jorge Reguera, Roberto Verza y Federico Molinari quedaron en el banco de los suplentes.

 deformacioneslobitosfestejos.jpgdeformacioneslobitosrecibimiento.jpg

Como era de imaginarse, los adolescentes festejaron la igualdad como un triunfo, a pesar de que todavía faltaba la otra mitad del gran objetivo: jugar el partido de vuelta y clasificarse. A su regreso, los juveniles fueron recibidos con mucha emoción por sus familiares y simpatizantes triperos que consideraban (y con razón) una hazaña lo que habían logrado a 2400 metros de altura.

En la semana previa a la revancha pasó de todo. Desde la prensa se criticó justificadamente a la dirigencia del club platense, como se lo había hecho antes del primer encuentro. Nadie olvidaba que la categoría de «héroes» los pibes la habían ganado gracias a una irresponsabilidad de los popes del Lobo, que habían ignorado su participación en esa Copa, dejando todo en manos de Dios.

Tampoco era clara la situación de Marcelo Kobistyj, la figura de la cancha en Bolivia, que luego de haber estado más de un año en el club sin firmar contrato, se cansó de las deudas y pidió una renegociación o la libertad de acción 5 días antes del desquite. Hubo acusaciones cruzadas entre el ex Independiente y el presidente Delmar. ¿Resultado? El defensor quedó libre y se perdió el segundo capítulo.

Partido de vuelta: Gimnasia 1 (2) – Jorge Wilstermann 1 (4)

 deformacioneslobitosmanga.jpg

La expectativa generada para el match del miércoles 21 de julio en La Plata era aún mayor. Mario Griguol trató de sacarle presión a su  equipo, a sabiendas de que la clasificación, después de lo demostrado en Cochabamba, era una gran posibilidad pero no una obligación.

Esa noche Sergio Urquiza jugó como titular, reemplazando a Kobistyj. Los demás fueron los mismos de la proeza en la altura.

deformacioneslobitos2.jpg

Los visitantes, bajo las órdenes de Dalcio Giovagnoli, se pusieron en ventaja a los 17 minutos del segundo tiempo, por intermedio de José Loayza, y jugaron con la deseperación de los locales, que intentaron marcar el empate hasta último momento y lo lograron con una arremetida de Mansilla cuando ya se consumían los minutos adicionados por el árbitro brasileño Claudio Cerdeira.

deformacioneslobitos3.jpg

En la definición desde el punto del penal, los bolivianos fueron categóricos. Convirtieron los 4 que patearon, mientras que los Mens sana malograron 2 (Barclay y Páez). De esa triste manera terminó la historia de Los Lobitos. Una leyenda más dentro de los fracasos colectivos de Gimnasia. Aunque en este caso, vale aclarar, los futbolistas no tuvieron demasiada responsabilidad.

Individualmente ya hemos recordado a algunos integrantes de aquel plantel y seguramente, en poco tiempo, terminaremos por evocar a los restantes. Algo es innegable: ni uno zafó de aparecer en este sitio. Y es por eso que este homenaje se hacía necesario, indispensable.

Juan Pordiosero