Maidana al Bolton

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La carrera de Julián Maidana tuvo su bache más pronunciado en la temporada 2002/03, cuando pasó un semestre de terror en Racing (jugó poco, mal y además sufrió una suspensión de 4 fechas por una piña a Gustavo Arriola) y fue ninguneado por el Pitón Ardiles, que encomendó la adquisición de otros defensores para encarar la Copa Libertadores.
Ante ese panorama, el ex hombre de Talleres de Córdoba recaló imprevistamente en el Bolton inglés para probar sus condiciones en un club de la Premier League.
Durante los 10 días de la evaluación desde los medios se manejaron distintas hipótesis. Desde el clásico «ya está todo cocinado» hasta un posible paquete con Luis Rueda y Nicolás Pavlovich. Todo se terminó el 18 de diciembre de 2002 cuando Jorge Berrio, asesor deportivo de Blanquiceleste, declaró: «Julián está volviendo de Inglaterra porque no llegó a un acuerdo«. Todo el Mundo intuía que al técnico Sam Allardyce no le había convencido la categoría del argentino. En 2003 Maidana pasó al Livingstone de Escocia.

Juan Pordiosero

Chirumbolo Mariano

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Ernesto Mariano Chirumbolo
Desde el vamos tenía todo para no triunfar. Hijo de un wing derecho que había baldoseado en Atlanta en la década del 70, cargó con ese estigma familiar y trató, en vano, de reivindicar ese fabuloso apellido que da gracia por el simple hecho de pronunciarlo o de confundirlo con un chirimbolo.
Nacido el 3 de febrero de 1982 en Capital Federal, se inició como delantero en las inferiores de Vélez Sársfield y llegó a Primera División en un momento histórico para el fútbol argentino.
Su recordado debut se produjo el 27 de diciembre de 2001, jornada en la que Racing Club se consagraría campeón después de 35 años, jugando ante El Fortín, en Liniers.
Marianito, ajeno a la fiesta que se se venía preparando, ingresó por Roberto Nanni a los 22 minutos del segundo tiempo y 10′ más tarde aprovechó un error de Martín Vitali para colocar el 1 a 1 que ponía La Academia de cara a su mayor temor, una nueva frustración. Durante un largo rato y hasta que Gabriel Brazenas dio el pitazo final, el pibe de Vélez que lucía la camiseta 35 (si, justo ese número) fue el malvado invitado y uno de los candidatos a morir linchado por La Guardia Imperial. Por suerte eso no ocurrió, pero que la posibilidad de que Racing postergara una vez más su sueño haya estado pendiente de un jugador llamado Chirumbolo habla del interminable drama con tintes de comedia que vive el club Avellaneda.
Al año siguiente el pibe de apellido gracioso no tuvo la continuidad esperada y sólo disputó 5 encuentros por el torneo local y 4 por la Libertadores.
Su suerte no cambió en la temporada 2003/04, donde sólo jugó 3 cotejos oficiales y luego, ante las nulas posibilidades ofrecidas por el técnico Fanesi, se marchó a préstamo a la B Nacional para actuar en Atlético Rafaela (2004/05), donde apenas fue titular en 3 partidos y entró desde el banco en otros 5. Las pobres estadísticas guardan relación con un hecho desafortunado, claro. En la 6º fecha del Apertura ’04 sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y quedó al margen de las canchas durante 7 meses, lo que posibilitó la llegada del atacante Marclay.
En enero de 2006 cayó en Almagro junto a Maxi Flotta y pudo recordar lo que significa hacer un gol, aún teniendo por delante al Beto Yaqué y a Pablo Vacaría. Pero su paso fue de discreto a insignificante y en junio cambió de aire.
Ferro Carril Oeste lo recibió junto a Migliardi, Simone, Akerman, Cuberas y otros actores de reparto para el Apertura de ese año. Entre todos redondearon un semestre irregular pero individualmente Chirumbolo se destacó…para mal. Según el sitio Pasión Verdolaga, el ex Vélez pasó a la historia en un partido ante Platense por ser el protagonista del «peor penal pateado por un ser humano vivo«. Con la llegada de 2007 quedó en libertad de acción y desde hace 9 meses se desconoce su paradero. Tenemos miedo de que ya esté pateando penales para otro equipo.

Juan Pordiosero

Nápoli 0 – Rosario Central 1

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Mítica jornada para los simpatizantes canallas. Rosario Central, representando a la Argentina, visitó al Nápoli de Maradona para disputar el «duelo de campeones». Los dos equipos, ya consagrados en sus respectivas ligas, midieron fuerzas de manera amistosa en el Estadio San Paolo de Napoles, Italia. Para sorpresa de los 40 mil espectadores, los rosarinos terminaron ganando 1 a o con gol de Balbis y el Doctor Lanari se lució atajándole un penal a Diego.

Juan Pordiosero

Boca 1993-1996

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La historia de la indumentaria de Boca Juniors tiene capítulos que a veces escapan del plano estético y ganan en bizarrez por lo curioso o lo inentendible. El primer modelo Olan que se estrenó en 1993 se mantuvo en vigencia hasta mediados de 1995, cuando Diego Armando Maradona regresó al Xeneize (foto 1) y jugó sus primeros amistosos. En su vuelta oficial, frente a Colón y en la Bombonera, se presentó el nuevo diseño de la firma argentina (foto 2) con un novedoso cuello amarillo y el escudo enmarcado sobre fondo blanco. Si bien esa casaca se utilizó hasta el arribo de Nike (también con el logo de Topper, tema para otro post), en 1996, lo que muy pocos recuerdan es que en el torneo de verano de ese año Boca cambió de sponsor (de Parmalat a Quilmes) y ante la imposibilidad de estampar el nuevo auspiciante en la pilcha que estaba usando, recurrió al ya obsoleto modelo Olan de 1993 (foto 3). Ya para febrero todo se normalizaría. Como Volver al Futuro, pero en Mar del Plata.

Juan Pordiosero

Fanari Mauro

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Mauro Andrés Fanari
La vida futbolística de este delantero rosarino bien podría haber sido una historia de película, con un complicado comienzo, algún altibajo y un final feliz. Sin embargo, la última parte del guión quedó pendiente y por ello el homenaje.
Con tan sólo 5 años, este admirador de Batistuta se fracturó el fémur derecho y temió no poder jugar más a la pelota. Un compañero del jardín lo tiró desde el tobogán al piso sin escalas y cayó con todo el cuerpo encima de su pierna.
Pero con trabajo y confianza se recuperó y no volvió a sentir dolores. Tras apostar por el fútbol y pasar por los clubes de su ciudad, Oriental y Tiro Federal, le llegó la prueba de fuego y viajó a Buenos Aires.
Fue en 1999 cuando fichó para Independiente de Avellaneda y a fuerza de goles bajo la tutela de Néstor Rambert, se ganó la consideración del técnico de la primera Osvaldo Piazza y sobre todo la de Hugo Tocalli, entrenador de la Selección Argentina Sub 17.
Este jugador, del cual los expertos destacaban su personalidad, temperamento, actitud, agresividad y pegada, quedó fuera del Sudamericano de Arequipa, pero tuvo su revancha mundialista en Trinidad y Tobago en el 2001.
Y ese desquite no fue exagerado, ya que Fanari marcó el gol de oro a Malí en cuartos de final. «Fue lo mejor que me pasó en la vida. La verdad, todavía no lo puedo creer y nunca me olvidaré de esto«, dijo en aquel momento. Y también habló su madre Mónica en los diarios: «Estoy orgullosa, emocionada. Sufrí como loca, casi me explota el corazón».
En aquel plantel se destacaron el fallecido Lucas Molina, Zabaleta, Mascherano, Maxi López y Carlos Tévez. Pero también lo conformaban Mattiuzzo, Salina, Correa, Argüello, Gorostegui, Osella y Abete.
Sin embargo, y como se remarcó al inicio, la luz de ese emocionante comienzo se apagó de repente, como un barco en contrabando. Es que nunca llegó a debutar en la primera del Rojo y en el año 2005 y con apenas 20 años fue cedido por un semestre al The Strongest de Bolivia en compañía de Juan Ramón Fleita.
En ese corto proceso, fue suplente y no ingresó en 4 partidos de la Copa Sudamericana, mientras que marcó 1 gol en el torneo local. Tras no convencer, volvió a Avallaneda y a pesar de sonar en Atlanta, fue nuevamente prestado al fútbol suizo para ser compañero de Osella, Senger y Hassell.
El club que lo contrató es el oscuro y sospechado Locarno (2006) de la segunda división, institución que figura en AFA como dueña de los pases del «Piojo» López, Nicolás Cabrera y Gustavo Cabral, Gonzalo Higuaín, Fernando Belluschi, Augusto Fernández.
Con 23 años y aún haciendo sus primeras armas, este hincha de Newell’s con apellido sospechado de «afanar», deberá remarla mucho para poder revertir su historia, o al menos modificar parte del guión. Mientras tanto, sólo le alcanza para un corto.

Cucu

Corona de flores

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Los años 90’s en su máxima expresión. El Diego, gordo y con ruteras asomando de su cabeza, bailando con la ex cantante de Las Primas (o en su defecto, una imitadora) en alguno de los tantos programas que nacen y mueren en el mismo verano. El vestuario impecable: jean (ideal para soportar el calor) y camisa híper floreada. Su compañera, mientras tanto, pone cara de circunstancia enfudada en un conjuntito blanco con una riñonera fucsia. ¡Hermoso! Y eso que no tenemos en cuenta que el que le cuida las espaldas a Maradona es el mismísimo Jorge Corona. Antológico.

Juan Pordiosero