
Vicente Rubén Principiano
Excelente nombre, augurios de una carrera brillante, día de gloria, escándalo en Chile y bizarrísimo paso por el fútbol sudafricano. Se comenta que cuando sale del país en su ficha de migración pone baldosero como profesión. Y nadie se lo discute.
Enganche criterioso pero inconstante, apareció en la Primera de Racing de la mano de Gustavo Costas en 1999 y luego tuvo más rodaje con el Pampa Jorge de entrenador. Atrevido y donante de frescura para el ataque de La Academia, fue mechando buenas actuaciones con incómodas suplencias, completando 40 partidos y 1 gol (en un raro 6 a 0 contra Unión de Santa fe). Si bien colaboró con la ardua tarea de salvar al conjunto de Avellaneda de la Promoción en el Clausura ’01, ante la llegada de muchos nombres de peso perdió la posibilidad de integrar el plantel campeón del Apertura.
Su intento por volver a ser el de antes trajo aparejado un exilio poco simpático por tierras chilenas, donde vistió la casaca blanca del Colo Colo (2002), institución en quiebra que por ese entonces se reforzaba con jugadores de poca monta.
La labor del volante fue escasa y se ve que da tanto ir al banco se aburrió porque de la única manera que pudo llamar la atención fue gracias a una situación indecorosa fuera de la línea de cal. En octubre de ese año, el ex Racing fue detenido por los carabineros por conducir en estado de ebriedad, acompañado (en otro auto) por su compatriota y compañero Nicolás Tagliani. El caso rápidamente se transformó el causa de estado para los medios de comunicación, sobre todo para los sensacionalistas, y la bombra repercutió en los vestuarios del club. Después de varios días de dimes y diretes, los dirigentes colocolinos resolvieron sancionar a los argentinos de manera muy severa: una reducción del 50% en el sueldo de ambos. Principiano aceptó resignado. El Nico, en cambio, saltó ante la injusticia de recibir una pena sin comerla ni beberla, ya que en ese incidente había estado involucrado pero sin responsabilidad. Por esa razón se negó a cobrar menos hasta la finalización de su contrato y los popes terminaron echándolo. El ex Pincha no se la bancó y saltó con los tapones de punta contra el enganche: «Yo pensé que en el momento en que él se la tenía que jugar, iba a decir ‘las cosas me pasaron a mí. Nicolás no tuvo nada que ver‘”. Y agregó: «ni siquiera estaba de acompañante, yo estaba en mi auto y Vicente en el suyo. A mí me sintieron el olor en la boca y vieron que no tenía nada, así que yo pasé desapercibido. A Vicente le salió la alcoholemia y a él le paso todo esto. Pensé que Principiano era mi compañero, pero al final me mató«.
Un mes después, Princi o el Vicho, como lo apodaban, apareció en el entrenamiento con unos papeles en la mano y les dijo a todos: «Me entregaron los análisis de sangre y el resultado arrojó 0,74, que quiere decir que no estaba ebrio. La jueza me dijo que me iban a devolver la fianza y el carnet de conducir. Además, me señaló que no me tendrían por qué haber detenido«.
Por supuesto que su estadía en Chile logró una fecha de vencimiento después de ese acontecimiento lamentable y en el verano de 2003 volvió a Racing sin generar demasiadas expectativas. Para colmo, en su primera práctica se rompió los ligamentos y tuvo que comerse otro garrón. Sin embargo, en su camino hacia el letargo absoluto había una nueva chance de asomar la cabeza. Y en cierta medida la aprovechó. En su regreso oficial, el 28 de octubre de 2003, ingresó en el segundo tiempo de un partido ante Chicago para agregarle más manejo al equipo dirigido por Ángel Cappa. Principiano fue soberbio. En 45 minutos metió 3 asistencias (a Mariano González, Diego Milito y Lisandro López) y fue la figura excluyente de la victoria por 4 a 0.
Notas en los diarios, una entrevista en el programa de Niembro y la ilusión de los hincha de Racing empujaron al enlace hacia otra etapa en su carrera. Que no sería muy distinta a la anterior.
En su período 2003/04 disputó 16 partidos y luego la robó por todos lados. Además de un intento innecesario con la camiseta de Morón (2006/07) en la Primera B, representó a la Argentina en el exterior con las camisetas de Atlético Universidad de Perú (peleó el descenso en el 2004), Olmedo de Ecuador (sólo 3 meses en 2005) y Sundowns de Sudáfrica (2005/06), donde se reencontró con Cappa, el DT que lo había dejado vegetar en Reserva antes de consagratorio match ante el Torito de Mataderos.
En la actualidad se encuentra en el Monagas, tradicional equipo venezolano que posee algunos simpatizantes que, sin respetar regla ortográfica alguna, suelen ingresar a un foro para escribir cosas como: «verga el principiano. esta pasado e marisko se cae mas q arango«. Si alguien entiende, que traduzca. Igualmente sospechamos que «verga» no significa «crack».
Juan Pordiosero