Fayart Fernando

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Fernando Omar Fayart
A lo largo de la historia muchos se han ocupado de resaltar como hechos curiosos los prematuros debuts de Diego Maradona o Sergio Agüero en la primera división del fútbol argentino con apenas 15 años.
Pero en un descuido más del periodismo nacional, que en muchos casos se destaca por su pereza y falta de chequeo de datos, nadie se dio cuenta de que en el año 2001 un defensor del club Los Andes fue el jugador más joven en participar de un partido de la A.
Este es el caso de Fernando Fayart, que a los 5 años de edad se calzó la camiseta milrrayitas en una situación que debió haber estremecido al Mundo pero que pasó desapercibida.
Es que el futbolista en cuestión nació el 29 de febrero del bisiesto año 1980, por lo que debió acostumbrarse a no festejar demasiados cumpleaños, ser rechazado en el ingreso a discotecas, a no poder tomar alcohol y a la imposibilidad de obtener la licencia de conducir, entre otras cosas.
Pero esa no fue su única desgracia, ya que en su estreno en Primera ante Lanús debió reemplazar nada menos que al infortunado Felipe Desagastizábal, y eso le jugó una mala pasada. El defensor ingresó a los 47 minutos del segundo tiempo y para colmo fue debut y despedida, dejando un saldo de 1 minuto en la elite del fútbol criollo.
A pesar del descenso, continuó por Lomas de Zamora hasta el año 2003, cuando pasó a Sarmiento de Junín (2003-2005) para disputar la Primera B y obtener el ascenso al Nacional.
Sin embargo la alegría fue corta como muleta de cocodrilo, ya que el verde perdió la categoría en forma inobjetable y Fayart debió buscar nuevos horizontes.
Fue así que desembarcó en Defensa y Justicia (2005-2006) donde salvaron la categoría en la última fecha en forma heroica de la mano del arquero Guillermo Hernando y el atacante Ezequiel Miralles. En ese equipo también se encontraban Leo Ramos, Gonzalo Gaitán, Rubén Ferrer y Mario Saccone.
Tras la epopeya y sin ganas de participar en Fort Boyard a pesar de su apellido, bajó de categoría para jugar en All Boys, donde al día de hoy son protagonistas y cuentan con chances de subir a la segunda división. Pero no fue fácil, ya que inicialmente fue resistido por la gente, pero con un par de goles agónicos y el apoyo de su novia con un cartel que decía «Ferchu, te sigo a todas partes», logró revertir la situación.
Sí, todo eso, con apenas 6 años de edad.

Cucu

Dock Sud tricolor 1998

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Remitiéndose a sus colores primitivos, adoptados en 1916 por la desidia de un dirigente al que le habían encargado la compra de unas camisetas a rayas celestes y azules, Dock Sud mostró en 1998 un conjunto tricolor que llamó la atención.
Siguiendo los parámetros de diseño de adidas, se le sumaron delgadas líneas blancas entre el rojo y el verde de la casaca, y se completó con pantalones y medias al tono.
El modelo se usó poco, ya que lo habitual, desde hace mucho tiempo, es ver al Docke de azul y amarillo.

Juan Pordiosero

Rodríguez Lucas

Lucas Andrés Rodríguez
Defensor nacido en La Plata pero desde chico radicado en Chubut, donde arrancó su carrera futbolística en Ferrocarril del Estado de Comodoro Rivadavia. A los 15 años ya jugaba en Primera y a los 17 Víctor Doria lo llevó a Capital para que se probara en San Lorenzo de Almagro. El pibe quedó y en la pensión conoció a otro chubutense como Alexis Cabrera.
Sin saltearse etapas y como cualquier otro hijo de vecino, este clon del bailarín Maximiliano Guerra y Gabriel Milito, hizo el camino de las inferiores, quinta, cuarta, reserva y Primera.
Con paciencia esperó su chance que llegaría de la mano del chileno Manuel Pellegrini. El 16 de marzo de 2002, frente a Belgrano de Córdoba, el Ingeniero lo mandó a la cancha a los 76 minutos en lugar del Doctor Aldo Paredes. Así, Lucas se sacó las ganas de compartir una cancha con el Capé Sarría y el Bati Filomeno.
Contento pero no conforme con lo ocurrido, volvió a su hábitat natural, la reserva. Sin embargo, el fútbol le daría una pequeña revancha meses después. Ya con Rubén Darío Insúa como director técnico ingresaría por Cristian Zurita los últimos tres minutos del partido ante River en el Apertura 2002.
La llegada de Néstor Gorosito le cerró las puertas y no se hizo demasiado problema en retornar dos años a préstamo a Comodoro Rivadavía para defender los colores de la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) (2003/2005).
A mediados de 2005 le tocó volver al Ciclón, pero Oscar Ruggeri no lo tuvo en cuenta. Se fue a Talleres de Córdoba (2005/2006) y luego lo dejaron libre al igual que Hernán Mattiuzzo, Alexis Cabrera, Nicolás Guevara, José Luis García, Omar Gallardo y Jorge «La Bala» Drovandi.
Siguió sumando kilómetros y rumbeó para Bahía Blanca, allí se incorporó a Villa Mitre (2006/2007) para ver cómo su eterno rival volvía a Primera y sufrir en carne propia el descenso al Torneo Argentino A.
Ya resignado a formar eternamente parte del under del fútbol argentino lo encontramos desde mediados de 2007 defendiendo la divisa de Comunicaciones en la Primera B Metropolitana al lado de Fernando Navas.

NdR: Al mejor estilo Maxi Ayala, Luquitas nos regala un video con jugadas y goles. A disfrutar.

KeyserSoze

Principiano Vicente

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Vicente Rubén Principiano
Excelente nombre, augurios de una carrera brillante, día de gloria, escándalo en Chile y bizarrísimo paso por el fútbol sudafricano. Se comenta que cuando sale del país en su ficha de migración pone baldosero como profesión. Y nadie se lo discute.
Enganche criterioso pero inconstante, apareció en la Primera de Racing de la mano de Gustavo Costas en 1999 y luego tuvo más rodaje con el Pampa Jorge de entrenador. Atrevido y donante de frescura para el ataque de La Academia, fue mechando buenas actuaciones con incómodas suplencias, completando 40 partidos y 1 gol (en un raro 6 a 0 contra Unión de Santa fe). Si bien colaboró con la ardua tarea de salvar al conjunto de Avellaneda de la Promoción en el Clausura ’01, ante la llegada de muchos nombres de peso perdió la posibilidad de integrar el plantel campeón del Apertura.
Su intento por volver a ser el de antes trajo aparejado un exilio poco simpático por tierras chilenas, donde vistió la casaca blanca del Colo Colo (2002), institución en quiebra que por ese entonces se reforzaba con jugadores de poca monta.
La labor del volante fue escasa y se ve que da tanto ir al banco se aburrió porque de la única manera que pudo llamar la atención fue gracias a una situación indecorosa fuera de la línea de cal. En octubre de ese año, el ex Racing fue detenido por los carabineros por conducir en estado de ebriedad, acompañado (en otro auto) por su compatriota y compañero Nicolás Tagliani. El caso rápidamente se transformó el causa de estado para los medios de comunicación, sobre todo para los sensacionalistas, y la bombra repercutió en los vestuarios del club. Después de varios días de dimes y diretes, los dirigentes colocolinos resolvieron sancionar a los argentinos de manera muy severa: una reducción del 50% en el sueldo de ambos. Principiano aceptó resignado. El Nico, en cambio, saltó ante la injusticia de recibir una pena sin comerla ni beberla, ya que en ese incidente había estado involucrado pero sin responsabilidad. Por esa razón se negó a cobrar menos hasta la finalización de su contrato y los popes terminaron echándolo. El ex Pincha no se la bancó y saltó con los tapones de punta contra el enganche: «Yo pensé que en el momento en que él se la tenía que jugar, iba a decir ‘las cosas me pasaron a mí. Nicolás no tuvo nada que ver‘”. Y agregó: «ni siquiera estaba de acompañante, yo estaba en mi auto y Vicente en el suyo. A mí me sintieron el olor en la boca y vieron que no tenía nada, así que yo pasé desapercibido. A Vicente le salió la alcoholemia y a él le paso todo esto. Pensé que Principiano era mi compañero, pero al final me mató«.
Un mes después, Princi o el Vicho, como lo apodaban, apareció en el entrenamiento con unos papeles en la mano y les dijo a todos: «Me entregaron los análisis de sangre y el resultado arrojó 0,74, que quiere decir que no estaba ebrio. La jueza me dijo que me iban a devolver la fianza y el carnet de conducir. Además, me señaló que no me tendrían por qué haber detenido«.
Por supuesto que su estadía en Chile logró una fecha de vencimiento después de ese acontecimiento lamentable y en el verano de 2003 volvió a Racing sin generar demasiadas expectativas. Para colmo, en su primera práctica se rompió los ligamentos y tuvo que comerse otro garrón. Sin embargo, en su camino hacia el letargo absoluto había una nueva chance de asomar la cabeza. Y en cierta medida la aprovechó. En su regreso oficial, el 28 de octubre de 2003, ingresó en el segundo tiempo de un partido ante Chicago para agregarle más manejo al equipo dirigido por Ángel Cappa. Principiano fue soberbio. En 45 minutos metió 3 asistencias (a Mariano González, Diego Milito y Lisandro López) y fue la figura excluyente de la victoria por 4 a 0.
Notas en los diarios, una entrevista en el programa de Niembro y la ilusión de los hincha de Racing empujaron al enlace hacia otra etapa en su carrera. Que no sería muy distinta a la anterior.
En su período 2003/04 disputó 16 partidos y luego la robó por todos lados. Además de un intento innecesario con la camiseta de Morón (2006/07) en la Primera B, representó a la Argentina en el exterior con las camisetas de Atlético Universidad de Perú (peleó el descenso en el 2004), Olmedo de Ecuador (sólo 3 meses en 2005) y Sundowns de Sudáfrica (2005/06), donde se reencontró con Cappa, el DT que lo había dejado vegetar en Reserva antes de consagratorio match ante el Torito de Mataderos.
En la actualidad se encuentra en el Monagas, tradicional equipo venezolano que posee algunos simpatizantes que, sin respetar regla ortográfica alguna, suelen ingresar a un foro para escribir cosas como: «verga el principiano. esta pasado e marisko se cae mas q arango«. Si alguien entiende, que traduzca. Igualmente sospechamos que «verga» no significa «crack».

Juan Pordiosero

Díaz Agustín

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Agustín Bernardo Díaz
Por poco zafó de ser integrante de la magnífica camada ’75 de Argentinos Juniors, aquel experimento de la naturaleza que incluía entre sus filas a disímiles personajes como Luciano Castro, Pascual Mazzeo, el Pollo Vignolo y Pininito Más, entre otros.
Eso no le negó la posibilidad de tratarlos, todo lo contrario. Se dio el lujo de conocerlos y también compartió su categoría, la ’74, con otras glorias como Nicolás Lauria Calvo, Leo «BoliviaesHollywoodymepasodetodo» Fernández y Christian Zermattén.
Surcando el lateral izquierdo hizo una carrera breve pero intensa. Después de haber disputado 3 encuentros con la camiseta del Bicho en 1995, quedó libre y pasó a Gimnasia y Esgrima de Jujuy para bajarle el promedio de edad a una defensa compuesta por Charly Batista, Gustavo Costas y Héctor Arzubialde. Y fue precisamente en el Lobo donde se tomó una gran revancha, marcando su único gol de tiro libre ante el team de La Paternal y gritándolo con todas las ganas. Además de ese partido de lunes por la noche en cancha de Ferro, jugó otros 20 cotejos con los jujeños pero no volvió a marcar.
Una lesión en una rodilla, la posterior operación y una lenta recuperación lo relegaron al olvido y recién volvió a las canchas con Central Córdoba de Santiago del Estero en la temporada 1998/99, en el fútbol del interior.
Ya retirado y abocado a su familia, hoy trabaja como administrativo en una firma que produce milanesas de soja.

Juan Pordiosero (Gracias Hernán)