Especiales: el otro Lamela

Marcelo Claudio Lamela

Claro, ahora todos nos llenamos la boca hablando de Lamela, el que asombró con su habilidad desde niño, el pibe que quiso el Barcelona, el que la rompió en las inferiores millonarias, el que debutó en Primera, el putito inocente chico que mostró su pierna lastimada a medio mundo. En fin, todos sabemos de quién hablamos cuando hablamos de Lamela. Pero al hacer referencia al jugador de River también pasamos por alto otra gran historia que lleva el mismo apellido. Con ustedes, el Lamela bueno (?).

Marcelito Lamela fue un estrella fugaz surgida en la cantera del Quilmes Atlético Club que en muy poco tiempo asombró a una muchedumbre y logró una sorpresiva transferencia al fútbol europeo, cuando todavía no era tan común que emigraran las jóvenes promesas.

Irrumpió en 1983 en el contexto del Torneo Proyección ’86, junto a Walter Parodi y otros futuros profesionales. Ese mismo año debutó en el estadio de Guido y Sarmiento, en un partido de la Primera B entre el Cervecero y El Porvenir. Ese día acompañó en la delantera a Víctor Martínez y el Cabezón Lorea. Favorecido por la partida de Jose Tartalo a la Selección de la categoría que hizo gira por Malasia, Lamela agarró la titularidad y respondió con 15 presencias y 5 goles. Quilmes parecía haber encontrado una joyita. Pero le duró poco.

A fines de 1983 Estudiantes de La Plata quiso quedarse con los servicios del juvenil, pero simultáneamente apareció la Unión Deportiva Las Palmas, de la Segunda A de España, y se lo llevó. Lamela fue refuerzo a comienzos de 1984 y ni bien aterrizó en la isla de Gran Canaria su padre José declaró ante los medios: «es mejor que Maradona«. Lo quemó.

Su estreno, con gol incluído, se produjo el 5 de febrero de 1984, en la victoria 3 a 2 frente al Castellón que sacudió las apuestas deportivas. Tenía apenas 19 años, 11 meses y 22 días. Parecía que se llevaba el Mundo por delante. Pero el plan falló. Un par de partidos más no le alcanzaron para estar a la altura de los elogios que había recibido en los primeros días. El público, increíblemente exigente, le empezó a pedir que fuese mejor que Maradona, tal como lo había vaticinado su padre. Y el pibe, sin la experiencia necesaria, se apichonó.

Antes de lo previsto, la melena colorada de Lamela dejó Europa y volvió a Quilmes, donde jugó más retrasado, como un 10 clásico, junto al Ñato Freddiani y Horacio Magalhaes. En ese frustrante 1984 agregó 13 partidos más y 1 gol a su historia con la camiseta blanca.

Para 1985, El Cervecero se armó para ascender (quedaría afuera ante Racing en la semi del Reducido) y la ya por entonces ex promesa tuvo poca participación. Siempre como suplente, apenas si disputó 11 encuentros y marcó 1 tanto. Al año siguiente, el equipo fue un fracaso que acabó en la Tercera División. A Lamela apenas le dieron unos minutos (ingresó por Kergaravat) en la derrota, como local, a manos Villa Dálmine. Triste.

El exitismo, las presiones, la merma en el rendimiento y la indiferencia de los entrenadores acercaron a Lamela a su pronto final, aunque fue una lesión lo que lo alejó temporalmente del fútbol. «Un jugador uruguayo que estaba a prueba en el equipo, cuyo nombre ya no recuerdo, me fracturó el peroné en un entrenamiento«, declaró hace unos años a un diario de Las Palmas. Ahí mismo contó que intentó volver a ser el de antes en Villa Mitre de Bahía Blanca pero una lesión en la rodilla derrumbó su último sueño dentro de las canchas. Tenía 23 años en aquel 1987. Y aunque seguía siendo un pibe, decidió largar.

En los últimos tiempos se dedicó a su otra pasión, la música, específicamente al rock británico. Tiene su propio programa de radio y labura como agente de seguros. Por ahí no triunfó, es cierto. Pero tampoco anda por ahí mostrando la piernita con nana (?).

16 comentarios en “Especiales: el otro Lamela

  1. El lamela bueno me parece un creido tanto o mas que riquelme. No se de cuenta que su virtud es patear un cuero y ya se cree que le da alegrias a la gente. Si fuera messi ya seria critianu ronaldu con tres kilos de jampu, un caradura. PAREDON A MARADONA

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  2. Mepa que no se si hizo la diferencia economica, pero que la pasa bien seguro, no cualquiera tiene 4 bepis y encima puede viajar por el mundo…
    Igualmente fracaso como futbolista, es digno de la pagina!!!

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  3. El padre era Caruso Lombardi?????????? Lo infló un poco al hijo. Lamela era el tipico habilidoso blandito como tantos en el futbol argentino, no era mas que eso.

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  4. La mejor muestra de como un padre puede hundir el futuro futbolísitco de su hijo. Lamentablemente, esta lleno de tipos que creen que sus hijos son Maradona. Deberían prohibir la entrada de los padres a los partidos!!

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