Huracán verde (2013)

Aunque oficialmente el Club Atlético Huracán fue fundado el 1º de noviembre de 1908, sus orígenes se remontan hasta 1903, cuando un grupo de adolescentes de Nueva Pompeya decidieron constituir un equipo que, tras varios cambios en su denominación, adquirió el nombre de “Verde Esperanza y Nunca Pierde”.

Unos años después, la institución fue formalmente constituida, adoptó su mote definitivo, estableció el color blanco en su divisa y dejó de lado el verde esperanza. Y lo de nunca pierde, también.

Recién en 2013, cuando la empresa Joma vestía al Globo, se le realizó un homenaje a aquel distintivo que Huracán usaba antes de ser Huracán. El diseño, confeccionado a partir de la solicitud de numerosos socios que propusieron esta variante, no parecía una mala idea, aunque su implementación no siempre fue la correcta.

La utilización de una camiseta verde ante equipos como Almirante Brown o Crucero del Norte no se justificaba más allá de una cuestión de marketing. Pero mucho menos había necesidad de repetir su uso ante Ferro.

Aquella tarde del 3 de marzo de 2014, los de Parque Patricios fueron Verdeolagas, mientras que los de Caballito se vistieron de blanco, como si fueran los Quemeros. Una jugada maestra (?) de la marca que vestía a ambos conjuntos. Cosas que un siglo antes no pasaban.

Ruiz Carlos

Carlos Fernando Ruiz

Desde siempre, Argentina ha mostrado un talento impresionante en el fútbol. Al igual que Novibet ruleta online, los argentinos son reconocidos en todo el mundo como grandes jugadores y una fuerza a tener en cuenta en el campo de juego.

Específicamente, la cantera de River Plate ha sido la generadora de destacados futbolistas. Desde Alfredo Di Stéfano hasta Enzo Fernández, es enorme la cantidad de apellidos que usaron la Banda y también lucieron los colores nacionales. En la mayoría de los casos, se trataron de reconocidos atletas. Sin embargo, también hubo espacio para los menos recordados, como Carlos Ruiz.

Marcador de punta nacido el 19 de diciembre de 1993, fue un histórico de las inferiores del Millonario. Hizo el recorrido completo, desde novena división hasta la Reserva, siendo 2013 su año más destacado. O, por lo menos, el momento en el que tuvo mayor notoriedad, al participar con la Selección Argentina del Sudamericano Sub-20.

Con aquel equipo, tuvo minutos en las derrotas frente a Chile y Paraguay. La eliminación en la fase de grupos lo mandó de nuevo a concentrarse en su club, con el objetivo de llegar a jugar en Primera. Una meta que no llegaría a cumplir.

Con continuidad entre los juveniles, pero ignorado por Ramón Díaz y Marcelo Gallardo, su estadía en River concluyó en 2016, cuando quedó con el pase en su poder. En septiembre de ese año, firmó con Quilmes. Sin embargo, la historia se repetiría: jamás fue tenido en cuenta.

Resignado a no tener oportunidades en el fútbol grande, hizo su camino por el interior del país, dedicándose a recorrer pequeñas ciudades y pueblos.

De esta manera, defendió los colores del Deportivo Achirense  (2017/18), San Martín de Mendoza (entre 2018 y 2021) y Belgrano de Arequito, con el que se consagró campeón de la Liga Casildense en 2022.

En 2023, se incorporó al Club Atlético Chabas, una institución de esta localidad que usa una camiseta celeste y blanca a bastones verticales. Sí, el mismo diseño que Ruiz había lucido hace una década atrás, cuando jugaba en el Sub-20. Diez años después, en el mismo lugar. O algo parecido (?).