¿Cómo te Dicen?: Eduardo «Mataputo» Berizzo

A comienzos del año 2000, sólo una situación nos sorprendió más que la nunca aparición del Apocalipsis y el posterior final de la civilización tal cual la conocemos… Y aquello fue el regreso de Eduardo Berizzo a River Plate -a préstamo y con el pase en su poder- ya que el Olympique de Marsella francés lo había dejado en libertad de acción tan sólo seis meses después de haber gastado millones para contratarlo. Extraño…

Zaguero central, lateral izquierdo y hasta volante central de jerarquía internacional, el cordobés fue parte importante tanto de aquel Newell´s de Marcelo Bielsa como del histórico Millonario de Ramón Díaz de mediados de los noventa. Tras haber jugado entremedio en México, su postergada venta a Europa ocurrió a mediados de 1999, cuando firmó para el conjunto marsellés en compañía de sus compatriotas quemeros Daniel Montenegro y Pablo Calandria.

Una vez en Francia, El Toto fue titular indiscutido en un equipo donde también estaban: William Gallas, Robert Pires, Iván De La Peña, Stephane Dalmat, Fabrizio Ravanelli y Christophe Dugarry, entre otras figuras multiétnicas. Con la destitución de Roland Courbis -el técnico que lo pidió- y la llegada de Bernard Casoni nada cambió para Berizzo. Eso claro, hasta la jornada 19 cuando, tras una derrota por 5 a 1 ante Saint Ettiene, fue separado de la titularidad, del plantel y hasta se le dio el pase en su poder. Un despido como pocas veces se vio en la historia del fútbol mundial.

Por aquellos días y ante lo extraño de la situación, Berizzo le dio algunas declaraciones al Topo López que le sumaron bastante misterio al asunto: “Perdí el puesto por cuestiones personales. Le expliqué algunas cosas al entrenador y no volví a jugar más. Pero que quede claro que no tuvo nada que ver con mi nivel de juego ni con mi posición en la cancha. Nunca voy a divulgar nuestra charla, aunque sería muy conveniente para mi si contara lo que hablamos”.

Algunas semanas después, el diario mexicano La Crónica de Hoy quiso esclarecer el panorama publicando en exclusiva unas polémicas declaraciones atribuidas al jugador, las cuales tuvieron un lógico rebote en Europa: “Me marché de Francia por que vivía entre homosexuales. Lo mismo te tocan el muslo o una nalga para ver si les das una señal. El fútbol francés está lleno de tipos rudos dentro del campo, pero que afuera se les cae la mano. Me causa repulsión que un homosexual se bañe en tu ducha, que te vea las nalgas con deseo y que se emocione ¡Qué asco! Prefiero jugar al lado de un drogadicto que de un homosexual porque las drogas te transforman pero no te degeneran”.

Si bien la sociedad francesa fue rotulada por diversos sociólogos como la más libertina del mundo en cuanto a lo sexual, es difícil creer que palabras tan crudas y poco inteligentes por tratarse de un personaje público hayan salido de la boca de Berizzo, a quien las publicaciones de los noventa señalaban como un “intelectual” por ser el único futbolista que leía los diarios y sabía usar la computadora.

Esto tampoco significa, claro, que de alguna manera el jugador no crea esas palabras ya que, así y todo, quien esto escribe recuerda que cuando se tocó el tema en el programa “Tribuna Caliente”, El Toto manifestó que en Francia había “unos cuantos raritos” para delicia de Cherquis Bialo, El Chavo Fucks, Guillermo Nimo y El Nene Sanfilippo.

En fin, la o las causas por la cual el Olympique de Marsella le regaló el pase valuado en tres millones de dólares a uno de sus jugadores seis meses después de haberlo adquirido quedará, in eternum, en el salón de las leyendas urbanas.

Tras manifestar en varias ocasiones que nunca dijo aquellas palabras y después de una querella en contra del periodista de la cual nunca se supo más nada, hoy, cuando su nombre suena para suceder a Marcelo Bielsa cuando éste deje al Olympique de Marsella, miles de fiesteros jóvenes franceses aguardan la futura llegada de Eduardo Berizzo con un grito de guerra: “¡Droit Au But, Mataputo!”…

Liendo Luis

Luis Antonio Liendo Asbún

Muestra testigo del semillero Xeneize de la década de los noventa -donde en el puesto de volante central no surgía ni por casualidad un Andrés Cubas ni un Pichi Erbes y mucho menos un Gago, Banega o Battaglia- el boliviano Luis Liendo (25/02/1978) apareció en la Primera de Boca Juniors gracias al incansable motor de la solidaridad. Aquí su olvidado paso por nuestro fútbol…

Hijo de un ex futbolista argentino y de madre boliviana, con origen palestino, pero nacido en La Serena, Chile; la posibilidad de tener otro futbolista de origen inentendible a lo Trezeguet se cristalizó cuando Liendo se decantó por la nacionalidad altiplánica. Con 18 años recién cumplidos y tras hacer sus primeros palotes en Chaco Petrolero, su padre se lo trajo a probar suerte a la Argentina, donde ya tenía todo cocinado para jugar en Platense pero, tras una prueba en Casa Amarilla, Jorge Griffa lo invitó a sumarse a Boca Juniors, donde obviamente iba a sentirse como en su casa (?).

Y así, a fines de abril de 1998, un Bambino Veira en la cuerda floja lo sumó a una delegación que viajó al Chaco para llevar donaciones ante las trágicas inundaciones que sufrió esa Provincia y para jugar dos partidos de medio tiempo contra Huracán Corrientes y contra Chaco For Ever. Liendo apareció en la delegación para suplir la ausencia de Riquelme quien, aunque pocos lo recuerden, ya estaba proscripto por el entrenador y apartado del plantel por temas contractuales. Además de tener en ese entonces poca onda con la gente, como para acabar con el chamuyo del Romance Eterno

En fin, volviendo a ese viaje, nuestro homenajeado participó del primer mini encuentro –victoria 2 a 0 sobre los correntinos- cuya formación Xeneize fue con: Córdoba; Solano, Bermúdez, Hernán Florentín y Matellán; Fernando Navas, Liendo, Serna (de enganche) y Emanuel Ruiz, Caniggia y Guillermo Barros Schelotto. ¿Cómo le fue? Ni idea, pero según el Diario Clarín, el pibe fue uno de los más destacados de la jornada. Tras aquel, su gran momento de fama, el volante volvió a la Reserva y aguardó a Carlos Bianchi, quien le dijo: “Gracias, felicidades y hasta nunca”.

Lo curioso del asunto por tratarse de un jugador desconocido y con escasa experiencia, es que el Bambino Veira lo apoyó como hizo con tantos otros jóvenes en el pasado y a mediados de 1999 lo incluyó en la lista de Bolivia que participó de la Copa América de Paraguay junto a exponentes de la generación dorada de ese país como: El Diablo Echeverry, Platini Sánchez, Cristaldo, Peña y Quinteros. Liendo solo jugó 8 minutos contra Perú en el segundo encuentro, perdió una marca a los 42 minutos y permitió el gol de Ysrael Zuñiga que decretó la victoria final de los incaicos por 1 a 0. Completito…

Después de eso, el volante se sumó al Bolivar (1999/2000) y entre medio volvió a sentir todo el apoyo del Bambino, quien lo puso de titular en el Preolimpico de Londrina, donde Bolivia fue eliminada en Primera Ronda producto de 4 derrotas en igual cantidad de encuentros.

Tras un paso semestral por The Strongest (2001), Liendo inició un recorrido por la Segunda y la Tercera División de Italia que lo llevó por Ascoli (2001/02), Taranto (2002/03), Spezia (2003/04), Novara (2004/06) y Gela (2006/07). Después se fue a Estados Unidos para jugar para Atlanta Silverbacks (2007/08) de la NASL y finalmente regresó a Bolivia para defender los colores de La Paz F.C (2008/09), Universitario de Sucre (2009/13) y Sport Boys Warnes (2013/14), donde fue compañero y colgó los botines junto al Bichi Fuertes, al Ogro Fabbiani (¿o no?) y a Evo Morales.

Hoy, Luis Liendo está recientemente retirado, trabaja como representante en Bolivia de una empresa yankee que busca nuevos talentos y hace el curso de entrenador por Internet. Además, destaca en cuanta entrevista conceda unos ficticios 4 partidos jugados para Boca por el campeonato local junto a un supuesto paso por el Real Madrid Castilla o “Real Madrid B” en alguna parte del año 2000, dato que -tras buscar en todos los registros, diarios y formaciones de los años 1999,2000 y 2001 y tras hablar e intercambiar material con historiadores y foreros españoles especializados en ese equipo- nos otorga el beneficio de la duda… beneficio de la duda que vamos a utilizar a nuestro favor, a no ser que el aludido presente pruebas. Mentirosín, mentirosín…

Sánchez Portugal Hugo

Hugo Sánchez Portugal

Para bien o para mal y muy a pesar de cada quien, los humanos -más tarde o más temprano- terminamos asemejándonos a nuestros progenitores. De alguna u otra manera. Esto, claro, es algo lógico, natural y hasta diríamos, inexorable. Lo triste del asunto es cuando los supuestos defectos de los padres son marcados a fuego sobre los hijos por la inescrutable mirada ajena: padre garca – hijo garca, padre borracho – hijo borracho, padre boludo – hijo boludo… y así hasta que se acaben los rótulos…

Por esa prejuiciosa actitud ante la vida, no fue de extrañar que a muchos nos cayese mal Hugo Sánchez Portugal aún antes de saber nada del propio pibe. ¿Por qué razón? Básicamente por ser hijo de Hugo Sánchez Márquez alguien que, para completar el círculo, le caía bastante mal a nuestros padres.

De más está decir que Hugol fue uno de los mejores delanteros de América y el máximo exponente histórico del fútbol mexicano. Pero también era el portador de, a la vista ajena, una orgullosa personalidad individualista, egocéntrica, narcisista y poco solidaria desde la mirada deportiva. Además, por supuesto, de vivir cómodamente en un estado de constante bronca, acusaciones y polémica contra compañeros, rivales, técnicos, dirigentes y periodistas. Casi a la medida del programa de Tinelli.

Hugo Sánchez Jr nació en Madrid en 1984 –cuando su padre jugaba para el Atlético- y durante sus primeros seis años de vida pudo ver como El Macho conseguía 5 premios Pichichi, ya con la camiseta del Real. Pese a lo cual, los hijos de Butragueño, Sanchís, Schuster y Tendillo todavía se negaban a jugar a la escondida con él (?).

El tiempo pasó y el chavito comenzó a jugar en las fuerzas básicas de Los Pumas de la UNAM al mismo tiempo que su padre se convirtió en el entrenador del primer equipo. A veces defensor, a veces delantero, la única certeza era que no tenía ninguna condición valedera para la práctica del fútbol profesional. Esto poco le importó al Hugo Senior quien, en 2004, se mandó La Gran Emiliano y lo hizo debutar a los 88 minutos de una victoria por 3 a 2 sobre Monterrey.

Además -en el lapso de un año y medio- lo incluyó en otros cuatro partidos con lo cuál el vástago se proclamó bicampeón del fútbol mexicano. Cuando su padre se alejó del equipo, se acabó la buena estrella de Hugo Jr y, tras pasar por el Atlante sin jugar un segundo, a mediados de 2006 decidió colgar los botines para dedicarse a la comunicación y el modelaje; no sin antes manifestar que la culpa de su fracaso deportivo fue: “de mis compañeros”, “de mi club”, “de haberme cruzado con demasiados lavolpistas” y, por último, “de mi padre, quien no me dejó hacer mi propio camino”.

La historia de Hugo Sánchez Portugal se vinculó con nuestro fútbol cuando, a mediados de 2007, el empresario mexicano Fabián Ventura habló con Antonio Mohamed para que le permitiese entrenar con Huracán, que se encontraba realizando la pretemporada en tierras aztecas.

Pese a que el jugador llevaba más de un año retirado y tal vez por la imagen del legendario Hugol, El Turco aceptó que el pibe se sumase pero, eso si, de entrada le aclaró al jugador que no se hiciera grandes ilusiones de permanecer con el plantel.

Y así, el 19 de julio de 2007, El Globo enfrentó a Pioneros Potrillos de Cancún formando con: Gastón Monzón, Angel Puertas, Hugo Sánchez Jr, Damián Nieto y Walter Gómez; Javier Pastore, Nicolas Sánchez, Alán Sánchez y El Mono Gordillo; Matías De Federico y Andrés Franzoia. La victoria de los mexicanos en el primer tiempo por 2 a 0 por fallas del hijo de la leyenda no dejaron mayores dudas: a Sánchez Portugal no le daba la nafta para ser considerado un futbolista. Más evidente aún, cuando salió en el entretiempo y Huracán terminó ganando por 5 a 2…

Herido en su orgullo por no haber dado la talla, cuando El Globo se volvió a la Argentina, Sánchez Jr estalló contra el empresario: “No sé por que me engañó, quiso lucrar con mi imagen. Me dijo que ya iba a jugar en Huracán, pero hablé personalmente con gente de la AFA y no estoy anotado en ningún lado. Es todo culpa de esta mafia del fútbol. Ahora voy a terminar mi carrera de arquitectura”.

Por su parte, Ventura se defendió de una manera lapidaria: “Nunca hubo contrato. Yo solo le tendí una mano por que se encontraba solo y todos le habían dado la espalda. Mohamed le abrió las puertas para que se entrenara y se volviera a motivar. Es más, lo quiso probar de delantero y Hugo quiso ser defensor. Todos lo queremos ayudar, pero la verdad es que a él le falta y todavía no lo entiende…”.

Tras no volver a insistir con la pelota y con la apariencia de quien no encuentra su lugar en el mundo, Hugo Sánchez Portugal se convirtió en un reconocido personaje de la farándula mexicana. Además, trabajó un tiempo como analista deportivo para Televisa, posó desnudo, salió con la Miss Universo Ximena Navarrete y en 2012 se convirtió en Director de Cultura Física y Deporte de la Delegación Miguel Hidalgo del México D.F.

El 8 de noviembre de 2014, Hugo Sánchez Portugal fue encontrado muerto en su departamento a raíz de intoxicación por monóxido de carbono. Estaba distanciado de su padre, sobre quien en una de sus últimas entrevistas declaró: “Nunca tuve mucho de él como padre, aunque si como entrenador. Casi no lo conocí hasta los seis años y nunca jugó conmigo, por eso me daba bronca verlo jugar con otros niños en los comerciales. De él, no quiero dinero. Lo único que me importa es recibir un poco de cariño”.

¿Cómo te dicen? Darío «El Loco» Franco

Mutilados en su masculinidad contra sus deseos sólo para complacer a las masas, los Castrati fueron unos populares cantantes que vivieron en Europa entre los años 1600 y 1800 D.C. ¿Cuál era la particularidad de estos artistas? Que de niños les habían cortado los testículos, sí, las bolitas, para preservar una envidiable voz aguda tanto de Soprano, como de Mezzosoprano o de Contralto (una por cada Castrati, eh). Y así se conseguía una infantil y angelical entonación en maduros hombres capados.

Claro que la ablación no era gratuita. Algunos Castrati -los que no optaron por morder la almohada- terminaron suicidándose en la plenitud de sus días mientras otros finalizaron sus vidas en oscuros manicomios medievales. Gritando, gesticulando y dando vueltas en círculos junto a otros enfermos mentales. Y todo por no poder preservar sus órganos reproductores como indica Dios La Bíblia la naturaleza…
Antes de Darío y del Pichi existió Farinelli, el más famoso Castrati que perdió la cordura…

Millones de años después (?) -mirando el televisor, cerveza en mano- casi todos los argentinos se preguntan con preocupación que es lo que lleva a Darío Franco a los límites de la cordura en su rol de director técnico de cualquier institución y a ser rotulado con el siempre ambiguo mote de: «Loco».

Algunos atribuyen esta conducta al ser uno de los descendientes directos de la, por alguna razón, desequilibrada “Escuela Bielsa”. Otros, pueden pensar que su actitud se debe al haber sido el único jugador argentino en la historia que acudió a un Mundial en el rol de “invitado por lástima”. Hay quienes sienten, con justa razón, que su endeblez emocional se debe a dirigir planteles de mierda… en fin, teorías hay muchas.

Lo más acertado para entender esta compleja personalidad, claro, fue algo que ocurrió el 12 de abril de 1992, cuando su equipo de entonces, Zaragoza, venció por 1 a 0 al Athletic de Bilbao en La Romareda. A los 75 minutos de juego, el bueno de Darío se tiró al piso para disputar una pelota y el volante vasco Eskurza le dio una caricia de doce tapones a su zona genital. Pese a todo, Franco jugó hasta la finalización del encuentro aunque, eso sí, con un leve ardor ahí abajo…

Enorme fue la sorpresa de los maños cuando, una vez en el vestuario, el médico del plantel le pidió al volante que se desvistiese para revisarlo. Y ahí, tras la eventual caída de un intenso charco de sangre y otros flujos corporales, quedó a la vista una dantesca escena digna de la época de los Castrati: un testículo asomado por un agujero del escroto y el otro directamente colgando varios centímetros con dirección al suelo.

El técnico del equipo -Víctor Fernández- vomitó y en el acto también se desmayaron sus compañeros Aguado y Gay, de quien no se esperaba otra cosa (?). A Franco se lo llevaron directamente a una clínica donde le pusieron, sin anestesia, diez puntos de sutura en las bolainas (?). Y algunos todavía se horrorizan por la patada que recibió del boliviano Marco Sandy

Pese a todo, Franco declaró que no vio mala intención en su agresor y manifestó que el próximo partido lo iba a jugar “aunque sea con un calzoncillo de plomo”. Para el final, dijo que la más preocupada era su señora esposa –temerosa por no poder asegurar su descendencia- y contó que recibió un llamado de Marcelo Bielsa quien le dijo: “Lo felicito, Darío. Acaba de inventar una nueva lesión en el fútbol. El corte en la bolsa del escroto”. Corte en la bolsa del escroto… como para volverse totalmente de la nuca y cantar Carmina Burana de manera afinada, mínimo.

Especiales: Tyson Caballero, un baldosero en Highbury

Hoy, con los preciosos ojos de los marplatenses y de los otros que también osan llamarse como argentinos posados en Londres, donde el arquero Damián Emiliano Martínez hace sus primeros cagadones palotes en el arco del Arsenal, vamos a recordar la historia de Néstor Fabián Caballero, aquel olvidado primer paraguayo argentino en firmar para los “Gunners”.

Nacido el 31 de enero de 1978 en Posadas (Misiones), este delantero comenzó a sobresalir desde purrete por dos condiciones destacables: su potencia letal en el área y su ceño fruncido como quien está permanentemente olfateando un tanque atmosférico. Esto le valió el apodo que lo acompañará hasta el último de sus días: “Tyson”.

Surgido en Guaraní Antonio Franco, donde llegó a la Primera local siendo apenas un adolescente, Estudiantes de La Plata fue su próximo destino, siguiendo los pasos de su coterráneo estrella: El Yerbatero González. La historia de ninguno de los dos atacantes misioneros con El Pincha prosperó y fue así como Caballero desembarcó en su patria por adopción: Paraguay, para jugar en primer término en Tembetary (1997) y luego en Cerro Porteño (1997/98).

Sin ser nada del otro mundo, la correcta labor del Tyson en aquel Azulgrana que llegó a las semifinales de la Libertadores ´98 sumado a un mercado inglés que se estaba despertando de la siesta tras la sanción de la Ley Bosman, más la decisión dirigencial por piratear otros tercermundistas que no fuesen solo africanos, alinearon los planetas y el día menos pensado Fabián Caballero le estaba dando la mano a Arsene Wenger, el francés más afrancesado

Una vez en Londres, El Tyson se desayunó con dos malas noticias. La primera: el ninguneo de su patria, que no le había dado la más mínima relevancia a su hazaña. La segunda: la futura llegada de Nelson Vivas, mal sindicado –hasta el debut de Dibu Martínez- como “el único argentino en jugar en el Arsenal”.

Tras algunas buenas actuaciones en el equipo reserva, donde llegó a anotar 8 goles, el 11 de noviembre de ese año, El Tyson hizo su debut como Gunner por la Cuarta Fase de la Copa de la Liga –llamada en ese momento Whortington Cup- en un partido que quedó grabado a fuego en el folclore inglés, si es que eso existe: “el inolvidable Arsenal contra Chelsea de 1998”.

Aquella noche memorable en Higbury, el Arsenal formó con: Alex Manninger; Grondin, Vivas, Grimandi y Upson; Garde (Méndez), Huges, Ljumberg y Louis Boa Morte; Wreh y Bergkamp (Caballero). Por su parte, los dirigidos por Gianluca Vialli alinearon a: Kharine; Dan Petrescu, Lebouef (Lambourde), Duberry y Celestine Babayaro; Roberto Di Matteo, Goldbaek (Percassi), Gustavo Poyet y Nicholls (Clement); Tore Flo y el propio Gianluca Vialli.

¿El resultado? Un aplastante 5 a 0 a favor del Chelsea con un gol de Frank Lebouef, 2 de Gustavo Poyet y 2 de Gianluca Vialli. ¡Si! ¡El técnico rival les marcó dos tantos! La historia para Caballero arrancaba, cuanto menos, con demasiado olor a baldoseo.
http://youtu.be/ejgLv3pQts4

Orgásmico cuando el relator nombra a «Cobaiero».

Pese al revés inicial, el 29 de noviembre Caballero hizo su debut por la Premier League al ingresar a los 74 minutos por Fredrik Ljumberg en un empate 1 a 1 frente al Middlesbrough que contaba con Gary Pallister, el colombiano Hamilton Ricard y ese genio incomprendido llamado Paul Gascoigne, entre otros.
http://youtu.be/LU5Z9k8eGc8

Inicia la jugada del gol y abraza a Anelka. Ojo, eh.

La última oportunidad para demostrar algo de nuestro “Lucio Filomeno a la británica” fue el 4 de enero de 1999, cuando vencieron como visitantes por 4 a 2 al Preston North End por la Tercera Fase de la F.A Cup e ingresó en el minuto 70 por Alberto Méndez. Ah, y además le dio un pase gol a Emmanuel Petit para el tercer tanto de su equipo. Tras aquello, de vuelta a la reserva y a final de temporada pasaje de regreso al Paraguay…

Tras un buen año en Sol de América (1999/2000), donde marcó algunos tantos y fue el centro de anécdotas del vestuario, el hecho de poseer la firma “Arsenal” en su currículum le allanó el laburo a su representante, quien lo llevó de vuelta a Gran Bretaña. Aunque esta vez no a Inglaterra sino a su liga satélite (?): Escocia, donde formó parte de aquel Dundee F.C con demasiado sabor a mate, dulce de leche y tango (2000 a 2005).

Si bien compartió plantel con Claudio Caniggia, no llegó a jugar con El Pájaro por un pequeño detalle (?): durante unas vacaciones en Encarnación, El Tyson recibió una paliza de una patota a la salida de un boliche que lo dejó al borde de la muerte y, obviamente, sin jugar durante más de un año.

Cuando Caballero volvió a las canchas, Caniggia ya había puteado hasta al árbitro del Argentina – Suecia (?). Igual, a lo largo de los años compartió estadios y whiskies con próceres como El Beto Carranza, Juan Manuel Sara, el español Javier Artero, El Beto Naveda, el rolinga Julián Speroni y el rasta triniteño Brent Sancho, entre tantos otros.

Más allá de algún golazo y de una lesión que lo dejó afuera de las canchas durante la temporada 2003/04, lo más destacable de su estadía en la tierra de El Jardinero Willie fue que el Dundee F.C debió vender su estadio para pagarle lo adeudado a Caballero y a otros valores del plantel. Sus últimos partidos en aquella Liga fueron jugando el Torneo Relegation 2005 ¿Qué es eso? Algo así como nuestra vieja y querida Promoción. ¿El resultado? Descenso y el regreso de nuestro héroe a América. Y mirá que no cualquiera desciende en Escocia, eh…

A todo esto, el tiempo compartido con uno de los baluartes de La Banda del Gol y El Toque, fueron toda una revelación y se ve que inspiraron a El Tyson, quien ahí mismo inició un betocarranceo feroz que lo llevó con pena y sin gloria por: Olimpia (2005), Tacuary (2006) Daejon Citizen de Corea (2007), Alki de Chipre (2007), Provincial Osorno de Chile (2008), Panachaiki Patras de Grecia (2009), Nacional de Paraguay (2010), Municipal de Guatemala (2011) y otra vez por Tacuary (2012).

Desde mediados de 2012, “el segundo argentino que jugó en el Arsenal pero al que nadie conoció ni conoce”, forma parte del Deportivo Recoleta de la Tercera División guaraní, donde hace las veces de jugador y técnico, emulando lo que a finales del siglo pasado le vio hacer a Gianluca Vialli. ¿Y quien te dice que no le vaya bien imitando a aquel tano? Después de todo, Vin Diesel hizo lo mismo y hoy en dólares sigue nadando.

Dalmao Franco

Franco Gaspar Dalmao

La imagen bien podría pertenecer a la apertura de algún programa “teen” de Cris Morena. Ahí, siempre bajo el sol que les pertenece, un puñado de jóvenes relucientes y eternos contrastan su rozagante felicidad con la sombría y lúgubre existencia del telespectador. En primer plano vemos al pícaro petisito encargado de hacer las delicias del grupo; al sexy grandote rudo y de pocas pulgas pero de buen corazón; al moreno castigado por la vida que sale adelante gracias al cariño de sus amigos y al joven aspirante a profesional de buena familia, probablemente el protagonista de la tira.

Nada de eso, claro, es real. La foto nos muestra, básicamente, el ABC de la confección de cualquier plantel profesional del fútbol argentino: un presunto baldosero, un jugador de proyección internacional, un baldosero hecho y derecho más un típico producto de consumo interno… Así es que rodeado por Patricio Pérez, Jonás Gutiérrez y Leandro Somoza, se encuentra, queridos amigos, Franco Gaspar Dalmao (21/02/1984). El baldosero. El único que a nosotros nos interesa…

Volante de tono defensivo e histórico integrante de las divisiones inferiores de Vélez Sársfield, su nombre empezó a sonar para el mainstream futbolero cuando integró la Selección Argentina Sub 20 que participó del Torneo Esperanzas de Toulon de 2003. En aquel torneo, Hugo Tocalli se vio imposibilitado de llevar a todas sus precoces figuras y gracias a ello Dalmao se unió al plantel donde se destacaban Javier Mascherano, Jonathan Bottinelli, El Pitu Barrientos, Lucas Molina, Jesús Méndez, El Coty y La Gata Fernández. Y donde también estaban pibes de otra calaña como Joel Barbosa, Emanuel Rivas, Federico Almerares, Pablo Monsalvo y Marcos Charras, entre otros.

Así las cosas, en el debut frente a Japón (victoria por 1 a 0) Dalmao ingresó a los 26 minutos del segundo tiempo por Casigol Herrera. Luego se quedó en el banco en la histórica victoria Argentina por 8 a 0 sobre Inglaterra y reapareció, también como relevo, en la derrota con baile que les propinó Portugal por 3 a 0. Y ahí, su humanidad se erigió al reino de los cielos al ser el primer argentino en cagar de una patada a Cristiano Ronaldo y recibir una tarjeta amarilla como premio. Un precursor. Un verdadero adelantado.

Nuestro homenajeado no volvió a ver acción en ese torneo (donde Argentina finalizó en Tercer Lugar) y tampoco fue convocado al Mundial de la categoría en los Emiratos Árabes ¿Y qué hizo? Se dedicó a aparecer en el plantel de El Fortín en todas las guías de Olé, Clarín y La Nación, donde su estadística siempre permanecía en cero. Y así estuvo durante más de tres años.

Finalmente, Miguel Ángel Russo se apiadó y en el verano de 2006 lo hizo debutar con La V Azulada. ¿En el campeonato? ¿En un Torneo de Verano? ¿En la Copa Libertadores? No, en un amistoso contra Atlanta (0-0) que sirvió para que El Bohemio celebrara la reapertura de una de sus tribunas y que finalizó con una gresca con heridos por la Avenida Juan B. Justo.

Cansado de esperar, a mediados de 2006 Dalmao se fue a préstamo al Nacional B, más precisamente a Ferro, donde fue suplente en una decena de partidos de aquel equipo del Tata Brown que jugó la Promoción por el descenso frente a Estudiantes de Caseros y en donde “brillaban” Maxi Cuberas, Julián Kmet, Mariano Chirumbolo, Emanuel De Porras y unos incipientes Federico Fazio y Gonzalo Castellani.

Tras recibir la libertad de acción por parte de Vélez y tras no superar una prueba en Nueva Chicago, Dalmao se fue a Deportivo Roca del Argentino B gracias a la gestión de su ex compañero Pablo Batalla, oriundo de la Capital rionegrina. En enero de 2008, tras someterse a otra evaluación, se unió al Jorge Wilstermann de Bolivia. Sin embargo, Los Aviadores le rescindieron el contrato a los dos meses para poder sumar a Renato Riggio. Todo dicho.

Tras entrenarse el resto de 2008 con Defensores de Belgrano de Villa Ramallo –de onda, sin pertenecer al plantel- a principios de 2009 volvió al Argentino B para sumarse a Racing de Olavarría junto a los ex Academia de Avellaneda: Gastón Harguindeguy y Juan Manuel Bordaberry, pero la experiencia duró poco y un par de meses después estaba entrenando con los jugadores libres de Agremiados.

Para sumarle un poco de emoción a su vida, en 2010 se fue al Fk Okimpik Sarajevo de Bosnia, donde lo más destacable fue que vivió en una pensión multiétnica junto al también ex Vélez, Juan Pablo Kresser. Tras aquella aventura en Europa del Este y aunque en Internet hay falsa información sobre pasos suyos por Vila Nova y Sao Caetano de Brasil, desde principios de 2011, Franco Gaspar Dalmao forma parte del plantel del Social Tres Algarrobos que participa de la Liga de Fútbol del Oeste.

Desde acá, nuestro recuerdo al argentino que casi frustra la venta de Cristiano Ronaldo al Manchester United.

Bocchio Matías

Víctor Matías Bocchio
La agonía de Platense en Primera División -la cuál duró demasiadas temporadas al pedo igual que Lost- le brindó a la posteridad un elenco inolvidable de personajes secundarios quienes, a veces más tarde a veces más temprano, fueron recibiendo aquí mismo su justo y merecido homenaje. Hoy le llegó el turno a uno de los más reconocibles de aquella turba de almas en pena: Matías Bocchio.

Guay (?), cuando decimos «reconocible» nos referímos únicamente a una cuestión física o estética, ya que este zaguero central nacido en Capital Federal el 6 de mayo de 1977 no mostraba ninguna condición destacable para la práctica del fútbol, más allá de su altura, su palidez y su llamativa cabellera rubia. Entonces, cuando cualquier triste lunes noventoso optábamos por aburrirnos mirando a aquel Calamar, sabíamos que el blondo de arriba era Claudio Spontón, el del medio era Sergio Mandrini y el de abajo era, efectivamente, nuestro homenajeado del día.

Así las cosas, tras toda una vida en las inferiores del Marrón, Matías Bocchio debutó en Primera División por la última jornada del Clausura ’97, cuando Carlos Picerni lo puso como titular en una victoria por 2 a 1 sobre Rosario Central en Arroyito. Aquella tarde, el rubio tuvo como compañeros de línea a esos líricos defensores llamados: Humberto Vattimos, Daniel Loyola y Fernando Moner. Demasiados referentes de un mismo estilo como para comenzar a tratar tanto a rivales como a pelota de una única y definitiva manera: con su debido desprecio.

Comenzó el siguiente Apertura como títular y tuvo su primer momento de fama en la segunda fecha, cuando anuló primero al Suchard Ruíz y luego a Pablo Islas en el recordado empate 2 a 2 con Boca, la noche que debutó Oscar Córdoba en el arco Xeneize. Pese a ello, el rendimiento del Maty (?) fue mermando y terminó como recambio de aquella defensa a la que también había que sumarle a Pablo Erbín. El total de 10 presencias transformó a aquel torneo como el más regular de su estadía en la elite.

Con el sello de «suplente de Platense yéndose en caída libre hacía el Nacional B y más abajo» estampado en su frente, Bocchio tuvo su otro gran momento de gloria cuando, por la segunda fecha del Clausura ´98, ingresó en el segundo tiempo de aquel histórico 4 a 0 del Calamar sobre Boca y un impotente Claudio Paul Caniggia se fue expulsado por meterle una patada en el ojete. Literalmente…

Sin ser tenido demasiado en cuenta ni por El Profe Córdoba, ni por El Negro Marchetta, ni por el resto de desquiciados técnicos interinos, Matías Bocchio llegó al número de 28 partidos en su estadística personal y hasta se dio el lujo de ser uno de los últimos amonestados por Javier Castrilli, la tarde que El Sheriff se retiró del referato (Platense 1 -3 Gimnasia de Jujuy, en la foto).

Tras su paso por la «A», Bocchio se fue al Nacional B, donde continuó oscilando entre titular y fantasma. Y así recibió el milenio en All Boys (1999/2000); hizo lo que pudo en Cipoletti de Río Negro (2000/01), se salvó del descenso en la ultima fecha con el épico El Porvenir de Ricky Caruso Lombardi (2001/03) y después deambuló por Defensores de Belgrano (2003/04).

A mediados de 2004 se fue a un lugar más acorde a su facha: Alemania, para meter 22 partidos en el Fortuna Dusseldorf del under (2004/05) y compartir la vida con Mariano Pasini, Víctor Hugo Lorenzón y Walter Otta. En el último semestre de 2005 volvió a  Defensores de Belgrano y este paso testimonial le dio la fuerza necesaria para volver a Germania, jugar 13 partidos en el Waldhof Mannheim durante el primer semestre de 2006 y, sobretodo, para pedirle matrimonio a Jennifer Ocklenburg, una preciosa alemana que nada tiene que envidiarle a la mejor Brigitte Nielsen.

Tras aquel golazo de media cancha, Matías Bocchio decidió retirarse en Platense, pero como en Vicente López ya nadie lo recordaba terminó colgando los botines en Platense de Honduras. A esta altura, mas o menos lo mismo. Hoy, aquel rubio grandote del Calamar vive en Barcelona, trabaja en diferentes empresas de servicios y parece que mal no la pasa. Nos alegra.

Duarte Diego

Diego Antonio Duarte

Ya dentro de esa dictadura que se dio a conocer como “La Revolución Libertadora” -cuyo objetivo primario fue derrocar al Presidente Constitucional, Juan Domingo Perón- el 22 de noviembre de 1955, un grupo comando encabezado por el Teniente Coronel Carlos de Moori Koenig secuestró el embalsamado cadáver de la segunda esposa del depuesto mandatario -María Eva Duarte- del edificio de la CGT, el cual, se presumía, sería la morada transitoria de los restos de La Líder Espiritual de la Nación hasta la construcción de su mausoleo propio.

Nada de aquello ocurrió, claro. Bajo la supervisión del dictador General Pedro Eugenio Aramburu, el cuerpo de Evita anduvo yirando durante más de un año tanto por Capital Federal como por el Conurbano profundo. En depósitos, en casas, en departamentos. Recorriendo Buenos Aires de día y de noche adentro de una camioneta. El cadáver estuvo hasta detrás de la pantalla de un cine donde la alta sociedad de la época se reunía a ver los éxitos del momento.

Una noche cualquiera, cuando el Mayor Arandía había llevado el cuerpo a su casa ya que le había tocado en suerte la tutela del mismo (?), unos ruidos hicieron montar en paranoia al militar, quien empezó a los tiros suponiendo que lo habían descubierto los peronistas. Pero claro, nadie estaba en el lugar y la única depositaria de sus balazos fue su esposa, quien se encontraba embarazada. Tras aquel hecho y ante la creciente superstición de los lacayos de turno, los altos mandos de facto dispusieron el traslado del cadáver de Evita al extranjero…

El 23 de abril de 1957 y con la cómplice ayuda logística de la alta jerarquía tanto de la iglesia nacional como de El Vaticano (incluyendo al Papa Pío XII), se inició el “Operativo Traslado”, que terminó -barco mediante- con los restos de Eva Duarte enterrados en la tumba 41 del campo 86 del Cementerio General de Milán, Italia, bajo el nombre de “María Maggi de Magistris”. Y allí permaneció durante 14 años, gritando en la consciencia de unos pocos. Ignorado por el resto del mundo.

Casi 40 años después del traslado de Evita, más precisamente el 10 de diciembre de 1995, Diego Antonio Duarte (13/03/1975) hizo su aparición en la primera de Rosario Central en un empate 0 a 0 ante Argentinos Juniors en Arroyito. El Canalla -que ante la inminente final de la Copa Conmebol puso suplentes de suplentes y hasta fue dirigido por Néstor Manfredi y no por El Viejo Zof- aquella tarde formó con: El Pato Abbondancieri; Luis Díaz, Rubén Chávez, Percy Olivares y Mario Gori; Duarte, Diego Oyola, Sergio Fernández y Chistian Colusso; Humberto Biazotti y Marito Pobersnik.

Una semana después, contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro por la última fecha de aquel Apertura ´95, Diego Duarte volvió a ser titular y hasta tuvo su momento de fama al marcar el 2 a 2 final a falta de un minuto para el término del encuentro, luego de ir perdiendo por 2 a 0.

Tras un año y medio enterrado en la CGT afuera de todo registro, este volante derecho recién reapareció el 14 de mayo de 1997 –también como titular- en una derrota por 2 a 1 ante Independiente en La Doble Visera y luego, cuatro días después, ingresó a los 73 minutos de un partido que Rosario Central le ganaba por 3 a 0 a Gimnasia de La Plata y que El Chirola Romero igualó en la jugada final.

¿Y después? Nada. Ni un dato en Rosario Central. Ni alguno en el ascenso y tampoco en el exterior. No se encuentra nada en ninguna red social y ningún hincha Canalla parece recordarlo. Desde acá, en este íntimo acto, damos por finalizada la búsqueda de su paradero y archivamos su legajo de manera definitiva, ya que bajar los brazos parece ser mejor alternativa a seguir con un rastreo estéril y frustrante. ¿Quién sabe? Por ahí Diego Duarte fue a probarse al Inter o al AC Milán y está enterrado en el Cementerio General con otro nombre.

El misterio sigue recubriendo al apellido Duarte…